Una pequeña nota: debido a la universidad y el servicio social (y mi vida personal admito) no suelo subir capítulos de forma seguida, una disculpa y también gracias por su comprensión. También les dejo los links de dos ilustraciones de este fic (uno hecho con el sailor maker y otro que si es de autoría propia: art/Mefistofeles-535637994 y art/Sailor-Axis-518071821)

En fin, disfruten el episodio.

-000-

Capitulo cinco: curación lunar.

La pelea se había reanudado, ambos bandos no daban señal de rendirse, mientras más pasaba el tiempo, mejor se iban conociendo, por lo que hacer un ataque sorpresa ya no era una opción; -Ola de Neptuno!- grito Sailor Nihon alzando su espada y dirigiendo un ataque a la mujer arácnida, -Patada Terráquea!- Sailor Doitsu golpeo el piso y este se abrió, pero la mujer evito el ataque saltando en el aire, -Ahora Itaria!- gritaron ambas chicas cuando confirmaron que su enemiga no había descubierto su plan.

-Ya te tengo- dijo Sailor Itaria apareciendo de repente frente a la mujer araña, -No puede ser- grito la mujer tratando de cambiar su trayectoria en vano, Itaria reunió energía en su mano, su frente comenzó a brillar, su tiara desapareció y en su lugar se revelo la marca de una media luna, -italiano stile d'argento!- grito mientras ponía su mano sobre la frente de la arácnida.

La energía comenzó a recorrer el cuerpo de la mujer, haciendo que este poco a poco comenzara a brillar con una luz morada, que se fue haciendo blanca, el cuerpo de la mujer desapareció, y cuando el brillo termino, solo quedo Itaria flotando en el aire; -Sugoi- dijo Nijon viendo a su compañera, esta descendió suavemente pero al llegar al suelo se desmayó, Doitsu corrió hacia la chica, checando que estuviera bien.

-Itaria, responde, ¿estas bien?- dijo tomando a la chica en sus brazos, esta comenzó a reaccionar lentamente, -Ve... ¿Ya vamos a comer?- dijo más adormilada que otra cosa, parecía que hubiera despertado de un sueño en lugar de haber quedado inconsciente tras una batalla, las otras dos chicas suspiraron aliviadas, entre las dos ayudaron a la italiana a levantarse, cuando un ruido metálico les llamo la atención; por la batalla que se había librado, la estructura metálica del techo había comenzado a resquebrajarse, con la amenaza de colapsar en cualquier momento.

-¡Rápido, hay que sacar a las personas de aquí!- grito Doistu poniéndose en acción , las chicas comenzaron a mover los cuerpos de las personas que habían quedado inconscientes y libres de la telaraña de su enemiga, con el ruido del techo metálico a punto de caer indicándoles que el tiempo se le agotaba, solo quedo el cuerpo de un niño cerca de la zona, -¡Iré por el!- grito la castaña, -¡Itaria espera-san espera!- grito la nipona, pero la chica ya estaba cerca del niño.

De repente, la estructura metálica colapso y callo directo sobre la chica y el niño, Itaria cubrió al niño con su cuerpo y espero el golpe, pero al ver que este tardaba, la chica busco la causa de esto, descubriendo a Sailor Doitsu cerca de ella, con las manos sobre su cabeza y con el techo flotando en el aire, -Doitsu...¿tu controlas el metal?- dijo sorprendida la castaña, -E…eso parece- dijo igual de sorprendida la alemana.

-¡Mina-san!- el grito de alerta de la japonesa las regreso a la realidad, con cuidado, Sailor Itaria se quitó de la trayectoria del techo, colocando al niño con cuidado en una banca, cuando la rubia vio que sus compañeras y la gente estaba a salvo, trato de colocar el techo con cuidado en el suelo, pero no pudo controlar su nueva habilidad bien, lo que termino en la destrucción de una vitrina, -¡Kyaaaa!,¿¡Doitsu que hiciste!?- gritaron la italiana y la nipona al mismo tiempo.

