Traigo ahora el segundo capítulo de este fanfic, serán cortos, al menos por ahora y espero que encuentren interesante y estimulante la historia.

Dedicado a Yandi. Obvio.

Lilly de Vill.

Capítulo 2: Un mundo nuevo.

-No voy a hacer esto, no hay forma de que lo haga, no lo haré. –La voz ronca de Cruella se aferraba a sus palabras mientras Úrsula la miraba.

-No sabemos nada de este mundo, cariño, solo que ni mis poderes ni los de Lilly sirven así que te sugiero que cedas a las cosas que al menos podemos entender de este lugar.

Ambas mujeres estaban de pie ante una casa de antigüedades "Se compra joyería de Oro y Piedras Preciosas, Mejoramos cualquier precio". Se leía a la entrada de la misma.

-Me niego.

-Necesitamos monedas de este mundo para conseguir ropa acorde, daré mi corona, pero tu collar y tus aretes nos pondrían en una mejor posición. Sin mencionar que necesitamos conseguir donde dormir.

-¿Por qué no simplemente robas ese lugar y matas a los dependientes? Sería mucho más sencillo.

-¿Y por qué no los matas tú? –Inquirió con ambas manos en la cintura y tras girar los ojos, Cruella utilizó su brazo libre para quitarse los pendientes y el collar.

-Toma. –Dijo aún sin poder resignarse. – Más vale que algún día los vuelva a ver.

-Haré lo posible, cariño. –Sonrió y ambas entraron a la tienda. –La niña se encontraba dormida pero sabía que si querían mantenerla viva, necesitarían encontrarle algo de comer pronto.

-¿Crees que podamos encontrar una vaca en este mundo? Esta cosa ni siquiera tiene dientes. –Quiso saber en un intento de alimentar a la niña.

-Encontraremos algo. –Úrsula parecía extrañamente tranquila y eso la hacía sentir perturbada. –Buen día, ¿Hay alguien? –Preguntó.

La tienda entera olía a humedad y polvo y estaba repleta de repisas con antigüedades.

-Buen día, damas, ¿Qué puedo hacer por ustedes? – La voz de un anciano surgió desde el fondo de la tienda, segundos antes de que pudieran divisar al hombre.

-Necesitamos vender unas piezas de joyería.

-Por supuesto, déjenme ver. –Expresó sacando un par de lentes gruesos y una lupa. – Ustedes no parecen de por aquí. – Su declaración fue seguida por un breve escaneo visual. -¿Nueva York?

-¡Que hábil! De ahí venimos. –Úrsula Sonrió, la otra mujer no estaba impresionada en lo absoluto. –Estas son las piezas de joyería.

-Veamos… Esto es oro blanco… muy bello y… Por Todos los cielos… Nunca había visto un diamante tan enorme y son tres. –Alzó la vista, extrañado por la circunstancia.

-Son una antigua herencia. –Cruella intervino. –Han sido míos por años.

-¿Y por qué se quiere deshacer de ellos? No comprendo.

-Somos nuevas en este lugar y tenemos que cuidar de nuestra… sobrina. - Úrsula titubeó un instante y enseguida la mujer de ojos azules la sacó de su abrigo.

-¡Dios! Esa criatura es muy nueva… No deberían sacarla a la calle… ¿Dónde está su madre?

-Verá. –Cruella se estaba empezando a desesperar. –Su madre no se encuentra en este mundo, somos lo único que tiene.

-Lo siento muchísimo, no debí preguntar. – El hombre parecía mortificado. –Pobre criatura, sin embargo lamento decirles que no tengo dinero suficiente para comprar sus joyas, cualquier cosa que les pueda dar no igualará su valor.

-Escuchaste al hombre, vámonos.

-No, alto. –Úrsula no sabía si tendrían otra oportunidad de pasar por personas de ese nuevo mundo. – Por favor, sé que tiene algo para ofrecernos.

El hombre pareció dudar un momento y enseguida respondió. – Puedo ofrecerles una suma de dinero bastante respetable y las escrituras de un viejo piso en Boston. –Aunque yo continuaría teniendo ventaja.

-Tiene un trato. –La mujer estrechó su mano ante el indignante gesto de Cruella.

-¿Qué demonios es un Boston? –Susurró molesta al oído de su compañera del mar.

-¿Vamos Cruella, dónde está tu sentido de aventura? No parece que estemos ni siquiera cerca de volver a casa y muero de hambre.

- No tener magia te está haciendo débil.

-Tener magia parece no tener ningún significado para ti en este lugar. – Respondió.

El tramite entero les tomó el resto del día, el anciano les dio un mapa para llegar a Boston –Lo cual para sorpresa de ambas mujeres era una ciudad.- y les indicó cómo tomar el autobús así como la dirección, hizo entrega de todo en un portafolio de cuero, sin embargo con el pasar de las horas, la pequeña Lilly empezaba a resentir la falta de alimento

-Úrsula, haz que se calle. – Pidió agitándola de arriba hacia debajo de forma brusca. –Empezaba a bajar el sol y aún no estaban cerca de tener alimento, pero al menos tenían dinero y un lugar dónde vivir.

-Necesita ropa y comida, tú también estarías incómoda si no llevaras nada puesto. Debe haber una tienda por aquí, estamos llamando demasiado la atención de las personas con todo ese ruido.

-¿Y dónde vamos a conseguir una vaca? Tenemos las monedas de este mundo, ¿Cierto?, hay que preguntar dónde conseguir una vaca.

-No son monedas, son "Dólares", al parecer estos papeles nos conseguirán cosas. – Explicó mostrándole el enorme fajo de billetes de cien. Y si vamos a ir a Boston, no podemos llevar una vaca.

-¿Qué sugieres?

-Debe haber algún vendedor, o algún lugar de comida…

-¿Quién llora como alma en pena? – La voz de una mujer las hizo congelarse y girar a su encuentro. –Mi nombre es Ingrid, ¿No son de aquí, cierto?

-Nueva York. –Úrsula se apresuró.

-Claro… bueno, no tenía idea de que en Nueva York dejaran llorar a los bebés, esa criatura tiene hambre.

-Bueno, su madre no está en este mundo y no tenemos una vaca, no voy a permitir que nos juzgue por no tener idea de qué hacer. –Cruella siguió caminando sin rumbo fijo y con la niña bien sujeta contra su pecho.

-Como quieran… Pero si no son de por aquí, ya saben, Nueva York, les sugiero comprar pañales, ropa y leche de fórmula para recién nacidos, unas cuantas mamilas, agua purificada… la lista es larga, hay un supermercado calle abajo… es decir, una tienda, no olviden pagar al salir. – Ingrid les obsequió una sonrisa suave y siguió su camino sin prestarles más atención.

-¿Crees que ella sepa que no somos de Nueva York?

-Claro que lo sabe. Vamos a ese súper mercado, no soporto este ruido.