*aparece de las tinieblas* no me fui, sigo aquí. Realmente quería actualizar enseguida pero últimamente he estado tanto de allá para acá que no me ha dado tiempo de escribir, además de sufrir un bloqueo con la historia.
Pero no lo abandoné y aquí pude hacer algo.
No falta mucho para el final. Espero contar con ustedes hasta él ^^
Capítulo siete. Aun así.
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Fue muy rápido. Tan rápido que no le dio tiempo a reaccionar. Hacía un momento atrás su salud física se encontraba totalmente a salvo y estable. Aunque sabía desde un principio que lo que estaba llevando a cabo no era del todo correcto, le intentó restar importancia. Pero claro, nunca se imaginó que las cosas podrían terminar así. Pasó de estar entre las delicadas hojas que le cosquilleaban el cuello, a besar completamente el suelo, literalmente. Cuando salió aquel mismo día del lugar en el que dormía, estudiaba y entrenaba a diario para averiguar sobre la vida de su amigo, no se esperó nunca recibir una buena tunda de su parte.
La verdad es que el chico no sabía si reír o llorar por la ocurrente situación. Le resultaba gracioso cómo habían terminado las cosas, y por otro lado lloraría por el dolor en sus costillas. ¿Por qué carajos Sousuke tenía que tener tanta fuerza?
– ¿Quién eres? –rugió el de ojos aqua, que ahora servía como escudo de su pareja, la cual tironeaba de la parte inferior de su camiseta por el susto.
Sin mayor alternativa, el interrogado colocó sus manos en la tierra fría e hizo fuerza para levantar su cuerpo. Su gorro negro cayó al piso en el proceso, dejando al descubierto su resplandeciente cabellera magenta (ahora bastante enmarañada), y quedando frente a los jóvenes, comenzó a quitarse el polvo de encima, como si ser pateado fuera cosa de todos los días.
– ¡¿Rin?! – escandalizaron a la vez Sousuke y Makoto.
–El mismo –respondió con voz cansada.
Los chicos corrieron enseguida y sin pensarlo dos veces hacia el pelirrojo para ayudarlo a ponerlo de pie y disculparse por lo que habían hecho.
–Lo siento, viejo, ¿estás bien? –le preguntó Sousuke preocupado a la vez que pasaba su brazo bajo los suyos para sostenerlo y erguirlo. Rin insistía en que estaba bien y que no fue la gran cosa. Sin embargo, sí que lloraba por dentro. –Mira que me asustaste, pensé que eras un delincuente.
–Pero Rin, ¿Qué haces aquí? –preguntó el castaño, nada tranquilo, intentando también ayudarlo.
–Tan inoportuno como siempre – el pelirrojo abrió su boca como para decir algo, pero se vio interrumpido. La voz había surgido monótona del fondo. Dio un paso al costado despegando su espalda del robusto árbol y saliendo de las sombras, la luz de la luna iluminó su pálido rostro –Rin idiota.
– ¡Haru!
– ¿Nanase?
– ¡¿Quieres pelear, oi?!
–Momento, ¿pueden explicar qué está pasando y por qué diablos están los dos aquí? –cierto moreno estaba comenzando a perder la paciencia.
Haruka dio un fuerte suspiro mientras las miradas de los otros tres chicos recaían sobre él. Rin le rogaba con los ojos (casi salidos de sus órbitas) que no dijera una sola palabra de lo que verdaderamente sucedía, sacudiendo su cabeza. "No digas nada, no lo digas, no lo digas" repetía internamente a ver si Haru podría leer sus pensamientos por telepatía o algo.
–…No estamos espiando.
"¡Idiota!" Rin golpeó su frente con la palma de su mano. En verdad, este chico era especial.
Un aura oscura se apoderó del alto moreno que aún sostenía al chico. Un aura muy peligrosa que le puso a Rin los pelos de punta.
– Sousuke…esto… n-no es lo que piensas ¡Agh!
Sus manos echas puños terminaron en las sienes del pelirrojo.
– Crees que es divertido espiar los asuntos de los demás, ¡¿EH?! –frotaba sus nudillos hasta casi sacarles humo.