Las sirenas de las ambulancias acercándose las calmaron momentáneamente, rápidamente se dirigieron a la salida, no sin antes recoger a un mareado Seborga, con cuidado salieron del centro comercial y se dirigieron a un callejón oscuro que estaba cerca, perdiéndose en las sombras de la noche.

-000-

En su guarida, el pelirrojo celebraba su triunfo viendo como en el mapa aparecía el primer punto de los siete que requería para encontrar el cristal de plata, -Solo seis más, y podre centrar el punto de localización- decía Mefistófeles para sí.

En la oscuridad, su misterioso invitado solo se limitaba a observar, sonriendo al ver la felicidad de su compañero, se acercó lentamente a él, y de la nada lo abrazo por la espalda, -¿Y ahora tu qué quieres?- dijo molesto el pelirrojo, pero sin molestarse en quitar los brazos de su compañero, -Nada, solo te felicito a mi manera- dijo el individuo abrazando más fuerte al otro joven, -Casi podría jurar que te gusto- dijo burlón Mefistófeles, -Quizá podrías tener razón- dijo el misterioso ser antes de desaparecer.

-000-

Al día siguiente, las chicas quedaron en verse en la casa de la italiana, para tratar de analizar que era este nuevo cambio en la estrategia del enemigo, habían quedado a las diez de la mañana, la nipona había llegado diez minutos antes, y la alemana llego a la hora marcada, -Ohayo Monika-san- saludo la nipona con una reverencia, -Guten tag- le respondió la germana asintiendo con la cabeza.

Pararon unos diez minutos, hasta que la alemana volvió a tocar el timbre, igualmente sin obtener respuesta, -¿Habrá salido Alice-san?- pregunto la azabache algo preocupada, -¡Ve! ¿Porque llegaron antes?- se escuchó un grito detrás de las chicas, al bajar la mirada vieron a Seborga con una bolsa de mercado al lado, -Pues porque quedamos a las diez- respondió un poco irritada la alemana, -Pe… pero Alice y yo los esperábamos hasta las doce- dijo nervioso el gato, hubo un mento de silencio muy incómodo...-¿¡QUE!?- gritaron al mismo tiempo las dos chicas bastante enojadas.

Por fortuna, Seborga había tomado las llaves de la italiana antes de salir, se la dio a la nipona quien mientras abría la puerta, noto extrañada como el gato jalaba la bolsa, -Permíteme- dijo la alemana tomando la bolsa, un poco pesada, -Gratzie- dijo agradecido el gato; mientras subían las escaleras, las dos chicas pensaban que era lo que el gato había hecho en la mañana, -Seborga-kun...- había empezado a hablar la nipona, quien no pudo aguantar más la curiosidad.

-Es que se me fue el sueño temprano, así que aproveche para ir por ingredientes para el desayuno, así Alice no se demoraría tanto- explico el gato con una sonrisa, -No quiero sonar indiscreta pero, ¿de donde sacaste todo eso?- cuestiono la alemana, esperando que "hurto" no fuera la respuesta, -Pues le tome un billete prestado a Alice... Aunque no pude recuperar el cambio- dijo con una gotita en la frente el gato.

Al llegar al departamento, las chicas trataron de no hacer ruido para no asustar a su amiga, pero las dos se quedaron espantadas al ver el aspecto del departamento de la chica: cosas tiradas por todos lados, trastes sucios en la cocina, y parecía que nadie había barrido el piso en días; mientras tanto, aun dormida la italiana decía algunas cosas, en su sueño, otra vez estaba el niño de espaldas mirando a la luna, pero en esta ocasión, ella también estaba presente, en su traje de sailor.

El niño se dio la vuelta para verla, pero al hacerlo, el chico se convirtió en el misterioso enmascarado, Alice corrió a él, pero por alguna razón no avanzaba, el misterioso hombre volvió a ver al frente, la chica alzo su mano angustiada, como tratado de alcanzarlo... Y de repente, la chica estaba de regreso en su habitación, y el impulso que no tuvo en el sueño, en la vida real la hizo caer de su cama.

