Capítulo 1: el espíritu italiano.
En un edificio de departamentos, ubicado a las afueras de Manhattan, vivía una joven estudiante llamada Alice (Aliche) Vargas, de origen italiano, tenía 16 años, de cabellos castaños algo largos y ojos almendrados, piel clara y un cuerpo de curvas delicadas. Radicaba en la ciudad de Nueva York desde hace unos 6 meses, gracias a un programa de intercambio al que se había inscrito en su natal Venecia.
La chica dormitaba entre las suaves sabanas de su cama, en su cabeza rondaban algunas imágenes no muy nítidas, siempre repitiéndose la silueta de un niño con la luna tras de él, sin que su rostro se pudiere ver. Cuando Alice por fin decidió levantarse, se tallo los ojos, se sentó lentamente en el borde de la cama y estiro los brazos.
Tomo su celular para ver el reloj, el cual marcaba las 7:53...-QUE!?- el grito se escuchó en todo el edificio, que los vecinos no tardaron en concluir que la chica llegaría tarde al colegio por cuarta vez en el último mes. -! VE!, porque a mí?- grito histérica Alice mientras corría de un lado al otro, vistiéndose con el uniforme y arreglando las cosas de la escuela.
A los tres minutos la chica iba corriendo por las calles del suburbio, debía darse prisa si quería tomar el metro Express y poder llegar a las 8:15, rayando el tiempo permitido a la hora de inicio de clase. Estaba por llegar a su meta cuando algo llamo su atención; lo botes de basura fuera de la estación se movían de forma extraña, y decir que unos botes se movían solos ya era algo raro.
Olvidando por un momento el tiempo límite que tenía, Alice se acercó a los botes, y para su sorpresa, uno cayó estrepitosamente y de este salió un gato café notablemente mareado. -OH, pero que bonito gatito- la chica se inclinó para recoger al gato, este alzo su rostro y la chica pudo notar que tenía un chicle pegado en su frente. –Pobre gatito, déjame quitarte esa cosa- Alice tomo el chicle pegado, después de tres dolorosos jalones, este se desprendió del pelaje del felino.
-Listo!, al fin te lo pude...ve, que extraña marca tienes-, en medio de la frente del gato estaba una marca en forma de luna creciente color amarillo, el gato salto de los brazos de Alice y corrió al otro lado de la calle, donde le dio una última mirada antes de correr a un callejón. -Valla, pero que minino más raro- pensó en voz alta la italiana, no pudo quedarse mucho tiempo pensando en el extraño gato, ya que para su mala fortuna, el ultimo metro Express había salido sin ella.
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Mientras tanto, en una cueva subterránea, una figura caminaba alrededor de una bola de cristal, tras recitar las palabras "vito lle kristar" la imagen del legendario cristal de plata apareció en la esfera. -Al fin lo has encontrado?- dijo una macabra voz detrás de la figura, -Me temo que aún no hemos localizado el cristal, sin embargo, es cuestión de tiempo para que al fin se muestre su escondite- dijo la figura encendiendo una antorcha; se trataba de un hombre alto, de cabellos cortos y rojizos al igual que sus ojos, piel pálida y con vestimentas oscuras.
-El cristal de plata, es imperativo que lo consigamos antes que las nuevas guardianas se revelen, solo así lograremos lo que nuestros antecesores no lograron- la voz macabra provenía al parecer de la estatua de un hombre, el deterioro que tenía no permitía ver con claridad sus rasgos. -Descuide maestro, conseguiré el cristal incluso antes de que la luz encuentre a sus guardianas- dijo el hombre pelirrojo arrodillándose frente a la estatua.
-Más te vale no fallarme, o las consecuencias serán terribles, Mefistófeles-
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-Bua!, pero que día más horrible!, primero se me hace tarde para la escuela, luego me quedo a fuera del salón y ni pude comer mi almuerzo, y pierdo la credencial del metro y tengo que caminar de regreso- se iba quejando Alice, arrastrando los pies y con el maletín en su cabeza refugiándola del sol, -Este día no podría ponerse peor, ve-. Cuando llego a su casa, aventó el maletín, se quitó los zapatos y corrió a su cuarto, donde se aventó a la cama y oculto el rostro en su almohada.
-Un día difícil?- dijo una voz masculina de alguna parte de su recamara, -No tienes idea- respondió sin levantar la vista de su almohada, -Bueno, al menos al fin estas en casa- le contesto la voz con un tono juguetón, -Ve, en eso tienes razón- dijo con una sonrisa en sus labios. Tardo como tres minutos en recordar que ella vivía sola, y al levantarse de la cama, vio sentado en el alfeizar de su ventana al mismo gato café de la mañana.
