Tenía tantas ganas de publicar este capítulo.

¡Disfruten!


Capítulo cinco. Cine.

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Cuando uno va a ver una película al cine puede ser por dos razones:

1. Vas para disfrutar del film. Estas interesado en ir con tus amigos, familiares, pareja, o solo, y si tu caso es como el mío, vas y te comes todas las palomitas de maíz porque te encantan y esperas que esa filmación sea de tu agrado o te deje satisfecho.

2. Vas para aprovecharte de la situación. Y me refiero "aprovecharse" del mal sentido. No faltan los que le sacan provecho a la obscuridad del lugar para uno que otro toqueteo a su pareja / acompañante / sealoquediosquieraquesea.

Aunque claro, de lo primero se puede pasar a lo segundo en un instante y Haru estaba seguro que las intenciones de Yamazaki no eran las más puras del mundo. Rin podría defenderlo todo lo que quisiera, pero no lograría convencerlo de lo contrario porque, a ver, tendrá a Makoto a su lado, a prácticamente oscuras, indefenso. Claro que podría meterle mano, y digo ¿quién no lo haría? Por más que haya mucha gente, Yamazaki podría no tener escrúpulos. Es por ese motivo que tenía que mantener el ojo todo el tiempo sobre él y no distraerse en ningún momento. El bienestar de su amigo lo requería.

De repente, el modo sobreprotector de Haru parecía haberse encendido más fuerte que antes hasta el punto de "incinerar", metafóricamente hablando, a la persona a su lado.

Volvamos un poco atrás. Luego de la incómoda situación en el parque, los chicos continuaron siguiendo a Makoto y Sousuke por la ciudad. Iban a una discreta distancia de ellos, ocultándose tras algún poste de luz o algún árbol útil de por ahí. Y eso que ninguno vio Misión Imposible. Tom Cruise un poroto al lado de ellos. Como sea, todo bien hasta que la pareja se detuvo en la entrada del cine. Miraron la cartelera por un momento. Las películas que se rodarían eran: una de terror, que en su portada tenía tripas esparcidas y a una mujer gritando, haciendo que Makoto casi vomitara el helado. Esa estaba totalmente descartada. Había una de dibujitos llamada algo así como "Big Hero" que a el castaño le pareció estupenda, pero que también resultó descartada porque Sousuke propuso verla otro día junto con Ran y Ren, así ellos podrían disfrutarla también. La simple idea de imaginar a su novio haciendo sociales con sus hermanos y saliendo a divertirse como una familia emocionaba al chico. Y por último, había una de acción y romance que parecía bastante prometedora. Se decidieron por esa, entrando al teatro y pagando sus entradas.

Luego de comprar las palomitas y de hacer la cola para pasar a la sala, se sentaron en las butacas a esperar que comenzara la película. Por supuesto, Rin y Haru tenían que hacer acto de presencia, y eso correspondía pagar sus respectivas entradas. Por desgracia, el pelinegro no contaba con el dinero suficiente para pagar la suya y entrar de ilegal estaba fuera de contexto. Pero Rin, tiburón de buen corazón, le pagó su ticket.

–Luego te lo pago. –le dijo Haru. Se sentía apenado por la situación.

–No es necesario. Enserio.

–Pero…

–No es nada, no te preocupes. –insistió Rin.

Haru asintió. Igualmente más tarde trataría de pagarle.

Entraron y enseguida se escabulleron hacia los asientos del fondo, última fila. Los avances de otras películas ya habían comenzado. La mirada de Haru buscaba a los tórtolos por entre las personas. No estaba tan lleno, por lo que dio rápido con ellos. Le tocó el hombro a Rin y le señaló el objetivo. Rin asintió. No había que perderlos de vista.

La película dio comienzo. Una sorpresiva explosión hizo saltar a muchos de sus lugares en lo que bombas y misiles no paraban de revolear a personas por los aires y causar una catástrofe en aquella ciudad. La filmación parecía ubicarse en la Segunda Guerra Mundial, en la que un soldado era reclutado por la milicia japonesa, teniendo que dejar a su esposa y a su hijo recién nacido atrás para ir a combatir contra el ejército chino. La historia era atrapante, los actores muy buenos y los efectos especiales de maravilla. Haru no supo cuándo dejó de concentrarse en Sousuke y Makoto para prestarle atención a la película. Era la parte donde el protagonista perdía su pierna por un bombardeo y le rogaba con desesperación a sus compañeros que lo llevaran de nuevo a casa, cuando Haru sintió con ella una opresión en su pecho. La escena era desgarradora. Había pocas películas que podían provocarle esas cosas. De repente, le pareció escuchar unos sollozos provenientes a su derecha y giró su cabeza para ver qué pasaba. Rin estaba produciendo ríos de lágrimas y mocos mientras se sonaba la nariz con un pañuelo de papel.

–Mira que eres sensible. –se burló Haru haciendo que el pelirrojo se sobresaltara.

–N-no puedo evitarlo. ¡Es muy triste!. –se sonó de nuevo la nariz.

–Pero es solo una película. Es ficcional.

–Cállate, no lo entiendes. Tú no tienes emociones.

¿Qué no tenía emociones? Pero si se acababa de conmover. Tan sólo no lo demostraba llorando como una nena desconsolada.

Finalmente, cuando la guerra terminó, el soldado pudo regresar a su hogar junto con su familia. Él y su esposa se recibieron con un beso luego de la larga espera.

Ah, volvieron los momentos incómodos. Ese beso era tan apasionado que provocó que Rin y Haru se avergonzaran un poco. Pero ¡Ups! El beso que estaban compartiendo Sousuke y Makoto tampoco se quedaba atrás. Madre mía, se estaban comiendo la boca sin ningún tipo de pudor en medio de la sala, dejando la filmación en un segundo plano total. Rin sintió su cara arder más ante tal demostración de afecto y Haru sentía las ganas de asesinar comerle el cerebro mezcladas con vergüenza ajena.

Fue ahí cuando el pelirrojo llevó su mano al apoyabrazos y tomó sin querer la muñeca de Haru que reposaba sobre éste. Solo bastó una mirada para que ya no pudieran sacarse la vista uno del otro. Mientras en la pantalla se rodaba la hermosa escena de reencuentro y amor, Rin y Haru acercaban sus rostros al del otro, lentamente, casi inconscientes. Sólo oían sus propios latidos y las respiraciones del otro; sus labios iban cortando la distancia centímetro por centímetro hasta rozar sus narices e inundarse del aliento cálido que emitía cada uno de sus bocas entreabiertas. Rin entrelazó sus dedos con los de Haru. Sólo un milímetro más y fusionarían sus labios en un dulce beso.

Un estruendoso aplauso se propagó por toda la sala del cine, a la vez que las luces comenzaban a prenderse. La película había terminado. Antes de que sus bocas alcanzaran a tocarse, la repentina conmoción separó a los jóvenes que hasta ese momento eran sólo ellos en el universo.

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¿Demasiado cruel? Tal vez.

Gracias como siempre por los maravillosos reviews que siempre hacen bien al alma.

Es increíble pero haré que toda esta historia suceda toda en un solo día, no sé cómo, pero lo haré *toma herramientas mágicas*

Espero seguir contando con su apoyo. ¡Nos leemos!