Disclaimer: La presente historia es mía, usa sin ánimo de lucro los personajes y locaciones de la obra de JK Rowling, no se tiene intención de vulnerar sus derechos de autor, sólo de entretener al público.

"Oro y Plata: Desobedeciendo al Destino"

Clasificación: T

Aleksast, 2015

III

Después de buscarla y dar aviso a los prefectos, localizaron a la pequeña Weasley cerca del baño de niñas con una cara de seriedad que Ron no solía ver en su hermana. Los prefectos llevaron a Ginny con la sanadora del colegio mientras que los cuatro se dirigían hacia la clase de Historia de la Magia, severamente preocupados por su raro comportamiento.

–Su mirada, era diferente, nunca había visto así a mi hermana– comentó Ron con las manos temblando, algo le sucedía a Ginny pero no tenía idea de qué era.

–No hablaba ¿Se dieron cuenta? Como si se avergonzara de algo o se sintiera en peligro– Draco iba pensando, intentando recordar algo que se le escapara, su padre nunca dijo detalles acerca de una jugarreta hacia los Weasley, ni siquiera sabía de las propiedades oscuras de los objetos que luego vendía, intercambiaba o guardaba en ese local del callejón Knockturn.

–Debemos tener más pistas para buscar algo en la biblioteca, o en la noche podría intentar hablar con ella... si es que quiere hablar– Hermione veía en la pequeña pelirroja todo un misterio, sabía que era tímida y con más razón ante Harry, pero de eso a que ella fuera de las personas que ocultan cosas... no era posible.

–¿Y qué haremos entonces?– preguntó Ron, consternado por su pequeña hermana.

–Lo mejor será dejar pasar algún tiempo si es que no nos dice qué sucedió– concluyó Harry en el momento en que cruzaban la puerta del salón. Los cuatro se sentaron en bancas contiguas, esperando que todo volviera a la normalidad. Pocos momentos después se apareció el profesor Cuthbert Binns, observando por la ventana el sol de la tarde, luego dirigió una mirada soñadora hacia sus estudiantes, realmente disfrutaba como fantasma impartir clases sobre algo tan esencial como es la historia.

Con aire inspirado, el profesor se dirigió a sus educandos con una sonrisa transparente, literalmente hablando–Bienvenidos al segundo año de mi materia... debido a que acabamos de comenzar, repasaremos la historia de Emeric el Malvado... ¿Alguien recuerda a este personaje?

Draco Malfoy alzó la mano sutilmente, ganándole el turno a Hermione para responder la pregunta, él se sabía de memoria los nombres de los magos oscuros, era uno de los libros que había en casa y que le habían obligado a leer, después de todo, para ser el mejor de Slytherin y conservar la reputación de su familia, era parte de sus obligaciones –Fue un mago oscuro, uno de los poseedores de la Varita de Saúco, de la cual se dice es la más poderosa de todas las varitas.

–Es correcto, jovencito, cinco puntos para... Gryffindor ¿cierto?– respondió el fantasma, entusiasmado de que alguien recordara las lecciones del año pasado, a lo que le siguió una afirmativa sutil por parte del rubio –. Se sabe poco sobre Emeric, se dedicó a aterrorizar el sur de nuestro país en la edad media, sin embargo, nadie sabe cómo murió ni cómo obtuvo la varita más poderosa jamás hecha. La magia oscura es poderosa, jóvenes, pero sólo lleva a la desgracia, ténganlo presente... Ahora ¿Alguien me puede decir qué otro personaje vimos el curso pasado? Sé que están ansiosos por contestar, vamos, no tengan pena– intentó animar a la clase, que como siempre, la mayor parte de los presentes estaba cabeceando o muriéndose figurativamente de aburrimiento.

Un siseo comenzó a sonar en la cabeza de Harry, cada vez más fuerte y claro, en palabras ininteligibles para él, al parecer en un idioma antiguo. El ruido comenzó a ser molesto y doloroso, se llevó las manos a la cabeza, y salió sin pedir permiso, siendo precedido por Draco.

–Señores Potter y Malfoy, ¡vuelvan a clase!– llamó el fantasma, pero ninguno de ellos atendió.

Ron estaba por ir tras ellos pero Hermione se lo impidió, no quería perder más puntos para la casa y con que Draco estuviese con él era más que suficiente. Malfoy siguió a Harry hasta uno de los pasillos donde habían charcos con agua, que más adelante reflejaban una frase en la pared escrita con sangre: "La Cámara de los Secretos ha sido abierta, enemigos del heredero, temed", la fuerza de los trazos era aterradora ¿Quién se atrevería a hacer semejante cosa?

–Harry, mira... alguien debió escribir eso ¿pero de quién es la sangre?– el rubio leía y releía la frase sin encontrarle un verdadero significado. ¿Heredero de qué? No tenía sentido –Esto no me está gustando...

–De qué, es la pregunta, Malfoy. La señora Norris está petrificada, es la gata de Filch, temo que quien hizo eso también la dejó en ese estado ¿Pero quién?– contestó Potter, asustado al ver a la gata sin señales de vida, como detenida en el tiempo.

