Capítulo 7. Un duelo, luna llena y una oferta.
Las semanas pasaron lentamente para Hermione, que se dedicó a hacer los deberes de la escuela y pasar la mayor parte de su tiempo libre en la biblioteca. Sin embargo, con cada libro que leía y a cada día que pasaba, las dudas crecían.
Sentarse frente al fuego para escapar de las pesadillas se había convertido en una rutina nocturna en compañía de Sirius. La curiosidad había crecido desde la primera noche, por lo que Hermione se giró hacia él y decidió hablar.
—¿Por qué vienes aquí? —preguntó. —¿Es solo para hacerme compañía? —no deseaba ser un estorbo.
Sirius la miró, sorprendido de que su silencio cotidiano se hubiera roto. Negó con la cabeza para contestarle, pero no se explicó. Ambos tenían sus secretos, pero los dos necesitaban tiempo.
Hermione estaba disfrutando de la clase de DCAO, aunque la mayor parte de lo que estaban impartiendo ya lo había aprendido en su sexto año con el profesor Lupin. Estaba un poco decepcionada de que fuera a perder un año completo de defensa. Si no hubiera estado tan ocupada en encontrar una forma de regresar a casa, habría pasado más tiempo buscando detalles más avanzados sobre los temas de clase.
Les sugirió esto a los demás, aunque se echaron a reír. Era brillante en la teoría (ya que había aprendido la mayor parte antes) y parecía estar por encima de todos en sus pequeñas lecciones prácticas.
Pero para lo que no estaba preparada era para el duelo que su profesor anunció en clase. James y Sirius se miraron el uno al otro, mientras Hermione le envió a Lily una mirada de preocupación. La pelirroja le ofreció una sonrisa alentadora.
—Muy bien —dijo el profesor Holdaway. —Señorita Thomas, por favor, un paso adelante.
Hermione se congeló. La última vez que había estado en un duelo había sido para salvar su vida y la de sus amigos.
—Señorita Thomas —repitió el profesor. —Es la única persona en esta clase a la que no he visto en un duelo y me gustaría ver en qué nivel se encuentra.
Hermione se puso de pie lentamente y se dirigió a un extremo de la mesa.
—Señor Malfoy, usted también.
Se escucharon cuatro gritos simultáneos de protesta.
—Pero profesor —dijo Lily. —Él es uno de los mejores de la clase, no sería justo ponerlo contra alguien no tan... ehhh... ¿Cualificado?
—Señorita Evans, guarde silencio y déjeme a mi decidir lo que se hace o no dentro del aula. Varitas listas. Pueden comenzar —dijo el profesor, distanciándose ligeramente.
Hermione vio a Malfoy comenzar a hacer un movimiento con su brazo y de inmediato reconoció el complicado hechizo.
Suspiró, levantó la varita y gritó —Expelliarmus —antes de que él pudiera terminar el hechizo. La varita de Malfoy salió volando por los aires y el rubio cayó hacia atrás. Hermione cogió la varita del Slytherin mientras caía por el aire y el resto de la clase la miró con asombro. "Este Malfoy tiene mucho que aprender de aquí a veinte años." pensó, sintiéndose orgullosa de su logro.
—Lupin, arriba —dijo el profesor. —Y no juegues limpio, que te conozco.
Remus se levantó y miró a Hermione a los ojos.
—Desmaius —gritó él.
—Protego —el hechizo protector de Hermione desvió el aturdidor que Remus le había enviado.
—Petrificus totalus —gritó Hermione.
Remus, claramente, no estaba preparado para esa velocidad de ataque y no pudo crear un escudo lo suficientemente rápido como para bloquear el hechizo de Hermione. El hechizo lo golpeó y cayó de espaldas al suelo. "Después de atacar a dos Mortífagos juntos, esto no es nada." pensó Hermione.
Cuando hacían duelos en la clase del profesor Lupin, duraban por lo menos cinco minutos o más. Incluso Neville se sostenía con orgullo.
Una campanada marcó el final de la clase y Hermione caminó hasta el Remus petrificado. —Finitem Incantatem —dijo rompiendo su propio hechizo y ofreciéndole una mano para levantarse.
—Eso ha sido... wow... —dijo. —… Rápido. ¿Dónde has aprendido a moverte así?
Ella sonrió ampliamente. —Tuve un buen profesor.
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Pasando más tiempo con Lily, Hermione le habló sobre Harry a la pelirroja. No creía que esto pudiera ocasionar ningún daño. Al recordarlo, se entristeció al pensar en cuál sería el destino de Lily.
Le habló sobre el fuerte vínculo que tenía con sus dos amigos, como si fueran de la misma sangre, como hermanos.
Lily sonrió. —Suena como si fuerais los Merodeadores.
Hermione asintió. —Sí. Y con todos los problemas incluidos.
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Una noche frente al fuego, Sirius le hizo una pregunta a Hermione.
—¿Hermione? —ella se giró para hacerle frente y lo miró, pensando en cuál sería su pregunta. Sirius sonrió al ver su expresión. —¿Cuál es tu color favorito?
Ella sonrió y respondió —Azul.
—¡Oh! ¿Todos o algún azul en particular?
—Como el del color del lago en un día de verano sin nubes.
Sirius dijo con sarcasmo —Has sido muy específica, ¿no?
Hermione se encogió de hombros. —¿Cuál es el tuyo? —preguntó.
—Um... —se quedó pensando. —Negro.
—Técnicamente, el negro no es un color.
Sirius gruñó. —Bueno, si quieres que te diga uno que técnicamente lo sea... entonces elijo el rojo.
