Ba-bam! *arroja capítulo*

Disfruten!


Capítulo tres. ¿Están saliendo?

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Se escuchaba el sonido de las tazas al golpear contra los platos de porcelana, el constante abrir y cerrar de la puerta de cristal, el bullicio de la gente y el delicioso aroma a café inundaba la estancia. Las barnizadas maderas de las paredes junto con el coral de la pintura le daban un aire sofisticado al lugar, haciéndolo parecer acogedor y familiar.

Dos jóvenes muy guapos entraron al local y, provocando el suspiro de varias chicas presentes, se sentaron en una esquina al lado del gran ventanal que daba vista a la calle.

–Perdóname si te hice esperar mucho Sousuke, pero es que tenía que llevar a mis hermanos a la casa de un amiguito ya que era su cumpleaños. –se disculpó el castaño, apenado. Sousuke negó con su cabeza, como diciendo que no había esperado nada. –Tener hermanos puede ser muy problemático a veces.

–Bueno, soy hijo único, así que no sabría responderte. –rió el moreno.–Pero suena divertido.

–Sí que lo es.

Miradas intensas entre ambas partes, ojitos insinuantes por aquí, por allá y por dios que alguien les separe porque si no lo hacen, se besan aquí y ahora.

Por suerte (o por desgracia) una mesera apareció a su lado entregándoles los menús y cortando cualquier tipo de atmósfera romántica entre ellos. Sousuke se pidió un hawaiano* acompañado con un pequeño trozo de pastel de fresas y Makoto un mocha* junto con una tarta de arándanos, recibiendo comentarios de broma por parte de Sousuke como "tanta azúcar no es bueno para el organismo" pero Makoto pasó de ellos ya que él ama lo dulce.

Mientras esperaban sus pedidos, Makoto sacó su teléfono y le mostró a Sousuke varias fotos de Ran y Ren. Unas de cuando eran recién nacidos, otras más actuales y algunas en las que estaban ellos y Makoto jugando juntos. El castaño pensó algo entonces:

–¿Qué te parece si un día vienes a casa y los conoces? Estoy seguro que les caerías muy bien. –soltó el ojiverde con leve sonrojo en sus mejillas, pero al ver el gesto de sorpresa de su compañero, al instante se preguntó si se estaría precipitando. –Bueno, siempre y cuando estés dispuesto y no te importe venir a mi casa a pasar el rato, sé que puede ser muy pronto y a lo mejor tú no-

–Me encantaría, Makoto. –respondió el moreno con una sonrisa de lado, aceptando gustoso la propuesta, haciendo que el castaño dejara de tartamudear y se riera tiernamente.

Cuando llegaron las órdenes, Makoto probó el café cargado de espuma y unos graciosos bigotes se formaron sobre sus labios, provocando que Sousuke casi se atragante por la risa contenida. Sonreían, se sonrojaban y hablaban de trivialidades a la vez que disfrutaban de la sabrosa comida del lugar y de la compañía del otro, ingenuos a lo que podría pasar a metros de ellos.

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La mesera se alejó de los dos jóvenes que emanaban un aura tensa y sofocante, muy contraria a los primeros. Se hallaban agazapados tras los menús en una de las mesas del local, mirando con detalle a los tórtolos del fondo que parecían estar en su propio mundo.

Haru se había dejado arrastrar por el pelirrojo luego del reciente descubrimiento de su mejor amigo y su peor enemigo. Incluso Rin le cedió sus gafas de sol negras (excesivamente grandes para su gusto) para que no ande por ahí a cara limpia con la posibilidad de ser descubierto. El pelinegro había salido de su casa con la mera intención de ir al supermercado, vistiendo simplemente sus pantalones holgados de andar en casa y una camiseta gris con varios agujeros por el uso. No estaba para comer en una cafetería tan linda como esa y menos para andar espiando a nadie. Sin embargo, algo impedía a Haru irse de allí.

