Me disculpo por haber tardado. No sabía cómo seguir así que decidí dividirlo en dos partes para dejarles algo que leer.
-Ya estoy en posición Agente 3. Cambio.
-¿Ves al objetivo, Agente 6? Cambio.
-Sí, ¿esta Oso Gominola en posición?
-Sí, estoy en posición. Pero exijo un cambio de clave, Osito Gominola es insultante.
-No querías Algodón de Azúcar. Y di "Cambio" o no responderemos. Cambio.
-Ambos son insultantes, ¿no puede ser algo que no esté relacionado con mi peso?
-…
-…
-…Cambio.
-No es nuestra culpa que nosotros ya tengamos claves. Acepta la tuya hasta que encontremos algo mejor. Cam—
-Por dios, ¡¿Quieres callarte Nicholas?!- Sebastian le quitó el walkie-talkie de juguete que el pelinegro tenía en la mano y le gritó a Jeff y a Trent.- ¡Y ustedes también! Salgan de donde estén y vayan a sus casas a madurar. Esto no es una estúpida misión es una…- Se cortó en ese momento, no podía decir la palabra.
-Dilo.- Nick le dio un codazo.- Y nos iremos.
-Esunacita…- Dijo rápido y entre diente. Nick volvió a presionarlo.- Es una cita…
-¡Muy bien! Entonces nos vamos. Agente 3, Osito Gominola, vuelvan a la base.-
-¡¿Qué?! ¡Pero yo quería ver!
-Yo igual, no es justo…
-Un trato es un trato, chicos.- Finalmente los 3 intrusos se fueron.
Sebastian había llegado 10 minutos antes de la hora acordada, solo para encontrarse con Nick "disfrazado para estar en cubierto" vigilando la puerta. Casi lo mata. Tardó demasiado en echarlos y ahora llegaba 5 minutos tarde. Si bien no era demasiado, no pudo pensar en lo que iba a decir o como iba a reaccionar. De hecho, estaba considerando irse en ese momento pero entonces miró dentro y pudo ver a Dave. Miraba por la ventana y mordía ligeramente su uña, había ya dos vasos de café en la mesa y al menos uno estaba vacío. Él también estaba nervioso.
Con una sonrisa se animó a entrar y aprovechó que no lo veía para ir a pedirse su propio café, para su buena o mala suerte solo había dos personas más en la fila y su pedido estuvo listo en menos de 10 minutos.
-Comerse las uñas no es para nada sexy, ¿lo sabías?- Dijo con una sonrisa sentándose frente a él. El gesto fue devuelto.
Por varios minutos no hablaron de nada, pero cuando uno comenzó la conversación comenzó a salir sola y los nervios lentamente se disiparon. Hasta el horror llegó.
