Hola amigos, bueno, hoy les traigo su respectiva continuación de esta humilde historia. No la verdad no sé que más decir salvo que les dire que Dilemas de Campeón: Amor, El viaje de Ash y las novatas de Unova así como Pet Shop Girl y sus historias me han dejado impresionado sin mencionar las de Zeru99XT como las de muchos autores más. Este Betrayed es diferente puesto a que vemos desde todos los puntos de vista y no solo los puntos de:
-Soy Ash, el mejor aura guardián semi-dios que me voy a vengar de ustedes y tengo un harem así de sencillo. Todos los legendarios vienen a mí y esas cosas-
Pero como me encanta llerlas XD, pero por eso quiero mostrarles esta historia diferente a las demás y que la puedan disfrutar de la mejor manera posible.
-Cynthia, Sabrina... las amo-
Cynthia había encontrado donde estaba Ash, pero el subir el monte plateado era difícil e imposible. La rubia tuvo que pasar por mucho y estaba agotada físicamente como emocionalmente. Ella luchó con muchos Pokemon que le impedían el paso por la montaña. Con ropas desgastadas como muchos cortes ella logro llegar a una parte rocosa de la montaña donde hacía frío. Ella estaba completamente cansada mientras algunos copos de nieve descendían. La rubia alzó la mirada para encontrarse un salamance salvaje que estaba hambriento y sobre todo enfadado. Aquel Pokemon era diferente a otros de su especie, era gris con rojo como la sangre.
-"Lo lamento Ash, soy débil"- pensaba Cynthia mientras las lágrimas de desesperación, terror y resignación empezaban a recorrer su rostro. Ella estaba frente a frente con la muerte misma ya que no podía hacer nada más que esperar el inevitable final. –Lo lamento- dijo entre lágrimas la bella rubia.
El Pokemon dragón se acercaba. Él miraba a la rubia como su presa y sabía que nada se la podría arrebatar. El salamance estaba saboreando el olor de la sangre en el aire de lo que se convertiría en su próxima cena.
-¡Garchomp embiste a esa bestia!-
Un poderoso Pokemon tipo tiburón de tierra salió del suelo embistiendo al dragón contra unas rocas y chillando de dolor. Cynthia alzó su mirada para ver al dragón de Sinnoh que era la evolución final de Gible, pero este era más grande y a la vez emanaba una energía azul que no comprendía.
-¡AHH!- gritó Cynthia de dolor pues las heridas estaban abiertas y eran muchas. Las lágrimas descendían más y como pudo se paró.
Un fuerte rugido se escucho en el valle y un rayo iba directamente a la rubia sin que el dragón pseudo-legendario pudiera hacer algo para evitarlo ya que aquel rayo era más rápido de lo normal. El Garchomp se encargó de ir directo contra el Pokemon atacante quien ni se inmutaba ante la presencia de aquel ser.
Cynthia estaba ahí, parada sin hacer nada. El mundo comenzaba a pasar lentamente frente a sus ojos mientras el rayo llegaba cada vez más y más. Ella sentía que su corazón latía cada vez más. Las gotas de sangre impactaban el suelo mientras sentía el sabor salado de las lágrimas. Un recuerdo inundó su mente una vez más al saber que era débil.
-Eres débil, se suponía que la campeona de Sinnoh era la más fuerte de todas y que sería un gran reto derrotarla. La peor mentira que jamás me pudieron haber contado.- un hombre de cabello café miraba a Cynthia quien estaba en shock mientras la gente le miraba en igual modo. –Solo mírate eres una basura que no vale nada ni si quiera como líder de gimnasio- aquella persona había acabado con cada uno de los miembros de la elite cuatro de Sinnoh y sobre todo había humillado a Cynthia de una manera sin precedentes.
Su Garchomp estaba en el suelo con muchas cortadas y golpes. Una batalla entre ella y aquel sujeto terminó con la vida del Pokemon de Cynthia quien no aguantó el maltrato que recibió de un entrenador como él. La gente miraba con horror aquella escena que era indescriptible pues el simple hecho de que su campeona fuera derrotada era algo, pero perder a un Pokemon era otra cosa totalmente diferente que dejaba a todos en shock.