La chica comenzó a sobarse la cabeza, cuando un olor agradable le llego de repente, haciendo que se olvidara de su sueño y del dolor en la frente, salió sin cambiarse de su cuarto y fue a la cocina, pero en el trayecto vio la sala y el comedor limpios, al llegar a la cocina, su asombro aumento al ver a sus amigos preparando el desayuno, sin pensarlo corrió a ellos y los abrazo, -¡Amichi, que hermosa sorpresa!- grito feliz la italiana, las otras dos querían refutarle su impuntualidad y su falta de limpieza, pero el rostro de felicidad de su amiga era tal, que olvidaron momentáneamente su enojo y se unieron al abrazo.

Una vez que la mesa estuvo puesta, y Alice se había cambiado la pijama, los cuatro se sentaron a comer, -¿Y que creen que sea esta nueva táctica del enemigo?- dijo sin rodeos la rubia, los otros tres lo pensaron con cuidado, -Algo me dice que Mistofeles está buscado algo, y el uso de esta chica fue solo una manera de distraernos de su objetivo, además, él nunca se presentó como en otras ocasiones- opino Seborga, quien ya había sido puesto al corriente de la batalla de la pasada noche.

-¿Quieres decir, que busca algo aparte del cristal de plata?- pregunto la castaña sirviéndose un poco más de papas que la alemana había preparado, -No... Creo que su objetivo sigue siendo el mismo, pero está usando un método nuevo para buscarlo- explico el gato comiendo un poco más de pescado, cortesía de la nipona.

-Mmm, y a todo esto...¿porque esa chica era morada?- pregunto de repente la italiana, -Tal vez sonara raro, pero creo que esa chica era uno de los cristales arcoíris- dijo para asombro de los otros tres la alemana, -Eso...no suena lógico...- dijo la nipona, dejando un poco de lado su desayuno para analizar su comentario, -De hecho, aunque no sé cómo lo logro, me parece probable- dijo Seborga,-Pues...sabemos que esos cristales contenían un poder maligno, por lo tanto, la posibilidad de que el enemigo la manipulara es...- comenzó a explicar el gato.

-Eso quiere decir, que el enemigo es más poderoso de lo que pensábamos- dijo algo triste la nipona, -O no está solo- dijo la alemana, aumentando la tensión en el comedor, de repente, la italiana se paró y fue a la cocina, cuando regreso, traía una botella de leche y unas copas de vidrio, mientras servía las copas, los otros tres la veían algo extrañados, cuando termino de servir, repartió las copas entre sus amigos.

-En Italia, cuando las cosas parecían ir mal, mi abuelo reunía a la familia en el comedor, servía leches en copas y decía: en tiempos de paz, o en tiempos de guerra, lo bueno de la leche es que siempre mantiene su blancura, no importa lo adverso del tiempo- explico la italiana con una sonrisa. Los otros tres la vieron asombrados, para después sonreír por las palabras de ánimo de su amiga.

-Es una buena analogía- dijo Monika tomando su copa y observando la leche, -Nunca había visto la leche de esa forma- dijo Sakura también tomando la copa que tenía en frente, -¡Propongo un brindis!- dijo Seborga mientras se subía a la mesa y tomaba su copa con sus patas delanteras, -¡Porque la leche se mantenga siempre blanca!- grito levantando su copa, -¡Sí!- corearon las chicas levantando sus copas.

Mientras las chicas reían, ninguna noto que eran observadas desde el edificio de enfrente, salvo por cierto gato, que al ver por la ventana, vio una silueta femenina, -Hasta que te dejas ver- dijo para sí mismo, sin que las chicas lo notaran.

-000-

Para la tarde, y en vista de que no sacarían más conclusiones sobre el nuevo plan del enemigo y como localizar a las demás scout, las tres chicas y el gato estaban en el cuarto de la italiana, teniendo una plática de chicas; -Mina-san, ¿alguna tiene novio?, si permiten mi atrevimiento- pregunto la japonesa, -Tranquila, no es ningún atrevimiento, y no por el momento no tengo novio- contesto la alemana con una sonrisa.

