Bueno amigos, creo que les gusto mucho esta historia por sus comentarios, espero que les agrade el capitulo de hoy, pues sinceramente no espere que la gente le gustara una historia como esta. Principalmente, pensé que no habría capitulo, pero estos no serán muy seguidos, pues necesitan su tiempo para sus ideas. A propósito, creen que Ash debe de tener un legendario. Pues la verdad ya tengo un legendario para Ash, pero como mínimo pondría 5 pero dos no son para batallas en este caso, sino que les cuida y si lo desean un lucario. Saludos a JennDelCarmen y a todos los demás que han apoyado esta historia; los obligo a amar a Latias. Espero que les agrade mis otras historias de parejas inusuales como el Mi Crystal que es una historia que pensé y la realice. Acepto críticas positivas como negativas, nada de OC's por el momento.
-Recuerdos del Pasado y la determinación de la victoria-
Sin saberlo en otra región se hallaba un chico de cabello morado y ojos oscuros llamado Paul, aquel joven era un rival de Ash. Durante sus inicios ambos eran opuestos, Paul solo era alguien que buscaba Pokemon fuertes que lo ayudaran a derrotar a sus oponentes, gracias a su derrota con Ash, este paso un tiempo fuera de las batallas para aprender de su hermano el arte de la crianza Pokemon con la cual si lograba combinar fuerza y amistad como decía Ash lograría una victoria.
-Muy bien Paul, creo que es hora de ir a Kanto y enfrentar nuevamente a los ases- dijo un joven peli negro de chaqueta negra y detalles rojos así como jeans de color verde.
-¿Pero por qué no simplemente vas y derrotas a Brandon?, sería patético hacerlo de nuevo.- decía el joven peli morado mientras se ponía su mochila en la espalda. Paul tenía los atuendos que uso durante su primer viaje.
-Paul, a veces es mejor iniciar de nuevo, además lo que me han dicho es que los ases muestran todo el nivel de aprendizaje. No me sorprendería que Lucy o Anabel sean más fuertes que antes, además de que probablemente Tucker haya mejorado su estilo de pelea, por lo que se tiene otro legendario.-dijo el hermano mayor de Paul, ya que Scott se puso feliz al saber que iría a retar nuevamente a los cerebros de la frontera y más al nuevo integrante, aquel entrenador desconocido –Además dijeron que cierta campeona de Sinnoh los va a retar solo para buscar a…-
-Para buscar a Ash- interrumpió Paul mientras una sonrisa se formaba en su rostro. –Parece que después de todo, nosotros estamos conectados a él- expreso Paul mientras recordaba el combate que tuvo en la liga Sinnoh, en dónde perdió ante él, pero que había recuperado algo gracias a Ash.
-Además vendrá tu novia- dijo Reggie sonriendo con picardía mientras miraba como su hermanito menor se ponía rojo por lo dicho.
-Maylene no es mi novia, además no creo que quiera estar con alguien como yo. Es bonita, pero es molesta y llorona- expreso molesto el rival de Ash sin saber lo que dijo.
-Entonces sí te gusta Pauli ya que es bonita- decía Reggie mientras se reía un poco.
-No no es cierto.- dijo completamente rojo
-¿quién te gusta Paul?- expreso un chica de cabello rosa al igual que sus ojos mientras vestía una playera azul y unos jeans blancos así como unas sandalias blancas. –Te has enamorado, el frío Paul se ha enamorado, quien lo diría.- expreso la líder de gimnasio con cierto enojo en sus palabras que solo percibió Reggie. Al parecer Maylene después de un tiempo acepto el cambio de Paul, aunque este aun era frio y grosero con ella. Con el tiempo ambos se llevaron bien y Maylene se fue enamorando de Paul, y esta al enterarse que a Paul le gusta a alguien solo porque es bonita le hacía enojar y sentirse triste a la vez.
-Nadie que te interese- respondió fríamente Paul mientras Maylene estaba molesta por la actitud de él mientras Reggie negaba con la cabeza.
