Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.

***Mis hermosas, un nuevo capítulo. Perdonen la tardanza, he estado muerta con mis últimos trabajos de la universidad y aunque ya tenía listo este capítulo no había tenido ni la energía de encender la pc, así que ahora está aquí y quiero agradecerles la paciencia, el infinito apoyo y el cariño que me demuestran siempre.

Nos leemos muy pronto, las amo, besos. An-***


Capítulo nueve: Bienvenido a la familia.

Esmerald Cullen lloraba desconsolada en la sala de su mansión en Nueva York, su familia la rodeaba y no podía dejar de pensar en cómo había ocurrido aquello.

Siempre se había vanagloriado en su habilidad para proteger a su familia. Cuando Edward tenía cinco años no había permitido que fuera a ningún preescolar que no contara con educadoras certificadas y que supieran primeros auxilios; Alice nunca había viajado sola ni en metro ni en autobús. Siempre que sus hijos querían viajar a algún otro país se encargaba de que Carlisle mandara a un equipo de seguridad confiable que los siguiera todo el tiempo, por eso mismo no podía concebir que después de veintiocho años su hijo estuviera desaparecido.

— ¿Estás completamente segura de que no te dijo nada más? —Carlisle estaba afligido, no sólo su hijo estaba desaparecido, su esposa estaba a punto del colapso nervioso y su empresa a punto de un colapso financiero.

—Señor Cullen, después de que mi jefe arreglara todos los preparativos para su viaje sólo recibí dos faxes por su parte y nada más, enviaba algunos arreglos para la empresa pero no decía cuando regresaría ni dónde podría ser localizado—Angela mentía con todo el estoicismo del que era capaz, quería matar a su jefe en ese momento, pero más a su "amigo" Edward.

—Encontré esto—Jasper llegaba en ese momento, con su esposa detrás y su pequeño hijo en brazos. —Tomó un vuelo de Nueva York a Seattle y de ahí debió haber continuado en auto, pero no hay ningún registro de ello.

Por supuesto que no lo había, Edward no sólo era dueño de la empresa, era un genio, había planeado todo con precisión, no había perdido ni un solo detalle.

— ¿Cómo pudo haber ocurrido algo así? —seguía sollozando Esme, mientras Alice controlaba su ira por su hermano y su temor porque algo malo le hubiera sucedido.

—No quiso decirnos dónde estaba, sólo nos aseguró que regresaría pronto. —Reflexionó la hija Cullen.

— ¿Qué piensas, Ally? —Jasper conocía a su esposa mejor que a él mismo, y ella a su vez conocía muy bien a su hermano.

— ¿Qué tal si lo ha planeado todo? ¿Y si se está escondiendo? —La tensión que se creó fue patente, Angela quería salir huyendo de ahí en ese momento.

— ¿Por qué haría algo así? Y más aún, ¿por qué querría esconderse de su propia familia? —Aquello no tenía sentido para Esme, su hijo amaba a su familia tanto como ellos lo amaban a él, era inconcebible.

—Por lo mientras debemos arreglar las cosas aquí para poder ir a Seattle, ahí será más fácil intentar resolver algo que aquí. —Determinó Carlisle, quien a pesar de lo bien conservado que estaba, se sentía más viejo que nunca.

— ¿Alguien avisó a Tanya? —Cuestionó Esme, controlando el llanto.

—Será mejor no preocuparla antes de tiempo, le diremos en cuanto partamos a Seattle. —La señora Cullen sólo pudo asentir a las palabras de su esposo.

Jasper y Alice compartieron una mirada cómplice, la cual contenía la misma pregunta, ¿dónde estaba Edward?

—Así que, ¿te dieron ese auto? —preguntó por enésima vez en la noche Emmett. Los chicos se encontraban descansando un poco después del ensayo y antes de la presentación de esa noche.

—Al parecer el auto que debían darme no era ese así que lo regresaron. —Se encogió de hombros Edward, ignorando al grandulón y centrándose en lo bonita que se veía Bella esa noche.

Llevaba un pantalón claro, unas botas negras y un enorme suéter azul que resaltaba su piel blanca, sin duda aquel era su color.

— ¿A qué hora dices que vendrá Renee? —rompió Rosalie con el tenso silencio que reinaba el lugar.

—Como diez treinta, ya sabes—Rose asintió entendiendo a la perfección lo que significaba el encogimiento de hombros de Bella, aunque al parecer las cinco personas ahí entendían el simple gesto, excepto Edward.

—Renee no sale de su casa pasadas las doce, fue cuando le dieron la noticia de Charlie—susurró Emily, entendiendo la confusión de Edward.

