CAPÍTULO 5. EL EXPRESO, LECHUZAS Y SERPIENTES.
Hermione se encogió debajo del edredón. El dolor no la dejaba descansar. "No puedo hacer esto." pensó. "No puedo seguir adelante sin ellos." La imagen de sus mejores amigos apareció ante sus ojos. Ron sonreía ampliamente y Harry se ría de algo que sin duda habían hecho los gemelos. "Harry" pensó. "Todavía tengo a Harry. Solo necesito encontrar el camino a casa."
"Bueno, no creo que lo vayas a encontrar si sigues aquí acostada, ¿no?" le dijo una voz en su cabeza.
—Hogwarts —susurró Hermione y sonrió levemente. Si había algo que podía ayudarla, eran los libros de la biblioteca de Hogwarts. —Voy a encontrar el camino a casa, Harry —se prometió. —Voy a verte de nuevo —y un sueño tranquilo se apoderó de ella por primera vez en semanas.
Se despertó con el sonido de una lechuza picoteando en la ventana. Abrió los ojos despacio y vio a una arreglada Lily abrir la ventana para coger el correo.
—¿Qué hora es? —preguntó Hermione.
—Casi mediodía —dijo Lily con una sonrisa. —No te había visto dormir tan bien nunca, así que no quise despertarte.
Hermione sonrió. —Gracias.
Lily observó las cartas. —Son nuestras cartas de Hogwarts —dijo sonriendo y le entregó su sobre a Hermione. —¿Creías que no ibas a conseguir una? —preguntó al ver la mirada de asombro de su amiga.
—Estaba un poco preocupada —confesó, abriendo su carta.
Estimada Srta. Thomas,
Ha sido aceptada en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería para cursar su séptimo año de educación mágica.
El curso comienza el 1 de septiembre, cuando se le seleccionará para una casa.
Se adjunta una lista de libros y material necesario.
Directora Adjunta
Profesora M. McGonagall
Hermione volvió a leer la carta sólo para estar segura. "Profesora McGonagall" pensó. Por mucho que le gustaba la enseñanza de Sirius en Transformaciones, siempre había admirado a su profesora original.
Un grito de alegría hizo que la mirada de Hermione se dirigiera a su amiga, sentada en la otra cama. La miró a los ojos y arqueó una ceja.
—¡Soy la Premio Anual! —exclamó Lily sin aliento sosteniendo su insignia de oro, la misma que Hermione y sus amigos habrían usado.
—Felicidades —dijo ella sonriendo tristemente mientras Lily volvía a leer su carta.
Otro grito escapó de los labios de Lily. —¡Oh, Merlín, por favor, no, deben estar bromeando! —dijo mientras miraba su carta. Le mostró el papel a Hermione. —James —dijo. —Quiero decir, James POTTER. ¿Cómo diablos se ha hecho James premio anual? Pensé que sería Remus, ¿pero James? Quiero decir, es James…¡James! El que le volvió el pelo rosa brillante a una Slytherin. James, el mismo que...¿De qué te estás riendo?
Hermione sonrío ampliamente. —Creía que no era posible decir el nombre de alguien en una frase tantas veces.
—Oh, cállate —dijo Lily y golpeó a Hermione en la cabeza con la almohada. —¡Oh! Lo siento mucho —dijo inmediatamente. Vio un destello en los ojos de Hermione, que solo había visto en otro lugar, en los ojos de cuatro chicos. Antes de que pudiera reaccionar, Hermione había agarrado su propia almohada y había golpeado la cabeza de la pelirroja con ella. Terminaron en una pelea de almohadas de la cual hubieran estado orgullosos hasta los Merodeadores.
Casa de los Potter.
Remus fue despertado bruscamente. Le arrebataron la almohada y la usaron para golpearlo en la cara. —Ugh —gruñó, y miró airadamente a su atacante, quien tenía una amplia sonrisa. —Canuto, ¿A qué ha venido eso?
Sirius se encogió de hombros. —La madre de James ha hecho un gran desayuno y también han llegado las cartas.
Remus levantó una ceja. —¿Y para decirme eso tenías que golpearme con la almohada?
Sirius se encogió de hombros otra vez y revolvió el pelo de Remus. —Lunático, amigo mío, solo quería algo de diversión—le dijo antes de salir corriendo al pasillo alejándose del vengativo hombre lobo.
Los chicos entraron al comedor y abrieron sus cartas de Hogwarts mientras comenzaban a comer. El ambiente era familiar. Todos hablaban con todos excepto James, que parecía guardarse información importante desde el otro extremo de la mesa.
—Yo... Premio Anual. Merlín... Lily. Imposible…
—Cornamenta, escúpelo antes de que te haga daño —dijo Sirius sonriendo maliciosamente.
—Yo... Yo... —James miró a sus amigos con los ojos muy abiertos.