-Bien, lo mejor será irnos, el viaje a Kanto será muy difícil y más con lo que me informo Brandon.- les informo el hermano mayor de Paul a los dos jóvenes. –Les diré una cosa par de enamorados, este viaje será para aprender además de ganar los símbolos nuevamente, así que disfruten.- dijo Reggie mientras soltaba una pequeña risa al ver el sonrojo de ambos jóvenes –"Quien diría que mi hermano se ha enamorado, ojala papá y mamá vieran como Paul ha crecido. Sí nos ven desde donde están por favor guíenlo, guíen a Paul."- pensaba Reggie mientras miraba como ambos jóvenes salían por la puerta mientras apagaba la luz de la casa, aquella casa donde tantos recuerdos del pasado estaban presentes, entre ellas una foto de Paul y su madre.
En Kanto, mejor dicho en la pirámide de batalla se llevaría a cabo la batalla entre Marina y Brandon el séptimo as de la batalla de la frontera. Lucy estaba despierta y caminaba a lado de Lyra, ambas tenían hambre pero no sabían donde se encontraba la cocina o el comedor.
-Lucy… creo que veo a Arceus- dijo Lyra mientras ponía un rostro de que se iba a morir.
-No digas eso Lyra.- dijo Lucy tratando de evitar que la joven dijera tonterías, pero el hambre las comía por dentro. –"Brandon, será mejor que me des los planos de la pirámide la próxima ves… ¡Ay mi estomago!"- pensaba la reina del pico mientras sentía como su estomago se comía a sí mismo. –Lyra… creo que… casi… ¿que es ese olor?- paro por completo Lucy al percibir un aroma a duraznos frescos cosa que la castaña también olfateo la nariz de la castaña.
-Lucy… son duraznos frescos recién cortados- dijo con un brillo de esperanza en los ojos Lyra, ya que ella no moriría de hambre. –Parece ser que vienen de la habitación al fondo- dijo Lyra olvidando cierto detalle… la habitación al fondo era donde dormía Marina y no había duraznos. -¡Vamos Lucy!- dijo la de gorro blanco con moño mientras salía corriendo por tal preciada fruta dulce.
-¡Espera Lyra no te los termines!- dijo Lucy mientras corría en la misma dirección que la castaña.
Ambas jóvenes estaban en dirección a la puerta. Como si un rayo pasara eran de rápidas, llegaron a la puerta y la abrieron de volada la puerta sin tocar (mal educadas ¬¬). De repente vieron que no era la cocina, sino que era la habitación donde estaba Marina la cual estaba vestida con la chaqueta de Ash mientras sus mejillas estaban teñidas de un color rojizo. Lyra por dentro sentía miedo, ya que la última vez que hizo algo así, fue en unas aguas termales en Orre donde Marina se estaba cambiando y ella abrió la puerta de golpe dejando ver su cuerpo desnudo. La castaña de graciosas coletas empezó a sudar de miedo al recordar como saco un salamance Marina y le lanzo un hiperrayo, por su lado Lucy se tocaba el estomago ya que no había comido nada desde el desayuno de ayer. Marina por su lado las estaba Mirando detenidamente a las dos, sabía que Lyra tenía miedo, pero la Reina del Pico tenía hambre y antes de que la peli azul hiciera algo, recordó que en la mañana se puso perfume de olor Durazno.
-Déjenme adivinar, se perdieron- dijo Marina mientras miraba como ambas chicas asentían. –Tienen hambre y pensaron que tenía Duraznos frescos aquí.- y otra vez la Reina del Pico y la castaña de graciosas coletas asintieron. –Ok, no tengo, pero tengo unos sándwiches de crema de maní con mermelada- dijo Marina mientras se dirigía a su mochila y sacaba unas bolsas con esos bocadillos dulces, de repente Lyra corrió y la abrazo llorando.
-Gracias, gracias, gracias, ya no voy a morir de hambre- sollozaba la de graciosas coletas haciendo que una sonrisa apareciera en el rostro de Marina como el de Lucy.
-Tranquila Lyra, pero será mejor que no me aprietes tanto- dijo la de ojos color esmeralda ya que su amiga estaba apretándola muy fuerte. Lyra noto esto y la soltó de inmediato riendo nerviosamente.
-Lo lamento Marina, es que tengo mucha hambre- se disculpo la castaña la cual, durante el viaje que estuvo con Ash, aprendió a comer más y que levantándose era hora de comer, en pocas palabras era casi una Ash.
-Muchas gracias Marina, no se como podre agradecértelo.- dijo la peli negra mientras sonreía al ver las ganas de comer de Lyra.
-Descuida no es nada- dijo un poco apenada la peli azul.