-¿Y novia?- dijo de repente la castaña, poniendo su cara frente a la de la alemana, consiguiendo que se pusiera un poco roja, -E...no yo no...le hago a eso...- contesto cohibida la alemana, lo que hizo que la italiana se decepcionara un poco, -¿Tu si Alice-san?- preguntó la nipona sin poder ocultar su curiosidad, algo que hizo que a la italiana le saliera una gotita de la frente, -E pues...me atraen casi igual que los hombres...- confeso la chica agachando un poco la cabeza.

Hubo un largo momento de silencio, el cual fue interrumpido por la alemana, -Si es lo que te gusta está bien, yo respeto eso- dijo poniendo una mano en el hombro de la castaña, -Si Alice-san, no tienes por qué sentir pena por eso- coincidió la nipona, quien tomó de la mano a su amiga, -Ragazzi...son las mejores!- dijo Alice mientras algunas lágrimas salían de sus ojos, -¿Y tu Sakura?- preguntó la italiana reponiéndose rápidamente.

-E...eto...- comenzó a tartamudear la nipona, mientras se estrujaba las manos y agachaba la cabeza, -...no lo sé- dijo finalmente poniéndose algo roja, las otras dos chicas la vieron de manera comprensiva, -Es que yo... Nunca he tenido novio o novia, y nunca he conocido a nadie que me atraiga de forma romántica- explico la azabache levantando al fin el rostro, haciendo que las otras dos chicas notaran un leve sonrojo en sus mejillas.

-No te preocupes Sakura- le animo la castaña, -Puede que aún no hallas encontrado a tu persona ideal- le dijo mientras la abrazaba, incomodando un poco a la nipona, pero que paso por alto en esta ocasión, -Así es, incluso, está bien si no sientes interés por ninguno- le dijo la alemana sentándose cerca de la nipona, pero respetando su espacio, -Al final, lo único que importa es que tú seas feliz como tú te sientas cómoda- dijo Seborga, quien en toda esa charla no había dicho ninguna palabra.

Las chicas y el gato siguieron hablando un poco más de otros temas, hasta que la noche llego, -Bueno, creo que ya deberíamos irnos- dijo la nipona viendo la hora en su celular, -¿Ve?, ¿Porque no se quedan aquí?- dijo la italiana en un puchero, -Porque mañana hay escuela- respondió la alemana en tono serio, -¿Y porque no se mudan aquí?- dijo la castaña, como si fuera lo más normal del mundo, cosa que dejo choqueadas a las otras dos.

-E...gracias Alice-san, pero yo vivo en un departamento cerca del barrio chino- dijo la nipona algo avergonzada por la propuesta de su amiga, -Y yo acabo de rentar un departiendo en Brooklyn- dijo la alemana, tratando de mantenerse serena, -¡A, pero así ninguna estaría sola! Y nos apoyaríamos con la renta- trato de convencerlas la italiana; las otras dos chicas analizaron ese último argumento, sobretodo la parte de no estar solas.

-Pero... No estaríamos cómodos cuatro en una habitación- trato de excusarse Monika, -¡Por eso no se preocupen!- dijo la castaña saliendo de su cuarto, las chicas y el gato se miraron y después siguieron a la italiana, cerca de la sala, la chica estaba descolgando un cuadro de las pared, y también quito un espejo de la pared en contra esquina, revelando dos puertas.

Alice abrió las puestas rebelando dos cuartos que, si bien no eran tan grandes como el de la italiana, si eran espaciosos para un estudiante, - Cuando rente el departamento, mis cosas cupieron bien en un solo cuarto, así que deje estos vacíos por si las moscas- explico la castaña a sus asombrados invitados, -Yo llevo viviendo aquí tres semanas y ni por enterado- dijo el gato sin salir de su asombro.

-Y, ¿que dicen amichi?- dijo esperanzada Alice, poniendo su mejor carita de cachorro, las otras dos chicas se vieron entre sí, sin querer rendirse a los encantos de su amiga, -Lo siento Alice, pero la respuesta es no- dijo finalmente la alemán, tratando de mantener su tono de voz lo más serio y firme que pudo.