-Eres el gato de la marca de luna, como llegaste hasta aquí?- dijo la castaña a punto de acariciar al gato, -Pues el vecino de enfrente dejo la puerta abierta, subí a la azotea y solo brinque aquí- le respondió el gato con toda naturalidad. La cara de Alice se puso pálida, la italiana comenzó a temblar y tartamudear, -t…tu…p…pu… puedes…a…a…habla r?- logro articular la chica, el gato movió la cabeza de forma afirmativa sin dejar de sonreír.
-KYA!- grito la italiana, al tiempo que brincaba hacia la puesta de su cuarto,- Oye espera, no quería asustarte bambina- le dijo el gato saltando a la cama -No tienes nada que temer ves?- dijo con una sonrisa triste y agachando las orejas. Alice no salía de su asombro, pero al ver la carita afligida del gato, fue perdiendo el miedo y acercándose a este. -No vas a lastimarme?-, pregunto la chica antes de volver a sentarse, -No, mi intención es de hecho ayudarte- dijo el gato con una gran sonrisa, la cual extrañamente le dio confianza a Alice, la chica se sentó en su cama quedando frente al gato, -Wow, increíble un gato que habla, y dime cómo te llamas? Yo soy Alice- dijo la castaña con una sonrisa, -Un gusto, mi nombre es Seborga- dijo el gato dando una reverencia, -Tal vez te preguntes porque estoy aquí-, -Ve, en realidad aún me pregunto cómo es que puedes hablar- dijo la chica asiendo que el gato soltara una gotita.
-Bien, habló porque puedo hacerlo, y estoy aquí para guiarte como la Sailor scout que eres, y así logres derrotar a las fuerzas del mal- dijo Seborga muy orgulloso, Alice se quedó en shock, no podía creer lo que el gato le acababa de decir, -Que? Yo una Sailor...pero creí que eso era una leyenda- dijo la chica moviendo sus manos en frente a ella, -No me crees verdad? No me sorprende, toma un regalo para demostrarte que no miento-, el gato salto en el aire, asiendo aparecer un prendedor que cayo frete a Alice, -Eh? O es muy hermoso- dijo la chica colocándose el prendedor en el moño de su uniforme.
-Y eso no es todo- le dijo Seborga al tiempo que saltaba al suelo, -Repite esta frase y algo mágico sucederá: por el poder del prisma lunar, Acción-, Alice lo pensó por un momento, al final, decidió ver qué pasaba, tomo aire y repitió las mismas palabras, -POR EL PODER DEL PRISMA LUNAR, ACCION-. Su cuerpo comenzó a brillar, sus ropas se desprendieron y dieron lugar a un traje de marinero color café oscuro, un moño color negro adornaban la parte de superior de enfrente del vestido y la parte de atrás de su falda , un par de guantes negro aparecieron, al igual que una botas cafés con adornos blancos en la parte superior y calcetas negras a la rodilla, un collar negro con una estrella café adorno su cuello, finalmente una tiara con una estrella aparecieron en su frente y dos adornos blancos en su cabello.
Cuando su transformación termino, Alice no podía creer lo que acababa de ocurrir, se vio en el espejo varias veces encantada con su nuevo traje, -Ve, me veo genial... Entonces es cierto?- dijo esto último entre temerosa y confundida, -Te lo dije- le contesto Seborga saltando de nuevo a la cama, -Tu eres una de las nuevas guardianas de la luz, este es tu destino, Sailor Itaria- dijo el gato con un brillo especial es los ojos.
Alice iba a hacerle más preguntas, cuando unos gritos captaron su atención, -Escuchaste eso?- le pregunto a Seborga poniendo sus manos en sus orejas como para oír mejor, - Hay alguien en peligro y puedes escuchar sus llamados de auxilio- le dijo serio y brincando a la ventana, -Vamos, no podemos perder más tiempo- grito dando un brinco a la calle, -Oye!, espérame!- grito la italiana siguiendo al gato.
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En una joyería, ubicado en la zona de Queens, el malvado Mefistófeles tenia a varias mujeres bajo su mando, con el poder de la hipnosis las obligaba a buscar entre las joyas la meta de su amo, -Sigan buscando, ese cristal no debe estar lejos- dijo el hombre flotando en el techo, donde veía a cada mujer romper cajas y tirar las joyas por el piso, -Muy pronto, el resto de los humanos estará igual que ustedes-, -No lo permitiré!- dijo una figura femenina en la entrada de la joyería, -QUE!? Quién demonios eres?- dijo Mefistófeles descendiendo para ver a su enemiga, Alice entro a la tienda, donde le hombre pudo verla mejor, -Soy...soy- empezó a tartamudear la chica, -Firme Itaria, recuerda que eres una guardiana del planeta- la regaño Seborga entrando después que ella, Alice frunció el ceño y se puso en una posición firme, -Soy una Sailor Scout que lucha por el amor y la justicia, soy Sailor Itaria, y te castigare en el nombre de la Luna- dijo la chica poniéndose en pose, -No puedo creerlo, ya empezaron a despertar- dijo el pelirrojo visiblemente frustrado.