Mientras tanto en la arena de batalla se encontraba Brandon quien estaba con ayuda de sus Regis preparando la arena ya que el día anterior antes de dormir noto que esta había sufrido muchos daños que podrían lograr cambiar el rumbo de la batalla. De repente Registeel se acomodo en posición de ataque mientras un dusclops apareció detrás del rey de la pirámide. Brandon no sabía quien estaba pasando hasta que poso sus ojos en la entrada de aquel lugar, un sujeto de chaleco rojo y cabello verde oscuro rosando el negro, así como pantalones color oscuro estaba parado justo en la entrada, peor eso no era lo más notorio, ataras de aquel sujeto se encontraba un Dragonite el cual por la actitud de sus Pokemon, parecía ser que era un Pokemon semi-legendario que podría rebasar sencillamente el nivel 90. Brandon a través de una señal les dijo a sus Pokemon que se calmaran.
-Buenas, mucho gusto mi nombre Drake Thompson, soy el campeón de la liga naranja.- se presento el sujeto el cual se acerco a Brandon, mientras extendía su mano de manera cordial.
-Hola, mucho gusto mi nombre es Brandon. Soy el rey de la pirámide de batalla y el séptimo as antes de nuestro actual campeón Sato.- dijo Brandon quien devolvía el saludo. Los Pokemon de este saludaron a Dragonite quien también lo hizo de manera amigable. –Lamento lo de mis Pokemon, pero es que ellos son muy protectores. Parece ser que vienes a ver la demostración de la fuerza de mis Pokemon, ¿no es así?- preguntaba el arqueólogo el cual sabía que habría un sí y un no en esa respuesta.
-Por supuesto que vengo a luchar contra ti Brandon, pero también vengo a vencer al último campeón de la Liga Naranja. Ambos sabemos que el es el último cerebro de la batalla de la frontera y por lo que parece el es un entrenador muy fuerte ahora.- dijo Drake mientras recordaba todos los momentos de la lucha que tuvo contra Ash durante su enfrentamiento. Al parecer Brandon estaba muy impresionado con la manera analítica de pensar del campeón de aquella liga. Si bien, el rey de la pirámide sabía que la batalla de la frontera y la liga naranja no estaban relacionadas con la liga oficial, él sabía que en los últimos años muchos elite cuatro se han enfrentado a cada uno de los líderes para poder enfrentarse al campeón Drake, se sabe que el mismísimo Lance no pudo pasar del Gyrados de Drake, el cual es sumamente fuerte. –Al parecer Brandon estas impresionado con lo que te acabo de decir, y es que a pesar de que él es una cerebro de batalla, el también es un entrenador y se han enfrentado a otros entrenadores. Además, parece que él no se queda en un solo lugar mucho tiempo según los informes que recibí del Charles Goodshow o su presidente Scott.-
-En eso tienes razón Drake, Ash o Sato no se queda en un solo lugar.- hablo una voz que hizo que los dos hombre voltearan a ver a la entrada del lugar. Enfrente de ellos estaba el creador de la batalla de la frontera quien al parecer estaba más que despierto. Con el mismo atuendo de siempre, Scott caminó hacía donde estaban los otros dos hombres y extendió su mano al campeón Drake. –Hola mucho gusto yo soy Scott.- dijo el hombre castaño mientras el campeón le daba su mano cordialmente.
-Mucho gusto Scott, es un placer conocer al creador de la batalla de la frontera en persona.- dijo Drake mientras le saludaba de la misma forma al creador de la batalla de la frontera. –Pero bueno, debemos de analizar la situación desde el principio de los datos recabados por loas analistas de campo.- dijo Drake mientras cambiaba a un semblante serio. –Desde la renuncia de Ash como entrenador, nos dimos cuenta de algunos puntos importantes de su exilio. El Profesor Samuel Oak fue uno de los que hizo que Ash renunciara a sus sueños al insultarlo, pero Oak nunca fue así.- explicaba el campeón dejando confundido al rey de la pirámide.
-A que te refieres, Ash nos explico que el profesor Oak le insulto como entrenador y que incluso se arrepentía de haberle otorgado a Pikachu. Acaso Ash mentía, pero ¿por qué mentiría?- cuestionaba el rey de la pirámide.
