Hola amigos, ya casi pasan dos meses desde la última vez y espero que me puedan perdonar. Lo que les quiero decir es que ya termine el capitulo pero la historia a partir de este punto será más oscura con cierto toque de Elfen Lied en ella. No digo que veremos Gore pero trataré de darle esa atmosfera psicologíca que la misma contiene. Hoy hace aparición también el legendario n° 1. Por cierto dos cosas por aclarar, el fic de Sabrina lo retomare como un fic normal de historias a partir de ciertos puntos. Subire muchos fics de mi cuenta de forosDZ para el deleite de ustedes y espero que les agrade. Serán varios fics en uno.

No soy dueño de Pokemon; Solo de mi juego.

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-Pidgeot usa doble equipo-

Una hermosa ave surcaba los cielos de manera dominante mientras su hermoso plumaje acariciaba la suave brisa del viento. El Pokemon de plumaje café estaba volando sobre una de las montañas que jamás ha tenido piedad con humanos como Pokemon y que ahí estaba una familia un tanto peculiar. El Pokemon volador de pronto fue rodeado por otros iguales a él mientras que en la mirada de todos había un coraje pero sobre todo una ansiedad puesto que iban a luchar contra un Pokemon sumamente poderoso.

-Muy bien Charizard, es hora de que le enseñes a Garchomp lo que es pelear contra Pidgeot.- ordenaba un muchacho de ojos chocolate y cabello negro desordenado; el chico estaba cruzado de brazos sonriendo mientras a lado de él estaba parado un Pokemon tiburón semi legendario que deseaba morder la cabeza de su entrenador. –Sí vences a Pidgeot dejo que me muerdas la cabeza, por eso pon atención.- dijo sonriente el entrenador a su Pokemon que centro la vista en las cientos de aves.

Los ojos del Pokemon tipo tierra estaban mirando a su compañera que estaba en el centro de la parvada hasta que un rugido llamo su atención mientras su entrenador sonreía. Su maestro Charizard le demostraría la fuerza pero sobre todo el no confiarse de su posición.

Pidgeot escucho el rugido mientras que el resto de las aves miraron a dirección del fuerte -y causante de miedo- sonido que anunciaba la llegada de un Pokemon que no es dragón pero que sobrepasa los poderes de los mismos.

-Muy bien Charizard, es hora de que demuestres tu poder.- decía de manera tranquila Ash.

Un fuerte lanza llamas surcó el aire en dirección a la parvada de aves quienes le evadieron can facilidad. De repente en medio de todos los pidgeot apareció el Pokemon naranja y uno de los más poderosos de Ash así como su fiel amigo. Un Pokemon parecido a un dragón estaba en medio volando mientras agitaba sus alas pero tal era la sorpresa de Ash y era que Charizard estaba usando doble equipo también.

-Ya veo, lo aprendió al ver a Pidgeot usándolo muchas veces.- pensaba el moreno mientras Garchomp estaba sorprendido de las habilidades de Charizard.

Los ojos de la primera Pokemon capturada por Ash demostraban que se iba a divertir. Las alas de su parvada empezaban a brillar mientras todos los pidgeot iban contra todos los Charizard quienes empezaban a dar pelea. Una fuerte explosión se dio pero sobre todo la onda expansiva toco el suelo moviendo al semi legendario como al octavo miembro de la batalla de la frontera. Ash no podía creer el poder de las habilidades de Charizard y no era de esperarse y una de sus pokeball se abrió mostrando a Gliscor que cayó encima de su entrenador.

-Gliscor… por favor.- dijo el pobre Ash mientras su Pokemon seguía arriba de él mirando la batalla en los cielos.

El rugir de un sinfín de explosiones avivaba el ambiente mientras los dos Pokemon en tierra observaban lo que pasaba en los cielos. Charizard había acabado con todas las copias de Pidgeot pero este era muy rápido. Charizard decidió usar los nuevos movimientos que aprendió y así lo hizo. Las llamas de su cola crecieron e inundaron el fuego con una temperatura abrumadora que pareciese rivalizar con la de moltres y el mismísimo heatran. Charizard voló directo hacía Pidgeot quien también fue directo al Pokemon volador, pero ambos voladores empezaban a acumular energía.

Pidgeot agitó sus alas mientras estas lanzaban una ráfaga de energía azul luminoso hacía Charizard quien se llenó de una energía roja la cual salió disparada en forma de dragón. Los ataques chocaron mientras formaban una luminiscencia que dejaría a la vista de muchos incautos una hermosa escena que les dejaría ciegos. Para Ash esto resultaba normal además de que sus ojos habían logrado adaptarse con su aura protegiéndole de quedar inválido de vista.