Bertha, Flint, Aaron y Lucian estaban en igual estado. Bertha lloraba por su niña ya que sabía que aquel Pokemon que yacía en el suelo era su compañero desde el inició del viaje y lo único que le había quedado de sus padres. Flint estaba sin palabras, era algo que las personas deberían de ver ni siquiera en una competencia como esta así que cerró los ojos apretó su puño; Aaron estaba igual que Flint pero el sentía ganas de vomitar por la escena. Lucian solo podía maldecir al sujeto que estaba al otro lado de la arena que se había convertido en el nuevo miembro de la Elite cuatro como el campeón de Sinnoh y por ende el jefe de todos los presentes.
-Mi niña- dijo Bertha llorando mientras miraba a Cynthia parada con la vista fija en el Pokemon tipo Dragón. –Se fuerte- rápidamente Flint le dio un abrazo a la anciana quien no soportaba ver una escena como esa. Ningún miembro de la elite cuatro quería ver tal escena. Su campeona fue llevada a límite del mismo y sabían que ella ya había perdido mucho; Ash, el chico que amaba con su corazón y su abuela la persona que le cuido ya no estaban con ella. Su titulo de campeona fue arrebatado de sus manos como su titulo de miembro de la elite cuatro dejándola sin nada.
Los niños lloraban y abrazaban a sus padres y la gente estaba mirando el desaparecido campo de batalla en donde estaban su nuevo campeón y su ex campeona. Aquel sujeto llamado Fire era diferente a los demás retadores que antes habían intentado quietarle la corona a Cynthia. Sus ojos eran rojos como la sangre y exigían la misma. Su Pokemon, un lucario negro con rojo emitía un aura roja y oscura misma de un ser oscuro que solo podía guardar el rencor dentro de él.
-ARGHHHH- gruño el Pokemon Chacal mientras la gente miraba asustada al Pokemon quien estaba más que furioso por que su combate ya había acabado. Los niños gritaron al escuchar tan temible rugido y era que algo así jamás debería de ser presenciado.
-Garchomp- dijo la rubia quien no podía creer lo que pasaba. Su Pokemon yacía en el suelo sin moverse mientras un humo salía de él. Ella pensaba que nada de eso era verdad. –Garchomp, por favor muévete- dijo la rubia mientras sonreía esperando una respuesta de su Pokemon, ella estaba esperanzada de que nada de esto fuer real. Las lágrimas descendieron por su rostro mientras Fire sonreía ante lo que hizo. –Garchomp, sabes que no me gusta jugar así- su rostro estaba llenó de preocupación y horror y sus esperanzas se rompían. –Vamos, no me hagas esto- poco a poco la campeona se rompía ante lo que sus ojos presenciaban.
Sin más que hacer Cynthia corrió a lado de su Pokemon. Ella lloraba y lloraba, ella se sentía frágil y sola; los recuerdos del pasado doloroso en donde perdió a sus padres regresaban a ella. La gente sentía pena por su ex campeona quien lloraba y gritaba para que despierte aquel Pokemon que hace poco dejo el mundo de los vivos. Fire miraba con una sonrisa a la rubia y al acto que dejo su compañero, era obvio que estaba disfrutando el dolor de ella ya que ella era importante para el
-Débil- murmuro Fire con una sonrisa plasmada en su rostro. Sus ojos brillaban y exigían algo o a alguien. –Tu novia es débil, sobrino mío-
Cynthia cerró los ojos esperando su final y que así su dolor se apagará junto a su vida. Ella sentía que todo lo que hizo no valió la pena y que lo que dejó atrás por el no era más que algo inútil sin sentido.
-¡Cynthia!-
La rubia abrió los ojos al sentir que era sujetada por alguien. Ella alzó la mirada para ver unos ojos color caramelo que hace tiempo estaba buscando. Su corazón empezó a latir y las lágrimas comenzaron a brotar y a descender nuevamente mientras sentía el calor del abrazo en el cual estaba ella. Aquellos cabellos negros desordenados que reconocería donde fuera junto a aquellas marcas en sus mejillas y esa cálida sonrisa que la hacían sentir segura y feliz que solo una persona podía hacer eso en ella.
