CAPÍTULO 3. STRANGER IN THIS TOWN.
Hermione abrió los ojos solo para cerrarlos inmediatamente de nuevo. Sentía punzadas en la cabeza, como si una banda corriera dentro de ella. Gruñó suavemente para alertar a la medimaga que estaba al otro lado de la habitación.
—Hola, querida. Es agradable verte despierta. ¿Cómo te sientes?
—Como si me hubiera atropellado un camión —dijo con voz ronca.
—Bueno, jovencita, no hay camiones en Hogsmeade, por lo que me veo obligado a preguntarte tu nombre y de dónde vienes.
Hermione se giró para ver la cara familiar de Dumbledore. ¿Qué quién era ella? pensó, sintiéndose confundida al ver que su director desde hace seis años no sabía la respuesta .
Al ver la mirada de confusión en el rostro de la joven Dumbledore sonrió.
—Te encuentras en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, la fecha es 31 de junio de 1977. Quizás ahora te sea más fácil responder a mi pregunta. —le dijo arqueando una ceja.
—1977... Eh, soy Hermione, Hermione Thomas —pensó que sería bastante difícil tratar de acostumbrarse a un apellido falso, por lo que prefirió conservar al menos Hermione. —Yo... no recuerdo de dónde vengo. Yo... yo... —tartamudeo y se quebró.
—Está en todo su derecho, Srta. Thomas. Por el alcance de sus lesiones parece haber pasado por una traumática experiencia. Tiene que descansar, a pesar de que sé que algunos estudiantes están interesados en visitarla—dijo Dumbledore con una sonrisa.
Al ver de nuevo la cara de confusión de la muchacha Dumbledore aclaró;
—Los jóvenes que la encontraron. Les gustaría ver cómo esta. Voy a intentar encontrarle un lugar para que permanezca durante las vacaciones. Ya le informaré.
Dumbledore salió con una sonrisa de la habitación. La joven tenía una mirada que nadie de esa edad debería tener. Una mirada que decía haber visto la batalla y la pérdida.
Dumbledore sabía exactamente la persona que podría ser capaz de ayudar en esto.
—Oh, Ron.— sollozó Hermione cuando la soledad la llevó de vuelta a los pensamientos de sus amigos.— Harry absolutamente solo... Yo absolutamente sola .
Una pequeña tos llevó sus pensamientos lejos mientras enfocaba la vista en la fuente del sonido.
Tres jóvenes vestidos con ropa muggle estaban de pie al lado de su cama, cada uno con una expresión mezclada entre preocupación y curiosidad.
"¡Oh, Dios! Tres cuartas partes de los merodeadores." pensó, mientras observaba a los jóvenes.
—Hola —le dijo el adolescente que se parecía insólitamente a Harry. —¿Cómo te encuentras?
—Como si me hubiera atropellado un camión —repitió.
James le tendió una mano. —James Potter a su servicio —se auto presentó.
El muchacho de pelo claro al lado de James habló;
—Remus Lupin —le dijo mientras daba un paso adelante y se presentaba.
Hermione sonrió a su joven profesor de DCAO mientras tomaba la mano que le ofrecía.
Su mirada se desplazó al joven de pelo negro, el padrino de su mejor amigo. Sus ojos grises brillaban mientras le sonreía.
—Sirius Black —dijo ofreciéndole la mano.
Hermione ofreció a los chicos la mejor sonrisa que pudo sacar de sus adentros. —Hermione Thomas.
—¿Y de dónde eres, Hermione? —preguntó James.
Cualquier signo de felicidad pareció borrarse de la cara de Hermione. Mintió, pero el dolor de lo que había sucedido hizo que sus palabras parecieran reales. —Yo... no voy a volver a recordarlo —se le hizo un nudo en la garganta y las lágrimas comenzaron a caerle por la cara mientras recordaba el acto de valentía de Ron.
—Ahora sí… chicos—los regañó la señora Pomfrey cuando entró en la enfermería. —Dejad de alterar a la pobre chica.
—Pero...
—Nada de peros, Sr. Black. Necesita descansar. Puedes regresar y despedirte antes de que el tren parta en dos días.
Los tres jóvenes abrieron la boca para lanzar una protesta.
