TRINIDAD
CAPITULO VI: REVELACIONES Y PROBLEMAS
-"Roy te sucede algo. De pronto te pusiste serió" –hablo interrogadoramente. Después de que entre ellos reinara un absoluto silencio, posteriores a una amena conversación.
Se encontraban cenando en un restauran, poco concurrido, apartado de las calles centrales de la ciudad y por lo tanto apartado de militares y demás gente que los pudiera reconocer. Lo habían hallado un día a causa de una misión de rutina. Era un lugar acogedor, y ambos disfrutaban tanto de la comida como del ambiente. Estaba por responderle cuando se acerco de nuevo el mesero, trayendo consigo el postre. Dos tazas de café capuchino, con dos rebanas, una de tarta de queso y otra frutas rojas.
-"Me preguntaba, si abre hecho bien?" –pronunció con voz queda y dudando de sus palabras
-"Te refieres a lo de Ed y lo que paso en la tarde. Yo creo que... fue tu decisión y es extraña la forma en que actúas con ellos, así que no hay porque preocuparse" –trato de animarlo, si a eso se debía su repentino cambió de humor.
-"No, no es eso, pero agradezco tus palabras. A lo que me refiero, es si en verdad puedo confiar en el General Haruko" –expuso su verdadera preocupación, después de un gran sorbo de su taza.
-"Por que lo dices, el fue uno de los que apoyo tu transferencia a central, hace un tiempo. Además el fue el que te advirtió acerca del plan de Bradley, tu mismo me lo contaste."
-"Si, lo se. Pero mi instinto me dice que no debo fiarme de el, ni creer en todo lo dice. Y si; admito que me ha apoyado en muchas cosas; pero eso ha sido últimamente, recuerda que antes nuestra relación no era muy buena. Inclusive el General Grumman en mas de una ocasión me advirtió andarme con cuidado frente a Haruko. Recuerdo el día antes de nuestro traslado, al finalizar una partida de ajedrez con el, me obsequió el tablero, y después de que le pedí como último favor trasladar a ustedes cinco conmigo, lo acepto de buen grado, mencionándome en un tono muy intrigante que eso sería lo mejor, pues en adelante me vería rodeado de lobos"
-"Cierto, el general Grumman, parece ser el más centrado de todos y con mayor experiencia, nunca antes ha tomado una decisión que resulte errada. Y sobre todo parece tenerte un verdadero apreció, pero ahora que lo mencionas porque no asistió a la junta junto con todos, o al menos yo no lo vi"
-"Según palabras del propio Haruko; Grumman se encontraba en ese entonces en una misión a campo abierto, tratando de apagar una insignificante revuelta. Pero dime, que piensas de él"
-"Hmm, es difícil decirlo" –permaneció un instante callada, pensando en que palabras emplear. –"Pienso que el general Haruko, no espera recibir nada a cambió por sus servicios, por lo menos no por los servicios hacia usted. El te conoce y sabe que no eres tan fácil de corromper. Pero si he de ser sincera, todo eso parece una simple pantalla, y posiblemente me atrevo a decir que esta del bando enemigo. No confió en él, existe en su forma de actuar varios ademanes y expresiones, que son característicos de alguien que juega una doble partida en ambos bandos. Tampoco quisiera adelantarme en sacar conclusiones apresuradas, aunque hay muchas cosas que no encajan" –hablaba con suma seriedad y razonando detalladamente cada palabra que le había dicho Roy.
Quedo sumida en sus pensamientos, olvidándose del hombre frente a ella, de súbito regreso a la realidad, enfocando el preocupado rostro de su novio.
-"Roy...no por favor. No ahora que estas donde siempre habíamos querido, nunca dejes que tus inquietudes te traicionen. Y recuerda que lo que decidas o a donde vallas te acompañare con gusto" –sincero sus palabras, posando sobre la mano de él, la suya.
-"Tienes razón contigo a mi lado nada malo puede suceder. Bien será mejor que nos vallamos, se hace tarde y mañana tenemos que estar temprano" –hablo ya mas animado, alzando su mano al tiempo que el mesero atendía su llamado. –"Vamos te llevo a casa" –se ofreció mientras se ponía de pie y corría la silla de ella.