—Eso está mejor. —le sonrió y volvió a mirar el fuego.
Durante las próximas semanas, eso se convirtió en su nueva rutina. Una pregunta nueva cada noche. Comida favorita, hora del día favorita, época del año favorita... Hermione se quedaba dormida cada noche en el sofá y a la mañana siguiente despertaba en su cama.
Sin embargo, una noche, la rutina se rompió. Hermione se quedó sentada frente al fuego hasta que la luz del sol comenzó a entrar por los ventanales. Así la encontró Lily a la mañana siguiente.
—¡Oh, Hermione! ¿Has estado aquí toda la noche? —le preguntó.
Hermione se giró para ver a Lily y le dedicó una pequeña sonrisa.
—Malos sueños —le dijo.
Justo en ese momento se abrió el cuadro, revelando a un James de aspecto demacrado y que se congeló al ver a Lily.
—¡James Potter! ¿Has estado despierto toda la noche? —lo regañó, interpretando su papel de Premio Anual.
—Esto... no... Es que Peter quería algo de comida, así que fuimos a las cocinas. —improvisó rápidamente.
—Cornamenta, estoy un poco cansado. ¿Puedes quitarte de la entrada? —preguntó la voz apagada de Sirius desde el otro lado del cuadro. James entró en la Sala seguido por Peter y Sirius.
—Hermione —dijo Sirius cuando la vio. —¿Has...? ... yo... ¿Has conseguido dormir algo?
"Luna llena" pensó ella. Lo lamentaba por Remus.
Cuando negó con la cabeza, Sirius se movió para sentarse a su lado en el sofá. —Lo siento, yo...
—No pasa nada, Sirius —lo interrumpió Hermione. —No tienes por qué acompañarme cada noche.
—¿Qué? —preguntó Lily. —¿Esto es algo cotidiano? ¿Bajáis a sentaros frente al fuego durante toda la noche?
Hermione miró a Lily con culpabilidad.
—Pero si siempre estás en tu cama por la mañana... —dijo Lily.
Hermione miró brevemente a Sirius y le envió una pequeña sonrisa.
—Llevo a Hermione a los dormitorios cuando se duerme —le dijo Sirius en voz baja.
—¡Oh! —dijo Lily.
James preguntó entonces —Sirius, ¿Por qué vienes aquí?
Sirius le envió a James una mirada de culpabilidad. —He tenido problemas para dormir desde finales del año pasado.
—¡Oh! —dijo James, imitando a Lily. Debió de saber que se trataba de algo serio. Conociendo a Sirius, no debería haber preguntado.
—Venga, Hermione, que te acompaño. —dijo Lily caminando con ella hacia las escalera de los dormitorios de las chicas. Los chicos, con cansancio, comenzaron a dirigirse hacia la suya.
—¡DETENTE, SIRIUS BLACK! —gritó Lily avanzando hacia los dos jóvenes de pelo negro. —¿Cómo? —preguntó con los ojos ardiendo. —¿Cómo te las has arreglado para llevar a Hermione hasta su cama por ESA escalera? —dijo.
—Yo... Bueno... —empezó a decir Sirius, pero James salió a su defensa. Luego le sonrió a Lily. —Secreto de Merodeadores —dijo antes de retomar su camino a la escalera de los dormitorios de los chicos.
Lily miró a los otros dos Merodeadores.
—Si veo a alguno de vosotros usar ese "secreto" os las vais a ver conmigo. Y voy a averiguar cómo lo habéis hecho. —les dijo antes de girar sobre sus talones y regresar a las escaleras.
—¡Merlín, me encanta esta mujer! —comentó James, con una expresión ridícula en la cara.
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Ese día desayunaron con los Merodeadores, pero faltaba uno.
—¿Dónde está Remus? —preguntó Hermione, a sabiendas de que estaría en la enfermería recuperándose de la noche anterior.
James la miró. —Tuvo que ir a visitar a sus tíos. Su tía no se encuentra muy bien y la visita una vez al mes.
Hermione asintió y continuó con su almuerzo hasta que sintió un par de ojos mirándola a sus espaldas. Se giró hacia la mesa de Slytherin y se cruzó con los ojos acero de Lucius Malfoy, que la miraba con una expresión pensativa. Unos minutos de contacto visual después, Malfoy lo rompió para dirigirse a su compañero de cabello grasiento.
Hermione sacudió la cabeza para despejarse y se levantó.
—Necesito ir a buscar algo a la biblioteca. Os veo en clase, ¿vale? —le dijo a los demás.
—Está bien —dijo Lily. Los demás asintieron y siguieron comentado sobre el entrenamiento de Quidditch que tenían por la tarde. Hermione puso los ojos en blanco y salió del Gran Comedor hacia la biblioteca. Perdida en sus pensamientos no vio a una figura que la esperaba detrás de una estatua hasta que salió frente a ella.
—Disculpa —dijo tratando de esquivar a Malfoy, pero de nuevo bloqueó su camino.
—Eso fue impresionante, lo que hiciste el otro día —le dijo.
Hermione se encogió de hombros. —He visto cosas mucho mejores, créeme.
Malfoy arqueó una ceja. —¿Ah, sí? Yo sé de una persona a la que le gustaría llegar a conocerte mucho mejor.
Hermione se intimidó un poco por su comentario y trató de esquivarlo, pero el molesto rubio la detuvo de nuevo, la agarró de las muñecas y la empujó contra la pared.
Malfoy la pegó contra su cuerpo. Su cara estaba a centímetros de distancia de la suya y le susurró con voz fría y amenazante—¿Ahora no eres tan desafiante? ¡Sangre sucia!