-A lo que se refiere Brandon, es que el no era el profesor Oak.- decía Scott mientras miraba la expresión sería de Drake, pero no sabían que tendrían a un visitante…
-¡Por supuesto que no soy ese impostor!- Brandon abrió los ojos el ver al creador de la pokedex frente a él. Ahí estaba parado con su bata Samuel Oak, el profesor regional de Kanto y uno de los más destacados entrenadores en su juventud. Al parecer estaba molesto por la expresión de su rostro, y cómo no estarlo, usurparon su laboratorio y además aquella persona que se hace pasar por él, destruyo la inocencia de aquel joven que consideraba su nieto. -¡Yo jamás le diría a Ash que es un entrenador de cuarta ni mucho menos lo insultaría de cualquier otra manera!-
-En los años que tengo de conocerte Samuel, se que dices la verdad- la afirmación de Scott hizo que Brandon siguiera en shock, pero ahora comprendía que había mucho misterio en el exilio de Ash del mundo entero. –Pero ambos sabemos que solo él puede ayudarnos-
-En eso tienes razón Scott- afirmaba el anciano mientras miraba al campeón de las Islas Naranjas. –Drake, recuerdas lo que sucedió en las islas exactamente hace 6 años, cuando de los mares surgió el guardián que reconocería al elegido.- Ahora Brandon estaba aún más en shock, pero recordaba unos sucesos que involucraban al trío de aves legendarias y a Lugia, el guardián de los mares.
-Lo recuerdo.- decía Drake sonriendo.
Mientras tanto en el cuarto donde durmió Marina, estaban las tres sentadas, Lyra, Marina y Lucy quienes comían unos deliciosos sándwiches de mantequilla de maní y mermelada. Las tres se la pasaron hablando de muchas cosas entre ellas cierto entrenador de cabellos desordenados llamado Ash. Marina y Lyra sabían que lo amaban y no se avergonzaban de eso, pero Lucy era otro caso.
-Lucy, no tengas miedo. Mira se que Ash puede ser muy despistado, algo tonto a veces y por lo que sé, puede que sea frío, pero el nunca ha negado no amarnos y parece que por lo que nos contaste, él también te quiere.- hablaba Marina mientras miraba de manera comprensiva a la hermosa cerebro de batalla.
-Tiene razón Marina, Ash es muy despistado, pero el siempre se ha preocupado por nosotros. Hubo un momento en donde el lloro pues pensó que nosotras… bueno, ese día nosotras nos aliviamos de un fiebre alta que durante días no llevo al borde de la muerte…
-Flashback-
-No… por favor-
La lluvia caí sin cesar en medio del bosque, las hojas de los arboles caían y al parecer no había vida visible en ese momento. Un chico lloraba desconsoladamente mientras el agua se fusionaba con las gotas saladas que salían de sus ojos color caramelo. Piakchu estaba ahí llorando junto a su amado entrenador, debajo de un árbol, mientras frente a ellas estaban recostadas temblando Lyra y Marina.
-Por favor-
-Pika Pi-
Las chicas no reaccionaban a los llamados que les hacía Ash. Él estaba ahí viendo impotente como la muerte en forma de enfermedad se llevaba a sus amigas, aquellas chicas con las que ha estado viajando en esa nueva región. Tres días luchando contra una fiebre que no piensa ceder ante nada, en medio de un gran bosque mientras los Pokemon veían llorar a aquel joven y su pikachu.
-No me dejen…-
Las miraba a ellas dos, tan hermosas como siempre, era la primera vez que veía las chicas por primera vez de esa manera. Odiaba verlas llorar, odiaba verlas pelear pero lo que más odiaba era la impotencia que sentía muy dentro de su ser. Las locuras que cometía Lyra que sacaban de quicio a Marina le hacían reír, los regaños de la peli azul por hacer bromas hacían que madurara un poco, pero los abrazos de ambas cuando perdía le hacían sentir totalmente diferente. Antes él era muy denso, pero viajando con ellas dos, se dio cuenta que jamás había visto más allá de lo que su mentalidad le dejaba ver; le habían gustado alguna chicas, inclusive veía a Cynthia de cierta manera diferente, pero siempre se mantenía en las batallas nunca prestaba atención a sus compañeras o a cualquier chica que le haya mostrado afecto en el pasado.