-000-

Mientras tanto, en el techo del edificio Chrysler, Mefistófeles y su "invitado" observaban la ciudad en silencio, viendo como el ambiente familiar iba dando paso a un ambiente más adulto, Nueva York estaba rebelando su fase nocturna; -Los humanos son seres simples con necesidades simples y bacías de sentido, no crees?- pregunto el misterioso ser desde las sombras, -Su simpleza los hace carecer de interés por su mundo, tanto que saber, y ese conocimiento tan asombroso y desprotegido termina en malas manos, ¿o no lo crees así, Abraxas?- preguntó el pelirrojo sin voltear a ver a su compañero.

El mencionado salió de las sombras, rebelando a un hombre joven, cuyos rasgos eran finos y suaves, casi femeninos, tenía el cabello negro y ojos color ámbar, su uniforme era similar al de su compañero; -El maestro de la guerra hablando de conocimiento y perdida, es algo curioso- dijo el pelinegro acercándose a Mefistófeles.

Este lo miro, no soportaba a sus compañeros, pero sin duda alguna, Abraxas era al que más toleraba, -No habías dicho que te hidrias al medio día?- dijo calmado, sin quitar su vista de la ciudad, -¿A si?...había algo que debía decirte...pero creo que lo olvide- dijo con una sonrisa infantil el otro chico, -¿Que era?...así, he terminado mi búsqueda, y puedo confirmar que hay otras cinco elegidas en la ciudad- dijo Abraxas como si del tiempo estuvieran hablando.

-¿Tantas?...al menos saber que son las únicas me da un respiro- dijo el pelirrojo tratando de calmarse, -Al menos en este lado del continente y del mundo- dijo el azabache sentándose cerca del borde del edificio, al sentir demasiado silencio volteo a ver al pelirrojo, para su sorpresa, este tenía los ojos muy abiertos por la sorpresa.

-¿No me digas que no sabías que había más guardianas en el mundo?, ¿o crees que el resto no vino solo porque no tenían ganas de molestarte?- dijo burlón Abraxas, pero para sorpresa de este, el otro lo tomo por el cuello con una mano y lo alzo, dejándolo suspendido en el vació, -No te burles de mi- dijo serio, pero con el enojo marcado en sus ojos, el otro chico ni se molestó en poner resistencia, puso una mano sobre la del pelirrojo, acariciándola dulcemente, -Me crees capaz de eso?- dijo dulcemente el azabache.

Mefistófeles aflojo un poco el agarre, esperando que esto asustara al de ojos ámbar, pero al ver que este no se inmutaba, lo volvió a colocar en el piso, -A veces me desesperas- dijo el pelirrojo dándole la espalda, el otro chico aprovechó para volver a abrasarlo por la espalda, -Pero admite que así me quieres- dijo en un tono meloso el otro. Los dos chicos se quedaron así un rato más, hasta que en pelirrojo decidió que el otro ya había tenido suficiente tiempo abrazándolo.

-La próxima vez que nos veamos, tendré la ubicación del cristal de plata, es más, tendré en mis manos el cristal de plata, y los corazones de las Scout como ofrenda a nuestro maestro- dijo triunfante el pelirrojo, el otro solo sonrió y se puso cerca del borde del edificio, listo para saltar, -Me alegra oír eso, les diré a los otros dos que les mandas saludos- y dicho esto, salto al vacío.

El pelirrojo se acercó lentamente al borde, para verificar que Abraxas realmente hubiera desaparecido, aunque la idea de que se hubiera estrellado contra el pavimento tampoco lo molestaba, -Lastima- dijo viendo que efectivamente, había sido la primera opción. Dio una última mirada a la ciudad, antes de desaparecer en la noche.

-000-

Dos horas después, Monika y Sakura viajaban en el metro de regreso al departamento de la italiana, con sus maletas hechas, sin poder creer que habían sucumbido a los encantos/chantajes de la castaña, -Eto... Viendo el lado amable, los gastos de la renta disminuyen considerablemente- trato de calmar la nipona a la molesta germana, no era el hecho de que hubiera sacado sus cosas en menos de dos minutos y disculparse con su ex casera lo que le molestaba, ¿tan débil se había vuelto a los caprichos de la italiana?, ¿qué diría su abuelo si la viera ahora?