Desvió su mirada de la pareja por un momento, dirigiéndola a Rin. Así, de costado, sus largas pestañas que se iluminaban por la luz que entraba de afuera, parecían crecer aún más. Un suspiro involuntario se le escapó al verlo y se sobresaltó cuando se giró hacia él repentinamente.

–Parece que son muy cercanos. Me pregunto cuándo comenzaron a llevarse tan bien. ¿Crees que estén saliendo?. –le susurró mientras se cubría la boca con el menú. –¿Haru?

–No sé, tal vez. –habló con su voz monótona el pelinegro, haciendo que Rin levantara una ceja como diciéndole que se tomara el tema en serio y le dijera verdaderamente qué pensaba. –Eso parece, ya no me mires así. Es la primera vez que veo a Makoto tan feliz, no me lo esperaba.

–Es gracioso.– comenzó Rin. –Vine persiguiendo a Sou pensando que me encontraría con una chica linda y resultó ser un chico lindo. Si te soy sincero, no tenía idea que Sousuke también bateara para ese lado.

–¿También…?. –las antenas de Haru se dispararon.

–¡Ah! No, esto…es una forma de hablar. –Miles de gotas de sudor adornaron su cara en señal de extremo nerviosismo. –¡Vaya, cuantas cosas para ordenar tenemos aquí! Vamos Haru pide lo que quieras, yo invito. –exclamó en un intento desesperado por desviar el tema.

Haru no insistió, sin embargo, lo miraba intensamente y eso sólo ponía más nervioso al pelirrojo. Nanase aceptó el café, después de todo le habían tirado previamente su helado y sacado violentamente de su pacífica y rutinaria tarde de feriado.

–Si Yamazaki le llega a hacer daño a Makoto, se las verá conmigo. No me importa que sea tu mejor amigo.-la amenaza brotó gélidamente de sus labios.

Rin le dio un sorbo a su capucchino*.

–Cálmate Haru, Sousuke es una muy buena persona, jamás le haría daño a nadie. Además, aún no sabemos si realmente están saliendo.

–Pues solo hay que preguntarles.–Haru se puso de pie con la total intención de ir hacia Sousuke y Makoto, pero rápidamente Rin lo tomó del brazo y lo puso de nuevo en su lugar.

–¿Estás loco o no tienes tacto? Así no es el plan. –¿Plan?¿Ahora de qué hablaba este sujeto? Rin bebió otro sorbo.–Mira, no hay que interrumpirlos. Los vigilaremos lo que sea necesario por este día, así sabremos su tipo de relación y además verás lo buen tipo que es Sousuke. Será divertido. –Sonrió mostrando sus afilados dientes de tiburón.-¿Qué dices?

Por supuesto que no iba a aceptar, tenía cosas mejores que hacer que pasarse el día correteando tras dos personas. Si salen, si no salen. Eso a él en qué le incumbe. No le incumbe, para nada, entonces por qué-

–Está bien.

No, no lo estaba. ¿Por qué aceptó? ¿Por qué?

–Se están yendo. Termina rápido el café Haru, hay que seguirlos.

Rin dejó el dinero para pagar la comida en la mesa y él terminó su bebida justo como le habían dicho. Esto no estaba bien. Seguir personas no está bien, el chismerío no es lo suyo.

–¡Rápido!. –le dijo el chico tiburón mientras tomaba su mano y lo jalaba hacia él, dejando la cafetería atrás.

Tal vez podría hacer una excepción por el momento.

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Que comience la cacería(?

Gracias a todos nuevamente por sus amables reviews y por apoyarme en esto de los fics, que es tan nuevo para mí. (/∇\*)。o○ (ʃƪ ˘ ³˘)

Para los que no saben de cafés:

El hawaiano* es un café con un agregado de leche de coco, el mocha*, moca o vienés es café con chocolate, leche y espuma, usualmente espolvoreado con canela o cacao (bomba total), y por último, el capucchino* es el café con poca leche, pero mucha espuma.