—¡Oh, por el amor de Merlín! —dijo Sirius, agarrando la carta de James y comenzando a leerla en voz alta. —...Colegio Hogwarts. Bla, bla, bla... —busco a través del papel hasta que encontró lo que estaba buscando. —Nos place informarle que ha sido elegido Premio Anual para su último año en Hogwarts.
—Woow, felicidades —dijo Remus. James sólo asintió aturdido y le indico a Sirius que continuara.
—Espera, Lunático, hay más —dijo Sirius mientras continuaba leyendo, moviendo las cejas. —Por favor, se solicita su presencia en el Expreso de Hogwarts para la reunión con los Prefectos y la Premio Anual…. —Sirius decidió hacer una pausa y torturar a sus amigos.
—Canuto, termina ya. No estoy muy contento contigo esta mañana, así que no me des excusas para hacerle algo a tu pelo.
Sirius tragó saliva mientras se acariciaba el pelo. —...A la reunión con los Prefectos y la Premio Anual, Lily Evans.
Los tres muchachos miraron sorprendidos a James que murmuraba para sí mismo. Sirius, para llamar su atención, decidió hablar. —Bueno, entonces creo que tendremos que enviarle una lechuza a Dumbledore para decirle que James se ha vuelto loco y que esa función debe dársela a Lunático —dijo mientras dirigía una mano hacia una pluma y un trozo de pergamino. James pareció salir por fin de su estado de trance.
—Canuto, si te acercas a esa pluma, te juro por Merlín que...
—¿Qué?
—Me aseguraré de que la próxima vez que te conviertas, alguien te haga un chequeo.
Remus y Peter miraban a ambos siguiendo la conversación. —¿A dónde? —preguntó Sirius entrecerrando los ojos con suspicacia.
—Al... ¿Veterinario? —James sonrío ampliamente.
—¡No lo harías!—dijo Sirius. —¡Torturan a las pobres mascotas muggles!
—Si te acercas a esa pluma no tendré más remedio…
Remus y Peter apenas pudieron contener las risas cuando Sirius se apartó lentamente de la pluma y el pergamino.
—Bueno —dijo Remus. —Este va a ser un año interesante.
Una semana más tarde los Merodeadores se encontraron con Lily y Hermione en el Expreso de Hogwarts. —La veo mucho mejor —dijo Remus mientras las chicas caminaban a través de la multitud de estudiantes.
Sirius asintió, pero aun tenía que ver la sonrisa de Hermione reflejarse en sus ojos.
—Bueno, —dijo James. —¿qué tal si nos acercamos? —los otros asintieron mientras las chicas se aproximaban. Lily evidentemente miro a James como si le hubiera dicho algo horrible. No muy feliz con la recepción, James se aclaró la garganta; —Esto... vamos a buscar un compartimento.
Los otros asintieron y lo siguieron en parejas. Sirius y Hermione delante, seguidos por Remus y Peter con James y Lily, para disgusto de la joven, en la parte de atrás.
—¿Cómo van las cosas? —le preguntó Sirius a Hermione.
—Mejor, gracias, sólo necesito algo de tiempo —respondió.
Sirius asintió mientras entraba en el compartimento y se sentaba.
—Así que… —dijo Hermione mientras se sentaba. —¿Todos estuvisteis con vuestra familia durante el verano?
Peter y James asintieron . Sirius negó. —He estado con los Potter. Me dejaron quedarme después de algunos... ehh... problemas con mi familia —Hermione le envió una pequeña sonrisa y se sorprendió por lo que dijo Remus.
—Yo me quedé con mis tíos. Mis padres murieron hace unos años.
—Oh, lo siento —dijo Hermione. "el otro Remus nunca mencionó a su familia." pensó.
—No pasa nada. —le dijo sonriendo. —No lo sabías.
—Mis... Mis padres son muggles. —dijo Hermione. —Son dentistas.
Lily vio un destello de pérdida en los ojos de Hermione y la interrumpió. —No pasa nada, Hermione. No tienes por qué hablar de ello si no quieres. —Hermione asintió y sonrió a su amiga.
—No me acuerdo mucho, de todos modos —dijo.
—¿Y Harry? —preguntó Peter. Remus le golpeó la cabeza.
—Yo... Es mi mejor amigo, un mago brillante. Lo echo de menos.—susurró, mas para sí misma que para los demás.
Peter, por otra parte, estaba recibiendo cuatro miradas asesinas. —Ehh... James —dijo, tratando de cambiar de tema. —¿No tenias que ir con Lily a una reunión?
—Mierda —dijo James, lo que le valió una severa mirada de Lily. —¡Vamos, que nos están esperando! —dijo liderando a Lily a la puerta. —Volveremos antes de llegar a Hogwarts.
—Esto… —dijo Remus a Hermione. —¿Alguna asignatura preferida?