Cinco estaciones después, las dos chicas bajaron del vagón y salieron a la calle camino a su nuevo hogar, en el trayecto se encontraron una tienda, y decidieron pasar a comprar algunas cosas, de aseo personal sobre todo; en la tienda, Monika no dejaba de darle vueltas al asunto, y por alguna razón que aun desconocía, a pesar de que la repentina ruptura de su rutina la cabreaba, vivir con la italiana la emocionaba.

En su mente no había lógica para todo eso, se sentía feliz como no lo había sido en mucho tiempo, y todo gracias a Alice, -¿Porque... No dejo de pensar en ella?- se preguntó en voz alta la rubia, -Monika-san- la llamo la nipona al otro lado del pasillo, sacándola de sus pensamientos, -Voy- dijo tomando una barra de jabón y dirigiéndose a las cajas con la japonesa.

Al llegar al edificio, Seborga ya las esperaba sentado en la banqueta, -A ragazzi, que bueno que ya llegaron- dijo alegre el gato, ofreciéndoles las llaves para que abrieran, -Mañana hay que sacarles copias a las llaves- dijo la alemana cerrando de nuevo la entrada al edificio, poco antes de llegar al departamento, escucharon un poco de ruido que las alarmó, -No se preocupen, Alice está dando últimos toques al departamento- dijo el felino al notar lo tensas que se habían puesto las chicas, las cuales solo se miraron sorprendidas.

Al entrar al departamento, notaron gran movimiento dentro de una de las habitaciones, -¿Alice?- llamo la alemana asomándose al cuarto, -A ciao!, solo quitaba un poco el polvo y lavaba los baños, la otra habitación ya está lista, por si alguna la quiere tomar- dijo la italiana sin descuidar su labor de quitar el polvo, esta traía un delantal y un paliacate blanco en la cabeza, por alguna razón esto le dio una sensación de deja vu a la alemana, -Déjame ayudarte, Sakura, si quieres puedes tomar la habitación que ya está lista- dijo la rubia entrando a la habitación y dispuesta a ayudar a su amiga, la japonesa al notar "algo" entre las dos, decidió aceptar la oferta.

Algunos minutos después, el cuarto estaba listo y algunas pertenencias guardadas en el closet, -¡Listo!, solo hay que comprar algunos muebles y las camas- dijo feliz Alice, -No hay problema, traigo un colchón inflable, y los muebles no me son urgentes- replico la alemana empezando a inflar su colchón, -Yo estoy acostumbrada a dormir al ras del piso, con mi futon me basto- dijo la japonesa desde la puerta.

-Bien, que tengan buenas noches, nos vemos en la mañana...y Seborga?- dijo la alemana notando la ausencia del gato, -Salió a pasear, a veces le gusta dar caminatas nocturnas- explico la castaña bostezando, -Bouna notte- se despidió entrando a su cuarto, -Oya sumi/ Guten nag- se despidieron las otras dos chicas.

Mientras tanto, desde el edificio contrario, la misteriosa chica observaba el departamento sentada en la cornisa, -¿No quieres pasar a saludar?- le pregunto Seborga, sentado repentinamente al lado de la chica, -Nein, mejor en otra ocasión- contesto la chica, que estaba cubierta por una capa. Los dos observaron a las chicas prepararse para dormir, hasta que todas las luces se apagaron.

-Parece estar bien, me puedo ir más tranquila- dijo la chica levantándose, dispuesta a irse, -Oye, necesitamos ayuda…- había empezado a decir el gato, pero la chica lo cayo poniendo un dedo en su boca, -Ellas necesitan hacer esto solas, solo así podrán liberar sus verdaderos poderes, además, ellas pueden con Mefistófeles- aclaro la chica.

Seborga vio a la chica alejarse, sabiendo que dijera lo que dijera no la convencería de quedarse, -¿Y nunca se lo vas a decir?- fue lo último que quería saber, la chica volteo y le sonrió, -Aun no es el tiempo- dijo a modo de despedida, Seborga solo se encogió de hombros, y regreso al departamento para dormir en la cómoda de Alice.