-Ash- dijo en voz baja Cynthia. -¡ASH!-
Cynthia se abrazó a Ash lo más fuerte que sus energías le permitían mientras lloraba en su pecho. El azabache sonrió al ver a Cynthia nuevamente más aún al momento de darse cuenta que se estaban abrazando. Ash empezó a acariciar el suave cabello que ahora estaba desordenado y sucio de Cynthia la cual se encontraba llorando en el pecho de él.
El rayo había sido desviado y había impactado más lejos. Ash había usado sus poderes para hacer un espejo que le protegiera a él y a Cynthia de aquel ataque devastador. Cynthia despegó su rostro del pecho de Ash y lo miró nuevamente.
-Cyn- dijo Ash mientras le secaba las lágrimas a Cynthia y acomodaba aquellos mechones de cabello que cubrían su rostro. Ash notó los cortes y golpes que tenía ella, entonces decidió hacer algo que la hiciera sentir mejor. –Cyn, te extrañe- dijo Ash para darle un beso en la frente a la rubia quien derramó algunas lágrimas mientras que con sus brazos se aferraba al joven de Pueblo Paleta.
Garchomp por su lado había terminado con aquel Pokemon salvaje que se había retirado del lugar. El Pokemon dragón estaba mirando a su entrenador mientras abrazaba a Cynthia. Rápidamente un Charizard llegó junto a un pidegeot que vieron la conmoción y los ataques que salieron pero se sorprendieron al ver a Ash abrazando a una extraña pero Garchomp estaba feliz viendo a la pareja.
-Ash… ¿eres tú?- preguntaba la rubia. Obvio que era Ash pero la duda estaba en ella ya que sabía todo sobre su contraparte llamada Sato y como esta es oscura y fría. Ash tomo las manos de la rubia y entrelazo sus dedos con los de ella mientras le dedicaba una sonrisa.
-Sí, creo que sigo siendo el mismo después de…-
Ash no pudo continuar ya que Cynthia lo abrazó nuevamente mientras ponía su cabeza en el pecho de él mientras lloraba.
-Ash… no me dejes… no quiero estar sola… no quiero… te extraño- decía entre lágrimas la rubia quien le daba a entender a Ash que le amaba y había sufrido mucho en todo este tiempo. Los ojos de ella aún tenían miedo de que Ash se fuera y la dejará sola.
-No me iré- dijo Ash mientras la tomaba del mentón y la miraba. Ella ya había sufrido mucho por culpa de él y era hora de que él tomará las riendas de su vida y que su lado oscuro no le dominará otra vez. –Te necesito conmigo y quiero verte sonreír.-
De alguna manera el dolor que estaba en los corazones de Lucy, Sabrina, Marina y Lyra se desvaneció por completo. Las chicas que estaban en la pirámide de batalla no sabían como reaccionar ante ese dolor que les llegó a las tres pero en cambio Sabrina si sabía como hacerlo, ella sonrió.
Cynthia y Ash estaban abrazados mientras algunos copos de nieve caían sobre ellos. El cielo era gris pero por alguna razón era un momento feliz a pesar de que no era un paisaje feliz. Ash estaba abrazando a Cynthia y podía sentir la respiración de ella, ambos sentían la respiración del otro. Ash se acercó lentamente al rostro de Cynthia mientras ella cerraba los ojos. Unos suaves labios fue lo que sintieron ambos al besarse dejando de lado todo lo que pasaba. Ellos sentían el calor del otro mientras las emociones fluían y se dejaban llevar por el momento. Ash la tomo de la cintura mientras suavemente mordía el labio inferior de Cynthia mientras ella sujetaba la camisa de Ash fuerte.
-"Les dije que terminaría en un hermoso beso"- dijo Garchomp mientras miraba a su entrenador y a Cynthia besarse.
-"Vaya, jamás pensé que Ash tuviera otra chica"- decía Charizard orgulloso de su entrenador.
-"Deberíamos de tomarles una foto"- decía Pidegeot entre lágrimas al ver como su amo y amigo besaba a aquella joven que le quería.