Él simplemente asintió y le sonrió, Rose y Emily eran geniales con él, en las casi dos semanas que llevaba en el lugar no habían sido nada más que amables y solidarias. Un mundo aparte eran Emmett, Sam y Carter; el primero siempre intentaba sacar algún sucio secreto de él, quería exponerlo como un mal hombre frente a Bella y convencerla de que no valía la pena, pero él simplemente sonreía y evadía sus trucos, no por nada había llevado tan lejos la compañía de su familia por casi ocho años. Sam sólo lo veía con desconfianza y podía jurar que lo escuchó gruñéndole en más de una ocasión. Finalmente, Carter sólo lo ignoraba, lo cual encontraba mucho más peligroso que las actitudes de Sam y Emmett. Él era el mejor amigo de Bella, eso ya lo había descubierto, y era primo de Rosalie, así que era doble amenaza, sólo rogaba porque no encontrara algo malo en él.

—Muy bien, hora de trabajar—anunció Sam, al tiempo que se dirigía a abrir el local.

Edward rápidamente se levantó junto a Bella y besó su mejilla para desearle un buen espectáculo.

—Buena suerte. —su sonrojo y la sonrisa enorme que le brindó fue todo lo que necesitó para derretirse.

—Gracias—susurró, corriendo hacia el escenario donde los demás la esperaban.

—Emmett, ¿podrías dejar de interrogar a Edward por todo? —exigió la castaña, mostrando esa mueca de chihuahua enojado que le ponía los pelos de punta al enorme joven.

—Es mi responsabilidad como tu hermano mayor político, Bells, yo cuido a mis chicas—dijo sonriendo y besando a su novia quien estaba lista para reprenderlo igualmente.

Dejaron el tema por la paz, pero Emmett accedió ser más amable a la hora de jugar al "hermano mayor político sobreprotector".

—Es un buen tipo, pero debe dejar de decolorar su cabello así—Emmett y Carter soltaron la carcajada ante el comentario, Rose intentó contenerse con todas sus fuerzas, pero simplemente no pudo, Bella intentó mantenerse enojada, pero la risa le ganó al final, eran una bola de tontos.

Edward se sentó junto a Emily quien esperaría a Renee hasta que los chicos terminaran.

— ¿Nervioso? —Edward sonrió, Em era una mujer joven muy agradable y sensible, siempre intentaba hacerlo sentir como en casa.

—Es la madre de mi novia—dijo simplemente, con lo cual emocionó a Emily, era la primera vez que lo escuchaba llamar a Bella de esa manera.

— ¿Es tu novia de verdad? —Edward venía haciéndose la misma pregunta desde hacía algunos días. Pasaban todo el tiempo juntos, no podían estar separados, pero tampoco se habían besado ni le había preguntando si quería serlo, todo era tan nuevo para él, ni siquiera recordaba cómo era él en su secundaria cuando le gustaba una muchacha, simplemente decía su apellido y las tenía a todas, ahora no era así.

—Eso quiero creer—Emily no quiso ahondar más en el asunto, era algo que él y su Bella debían solucionar por su cuenta.

Media hora después de abrir, el bar estaba lleno, como siempre, los chicos cantaron sus canciones más populares y añadieron unas nuevas. Algunas de ellas no incluían coreografía, pero eran acompañadas con Bella o Carter en la guitarra.

Maybe we found love right where we are— cantaban todos al mismo tiempo, pero dejando de lado el teatro de las parejas. Emmett veía directamente a Rosalie mientras hacían un pequeño baile juntos, sólo que, en lugar de que Bella y Carter compartieran una escena romántica, Bella observaba a Edward y viceversa, era ya una rutina entre los dos, ella se sentía más segura de sí misma cuando lo hacía y Edward simplemente no podía apartar su mirada de ella.

And we found love right where we are—terminó Bella, lanzando un beso hacia la dirección del cobrizo que la veían alucinado, su sonrisa no podía ser más enorme en ese momento.

—Entonces tú eres Edward—escuchó el joven, una mujer delgada, de cabello rubio rojizo, ojos claros deslumbrantes y mirada entre perdida y soñadora. —Renee Swan.

—Mucho gusto, señora—saludó el joven, sintiéndose de diecisiete nuevamente, como siempre que estaba junta a Bella o algo relacionado con ella.

—Dime Renee—dijo restándole importancia, saludó a Emily y se sentó junto al muchacho—Ustedes dos sí que son una bonita pareja. —Suspiró la dulce señora Swan, recordando a su adorado Charlie.

—Renee, muchas gracias—la mujer casi salta a sus brazos para darle la bienvenida a su familia, ya soñaba con los nietos que él y su hija le darían.

—Edward—Bella llegó a su lado, respirando agitadamente y con el rostro preocupado, alertando al joven.

— ¿Qué ocurre? —a Renee no le pasó desapercibido la reacción protectora del joven, como la abrazó por los hombros inmediatamente y se puso a disposición.

—Rose se sintió mal, comenzó a vomitar y Emmett tuvo que llevársela, sólo nos faltan unas canciones y necesitamos terminar. —Isabella no quería pedirle aquello, pero no tenía opción, ya habían anunciado la canción y tenían que terminar.

—Dime qué hacer—Bella tomó su mano y lo guió hasta el escenario donde Carter se preparaba, Emily también iba con ellos, necesitaban las dos voces.

