AAHHH muerte al colegio. En verdad quería actualizar antes pero bueh.

Realmente no estoy muy segura de cómo estará yendo esta historia. ¿Les gusta? Espero que sí c:

Vi que muchas me han pedido que escriba *cough* lemmon*cough* hard *cough*. De antemano aviso que no sirvo para escribir cositas pornosas y que mi idea inicial no era escribirlo aquí. Pero… jaja ya veré. Todo puede pasar :O

Les quería decir que hace unos días publiqué mi segundo fic. Es un one-shot y sí, es SouMako. Madre mía, esta pareja me está matando. Y nada, la que quiera leerlo es libre de hacerlo.

Ahora sí, el capítulo. ¡Disfruten!


Capítulo seis. Quería mostrarte.

.

Makoto estaba muy feliz. El día estaba yendo de mil maravillas. Ya no podría pedir nada más. Sin embargo, sabía que aún el día no acababa y que su novio le tenía otra sorpresa guardada. Así es. La mayor parte de la cita la planeó Sousuke. Claro que él aportó ideas pero por lo general era el moreno quien ideaba los mejores planes. Lo único que él tenía que hacer era disfrutar del momento y dejarse llevar. Dejarse llevar por Sousuke a donde sea que quisiera.

Sousuke… Repetía cada letra en su cabeza sin ocultar su boba sonrisa. Le fascinaba su nombre y le costaba imaginarlo con otro que no fuera ese. Cada vez que lo nombraba, sus labios temblaban un poco, ansiosos. Si tuviera que decir qué le gustaba del chico, pues diría que todo. Por supuesto, amaba su físico –por obvias razones– así como también su forma de ser. Aunque en un principio suele mostrarse como el típico chico rudo y frío que pareciera querer llevarse el mundo por delante, Sousuke es muy sensible y se preocupa por el resto más que cualquiera. Makoto sentía junto a él una seguridad inexplicable, pero sumamente reconfortante. Ah…la primavera había llegado para Makoto y lo había golpeado duro.

Pero bueno, mejor me dejo de cháchara y paso directo al punto. Ahora mismo Makoto podía sentir los tibios dedos de Sousuke sobre su rostro, justo sobre sus ojos, obstruyéndole la vista. En su cuello podía sentir cada tanto su respiración, y sentía su corazón latir rápido por el nerviosismo, la ansiedad y la curiosidad.

–No espíes. –le susurró contra su oído.

–No lo hago. –le replicó el castaño quitando enseguida sus manos que querían disimuladamente apartar los dedos del más alto. –Pero, ¿falta mucho? No puedo esperar.

–Ya casi llegamos. Ah, cuidado donde pisas.

Tarde le avisó y Makoto pegó un gritito al meter su pie en un pequeño pozo. Por un momento perdió el equilibrio y casi cae, pero su novio fue rápido y lo sujetó al instante, sin despegar sus manos de sus ojos.

–Mō…–se quejó Makoto, obteniendo una vibrante y gruesa risa de su acompañante en respuesta.

Sousuke lo había "secuestrado" (juguetonamente hablando, claro) luego de que salieran del cine y lo llevó consigo a un lugar desconocido. El moreno le dijo que quería mostrarle algo y realmente Makoto no tenía la menor idea de qué podría ser ese algo. Era todo muy misterioso y emocionante. Pero hacía ya más de 10 minutos que venían escalando una cuesta bastante empinada y el castaño ya estaba comenzando a agotarse, esquivando árboles y piedras sin poder ver un poroto y comenzaba a temer del lugar al que Sousuke le estaba llevando. Sentía de vez en cuando el fornido pecho de Sousuke frotarse contra su espalda, causándole escalofríos y subiéndole la temperatura corporal. Acaso Sousuke lo traería a este lugar para…

