Primer día:
-¡Hagamos equipos de hermanas! El último par en llegar a la cascada es una zanahoria -Dijo emocionada la pequeña unicornio blanca, a lo cual su hermana mayor acepto, corriendo con la pequeña a la siga de ella. Le siguió un par de hermanas ponis terrestres.
-¿Creen que pueden vencernos? - admitió una pegaso de crines arcoíris, abriendo sus alas para emprender vuelo. Una pequeña pegaso naranja batió sus alas como si fuera a volar, la pegaso azul la levanto mientras volaba, la más pequeña solo mostro un rostro desafiante.
La primera en llegar a la cascada fue la pareja de pegasos, en segundo los ponis terrestres y por último, los unicornios.
-¡Sí! ¡Ganamos! -grito de alegría la pegaso azul, dando giros en el cielo.
-¡Lo hicimos Rainbow Dash! -admitió la pequeña.
-Felicidades a las dos -felicito la pony naranja.
-¡Estuvieron geniales! -dijo admirada su hermana menor.
-Gracias Apple Bloom – contesto la pequeña pegaso.
-Y también a ti, AppleJack -Prosiguió Rainbow Dash.
Después de las felicitaciones a los ganadores, decidieron hacer una carrera de vuelta al campamento para buscar las cosas. Todos concordaron y esta vez los primeros en llegar fueron Applejack y su hermana. Después de larga diversión tomaron sus cosas, dirigiéndose de vuela a Ponyville. En el camino fueron conversando y riendo de cada anécdota que contaban. Scootaloo caminaba pensativamente, se sentía feliz, tenía una hermana, aunque fuera adoptiva, que la mantendría bajo custodia, era un sueño hecho realidad para ella. Se dedicaba a pensar cuantas cosas maravillosas podía hacer con Rainbow Dash y que incluso tal vez ella le enseñara a volar y le ayudara a conseguir su Cutie Mark. Esta y otras cosas pensaba mientras seguía a los demás.