–¿Qué sucede aquí?– llegó el celador tan pronto como pudo, al notar el agua regada en el suelo, y al ver en el reflejo a su querida felina buscó con la mirada a los probables culpables, encontrando al par y señalándolos con sus huesudos dedos –Potter, Malfoy... los voy a matar, sí... ¡pagarán lo que le han hecho a mi gata! ¡Pagarán caro!– exclamó con voz amenazante, acercándose peligrosamente a ellos.

Dumbledore llegó en ese momento junto con Snape, McGonnagall y Lockhart, la escena era terrible y escalofriante, tanto que Gilderoy casi se desmaya al ver la sangre en la pared, le siguieron otros estudiantes de varias clases, entre ellos Hermione y Ron, preocupados al ver el jaleo que se había armado.

–Profesores, llamen a los prefectos, que guíen a los alumnos a su sala común. Señor Potter, Malfoy y Weasley, les sugiero que tengan mucho cuidado y vayan a sus dormitorios, es todo– sentenció el viejo profesor, Filch reclamó justicia para su gata a acusando tanto a Harry como a Draco de haberla petrificado –Señor Filch, le aseguro que Madame Pomfrey hará lo posible por sanar a la señora Norris cuanto antes, tanto el señor Potter como el señor Malfoy estaban en clases y no es probable que hayan sido ellos.

–¡Pero estaban en el lugar y en el momento!– reclamó el squib, colérico al ver que no habría culpables.

–Nos encargaremos de investigar hasta encontrar al culpable, Argus. Necesito que hable con los retratos para ver si alguno vio algo sospechoso, por favor.

Filch dio media vuelta tras refunfuñar, encontraría al responsable, sí señor, y lo castigaría como era debido. Dicho esto, el director se retiró y los tres volvían a los dormitorios, yendo a buscar a Ginny para ver si ya se había repuesto, pero al preguntar Hermione por ella en los dormitorios y saber que no regresaba aún, fue corriendo a decirle a los tres chicos, siendo Ron el que se sorprendió más, de nuevo su hermana no aparecía sin razón.

–¿Cómo es posible que no haya regresado? Se supone que Percy estaba vigilándola cuando fueron a la enfermería– exclamó Ron, con las manos sudorosas, frotándoselas intentando contener sus nervios.

Un rechinido breve de madera se escuchó –Aquí está– anunció el aludido que acababa de entrar por el retrato de la Señora Gorda, cargando a Ginny en brazos –Después de salir de la enfermería tuvo que ir al baño, se tardó algún tiempo, me entretuve hasta que sentí que debía entrar, y la encontré desmayada en el suelo– explicó el Weasley mayor, subiendo las escaleras –. Madame Pomfrey le dio una poción reparadora, pero no tuvo efecto, ha estado muy débil y no sabemos por qué.

El ex-Slytherin miró al advenedizo con extrañeza y fastidio ¿Cómo era posible que un prefecto atendiera otras cosas menos importantes que vigilar a quien se le asigna? –¿Te entretuviste? Weasley, eres prefecto, no deberías distraerte, pudiste haber perdido a tu hermana y tú justificas que "te entretuviste", por favor– reclamó Malfoy, e incluso el mismo Percy se extrañó de eso, cuando lo normal era que no se interesara por nadie.

–Odiaré decir esto, pero Draco tiene razón ¿Qué te pasó, Percy? No eres de las personas que se distraen, te conozco ¡eres mi hermano por Merlín! ¿Qué puede ser más importante que Ginny?– secundó el pelirrojo menor, con las mejillas encendidas casi igualando el tono de sus cabellos.

El prefecto tragó saliva, estaban en lo cierto ¿Qué clase de hermano era? –No volverá a suceder, si saben algo o ven que ella desaparece por favor avisen al resto de prefectos, o a mí, en todo caso– Percy le entregó a una compañera mayor a su hermana para que la pudiera llevar a su cama y ahí pudiese descansar, se retiró y volvió a los pasillos a patrullar, después del incidente con la señora Norris todos los prefectos estaban de guardia tras asegurarse de que no había más estudiantes fuera de sus salas comunes –Lo... lo lamento.

–Escríbele a mamá– le pidió Ron antes de dejarlo ir –, se va a enterar de todos modos.

Percy asintió, prometiendo hacerlo pronto, y se fue. Frente a la chimenea los cuatro pensaban acerca de la dichosa cámara. ¿Qué guardarían ahí y quién era el heredero al que se referían? Nadie lo entendía aún. El rubio se frotó las manos, se masajeó las sienes justo como había visto alguna vez a su padre en tiempos en que lo llevaba a su despacho en el ministerio como Lord Malfoy.

–Deberíamos preguntar acerca de la cámara secreta– sugirió Harry, de momento.

–Hoy no, pero mañana debemos saber más al respecto, no podemos salir de aquí– indicó Hermione, apoyándose en el respaldo.

–Y nos quitaron la cena– se quejó Ron, sobando su estómago –Quiero comer.

–Con lo que vi no se me cruza por la mente comer, Ron– increpó Draco, llevándose una mano a la frente ¿Acaso Ron pensaba nada más en comer? No era muy agradable tener presente esas letras escritas con sangre y luego ingerir algún alimento.