La verdad es que no planeaba seguirlo, era un one-shot pero como todos me pidieron continuación lo haré un 3-shot. La última parte será la cita, aunque todavía no se muy bien como será. Se encontrará con alguien ND, eso es seguro.

Los personajes no me pertecen.


Los Wablers sabían que algo estaba mal cuando Sebastian entró por esa puerta al día siguiente de las Regionales. Lo veían pasar sus dedos por su cabello, no prestar demasiada atención a las clases y mirar su celular como su este lo fuera a comer. No lo habían notado antes por las prácticas y los estudios que consumieron sus últimas semanas, pero ahora se daban cuenta de que estaba así desde que se enteró que Karofsky había intentado suicidarse. Y no podían dejarlo así porque, sí, la mayoría lo odiaba, pero había puesto cierta energía en el grupo y después de todo el tiempo que lo conocían no podían decir que era tan mala persona. Solo era un mocoso que quería salirse siempre con la suya, no solía darse cuenta cuanto lastimaba a los demás. Entonces Dave apareció y Sebastian estaba callado y nervioso y nadie sabía que hacer pero querían al imbécil de su líder de vuelta para bailar por los pasillos con Marron 5 de fondo. Alguien tenía que hacer algo y Nick fue el elegido para esa tarea, simplemente porque era el que mejor lo soportaba y, podría decirse, su mejor amigo.

-Habla, Smythe.- Nicholas se sentó frente a él, estaba estudiando en una mesa de Dalton, o al menos eso parecía.

-Buenos días a ti también, Duval.- Respondió el castaño sarcásticamente, quitándose los anteojos y dejándolos en la mesa.

-Detente.-La sonrisa de Sebastian vaciló por unos segundos.- Algo te está pasando y queremos saber qué es. Estamos preocupados, yo estoy preocupado.- Su sonrisa finalmente se derrumbó y no pudo seguir sosteniéndole la mirada al pelinegro.

-Promete que no te reirás.- Pidió luego de unos segundos. No quería hablar de eso realmente pero conocía a Nick y no se iría sin una respuesta, además seguramente le vendría bien hacerlo.

-Sebastian, por fav…

-Promételo.- Exigió.

-Bien, lo prometo. No me reiré, ¿qué sucede?

Tomó aire antes de soltar todo lo que había pasado con Dave. Hablaba rápido, apenas respirando entre las oraciones y ponía mucho énfasis en los ataques de pánico que el otro chico le había hecho pasar. Evitaba mirar a Nick a los ojos y parecía querer que todo se acabe de una buena vez pero cuando terminó y levantó la vista, se veía como si buscara su aprobación. Quería que le dijera que hacer ahora, quería que lo ayudara. Y Nicholas no contestaba.

-¿Y bien?- Preguntó finalmente comenzando a perder la paciencia. Entonces Nick hizo lo que no debía hacer, él comenzó a reír. No una risita, una carcajada, casi estaba llorando de la risa.- Sabía que no tenía que decirte nada.- Masculló Sebastian sintiéndose insultado y ligeramente dolido, ¡lo había prometido después de todo! Y el desgraciado no podía parar de reír, incluso los alumnos comenzaban a mirarlos.

-No, no. No te vayas, lo siento.- Dijo el pelinegro, dejando de reír de a poco.- Es solo que entras en pánico solo porque te gusta alguien por primera vez, es lindo y un poco extraño viniendo de ti.- Frunció el ceño, pero de todas formas volvió a sentarse.- Entonces, ¿lo llamaste?- Silencio.- ¿Te da miedo llamarlo?- Más silencio, Sebastian resistió el impulso de abrazarse a sí mismo mientras Nick resistió el impulso de golpearlo.- Llámalo.

-Lo haré cuando las clases terminen.- Respondió con rapidez, aún faltaban dos clases para eso y el descanso casi terminaba. Si lo llamaba ahora no tendrían tiempo para hablar.