Las garras de Charizard se llenaron en un color verde e iban directo hacía el pájaro que había aprendido a usar un nuevo ataque: Ave Celestial. Pidgeot se elevo en el aire mientras Charizard le seguía de cerca, el ritmo de ambos era prácticamente igual pero entonces ella se empezó a llenar de colores para dirigirse hacía Charizard nuevamente mientras este le daba un golpe. Nuevamente un destello se produjo para después ver a mabos Pokemon en el suelo de pie con heridas.

-Muy bien, eso es todo por ahora.- expresó Ash quien sabía que la batalla no fue de ataques sino de velocidad y agilidad. –Muy bien Garchomp, esta batalla fue de velocidad y agilidad en parte. Como notaste Charizard sabe ataques tipo dragón, sumamente poderosos e incluso perfecciono el meteoro Draco a una versión más fuerte del mismo. – explico Ash mientras el tipo Dragón estaba en shock por lo sucedido.

Charizard estaba de brazos cruzados lleno de orgullo. Ash sonrió y camino a lado de Pidgeot quien sentía que no dio todo de sí. Su entrenador se acercó y ella agachó la cabeza para después recibir un beso de su entrenador quien le acarició la cabeza.

-Lo hiciste muy bien, eres muy fuerte Pidgeot.- dijo Ash a su Pokemon mientras esta frotaba su cabeza en el pecho del entrenador. –Yo también te quiero amiga.- expresó el azabache.

De un segundo a otro se podía apreciar que alguien iba directo a ellos mientras los Pokemon de Ash se ponían en guardia excepto Charizard quien camino hacia lo que levantaba polvo para que de un segundo a otro la nube del mismo llegará a los demás. Una vez disipado el polvo todos observaban a Lily siendo sujetada por Charizard mientras esta se asusto un poco por uno de los Pokemon más fuertes de Ash. El azabache sonreía por su hija quien después le miro con lágrimas en los ojos.

-P-Papá… volví a destruir la sala de entrenamientos con… con…- las lágrimas se notaban y era obvio que su niña fue mandada por Sabrina ya que ella la regañaba por hacer eso.

Ash suspiró y se dirigió hacía Charizard quien soltó a Lily pero esta cayo en los brazos de su padre. Era clara la diferencia de altura, ella solo llegaba al estomago de Ash o mejor dicho hasta donde iniciaba su pecho. Lily el gustaba que su papá le cargará siempre.

-¿Mamá Sabrina dijo que vinieras a decirme?- preguntaba Ash a su hija quien asintió. –Sabes, ella se preocupa de que uses tus poderes más allá del límite si no estoy. Te quiero mucho y me preocupa que salgas lastimada.- expresaba el moreno mientras le daba un beso en la frente a su niña también mientras los demás Pokemon lloraban exceptuando a Charizard quien sudaba por los ojos.

Ash la cercó más a su niña encerrándola en un cálido abrazo mientras sentía como ella se aferraba a él más y más. Era obvio que el amor de un padre a su hija era presente como el mismo amor que le tiene a Ivy a pesar de no ser su verdadero padre.

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Cynthia estaba en la casa junto a Sabrina quien estaba preparando la comida, para ella no era un problema saber cocinar pues aprendió, el problema es tener suficiente para Ash pues como son dos a veces se le olvida que su novio come mucho. La rubia de ojos platinados estaba observando a Sabrina, aún era extraño ver que la mejor y más poderosa psíquica tuviera orejas y cola de espeon pero eso no le llamaba la atención, para ella era raro ver que Sabrina fuera amorosa o cariñosa pese a que era tachada como una persona sin sentimientos por nadie. La rubia empezaba a mirar más detenidamente el conjunto de ropas que usaba pues eran las ropas de Ash pero eran las que usaba el día que conocía a la líder. Una camisa azul con mangas blancas cortas desabrochada debajo de ella una playera roja y una falda que no llegaba a las rodillas; ella le encantaba estar descalza por la casa.

-Me preguntó si el estofado necesita un poco de pimienta.- pensaba en voz alta la peli morada que estaba enfrente de una olla mientras en esta se cocinaba un rico estofada. Agarrando una cuchara de madera, la sumergió sacando un poco de esa deliciosa comida mientras sacaba su lengua para saborearla ya que no se quería quemar la boca. –Creo que un poco de pimienta, chile seco y… sí creo que necesita un poco de especia.

-¿Qué estas haciendo?- de repente la peli morada volteó en dirección a la voz y miró a Cynthia quien estaba en las ropas que uso ese día, el día en que ella llego.