-"No se preocupen, yo ya las estoy tomado"- dijo Lily quien estaba con una cámara entres sus patas y tomaba las imágenes del beso. –"Mami Sabrina dice que mi nueva mami es dulce y encantadora y que debemos tener una foto de ella en la sala"- decía la lucario mientras miraba como su papá besaba a su nueva mamá. –"Me recuerda el beso de mami Marina con papi esa noche que estaban en la carpa solos y sin ropa"-
-"¿QUÉ?"- exclamo Garchomp con la mandíbula por los suelos al igual que el resto de los Pokemon.
-"Sí, pero el tío Bulbassuar dice que no debo de verlos haciendo eso"- decía Lily con una cara de inocencia.
-"Mira Lily, aún te falta mucho por aprender y es mejor que hables eso con tu papá ¿de acuerdo?"- dijo Pidgeot mientras la lucario hacía un saludo militar para seguir tomando fotos.
Poco a poco Ash y Cynthia se separaron poco a poco del beso. Aquel dulce sabor estaba presente en los labios de él. Cynthia se sentía como una adolescente de nuevo y por primera vez en mucho tiempo sentía que sus mejillas ardían. Cynthia estaba sonrojada por lo que sucedió pero aun estaba débil por lo que tuvo que pasar para llegar al monte plateado.
-Ash… te amo- dijo Cynthia mientras pasaba su mano por el rostro de Ash para sentirlo.
-Yo también- dijo Ash mientras le daba una cálida sonrisa. El azabache sabía que Cynthia necesitaba atención médica y por lo tanto debían partir de aquel lugar. Su expresión cambio a una más seria. –Debemos de irnos de aquí, estos salamance nunca están solos además de que era un macho.- la manera en que lo dijo Ash mostraba preocupación por la rubia ya que no quería pasar un segundo más ahí dejándola ante un peligro.
-Sí- dijo Cynthia –Argh- el dolor de las heridas regresó mientras Cynthia miraba al suelo.
-¡¿Estas bien?!- preguntó Ash quien estaba preocupado por la precaria condición en la que estaba Cynthia.
La adrenalina que la ex campeona había soltado desapareció de su organismo. Sus redes nerviosas transmitían el dolor a todo su ser. Los golpes y cortes estaban una vez más provocándole un dolor inimaginable. Ash vio como las lágrimas fluían libremente en el rostro de Cynthia. El azabache decidió cargarla como de manera nupcial mientras Cynthia apretaba los dientes ante el dolor mientras miraba los ojos color caramelo de Ash.
-Necesitas cuidados médicos- dijo Ash quien procedió a retirarse a su casa oculta entre las montañas que rodeaban al monte Plateado.
Sus Pokemon vieron como estaba la situación así que regresaron a las cuevas donde estaba la casa de Ash.
Paul estaba recorriendo las calles de ciudad Verde en busca de Maylene. El peli morado había comoetdio el error más grande de su vida y ese error no lo quería cometer de nuevo. Recorrió cada calle mientras buscaba a la peli rosada. Shinji llegó a un parque donde podía preciarse la belleza del mismo que él entrenador de Sinnoh ignoró además de ignorar por completo la fecha que era. Así fue como Paul ingresó al parque y veía a las parejas caminar tomadas de la mano y todo eso.
-"Me preguntó por qué todos estos estarán tomados de las manos"- pensaba Paul ignorando por completó lo que sucedía a su alrededor. La caminata se hizo larga hasta que de debajo de un inmenso roble pudo ver a Maylene sentada y abrazando sus piernas. –Ahí estas- susurró en lo bajo el rival de Ash mientras se acercaba a Maylene.
-¿Por qué Paul me tratas siempre así?- se preguntaba la líder de gimnasio mientras ocultaba su cabeza. Ella recordó que en la infancia ella era amiga de Paul. -¿Qué nos pasó? ¿Acaso se te olvido?- Un recuerdo fugaz vino a su mente.
Una niña estaba llorando mientras unos niños se estaban burlando de ellas. Aquella pequeña estaba llorando porque aquellos niños simplemente la empezaron a molestar. La pequeña era Maylene Rivers, hija del líder de gimnasio del pueblo Veylstone, pero ella no mostraba la rudeza que caracterizaba a su padre. Ella llevaba un kimono rosa con decoraciones de flores que estaba manchado de tierra y pasto.