-"No hace falta Roy, que crees que dirán si nos ven juntos"
-"Oh! Vamos, que importa lo que digan, además desde siempre tu me has llevado a todos lados"
-"Pero era mientras usted era Coronel y yo su subordinada"
-"Y eso ha cambiado del todo. Y en dado caso, debo preocuparme, por lo que dirán, que será: "que hombre tan abusivo, hace trabajar a su teniente sin descanso y ni siquiera es capas de llevarla a su casa, a tan altas horas de la noche"-
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Roy había adoptado la costumbre de dejar por las noches, cuando ya estaba a punto de marcharse, junto con Hawkeye; ella delante de él, una pequeña nota dedicada a Riza, con una nueva frase de apreció, gratitud o amor. Por la mañana a primera hora, cuando Riza entraba a la oficina la tomaba, leía y después de sonreír por las ocurrencias del alquimista, comenzaba a organizar el trabajo del día.
Esa mañana, no iba hacer la excepción. Para su sorpresa, ante la puerta se encontraba aguardando paciente de pie, un general. De mediana estatura, no mas de 40 años, Riza únicamente lo conocía de vista y por su apellido.
-"General Trastkowsky. Estoy aquí para entregarle al fuhrer un nuevo caso" –se anunció ante la mujer
-"El fuhrer, tardara al menos medía hora en llegar, tenía asuntos urgentes que atender antes de venir. Así que si gusta puede regresar mas tarde" –pronunció determinantemente pero con tono amable
-"No, preferiría esperarlo dentro... en la oficina, si no tiene alguna objeción, Teniente..."
-"Hawkeye, Primer Teniente Hawkeye Riza, y sirvo bajo las ordenes del fuhrer Mustang" –con tan solo contemplar el semblante de Trastkowsky, se pudo dar cuenta de la arrogancia del hombre, y su burla a la hora de dirigirse a ella, la habían molestado.
Lo hizo pasar, tratándose de otra persona le hubiera ofrecido, tomar asiento y una taza de café, pero con él, hizo una excepción. Dejo sus cosas en su escritorio, y después de revisar los pendientes, cogió el teléfono esperando encontrar a Roy en su casa y ponerlo al tanto de su inesperada visita. Mientras aguardaba de espaldas al hombre, con la bocina en el oído, el militar recorrió con su vista toda la habitación, posando sus ojos especialmente en la pizarra donde yacía entre otros memorandos, un post-tick, que aunque no distinguió sus palabras con claridad, supo que era.
-"Él no debe tardar, acabo de marcar a su casa, y nadie atendió" –le comunico una vez que colgó.
Y sinceramente la presencia del hombre la incomodaba mas de lo esperado. Para su suerte, Roy entro en la oficina cinco minutos mas tarde. Reconociendo desde la puerta la presencia del hombre. Le dirigió una fugaz mirada interrogadora a Riza, mientras permanecía detrás del militar.
-"Ah! Fuhrer Mustang, comenzaba a preguntarme, a que hora llegaría. No se ofenda pero su teniente no es muy conversadora" –hablo esbozando una sonrisa, que irrito a ambos.
-"General Trastkowsky, lamentablemente a la teniente Hawkeye se le paga por trabajar, no por conversar con cuantos entran a la oficina" –con esas sencillas palabras, puso en su lugar al hombre.
-"Como sea" –dijo enfadado –"Estoy aquí en representación de todos los que conformamos la audiencia. Existe algo que debo comunicarle a solas"
-"Entonces empiece a hablar, Hawkeye es de mi total confianza"
-"Hemos estado siguiendo este caso de cerca, desde algún tiempo, y nos hemos enterado que existe alguien que desacata toda autoridad. Tal vez tu no te hayas percatado, porque claro, desde siempre has sido un hombre muy ocupado dentro y fuera de esta institución; pero has de saber que esta bajo tus ordenes"
Continuo hablando por un rato mas, gozando con cada palabra que salía de su boca. Roy y Riza bien se pudieron dar cuenta de quien hablaba, a pesar de que Trastkowsky nunca menciono su nombre. Aunque por el momento desconocían que tenia que hacer todo ese asunto, con sus supuestos planes.