Makoto, a todo esto, comenzó a entrar en pánico. No sabía qué hacer, principalmente porque no enganchaba una de todo lo que estaba pasando.
–Makoto –le habló Haru que hacía un gran trabajo en ignorar monumentalmente a los supuestos amigos de la infancia.
– ¡Haru! ¡¿Qué está sucediendo?! ¿Ustedes nos estaban…?
–Es bastante largo de explicar. Como sea Makoto, hay que volver a casa.
– ¿Eh? ¿Por qué?
– ¡Oi Haru! / ¡Nanase! –espetaron Sousuke y Rin a la vez que el primero dejaba de hostigar al segundo por un instante.
– ¿Tienes idea de la hora que es, Makoto? Tu mamá debe estar muy preocupada.
El castaño abrió grandes los ojos. Entonces posó su vista en su reloj de pulsera naranja y se sorprendió por lo tarde que era. Le había dicho a su madre que estaría para cenar, pero estando con Sousuke el tiempo se le había ido de las manos.
–Espera un momento, Nanase.
Se acercó Sousuke hacia él dando pasos firmes y con su ceño fruncido lo comenzó a mirar muy seriamente. Haruka también aplicaba su mirada intensa para contraatacar. Era como una batalla campal en la que se decían de todo mutuamente, pero sin que soltaran palabra alguna. Por supuesto que Sousuke no quería despedirse de Makoto.
– ¡Ya dejen eso! –Rin (algo más recuperado) les palmeó la nuca a cada uno.
–Makoto –le llamó Haru –Últimamente has estado saltándote tus responsabilidades y debe ser todo por culpa de este tipo. ¿Creíste que no me daría cuenta que mantenías una relación con alguien?
–Qué dices, si fue gracias a mí que lo descubriste- ¡Agh! – Y Rin recibe su segundo golpe en las costillas. "M-maldito…" *Es malo golpear personas. No imiten a estos sujetos.
–No creo que Yamazaki sea una buena influencia –sentenció, serio.
–No Haru, eso no es... –Makoto intentó negarlo pero, si se lo ponía a pensar, tal vez había sido bastante irresponsable los últimos días. Aun así…– Ahora que lo dices, es verdad. He estado muy distraído últimamente, incluso falté al entrenamiento teniendo un torneo dentro de poco, pero eso es cosa mía. Es mi propia culpa por distraerme, no de Sousuke. Él es realmente una buena persona, Haru. A mí él me-
–Te gusta –el castaño asintió con sus mejillas rojas. Haruka volvió a suspirar –Te entiendo…–dijo débilmente. Dirigió fugazmente su vista al pelirrojo de atrás, quien no paraba de frotarse su dolorido abdomen, y sus labios formaron una diminuta sonrisa para luego volver a su posición recta –Aun así, prométeme que cumplirás tus obligaciones como capitán. Además, no sería bueno que bajaran tus notas. Tus padres se preocuparán.
Un gesto de alegría adornó el rostro de Makoto y le dio un fuerte apretujón a Haru.
– ¡Sí, lo prometo! Muchísimas gracias, Haru-chan.
–Yamazaki…–llamó el más bajo luego de la conmovedora escena. Sousuke se paró ante él. Haruka no hizo más que inclinar la mitad de su cuerpo hacia adelante en forma de reverencia para decir: –Por favor, cuida de Makoto.
–Lo haré con mi vida –respondió inclinando su cabeza también y luego entrelazó los dedos de su mano con los del castaño. –Gracias…Haru.
–Pero si le llegas a lastimar, te las verás conmibbgg- no pudo terminar de hablar ya que Rin le colocó su mano en su boca.
–Ya entendieron, Haru… Felicidades, lucen muy bien juntos –dijo Rin con una gran sonrisa que se convirtió en carcajada al ver al par de grandotes sonrojarse por el cumplido.
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Si conociera en la vida real un chico con los dientes de Rin, probablemente me asustaría, luego me relajaría y le gritaría en la cara "MATSUOOOOOOOKAAA~" y le daría amor. Que por qué les digo esto?. No tengo idea.
¡Bye!