Eran tres niños; el más grande de todos esa gordo de cabello negro con una remera roja unos shorts negros. Los otros dos eran castaños y con playeras negras y azul respectivamente pero uno de ellos usaba una gorra roja. Los tres se estaban riendo por lo que le hacían a la pequeña quien no podía defenderse ante nada.
-Uy, la niñita ya empezó a llorar- dijo un chico algo gordo mientras se le acercaba. La pequeña con miedo le veía. –Ten para que se te quite- aquel niño le dio un zape en la cabeza a la pequeña.
La pequeña cayó al suelo con lágrimas y llorando aún más. Los chicos disfrutaban del dolor que sufría la niña.
-Que mocosa tan tonta, tu padre es un inepto criándote- dijo un de los chicos que tenía una gorra que decía "parte traseros". Aquel chico se acercó a Maylene quien se cubrió con sus brazos. –Eres una tonta. Repítelo-
-No- dijo Maylene mientras evitaba ver al niño. Ella se levantó del suelo mientras apretaba sus puños intentando ser fuerte como su padre.
-Estúpida- exclamó el chico mientras la empujaba nuevamente pero esta vez Maylene cayó sobre sus rodillas cortándose y lastimándose. Aquel dolor la hacía llorar y llorar, ella tenía miedo ya que estaban en los bosques cercanos de la misma ciudad. –Lo vas a repetir- sentencio el joven quien se acercaba a la peli rosa.
-Oigan estúpidos- una voz hizo que los jóvenes se voltearan a ver a un chico de pelo morado corto y mirada altanera. –Ustedes si que son patéticos por molestar a una niñita.- dijo aquel niño quien vestía una playera azul junto a unos shorts cafés y unos tenis rojos. –Háganme un favor y déjenla en paz quieren.-
Maylene no podía creer lo que veía. Ese chico le estaba defendiendo de esos abusivos y no tenía miedo.
-Así que él Shinji viene a decirnos que hacer.- dijo el más gordo y de pelo negro. Su mirada quería intimidar a Paul pero este ni se inmutó ante ello ya que para él no era más que una basura.
-Así es o acaso estas sordo-
Los chicos no podían creer lo que oían, aquel escuincle les estaba desafiando. Maylene por su parte estaba impresionada y preocupada por aquel niño quien se estaba enfrentando a eso bravucones. Aquel niño estaba furioso y su cara se puso roja al notar como Paul no le tenía miedo.
-Ya veras- dijo el chico mientras corría contra Paul.
El peli morado también corrió contra él mientras llegaba y le daba un patada en un parte delicada. Aquel chico gordo calló al suelo llorando por el dolor que sentía mientras Paul lo miraba. Maylene miraba asombrada a Paul Shinji quien estaba atento a que aquel joven se moviera pero era inútil. Sin embargo ambos se olvidaron de los otros dos.
-Cuidado- exclamó Maylene al ver que los otros dos iban a golpear a Paul y lograron pegarle al peli morado en el estomago. -¡NO!- con lágrimas en los ojos la peli rosada miraba como de un golpe y otro le pegaba aquel chico que le había defendido momentos antes.
-Ten esto- grito uno de los jóvenes mientras golpeaba a Paul en el rostro.
-No se me ha olvidado-
Maylene alzó su mirada encontrándose con la cara seria de Paul. Ella no quería verlo, simplemente no soportaba que el fuera así con ella, que la tratará así. Paul sabía que debía de tratarla mejor pero sencillamente le era difícil cambiar.
-¿Qué haces aquí Paul?- preguntó Maylene mientras volvía a ocultar el rostro para evitar que el peli morado la viera llorando.
-No ha sido la primera vez que te veo llorar- dijo tranquilamente el peli morado pues era verdad.
Maylene tenía ganas de pegarle, de decirle como se sentía de fritar a los cuatro vientos que lo odiaba cuando sencillamente era todo lo contrario. Su corazón le decía que no hiciera eso pero ella estaba lastimada y lo único que podía hacer era que esas lágrimas se llevaran todo lo que tenía guardado dentro. Algunas de esas lágrimas empezaban a brotar y caer en sus piernas donde se deslizaban hasta el suelo.