-Ve? Oye Seborga, porque en el nombre de la luna?- Alice al parecer no entendió del todo la frase que le había dicho al enemigo, -Pues veras, cada guardiana tiene un planeta guardián, en tu caso es la Luna- contesto el gato olvidando que su enemigo los estaba oyendo, -Pero la luna no es un planeta-, -Es una larga historia-, el pelirrojo solo veía a su enemiga y al gato discutir, colmando poco a poco su paciencia. Sin esperar aviso, el malvado invoco una esfera roja en su mano y la lanzo contra Alice y Seborga, por fortuna ambos lograron esquivarla a tiempo, -Oye, pudiste lastimarme!- grito enojada la castaña, -Créeme querida, que quiero hacer mucho más que eso- grito el hombre arrojándole más esferas a la pobre chica.
Tanto Alice como Seborga corrieron por la tienda, en parte salvando sus vidas y en parte quitando a las mujeres del camino de las esferas explosivas, en un momento los dos se escondieron detrás de un mostrador, -Tenemos que encontrar lo que está buscando y destruirlo, solo así se retirara- dijo Seborga asomándose para buscar el objetivo del pelirrojo, -Y porque no solo le damos lo que busca y ya?- grito histérica la chica, -En primera porque es el cristal de plata lo que busca, en segunda porque el cristal no está aquí- grito el gato llamando la atención de Mefistófeles.
-Que? Como puedes saber todo eso?- exigió saber el pelirrojo, parando momentáneamente su ataque, Seborga subió al mostrador y Alice solo asomo la cabeza, -Sabemos de sus intenciones de encontrar el cristal, pero no está aquí porque una joya tan poderosa no se encontraría entre todas estas chucherías- dijo el gato pateando un par de aretes de rubí. El hombre se quedó paralizado, no podía creer que había perdido su tiempo, -Es mentira, no les dejare que se entrometan en mis planes- grito lanzándoles una esfera más grande, los dos saltaron a tiempo, y cuando la esfera se estrelló en el mostrador una joya del tamaño de una manzana y de color plateado cayo en el suelo.
Los tres se quedaron quietos por un momento, aun sin creer que la joya si estuviera en la tienda, -Lo sabía, estaba aquí- dijo triunfante Mefistófeles, -Imposible, como no me di cuenta?- dijo incrédulo Seborga, -Voy por ella- dijo inocente Alice corriendo a recogerla, -!No lo permitiré!- lanzo una esfera a la chica, -Sailor Itaria, cuidado!- grito histérico Seborga, Alice volteo hacia donde estaba la bola, no podría esquivarla a tiempo, cubrió su cara con sus brazos esperando el golpe, pero en su lugar sintió como unos brazos la rodeaban y esquivaban la explosión.
-Te encuentras bien?- le dijo una voz masculina, Alice se descubrió la cara, primero vio que se encontraban al otro lado de la tienda, y cuando levanto su vista a su rescatador, se quedó asombrada: su salvador era un hombre alto, de cabellos rubios y peinados hacia atrás, su rostro lo cubría una máscara blanca pero dejando ver sus labios, traía un smoking negro con una capa igual de negra. Mefistófeles apretó los dientes ante la situación, aparentemente ya había dos guardianes interponiéndose en sus planes, -Maldito, quien demonios eres?- grito el pelirrojo colérico, -Mi nombre no importa- dijo el rubio aflojando el agarre de la chica y dirigiendo su vista al malvado, -No permitiré que tus planes se lleven a cabo, y no permitiré que lastimes a esta chica-, ante esas palabras, Alice se sonrojo al punto de quedar como un tomate.
-Itaria- el grito de Seborga hizo que su rostro recuperara su tono normal, -Estas bien?- dijo al fin llegando a donde la castaña y el rubio se encontraban, -Si, pero ahora que hacemos, el cristal de plata esta hay pero ese tomate malvado no nos deja agarrarlo- dijo la chica viendo el cristal en el piso del local, -No te preocupes, no es el cristal verdadero- dijo calmado el enmascarado, para alegría de Seborga y sorpresa de Alice, -Te lo dije, pero ahora hay que encontrar la manera de que libere a esas mujeres de la hipnosis- concluyo el gato a sus compañeros, -Pero cómo? Ese tipo es muy fuerte- se quejó la italiana, el gato suspiro ante el comentario de la chica, -Ya lo sé, me temo que aún no eres tan fuerte como para enfrentarte directamente a un enemigo así... Pero yo creo en ti, de algún modo lo venceremos- dijo determinado el gato. Los tres vieron al pelirrojo que tampoco se había movido, no podían darse el lujo de que el villano siguiera destruyendo el local, -Tengo una idea, pueden confiar en mí?- la gélida voz del enmascarado tomo por sorpresa al gato y la chica, pero finalmente asintieron.