-No me dejen-
Él lloraba, lloraba por el hecho de perderlas. Ash no quería que eso pasará, él sería capaz de escoger a ella sobre su sueño, para él se habían convertido en una familia con los típicos problemas de una familia. Del semblante triste que tenía pasó a uno más serio. Recordó muchas cosas, entre ellas recordó a Riley y a Sir Aaron como aquella leyenda del aura guardián que encerró a SpiritBomb dentro de aquella roca en Sinnoh. De repente Ash se paró tomando una pokeball blanca y la lanzó. De ella salió disparada una luz azul celeste que tomo forma humanoide después de unos segundos y poco a poco aquella luz que envolvía a ese ser iba desapareciendo.
-Hija-
Una lucario de color blanco donde el pelo debería ser azul y rosa en donde debería estar en negro, apareció frente a Pikachu y Ash, aquella Pokemon de aura que estaba vinculada a su "padre" sentía su dolor. Rápidamente la Pokemon chacal corrió a abrazar a Ash, ya que desde que era una riolu, Marina y Lyra le cuidaban por lo que según ella eran sus madres. Gracias al entrenamiento de su "padre" ella evoluciono a una hermosa lucario. Ash sabía bien que ella no era del tipo luchador, y por esa razón le cuidaba mucho, pero ella era muy buena curando ya que su entrenador con ayuda de sus amigas hicieron que supiera usar su aura para curar malestares, pero una enfermedad requería mucha aura y un compañero vinculado.
-Hija, me puedes ayudar a curar a mamis-
Rápidamente la lucaria obedeció. Pikachu estaba cerca de las dos jóvenes mientras estas temblaban. El pequeño roedor vio como la "hija" de Ash, Lyra y Marina se cubría de un aura azul al igual que Ash. La lluvia seguía cayendo, pero eso ya no importaba, él trataría de salvarlas. Rápidamente la Pokemon aural se acerco junto a Ash a las chicas, ella le dolía ver a sus mamis en ese estado, pero llorar no serviría en esos momentos. Ash con una gran cantidad de Aura se acerco a Marina y le plantó un beso en los labios, pero el beso era una forma de pasar energía de un cuerpo a otro que solo sirve si alguna persona comparte vinculo con la que le ayuda. Marina empezó a temblar pero poco a poco paraba y Ash tomo la mano de la peli azul.
-Tranquila, estarás bien, no quiero que perderte. Sé que a veces te sacó de quicio, pero te amo como amo a Lyra.- Ash soltó una lágrima que cayó en la frente de Marian despareciendo entre las gotas de agua que estaban presentes ahí. –Hija ya puedes hacerlo.- ordenó Ash a su niña la cual con aura en al mano procedió a erradicar la enfermedad o infección que estaba matando a su madre.
Después de unos instantes la Pokemon chacal paro y se quedo observando a su madre, en los ojos de la Pokemon estaba presente la angustia y el miedo de perder a una de sus mamis adoptivas. De repente Marina empezó a abrir los ojos, vio a su niña y a Ash frente a ella.
-¿Qué sucedió?- pregunto un poco débil la peli azul de ojos esmeralda para ser abrazada por Ash y su niña quienes lloraban. –Ash- murmuro la joven mientras correspondía a los abrazos. Marina recordó cada cosa que sucedió y de cómo ella empezó a tener fiebre. El agua caía, el árbol a penas y podía evitar que muchas gotas cayeran sobre aquella "familia". Ash soltó poco a poco a la peli azul la cual le brillaban lo ojos, aquellos ojos que parecían esmeraldas brillantes se le quedaban mirando. Lágrimas de felicidad se desbordaron y cayeron por el rostro de la chica para que Ash las secara aunque fue en vano.
-Marina, me alegro que estés bien, pero ahora debo de curar a Lyra.- dijo Ash mientras miraba una sonrisa formada en los labios de Marina.
Ash se preparo para poder curar a la castaña la cual sufría más de lo que parecía. El azabache se acerco al rostro de Lyra mientras Marina lo veía impresionado, pero ella no estaba celosa. Ella sabía que el beso de alguien que sabe usar el aura puede devolver las energías a la acompañante femenina en caso de necesitarlo. Ash le plantó un beso en los labios a Lyra mientras el sentía como el cuerpo de ella recibía gustosamente la energía brindada por él. Después de unos segundos Ash se separó mientras miraba a la castaña la cual empezó a temblar hasta la intervención de la lucario albina la cual poco a poco fue curando y deshaciendo los rastros de la enfermedad o infección, pero quedando agotada completamente.