Roy se encontraba preguntándose cuando se callaría, y sino se cansaba de hablar; dando por concluida su platica, se puso de pie y antes de salir le tendió un sobre amarillos, donde se explicaba mas detalladamente todo el asunto.
Después de dar a entender su mutuo desagrado con la mirada, la rubia mujer, reinició su trabajo. Por su parte el alquimista centro sus prioridades en leer el contenido del sobre.
Era un documento extenso, una investigación envidiable pero al mismo tiempo perturbadora. Ahí, plasmados en esas hojas, se encontraba redactado, toda y cada una de las intenciones de los hombre, pertenecientes a la asamblea encabezada no solo por Bradley, sino que como segundo al mando estaba el nombre de Haruko. No se permitió que esa noticia lo turbara; continuo leyendo todo el contenido:
EXISTE REALMENTE UN TRAIDOR ENTRE LA MILICIA
1ro al mando: K. Bradley
2do al mando: General Y. Haruko
y miembros anexos a la asamblea parlamentaría:
Nos atrevemos a decir, que el encabezado, no es menos intrigante que el contenido, y los resultados que han arrogado nuestras investigaciones.
Fuhrer Mustang; desde hace un tiempo, notamos extraños sucesos y comportamientos insólitos en un miembro de la milicia;. Esta persona ha demostrado no solo desacato de autoridad, ante su superior, sino también ha violado y pasado por alto, algunas leyes y normas, de tan honorable institución, se cuentan ya por cientos; manchando con sus actos tan barbaritos la ilustre misión y nombre, de esta institución: la milicia.
Pues no solo sirve bajo el grado de militar, sino que además porta el nombre de alquimista estatal. Este individuo servia bajo sus ordenes cuando usted era Coronel, Edward Elric. Al notar su comportamiento inusual desde hace mucho, nos hemos dado a la tarea de llevar un registro de cuanto hace; fue así como nos dimos cuenta: de hechos realmente inimaginables.
Por ellos pedimos se nos confiera la autoridad, para que fullmetal quede bajo nuestra vigilancia y mando.
Deseando comparta nuestros deseos y se sienta halagado por esta investigación. Esperemos plasme cuanto antes su firma y se ejecutara tal acción.
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Ante tales palabras, le fue inevitable sorprenderse. Se levanto bruscamente de la silla, con las hojas aun en su mano, y elevando la voz, como hacia cada que recibía una fuerte y no grata noticia, se dirigió a Riza.
-"Teniente Hawkeye, anuncia una reunión ante los miembros de la asamblea. Que sea lo las pronto posible, a lo sumo tienes media hora, para hacer que toda esa bola de bastardos, se encuentren en la sala" –una vez dada esa orden, salió de la oficina sin brindarle una explicación a la anonadada mujer.
Se dirigió sin vacilar, a una cabina telefónica callejera. De pronto comprendió que hacer esa llamada dentro del cuartel, y mas aun desde la línea de su oficina, sería como ponerse el solo la soga al cuello.
-"Mustang, comenzaba preguntarme cuando te dignarías a hablarme" –escucho la voz templada del anciano que buscaba.
-"General Grumman, este no es momento para ese tipo de comentarios"
-"Dime Mustang, las cosas no andan bien por central ... nisiquiera ahora que eres fuhrer" –lo interrogo antes de que lo hiciera el alquimista, al notar su tono de voz.
-"Si así es. Creo saber a que te referías cuando mencionaste, que estaría rodeado de lobos. Si tu sabes algo de su plan, necesito que me lo digas; no por que sea ahora tu superior, sino mas bien hazlo si existe un apreció hacia mí" –sus palabras detonaban sus sentimientos.
-"Me hubiera gustado estar en central hace dos meses, te podría haber puesto al corriente de cuanto se y así te horaria este momento. Pero has de saber que esos malditos, me tendieron a mi también una trampa. Una semana antes me enviaron a combatir una supuesta rebelión; todo era mentira y cuando volví ya era muy tarde. Trate en muchas ocasiones de comunicarme contigo, pero siempre decían lo mismo : no tenias tiempo, no estabas etc. Y francamente no me atreví a enviarte una carta, por temor a que la interceptaran"
Le contó a Roy cuanto sabía, aunque esto no era mas de lo que el propio Roy conocía, pues al conocer los lazos que los unía a ambos, habían alejado a Grumman de todo. Aún así, gracias a sus propias redes de comunicación, aporto datos útiles para cuando el alquimista estuviera frente a la horda de lobos. Antes de colgar, Grumman le recordó al pelinegro, hacia donde permanecía su fidelidad.