-Solo estoy preparando la cena. Desde que vivo junto a Ash he aprendido a cocinar muy bien.- expresó alegremente la ex líder de gimnasio. –Por cierto, ¿por qué usas esas ropas?- preguntaba Sabrina mientras Cynthia miraba al suelo.

-No tengo ropa.- dijo ella avergonzada por lo sucedido.

-Sabes, yo tengo ropa al igual que Ash, además de que creo que te gustará usar una variación de su conjunto de Sinnoh.- esas palaras hicieron que la rubia levantara la mirada mientras sus mejillas estaban rosas pero podían pasar a un tono rojizo.

-¿Enserio?- preguntaba la ex campeona tímidamente.

-Sí, ven conmigo.- en eso Sabrina tomo a Cynthia de la mano y la llevo al cuarto donde dormían los tres.

Sabrina llego junto a Cynthia al cuarto mientras la primera se dirigió rápidamente a un ropero grande y lo abrió. Muchas pero muchas prendas era visibles e incluso la rubia no podía creer que tuvieran muchos tipos de ropa e incluso había un traje maid. Sabrina estaba sacando los abrigos pues el monte plateado es caracterizado por su frío intenso pero en donde se localizaba la casa se producía un calor agradable que contrarrestaban las bajas temperaturas del lugar. Todo tipo de ropa había ahí y toda la sacaba Sabrina hasta que vio el traje de Ash que uso en la liga Sinnoh.

Cynthia abrió los ojos al momento de ver el traje que saco la peli morada. Agradables recuerdos de cuando conoció al joven de cabellos negros desordenados y esos ojos chocolate que le hacían por momentos recordar quien era.

Sabrina camino con al traje en sus manos y se lo extendió a la rubia con una sonrisa.

-Creo que te quedara muy bien.- dijo ella mientras Cynthia con sus manos de manera calmada tomaba la prenda.

-¿No se enojara?- preguntaba ella mientras con su mano derecha sujetaba el traje y con la izquierda lo sentía, esa suave tela.

Sabrina negó con la cabeza.

-Vamos, póntelo se te vera hermoso.- dijo ella mientras salía de ahí. –Puedes ponerte lo que se te antoje menos mi traje "maid"- aclaro ella haciendo énfasis en lo último.

Cynthia miró el traje y decidió no tocarlo pues no quiere saber del lado más malo de Sabrina. La rubia puso el traje en la cama para después sentarse en la misma. Ella miraba el techo del hogar de Ash, para ella era increíble lo que había pasado para encontrarlo pero también el dolor del mismo. Ella sentía ganas de llorar al recordar a su abuela y sobretodo a su Garchomp; ella se culpaba de todo lo que paso ese día y a pesar de que sus amigos le habían dicho que no, ella se sentía como una estúpida desconsiderada. La rubia sintió sus lágrimas caer mientras abrazó sus piernas pero no noto que alguien había llegado a la habitación.

-Cynthia, ¿estás bien?- esa voz hizo que la rubia se girara para ver a Ash quien estaba en la puerta. Cynthia trataba de limpiar las lágrimas pero no podía ya que los recuerdos estaban presentes como si fueran de ese momento. Ash se acerco a ella para abrazarle mientras ella rompía en llanto para rodear al azabache con sus brazos. –Tranquila Cynth, llora, tienes derecho a sacar todo lo que te duele en el alma.- menciono él mientras la rubia lloraba. Ash empezó a acariciar su cabello mientras sentía que unas lágrimas se formaban.

Sabrina desde la cocina sentía lo que sucedía en ambos, ella no podía leer la mente de Ash como tampoco la se Cynthia pero sabía que a ella le pasaron cosas muy dolorosas al grado de que la volvieron muy frágil. De repente la peli morada sintió como alguien le jalaba la camisa. Los ojos rojos de Sabrina se abrieron al ver a la pequeña Lily con lágrimas en los ojos.

-Lily.- dijo Sabrina mientras la pequeña se acercaba con la mirada baja. Sabrina sonrió un poco, ella había sido muy dura con la pequeña pero no quería perderla. La ex líder se arrodillo y abrazo a la pequeña lucario que empezó a llorar al sentir una calidez como la de sus primeras mamis. –Te quiero Lily y eso debes de saberlo siempre. Si te regaño es porque me preocupas y mucho mi niña, te amo aunque se que jamás ocupare el lugar de ellas, jamás dejare de amarte como ellas lo hacían y lo siguen haciendo.- esas palabras causaron que la Pokemon llorara más además de que la peli violeta llorara igual.

-Yo… te quiero mucho.- respondía la pequeña lucario mientras la abrazaba con más fuerza.