"¡No! ¡No! ¿Qué estás pensando, Makoto?" Se reprimía internamente el castaño, prácticamente retándose, a la vez que agitaba su cabeza para quitar de su mente los pensamientos inapropiados que le llegaban. Si bien no lo habían hecho nunca hasta ahora, no significaba que ahora, justo ahora, era el momento. ¿Y si Sousuke pensaba que sí era el momento? Pero Makoto no estaba listo, digo, no es que no lo estuviera, de hecho sí quería, claro que quería pero, ¿no era muy pronto?, es un gran paso después de todo. Aunque claro, llevaban saliendo ya varias semanas y había la suficiente confianza, pero hacerlo era-

– ¿Estás bien? –le preguntó el moreno al notar a Makoto demasiado callado y moviéndose de forma extraña. Y no tuvo la mejor idea que hablarle bien cerca del oído.

– ¡S-sí, bien! – De bien poco y nada. El castaño sólo rogaba para que su novio no escuchara los potentes latidos de su corazón.

–Bueno ya…puedes abrir los ojos. –Makoto no se había percatado de que las manos anteriormente en su rostro ya no estaban, mientras presionaba sus ojos con fuerza por las idas y vueltas que su sucia imaginación le brindaba.

Sin embargo, al abrirlos todo quedó atrás. Sus obres esmeralda se llenaron de brillo y su boca se abrió ampliamente en un gesto de sorpresa. Sousuke estaba ante él con sus brazos extendidos hacia los costados, sonriéndole. Su perfecta figura resaltaba con el fondo. Detrás de la pequeña baranda de madera hecha a mano, podía ver el cielo nocturno, repleto de destellantes estrellas; la ciudad completa, con sus edificios, sus casas, el puerto, el incesante mar y una luz etérea de maravillosos colores que la bañaba. Era una vista espectacular, sublime e inolvidable.

Una sensación indescriptible infló su pecho.

–Es hermoso…–las palabras brotaron inconscientes de sus labios. En realidad, era mucho más que eso. –Sousuke…

–Lo sé. –le extendió la mano, invitándolo a acercársele y poder disfrutar de la mágica vista. –Descubrí este lugar un día que me peleé con Rin cuando éramos niños. En ese entonces estaba muy enojado y terminé aquí sin saberlo. Luego, cada vez que me sentía inseguro, molesto o triste venía aquí y me calmaba enseguida. Nunca le conté a nadie de este lugar. Nunca…hasta hoy.

– ¿Por qué me lo enseñas? –se atrevió a preguntar tímidamente.

–Pensé que te gustaría. Y. –hizo una leve pausa en la que se llevó una mano a la parte trasera de su cuello, sobándolo un poco, como nervioso. Lo que iba a decir sonaba muy ñoño . –Este es un lugar muy importante para mí. Quería que fueras el primero en conocerlo.

Los dientes del moreno formaron la más amplia sonrisa, mientras un leve sonrojo se distinguía en sus mejillas. Tarde o temprano, Sousuke terminaría matando a Makoto sin que se diera cuenta. El chico no se contuvo y abrazó a Sousuke con fuerza mientras sentía unas pequeñas lágrimas de felicidad acumularse en sus ojos. El moreno le correspondió entre risas diciéndole que no era para tanto y sintiendo la cabeza de Makoto negarlo frenéticamente. Se quedaron unos cuantos segundos así; disfrutando, disfrutándose.

Más la paz se vio interrumpida cuando un crujido de un arbusto cercano sobresaltó a la pareja, haciendo al castaño saltar en el lugar y poniendo a Sousuke en posición de ataque. De entre los árboles y del follaje que crecía en la cima de aquella colina, surgió una figura, vestida toda de negro.

Sousuke solo sintió el mero deseo de proteger a Makoto y darle una buena paliza a ese malandrín si era necesario. En el momento que el sujeto se ponía de pie y amagaba con dar un paso hacia ellos, exclamó:

–Tranquilos. Soy-

¡Pam!

Sousuke no le dejó terminar y le metió una patada que casi lo manda a volar.

.

.

.


Ejeejej ( ՞ਊ ՞)