-"Mustang, recuerda que esto no solo lo hago, por la promesa de tu padre; sino también es por el apreció hacía ti. Y si las cosas empeoran, no dudes en acudir a mí". - Y con esto Roy regreso al cuartel.
Contando con algunos minutos disponibles, hecho a andar con rapidez hacia los archivos que contenían la orden de incorporación de todos los militares y alquimistas, con su historial anexado. Como lo supuso: faltaban cinco de ellos, por fortuna el mantenía bajo su custodia el historial de Edward.
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Cinco minutos antes de la hora dictada por el. Roy avanzaba con paso decidido por el pasillo que lo conduciría a la sala. Frente las puertas se encontraba Riza, aguardando pacientemente, pero con expresión de preocupación.
-"Roy, todos esperan como me lo pediste. Pero que pasa" –hablo en voz baja, a pesar de encontrarse fuera del lugar.
-"Te lo agradezco. Riza por favor espera en la oficina. Esto ha comenzado" –fue todo lo que le dijo, antes de acariciar delicadamente su mejilla y entrar.
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Sin preguntar mas, pues bien sabía a que se refería Roy, regreso a la oficina. Cuando estuvo en esta, sentada en su lugar y sin hacer otra cosa que divagar por las cuatro paredes, se dio cuenta de la nota, que acostumbraba a dejar Mustang y dada la intromisión del hombre por la mañana, había olvidado quitar.
En el lugar se encontraban: Bradley, Haruko, Trastkowsky, y al menos 7 hombres mas, todos estos con un simple deseo en común.
-"Mustang, mi joven amigo. Por lo visto estas al corriente de nuestra investigación, sabemos que ha de ser duro para ti aceptar que fullmetal se burlo de todos. Pero descuida, él no podrá salirse con la suya; supongo que nos reuniste porque quieres firmar frente a nosotros la solicitud de ejecución de Edward" –Bradley hablo con una sonrisa en su rostro, que aunque quiso mostrarse amistoso, Roy supo que era solo una fachada.
-"Tiene razón, usted me han pedido que les deje a Edward, pero aún desconozco sus verdaderas intenciones; ¿que pasara cuando yo firme esto?" –pregunto tratando de sonar como su aliado.
-"Es sencillo, lo someteremos a pruebas, experimentos, todo tipo de investigaciones, para conocer y comprender el origen de su alquimia. Aunque claro también nos interesa saber, como es capaz de anclar un alma a un cuerpo inanimado. Te imaginas teniendo esa formula en nuestro poder, la milicia será indestructible, al igual que todos nosotros" –revelo sus planes Haruko, extendió los brazos hacia los lados en señal de victoria.
Conociendo tan aberrantes propósitos. Las facciones de Mustang se endurecieron, revelando toda la indignación que sentía.
–"Me alegra conocer sus viles propósitos; así puedo tomar una decisión. Y de ningún modo puedo permitir que le hagan esto a Ed, no es ningún animal para que experimenten en el. Ustedes creyeron que conmigo en el poder y con fullmetal bajo mi mando, las cosas les iban a resultar mas fáciles, pues con mí aprobación ocultarían sus estúpidos planes. Pero de una vez, les advierto que por nada le mundo, les voy a permitir que le pongan una sola mano a Edward, a su hermano, o alguno de mis hombres. Porque si me entero que así ha sido, no dudare en matarlos yo mismo" – cada palabra suya sonaba mas autoritaria, y atemorizante que ninguno de los ahí presente lo hubiese creído.
-"Entonces Mustang, atente a las consecuencias" –grito Bradley, mientras se ponía de pie y golpeaba con sus puños la mesa. La arrogancia y humillación que les había demostrado Roy en ese momento, lo había enfurecido.