Hermione sonrío, pero Sirius notó de nuevo que la felicidad no llegaba a sus ojos. —Sí, me gustan todas, excepto Adivinación —dijo. —Pero creo que Defensa Contra las Artes Oscuras ofrece la mayor parte de lo que necesitamos.
—Esa es la que se le da mejor a Lunático —dijo Sirius. Esto no sorprendió a Hermione. Sabía que era bueno, era un brillante profesor. —Y al parecer yo tengo una capacidad natural para Transformaciones —Hermione sonrió. No cabía duda de que Sirius se había visto a sí mismo en un futuro impartiendo esa asignatura.
El resto del viaje lo pasaron hablando de los profesores y las casas. Hermione hizo prometer a Remus que le enseñaría la biblioteca y a Sirius que le enseñaría las cocinas. Alrededor de media hora antes de llegar a Hogwarts James y Lily volvieron, y poco después Hermione y Lily se marcharon para cambiarse de ropa.
Lily terminó de poner la insignia en su corbata de Gryffindor. —¿Lista? —preguntó.
Hermione asintió mirando su propia túnica, que actualmente carecía de corbata. Las dos caminaban de regreso a su compartimento cuando un muchacho rubio bloqueo su camino.
—Vaya, vaya... —se mofó. —La pequeña sangresucia se ha hecho Premio Anual. Y... ¿Qué es esto? —dijo posando la mirada en Hermione, que había palidecido con el sonido de su voz. La voz del Mortifago que había enviado la maldición asesina a Neville, matando a Dean. Hermione mandó lejos esos pensamientos y se apoderó de su valor Gryffindor.
—Hermione Thomas.
—¡Ah, otra sangresucia! No sabía que una chica así pudiera estar tan bien, pero al fin y al cabo... sucia.
—Lárgate, Malfoy —se quejó Lily.
—Vaya, has pasado demasiado tiempo con Potter. Deberías pensar mejor en lo que dices. Cuida tu boca.
Un movimiento llamó la atención de Hermione. Los Merodeadores se acercaban por detrás de Malfoy con sus varitas alzadas. —Te sugiero que dejes a las señoritas Evans y Thomas en paz, Malfoy —dijo James. Su voz era baja y peligrosa.
Malfoy le envió una última mirada a Hermione antes de irse. —Este idiota —le dijo James a Hermione. —es un Slytherin. Si el sombrero seleccionador te sugiere Slytherin, sobórnalo para evitarlo o amenázalo.
Hermione asintió. Sirius notó que parecía haberse cubierto de nuevo con ese caparazón que no la dejaba ser feliz. "Dos pasos adelante y uno atrás." pensó. Tendría que asegurarse de mantener a los Slytherins lejos de Hermione en un futuro.
Después de que los alumnos de primer año fueran seleccionados, Dumbledore habló: —Tenemos una selección más —Se detuvo y miró a Hermione. —Permítanme presentarles a la señorita Hermione Thomas, que se unirá a nosotros en su séptimo año.
Pudo escuchar a sus nuevos amigos alentarla, pero no les prestó mucha atención porque estaba demasiada nerviosa por la posibilidad de que la cambiaran de casa. La profesora McGonagall la mencionó para que pudiera sentarse en el taburete, donde le colocó el viejo sombrero de la escuela.
—Ahh —dijo una voz en su cabeza. —Señorita Granger, debo decir que estoy sorprendido de verla aquí.
—No estoy aquí por elección propia.
—No, no creo que lo esté. Ahora, ¿dónde puedo ponerla? Veo en usted un nivel de sociabilidad Hufflepuff... también noto demasiada astucia y rapidez de pensamiento. Slytherin estaría bien para usted, pero por desgracia no creo que un nacido de muggles dure demasiado tiempo en esa casa.
Hermione soltó un audible suspiro de alivio.
—Tiene una gran cantidad de inteligencia y valentía. Gryffindor sería bueno para usted, pero lo sería aún más Ravenclaw. Con la mente que tiene es una de los suyos.
—No, por favor. Pertenezco a Gryffindor. —imploró.
A los Merodeadores y a Lily les pareció una eternidad lo que tuvieron que esperar para poder escuchar la decisión del sombrero seleccionador.
—¿Es eso cierto? —Replicó el sombrero. —Entonces, será mejor…
N/T: Debería explicar un par de cosas por si aún no os habéis dado cuenta. Cuando el ministerio descubrió que la vuelta de Voldemort era cierta y supieron que Colagusano estaba con él, no tuvieron más remedio que dejar de perseguir a Sirius, comprendiendo que era un hombre inocente. En el sexto año para Harry, Ron y Hermione, Remus impartía la clase de DCAO y Sirius se convirtió en profesor de transformaciones. Espero que os esté gustando la historia.