Renee suspiró al ver a su hija alejándose de la mano del muchacho, mientras se aislaba de los jóvenes ruidosos que se encontraban ahí y los chicos comenzaban a cantar.

—Muy bien, no te preocupes, sólo síguenos, Carter cantará la mayor parte de Emmett y yo la de Rose pero necesito que me apoyes en los coros, Emily ayudará a Cart. —Isabella dio las instrucciones rápidamente al mismo tiempo que la música empezaba.

You tell me that you said "I lost your way" —Comenzó Carter, mientras se acomodaban en los bancos, decidiendo que no seguirían la coreografía de esa noche.

—No he cantado desde que tengo veinte años—susurró Edward en el oído de la chica, Isabella rió y le plantó un beso a un de por sí nervioso Edward, quien sólo pudo sonreír y tomar su mano.

Oh I will carry you over, fire and water for your love—cantaron juntos, Edward había escuchado por varias horas la canción y podía cantarla sin problemas, Carter y Emily seguían la canción al mismo tiempo. —And I will hold you closer, hope your heart is strong enough. —Isabella y Edward continuaron la canción juntos.

When the night is coming down on you, we will find a way…—Edward continuaba el contacto visual mientras Bella cantaba la última frase.

Trough the dark—Eso era, Edward se había sentido entre sombras, días antes de llegar a Forks no podía encontrarse, no sabía quién era, y ahora estaba ahí, siendo más él desde que recordaba.

Lo que le había dicho a Bella no había sido mentira. Cuando tenía dieciocho años se había sentido perdido, sólo quería tomar su guitarra—su piano no podía llevarlo con él—y viajar, así lo hizo, únicamente para encontrarse en Europa viajando con dos guardaespaldas detrás. A los veinte, desorientado y en un limbo en donde aún no era mayor de edad ni adolescente, se encontró con una carta de aceptación para Julliard y un padre que había sufrido recientemente un paro cardiaco, la respuesta era clara, estudiaría y se haría cargo de la empresa. Así lo había hecho y no se había arrepentido, pero estaba ahí, atravesando todos los obstáculos, a su familia, su empresa, agua y fuego, por la muchacha de ojos castaños que lo llevaba fuera de la obscuridad.

Su corazón se hacía cada vez más fuerte a la vez que se llenaba más y más de Isabella Swan, no importaba que se hubiera hecho pasar por desaparecido, no importaba su familia, ni siquiera los amigos desconfiados de ella, podría haber mucha obscuridad, pero ella lo llevaría través de ella.

I know you wanna be loved—Cantaba ella, sí, quería ser amado, sólo por Isabella Swan.

La canción terminó, y antes de que pudiera pensarlo un poco más, tomó a Bella por la cintura y la besó.

Bella se sintió flotar, la canción había dicho exactamente lo que ella sentía. Todo lo que había vivido con Charlie, con su madre, con su vida, la obscuridad parecía haberla tragado, lo había llenado todo, pero de repente, Edward había sucedido. La hacía reír, la escuchaba, estaba ahí para ella, como en aquel momento. Confiaba en él, lo sabía, lo sentía, su corazón nunca había estado equivocado. Sabía que él también había pasado por algo, que quizás aún lo estuviera haciendo, pero ella estaba ahí, los dos saldrían adelante, sonreirían juntos, ella quería que la amara como ella ya lo amaba.

En cuanto sus labios se tocaron, todo quedó claro, no necesitaban nada más, estaban ahí, atravesarían cualquier dificultad juntos, estarían juntos, cada uno esperaba que para siempre.

Horas después, una muy verde Rosalie pero ya sin vómito, una curiosa Renee y unos muy tímidos Edward y Bella se reunían para platicar después del espectáculo.

—Te debemos una, Edward—Aseguró Emmett, mientras abrazaba a Rose quien sólo sonrió, sintiéndose demasiado cansada para nada más.

—Ni lo menciones, Emmett—Bella apretó fuertemente la mano de Edward, quien no dudó en entrelazar sus dedos con la chica.

—Se hace tarde, Renee, te llevo a tu casa—se ofreció Carter, quien se encontraba más callado que de costumbre.

—Gracias, cielo—la nerviosa mujer se despidió de todos y le guiñó un ojo a su hija mientras besaba su frente y abrazaba ligeramente a Edward. —Cuida de ella—susurró al joven.

—Lo haré—prometió mientras besaba la mejilla de su futura suegra.

—Pues, parece que es oficial—Emmett tomó su bebida, le sonrió al cobrizo como nunca lo había hecho y levantó su brazo—Bienvenido a la familia, Edward.

Las tres parejas chocaron sus vasos, mientras Bella y Edward se miraban a los ojos, compartiendo lo que sería su sonrisa favorita de ese momento en adelante.


Las canciones que cantan en esta ocasión son: Thinking out loud- Ed Sheeran y Through the dark- One direction.

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