-Lo sé- respondió Maylene con voz quebradiza mientras sentía las ganas de salir corriendo de ahí.
-Y tampoco será la última- Paul dijo eso intentando encontrar el momento de poder decirle lo que sentía. A Maylene le dolió eso por alguna razón mientras apretaba los dientes y más de esas lágrimas de dolor salían. –Pero quiero estar ahí cuando pase eso y no dejarte sola-
Aquellas palabras resonaron en la cabeza de la joven. La líder de gimnasio no pudo creer lo que escuchaba. Con miedo ella sacó su rostro y miró a Paul quien estaba sonriendo… ¡PAUL ESTABA SONRIENDO! (Oh por Arceus el mundo llega a su fin). Maylene estaba impresionado por no decir que casi estaba en shock al ver a Paul sonreír además de que se notaba un pequeño pero muy leve sonrojo en sus mejillas.
-Paul…- no había palabras que pudieran describir lo que sentía aquella chica de cabello rosa corto que tenía guardado en su interior un amor y respeto muy grande por él. Sus ojos se volvieron vidriosos mientras un leve pero pequeña sonrisa se mostró, ella de un momento a otro se levanto a abrazarlo mientras lloraba a pesar de que ella sabía como era él. –Te quiero-
Shinji correspondía el abrazo mientras acariciaba el cabello de Maylene de manera suave y delicada mientras disfrutaba cada momento que pudiera estar así de la misma manera.
-Quiero que sea así siempre.-
Ash llegaba con una Cynthia cargada en brazos a la casa donde vivía con Sabrina pero la ex campeona estaba tan cansada que no pudo aguantar más la batalla contra el sueño. Lily le ayudó un poco puesto a que el lugar era protegido por Pokemon salvajes que se hicieron amigos de Ash como de Sabrina y que no dudaban en ayudarles a proteger a la pequeña Ivy Ketchum. La hermosa escena que presenciaban los Pokemon era única y hermosa puesto que recordaban las historias de Ash sobre las princesas y los príncipes que en más de una ocasión hacían llorar a Sabrina.
-Así que tendré una hermanita- dijo Sabrina feliz mientras iba al cuarto de la pequeña Ivy quien en realidad era la profesora Ivy pero que se convirtió en una bebe. Ahí estaba la pequeña con el mismo peinado que la caracterizaba. –Hola mi niña, ¿ya quieres comer?-
Sabrina sacó a la pequeña de su cuna mientras esta sonreía al ver a su mamá de nuevo. La profesora Ivy fue transformada en niña pequeña de manera desconocida cuando ingresó al árbol del comienzo donde fue Ash quien la rescató.
-Eres la niña más hermosa y tierna del mundo.- dijo la peli morada mientras cargaba a Ivy le daba besitos en su barriguita provocando las risas de la pequeña. –Eres pequeña, mi pequeñita princesa que le encanta bañarse con su papi y su mami- las caricias de su madre provocan risas hermosas por parte de la bebé.
Ash había ingresado a la casa con ayuda de su "hija" para acomodar a la hermosa Cynthia en un sofá cercano, después de eso Lily salió a entrenar con los demás Pokemon de su papá. El azabache le dio un beso en la frente a la rubia quien sonrió al sentir el gesto de amor de parte de Ash. El octavo cerebro estaba caminando por un pasillo de su casa mientras miraba los recuerdos que tenía sobre todo de la foto de su madre y él juntos en la bañera; Gary y él estaban en otra foto donde se podía preciar que estaban en un concurso de comida ambos con una edad de aparentemente 7 años. Muchos recuerdos que a lo largo le traen el dolor como la nostalgia. Ash llegó al cuarto de Ivy que era pequeño pero acogedor para una bebé y frente a él estaba Sabrina con la pequeña.
-Haber mami, ya tiene hambre mi pequeña - preguntó Sabrina mientras cargaba a la bebe entre sus brazos y le sonreía y la pequeña le imitaba además de que tocaba el pecho izquierdo de Sabrina quien chilló un poco pero entendía lo que quería la niña. –Esta bien, esta bien, te daré tu lechita pero no te me pongas así jejeje- Sabrina estaba sonrojada ya que era la primera vez que la niña el pedía algo así pero sus instintos maternales le hacían sentir feliz.