—Ni una palabra más. Ahora fuera…fuera, dejadla descansar. Cuanto más descanse, antes estará fuera de la cama.
Esto pareció convencer al trío. Se despidieron de Hermione y le ofrecieron buenos deseos antes de salir de la enfermería.
—Ahora, querida, toma un poco de esto. Es una poción de sueño que te ayudara a descansar plácidamente.
Hermione asintió agradecida de que la bruja hubiera echado a los chicos. No podía hablar con ellos en ese momento. Suspiró y bebió la poción perdiéndose por la deriva de un pacífico sueño.
Dos días después.
—Evans, ¡Espera! —le gritó James por el pasillo.
—¿Sabes, Cornamenta? Esos cincuenta años de los que hablaba Sirius podrían reducirse si empezaras a llamarla Lily —le dijo Remus con una sonrisa torcida.
—Calla, Lunático —replicó James demasiado distraído con la pelirroja. Remus y Sirius se miraron el uno al otro y pusieron los ojos en blanco.
—¡Eh, Lily!—dijo James, obviamente con la esperanza de que esos cincuenta años se redujeran. —¿A dónde vas?
—Eso no te concierne, pero voy a la enfermería —contestó. Sus ojos verdes lo miraron fijamente.
—Qué coincidencia, nosotros también —dijo James. Su sonrisa se hizo más grande de lo que Sirius y Remus creían que fuera posible.
Lily sonrió con satisfacción. —¿Qué has hecho ahora? ¿No le habrás chamuscado las cejas a Sirius como lo hiciste con Peter la semana pasada?
Remus y Lily pusieron los ojos en blanco cuando Sirius escuchó mortificado la mención de que sus queridas cejas hubieran sido quemadas. Su mano voló hacia su cara solamente para asegurarse de que seguían ahí.
Ese gesto hizo que la mano de Remus golpeara otra vez la cabeza de su amigo.
—¡Ow, Lunático! ¿Qué te pasa?
—Sirius, idiota, si te hubieran chamuscado las cejas lo sabrías. Y también sabes por qué vamos a la enfermería.
Lily siguió caminando hacia la enfermería con James sobre sus talones.
Al entrar vieron a Hermione con una pequeña maleta.
—Hola, Hermione —dijo Lily.
—Hola —respondió suavemente.
—Esperad, ¿os conocéis? —preguntó James.
Lily le envió una mirada de pocos amigos. —Esto va a ser un verdadero golpe para ti James, pero tengo que decirte que el universo no gira a tu alrededor. No hace falta que te informen sobre todo.
—¡Ouch! James, eso arde. —dijo Sirius mientras se movía para echarle una mano a Hermione con sus cosas.
James le envió una mirada de pocos amigos a Sirius.
—Dumbledore nos presentó ayer —explicó Hermione. —Me voy a quedar con Lily durante el verano.
Los tres jóvenes miraron a Hermione sorprendidos. Finalmente parecía ser capaz de formar una oración entera.
—Bien, eso está genial —dijo Sirius. —Tal vez podríamos quedar todos en las vacaciones después de hacer nuestra prueba de aparición.
Lily vio la mirada de temor en los ojos de Hermione, por lo que respondió; —Ya veremos. Enviad una lechuza.
James la miró sorprendido.
Lily suspiró al verlo. —Por favor, Potter, desinfla un poco tu ego. Lo hago porque Hermione querrá ver a otras personas aparte de a mí —después se dirigió a Hermione. —¿Estás lista?—le preguntó.
Hermione asintió.
—Bien, entonces ya podemos irnos al tren —dijo Lily mientras le mostraba el camino a la joven, que la siguió. Caminar no favorecía mucho a su pierna izquierda.
Sirius corrió inmediatamente para ayudarla. —¿Necesitas ayuda? —le preguntó.
—Estoy bien, gracias. Te veo luego —dijo despidiéndose.
Los chicos se quedaron de pie viendo a las dos muchachas perderse por el pasillo.
—Parece una joven deprimida —comentó James.
—Sí, apenas dice dos oraciones seguidas.—dijo Sirius con sus ojos grises siguiendo a las dos jóvenes.
—Estará bien, Sirius —dijo Remus. —Si alguien puede ayudarla, esa es Lily —los demás asintieron y se marcharon para ver si Peter ya había terminado de hacer las maletas.