-Lyra… despierta… te necesito- eran las palabras que Ash pronunció después. Marina se puso un poco triste, pues ella sentía algo por Ash, pero no sabía que era exactamente. –Como necesito de Marina- aquellas palabras fueron un detonante en la joven peli azul la cual sentía un ardor en el pecho mientras sus mejillas ardían.
Poco a poco los parpados de la castaña se abrían dando paso unos hermosos ojos color avellana que miraban como la lluvia caía, o al menos eso pensaba ya que apenas se iba despertando y su vista aun era un poco borrosa. Lyra sentía como la lluvia caía pero de repente una gota de agua cayó en su boca, ¿era salada? Lyra poco a poco recuraba la vista y se dio cuenta que a unos centímetros estaba Ash frente a ella. Unas lágrimas bajaron de los ojos chocolate de él y tocaron la suave piel de ella, verlo llorar era algo que produjo un efecto igual en Lyra; lágrimas, lágrimas bajaron por las mejillas de Lyra fusionándose con las pocas gotas de agua que había.
-Ash-
Aquel nombre, aquello dicho por Lyra hizo que el azabache le diera un abrazo a la joven quien rompió en llanto.
-Marina-
La peli azul supo que debía de abrazar a Lyra, pues a pesar de todas las peleas, le amaba como si de una hermana menor se tratase. Pikachu y la joven lucario también se unieron al abrazo. Las hojas caían y al compás del viento bailaban sobre las cabezas de los jóvenes. El agua era un contraste de la situación que con cada momento daba una hermosa escena para recordad mientras los Pokemon del bosque miraban felices a aquella "familia".
-Fin del Flashback-
-… y eso fue lo que pasó- terminó de relatar Lyra, quien a pesar de estar dormida durante los hechos, por medio de una flor del tiempo ella supo lo que sucedió.
-Vaya, yo no pensé que Ash era diferente.- decía asombrada Lucy mientras una sonrisa se le dibujo mientras un recuerdo fugaz de cuando durmió con Ash vino a su mente. –Sé que Ash se preocupa mucho por mí, yo odie lo que le sucedió, pero a pesar de todos mis esfuerzos por traerlo de regreso yo… tengo miedo.- dijo con la cabeza baja, mirando al suelo. Tanto Lyra como Marina se miraron.
-¿Miedo a qué?- pregunto Marina intentando saber el miedo de la reina del pico.
-Miedo a que me odie- aquella respuesta daba a entender lo que le sucedía a Lucy. Las sospechas de Marina de que ella no solo le gustaba Ash, compartía un lazo que es amor en pocas palabras. Ese mismo lazo es el que comparten Lyra y Marina con él y ellas lo traerán de vuelta.
-Lucy, ¿Algo paso entre tú y Ash en este año?- pregunto Lyra mientras miraba como la de ojos color rojo les miraba a ambas con un sonrojo en sus mejillas. –Puedes contarnos descuida- la actitud que tenía Lyra le daba confianza a Lucy para contar lo que sucedió cierto día.
Mientras tanto en el gimnasio de Ciudad Verde estaba afuera Agatha, la miembro de la elite four de Kanto mientras miraba como el joven Gary Oak acompañado de la madre de Ash aparecía frente a ella en el campo de batalla. La anciana sonrío, pues recordó al joven en las batallas que dio en Kanto y Johto. De hecho, a Gary le habían ofrecido el puesto de gimnasio de Ciudad Verde rechazándolo ya que el se quería quedar en un tiempo en las investigaciones como su abuelo lo hacía.
-"Hay Sam, me da tanta pena lo que sucedió. Sé que tu no lo hiciste, pero no sé donde estarás, tu nieto es un gran muchacho como Ash, el esta creciendo muy bien. Sam, espero que puedas traerlo de regresó, nuestra única esperanza radica en él"- pensaba Agatha para después ver como Gary Oak sacaba un pokeball. –Muy bien muchacho, yo soy la entrada para ver si eres digno del reto de la batalla de la frontera. A pesar de ser nieto de mi buen amigo Sam, no te lo pondré fácil- expresa Agatha mientras con su bastón golpeaba el suelo y su gengar aparecía en el campo.
-No me importa para nada eso, yo vengo a tomar el reto de la batalla y vencer a quien sea necesario- un fuego se podía apreciar en los ojos de Gary mientras Delia observaba a quien alguna vez fue su mentora durante su viaje por Kanto.
-Muy bien, comencemos joven Oak-