-Lo sé mi pequeña, yo aprendí a amar te amo y eso es verdad. Gracias a papi, yo tuve una nueva oportunidad, él me salvo de la oscuridad.- unas imágenes se hicieron presentes en Sabrina; lluvia, fuego, charcos de sangre en medio de lo que era una base del equipo Rocket. Explosiones y gritos, gritos de terror con una única palabra resaltable… "monstruo". –Desde ese día yo le debe mucho a papá, el me dio lo que me quitaron hace años cuando vi su dolor el mismo que yo compartía. Yo sufrí mucho, perdí todo por un capricho mío pero gane mucho.- la pequeña Pokemon empezaba a sentir el lazo con Sabrina más fuerte mientras poco a poco la peli morada sufría por los recuerdos de aquella noche.

-Yo sentía odio… ahora siento amor.-

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Se podían apreciar en un lugar muy oscuro los pasos de alguien. Las tuberías oxidadas mientras caían una gotas de agua de ella. Desgastado por el tiempo y el uso, la maquinaria de una antigua fabrica era el hogar perfecto para los Pokemon o lo era antes. Los pasos se escabuchaban mientras la noche era testigo de lo que pasaba junto a la Luna que dejaba ver en claro lo que sucedía ahí. Alguien lloraba mientras parecía que los pasos se oían más fuerte pero ahora se apreciaban en el sonido de personas distintas.

-Y bien, deseaste tener tu batalla y he aquí el resultado.- decía un castaño de ojos rojos como la sangre mientras tenía una herida en el ojo derecho, una herida que le pasaba de arriba abajo. A lado de ese sujeto estaba un lucario oscuro con un aura roja. –Y bien Candice, ¿Deseas morir?-

Ese sujeto era Fire, el campeón de Sinnoh y enemigo de los aura guardianes además del asesino del padre de Ash como hermano del mismo. Sus ojos se centraban en una chica de coletas que tenía el pelo negro. Ella no tenía ropa, la había perdido en pelea. Candice la líder de gimnasio de Snowpoint estaba de rodillas alejada de Fire. Ella estaba asustada, temerosa del lo que le hiciera ese sujeto que era odio en todo su ser; Fire le demostró lo que es pelear contra él.

-Grrgh.- era lo que salía de la boca de la líder de gimnasio. Había un charco de sangre que mientras gotas de la misma sustancia caían haciéndolo más grande. Ella tenía dos heridas, Fire le demostró lo que es ser juzgada por alguien que en sí se hace llamar el ángel de la muerte. –P-Púdrete.- decía ella mirándolo con lágrimas en los ojos fingiendo un enojo que cubría el miedo de la misma.

-No puedes hacer nada, estás indefensa ante el merced de mi Lucario. Él desea despedazarte como lo quería hacer con el patético Garchomp de esa estúpida rubia.- Fire toco su pecho con su mano derecha para ver sangre en sus dedos. –Debo admitir que eras buena usando una Katana pese a no ser una guerrera según los demás.-

Candice sentía el infierno, ella no pudo matar a Fire, su misión fue un fracaso muy grande. Él le había cortado ambas manos, la tenía ante él y deseaba matarla. Sus ojos eran lo que provocaba el miedo en la misma.

-No debiste de quitarte el collar, pues las perras como tú deben de usarlos y saber quien es su amo.- la mano izquierda de él empezaba a brillar con un aura roja que paso a teñirse de un color negro. –Voy a enviarte con de regreso con tu madre.-

Alzando el puño, Fire estaba listo para acabar con la peli negra. De pronto una luz empezó a cubrir el lugar dejando ciegos de vista a Pokemon como a amo. La luz poco a poco desaparecía mientras Fire apretaba los dientes al no sentir la presencia de su presa y efectivamente, Candice se había ido de alguna manera. Con ayuda de sus poderes estaba buscando a la peli negra pero no la hallaba.

-¡Maldita sea!- grito él para poco a poco recuperar la vista y ver el charco de sangre el cual había crecido. Él sonrió mientras caminó hasta el mismo y con sus dedos de su mano izquierda tomaba un poco del líquido carmesí y lo lamía. -No importa dónde estés, morirás igual.- dijo el castaño mientras ponía las mano en su bolsillo y caminaba.

-Vamos a darte de comer.- hablo Fire a su compañero para desaparecer ambos en un aura azul.

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Ella respiraba agitadamente, Candice tenía miedo y sabía que moriría. Ella estaba en un cuarto, en una cama acostada pero ella sentía el dolor. Las sabanas poco a poco se manchaban de sangre y sus latidos se hacían más rápidos. De repente vio como alguien había la puerta de golpe, ella reconocería esos ojos caramelo.

-¡Candice!- habló él.

-Ash.- fue todo lo que dijo ella para cerrar los ojos.