Así la ex líder de gimnasio de gimnasio se destapo la camisa que traía puesta dejando visible su seno derecho. Sabrina estaba nerviosa pues era la primera vez que iba a amamantar a una niña pequeña. Ivy con sus manitas trataba de alcanzar el seno de su "mamá" pero Sabrina dudaba.
-Mi amor, ¿necesitas ayuda?- preguntó una voz que hizo que Sabrina volteara a ver quien era.
-Ash… yo… yo solo… yo quería- un fuerte sonrojo estaba en la cara de Sabrina mientras la pequeña Ivy miraba a su "papá". Ash se acercó a Sabrina y le dio un beso en sus suaves labios mientras sentía como los de ella tranmitían un mensaje: te extrañe. Poco a poco la pasión de ambos llegó al punto en que casi olvidan a la pequeña sino fuera porque esta apretó otra vez el seno de Sabrina. –P-Parece que t-tiene hambre- dijo una sonrojada Natsume.
Ivy quería beber la leche de su madre quien estaba mirando a su papá.
-Bueno pequeña y me refiero a ti Sabrina, es mejor que dejes que esta princesa tome su lechita- dijo Ash mientras le quitaba la camisa a Sabrina dejando lucir su cuerpo y sobre todo mostrar la belleza de ella. Sabrina se sentía feliz como cómoda así dejando al aire libre sus pechos bien formados los cuales obviamente Ivy quería alcanzar para comer a pesar de que no podía. Ash le beso en su mejilla derecha a Sabrina quien se sonrojaba al estar así para después poner su mano cerca de uno de ellos. –Vamos cariño, eres su mamá, no tengas miedo yo estoy aquí- aquella sonrisa cálida de Ash le daba una aire de seguridad y confianza a Sabrina quien derramó algunas lágrimas.
-Te amo mi amor- dijo Sabrina quien procedió a acercar a su seno izquierdo. La pequeña rápidamente puso su boca en el seno de su mamá justo en su pezón de donde salía un líquido blanco y tibio que la pequeña empezaba a tomar. Más lágrimas surgieron de Sabrina al ver este precioso momento y Ash no se quedo atrás pues el se sentía como un padre de verdad a pesar de todo. –Mi niña… te… te amo- dijo Sabrina el ver como Ivy bebía su leche para después mirar a Ash. –Gracias por darme una segunda oportunidad-
Ash negó con la cabeza.
-Te amo y eso siempre será así.- dicho esto Ash se acercó para darle un eso en la frente a su novia y después rodarla con un brazo y acercarla a ella mientras alimentaba a Ivy. –Gracias a ti por recordarme quien soy- y así se quedo Ash abrazando a Sabrina mientras acariciaba la cabeza de esta y miraba a Ivy comer quien poco a poco se volvía a dormir. Pero Ash sabía que debía de ir con Marina y Lyra, él las amaba con todo su corazón y deseaba verlas felices y deseaba formar una bella familia con todas y no dejarlas solas nunca jamás.
-Ash, quiero que estes conmigo otra vez- decía Marina mientras miraba el cielo y con sus manos rodeaba el collar que le dio su DP. Las lágrimas caían por su rostro mientras miraba el hermoso cielo ya que estaba afuera de la pirámide de batalla. -¡ASH TE EXTRAÑO!- gritó al cielo para llorar mientras caía de rodillas.
Lyra por su parte miraba a Marina desde lejos mientras lágrimas se formaban en sus ojos. A ella le dolía ver a la peli azul de esa manera.
-No lo ves. Todas sufrimos por él, él nos quiere ver fuertes Marina.- se decía a sí misma mientras de uno de los bolsillos de su overol sacaba la foto de Ash, Marina y ella mientras abrazaban al primero. -¿Por qué te fuiste así Ash? Nosotras queríamos estar contigo siempre.- dijo Lyra mientras lágrimas impactaban contra la bella imagen.
Cynthia estaba despertando, ella estaba abriendo los ojos para ver donde estaba ya que tenía el recuerdo de Ash besándola plasmado en su mente. Sus mejillas se sonrojaron ante la lluvia de recuerdos que tuvo del azabache y ella.