-Escuchen, si destruimos el cristal falso, ese sujeto no tendrá nada que hacer hacer y liberara a las mujeres, no podemos dejar que llegue al cristal, o su enojo podría perjudicar a las chicas- dijo el enmascarado, -Yo lo distraeré, y tu deberás encontrar la forma de destruirlo- -Pero... Como esperas que destruya esa cosa? Ni si quiera tengo un taladro a la mano!- dijo angustiada la italiana, -No te preocupes, en eso yo te ayudo- le dijo Seborga guiñándole un ojo.
Los tres se pusieron en posición de combate, al ver la determinación de sus oponentes, Mefistófeles se elevó una vez más del suelo, -No lo olvides, las vidas de las mujeres dependen de que destruyas el cristal- le dijo el enmascarado antes de saltar a la batalla, en cuanto el rubio y el pelirrojo empezaron su batalla, Alice y Seborga corrieron a donde se encontraba el cristal, al estar a un metro se escondieron detrás de el único mostrador que quedaba, -Y ahora qué hago?- dijo la italiana levemente nerviosa, -OK, presta atención, como te dije hace rato, eres protegida de la luna, por lo que hasta que aprendas a controlar tus propios poderes, la luna te prestara los suyos- dijo el gato vigilando la pelea de los dos hombre, -Así que, esto es lo que vas a hacer, tu tiara puede ser usada como un arma, tómala y di esta frase: Tiara lunar, Acción-.
La castaña no reacciono al momento, el miedo la paralizaba, no podía creer que hace solo algunas horas su vida hubiera dado un giro así, -Sailor Itaria- la voz del enmascarado la saco de sus pensamientos, -Cree en ti misma, no es una casualidad que estés aquí, tu eres la única capaz de enfrentar a la oscuridad- termino de decirle el rubio. Por alguna razón, aunque acabara de conocerlo, las palabras de aquel hombre la llenaban de confianza, salto de detrás del mostrador, lista para atacar, toco su frente y la tiara se ilumino, -Tiara lunar !Acción¡- grito con determinación, dándole al cristal que se partió en miles de dedazos.
El sonido llamo la atención de Mefistófeles, que vio con error como su tesoro era falso, -No!, estaba seguro de que lo tenía!- la cólera hizo que el malévolo hombre creara una nueva esfera listo para destruirlo todo, pero antes de que se formara recibió una fuerte patada que lo estrello en el piso por parte del enmascarado. El villano se incorporó lentamente, -No seguiré perdiendo mi tiempo, nos volveremos a ver, Sailor Itaria, y tu enmascarado- dicho esto, se desvaneció en el aire.
La chica y el gato suspiraron aliviados, cuando Alice levanto la vista no encontró al rubio en la tienda, a pesar de los gritos de Seborga salió corriendo a la calle, busco en todas direcciones pero no pudo encontrar al hombre misterioso. -Tranquila, si las cosas siguen así, lo volveremos a ver- dijo Seborga a su lado, -Aunque también creo que deberías andarte con cuidado- esto último lo dijo con un tono misterioso. Alice bajo su mirada a donde estaba el gato, y vio que en su pata había un fragmento brillante de cristal,-Oye Seborga, que traes hay?- dijo la chica agachándose para ver mejor, -A esto, al parecer si había energía del reino lunar en esta tienda- dijo el gato con una sonrisa y dejando a la vista el fragmento brillante.
-Este fragmento contiene energía lunar, pero por suerte no es el cristal de plata, al parecer el enemigo lo confundió- explico Seborga con una risa, -Lo podemos usar a nuestro favor para buscar a las demás guardianas-, -Que? Hay más como yo?- pregunto la castaña esperanzada, -Pues claro, esta lucha requiere toda la ayuda posible...- había empezado a explicar el gato, pero un ruido dentro de la tienda le hizo ver que no era el mejor momento, -Pero eso te lo explico llegando a casa, vámonos, no debes ser vista por nadie- grito el felino tomando el fragmento y empezando a correr, -Ve, espérame!- grito la chica empezando a correr también.
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De vuelta en la cueva, el pelirrojo era castigado por su amo, -Me has fallado Mefistófeles, dijiste que encontrarías el cristal de plata- la voz retumbaba en la caverna macabramente, -Perdóneme mi amo, al parecer el cristal era falso...- -Y no solo eso, una de las guardianas a aparecido- le interrumpió nuevamente la voz de su amo, -Mefistófeles, te daré una oportunidad más, no me falles- dijo la voz antes de desaparecer, el pelirrojo se acercó a la esfera, donde la imagen de Sailor Itaria, Seborga y el enmascarado aparecieron -Juro que me las van a pagar, antes de seguir mi búsqueda, los destruiré-.