Ambos fueron a sus clases cuando el timbre sonó. Sebastian estaba más relajado y no le costó volver a su ritmo normal de clases mientras que Nick estuvo toda la clase mensajeándose con Jeff sobre lo que le pasaba a su amigo. Hablaron mucho y solo se pusieron de acuerdo en una cosa: era jodidamente adorable, más por ser Sebastian Smythe.

-¿Entonces? ¿Lo llamaste?- Por la noche, Nick y Jeff decidieron que sería buena idea preguntarle a Thad o a Randy sobre la situación del francés y antes de que se dieran cuenta todos los Warblers lo sabían con lujo de detalles.

Sebastian ni siquiera se molestó en enfadarse, simplemente suspiró resignado y se sentó en uno de sillones de la sala de coro. Miró al piso con los labios apretados, sintiendose avergonzado y ligeramente culpable, antes de responder.

-Sí.

-¿Hablaste con él?- Sebastian levantó la vista y la mirada que les dio fue suficiente para que todos entendieran.- Llamaste y cortaste.

-Un par de veces, sí.- Nadie dijo nada más, nadie sabía que decir. ¿Cómo lo ayudaban si no tenía el valor necesario para hablar con Dave?

-Dame tu celular.- Soltó Trent estirando la mano, luego de pensarlo unos minutos lo había decidido. Si Sebastian no lo hacía, ellos lo harían.

-¿Qué? ¡No!- Como reflejo llevó su mano al bolsillo de la chaqueta, donde guardaba su celular.

-¿Quieres hablar con él?- Dijo Jeff.

-Bueno, sí…

-¿Quieres que te perdone?- Agregó Andrew. El único chico sentado cabeceó, aún más avergonzado que antes.

-¿Quieres tener tu "Felices para Siempre" al estilo Queer as Folk?- Algunos rieron mientras otros voltearon a ver a Trent sorprendidos.- ¿Qué? ¿No puedo ver series ahora?

-Miren, sí. Quiero todo eso pero no puedo simplemente llamarlo y decirle "Hey, no te hablé antes porque tengo pánico cada vez que te veo. ¿Quieres salir conmigo?".- El silencio volvió a reinar después de eso, los Warblers se miraban entre sí esperando que alguien haga algo. Y ese alguien terminó siendo Nick.

-Bien. Si no quieres darnos el teléfono por las buenas lo haremos por las malas. Agárrenlo.- Thad y Jeff se apresuraron a tomar cada uno un brazo del castaño y mientras este pataleaba y se retorcía intentando que lo suelten Nick le sacó el teléfono del bolsillo con una sonrisa, guiñándole un ojo y asegurándole que era por su bien.

-¿Hola? David, ¿verdad?- No había perdido tiempo y había marcado el número de Karofsky, Sebastian había dejado de luchar y ahora todos prestaban atención a la conversación de Nick y Dave.- No, no me conoces. Soy un amigo de Sebastian, de los Warblers, mi nombre es Nick. Verás, tenemos este problema… Sebastian quiere hablar contigo pero cada vez que te llama entra en pánico y corta.- Nick contuvo una risa.- Sí, fue él. No lo sé, tendrás que preguntarle. Sí. Ahora mismo.- Alejó el teléfono de su oreja para poner el altavoz.- Quiere decirte algo.

-Hey, Seb. ¿Estás ahí?- La voz de Dave se escuchó a través del aparato y Sebastian recibió varios empujones cuando no dijo nada.

-Sí, sí. E-estoy aquí. Hola.- Se escucharon risas desde el otro lado de la línea.

-Hola. Tengo una sesión de terapia mañana pero es a la noche, ¿te veo en el Lima Bean a las, no lo sé, 4:30?- Todas las miradas fueron del celular al francés, esperando su respuesta.- ¿Seb?

-Lima Bean a las 4:30, lo tengo. Estaré allí.

-Genial, no puedo esperar.- Y luego de eso cortó.

Sebastian Smythe nunca estuvo tan agradecido de estar rodeado de metiches en toda su vida.