Y sin agregar mas que una sonrisa socarrona, que acrecentó el coraje de todos los militares, Roy salió de la sala, hacia su oficina. Abrió la puerta de ésta con un fuerte golpe, haciendo que la puerta se abriera con brusquedad y se cerraba azotándose. Movimiento que sorprendió a Havoc y compañía; tanto como su rostro, pero se abstuvieron de entrar a preguntar.
En un arranque de ira, barrió con sus manos todas las cosas que había en sus escritorio, yendo a parar papeles por todo el suelo y rompiendo varios tinteros. Riza saltó sorprendida por la forma de entrar de Roy, produciendo el mismo acto reflejo con esa nueva acción y el grito que este profirió.
-"Urrgg, malditos militares, y maldito Bradley y Haruko" –gritó completamente fuera de si.
-"Roy, tranquilízate que fue lo que paso" –le hablo con voz pausada, acercándose a él
Se encontraba frente el escritorio, con los puños en este y ocultando su rostro entre su pecho y sus manos, con su cuerpo arqueado. Le narro a Riza, todo lo que había pasado; desde el contenido de la carta, hasta las intenciones de los militares hacia Ed, y su respuesta"
-"Fui un estúpido, debí haberlo sabido antes. Era tan obvió, ellos no buscaban la piedra lo que quieren es a Ed y su habilidad para anclar almas a los objetos"
-"Y que va a pasar, crees que realicen medidas en contra de Ed; a sabiendas de lo que les has dicho"- al escuchar la voz preocupada de Riza, Roy trato de serenarse y hablo ahora con mas pacifica.
-"No, ya no. Se dieron cuenta que no pueden obtener nada de Edward, y si lo llevasen a los extremos, no solo perderían credibilidad sino también, la oportunidad de apoderarse de Ed. Ahora lo mas seguro, es que iniciaran un juicio en mi contra para alejarme de él y de sus planes. Pero te aseguro que no les resultara tan fácil, dentro de los militares influyentes hay unos que se mantienen neutros, nada de eso les interesa, mientras les aseguren una buena casa y lujos, se conforman; y también hay quienes que con ayuda de ustedes y del General Grumman, estarán de mí lado."
-"Entonces quieres decir, que ha llegado el momento de contarles a todos el peligro que no solo corre Edward, sino también tu."
-"No quisiera involucrarlos aún, estoy seguro que pueden salir perjudicados, ellos mismos los mencionaron, no me voy a arriesgar" –apenas termino de decir eso, cuando se abrió de nuevo de golpe la puerta.
-"Mustang eres un estúpido, porque nunca nos contaste esto. Hubiéramos podido ser útiles en algo" –grito expresando los deseos de todos Havoc,
-"Lo sentimos mucho fuhrer; pero al verlo entrar tan molesto, fue inevitable no escuchar" –se disculpaba apenado Fuery
-"De todas formas tus gritos se escuchaban hasta nuestros lugares" –digo resignado Breda
-"Y ahora que todos estamos enterados , no nos puede excluir de esto. Podemos serle de mucha utilidad" –puntualizo Falman.
Al ver que sería inútil, persuadirlos de hacer lo contrario, les agradeció su ayuda, y asigno a cada uno un nuevo designio. Así Falman y Fuery, recaudarían información y datos con los cuales pudiera apelar Mustang. Havoc y Breda, contactarían a los militares que sin duda abogarían en su favor.
Tres días mas tarde. Envuelta en un sobre blanco, y con letras negras, llego la notificación que tanto habían esperado y temido. Lo que le informaban, era que se abriría un juicio en su contra, por hallar irregularidades en sus papeles y desempeño dentro de la milicia.
CONTINUARA...
He descubierto que ffn, esta conspirando en mi contra y no deja que sus reviews lleguen, aún así sigo aquí .
Y como he terminado "De amor no sabes nada", pronto subiré otra historia que empecé hace poco, todo depende de lo que ustedes digan, y si termino pronto mis cientos de miles de trabajos de la esc, bueno no son tantos, pero no me dejan escribir.
Maggi, enserio muchas gracias por tu ayuda en esto de los títulos y con los sumary, se que soy una molestia, pero mi cabeza no alcanza a formar un titulo.
Gracias a las que dejaron sus comentarios aquí beautifly92 y Soi Fong, y por el msn. Espero que esta vez si lleguen sus reviews.
TAO JUN SHINOMORI
