Disclaimer: Qué más quisiera que ser millonaria, pero nada es mío y todo es de George R. R. martín: ¡TODO! (Menos Timbers and wind que es de Paola Bennet, intenté poner el crédito en el texto pero sonaba rarísimo. Bueno, la traducción mal hecha es mía, pero nada más.)

Cap. 5 (Conclusión)

— ¡Voy a matarla! — entró Gendry vociferando. Su paje iba recogiendo cada cosa que se quitaba y le iba arrojando —Nos engañó a todos esa maldita infeliz. Te lo he dicho Arya, los que se creen con más derechos que otros porque son un poco nobles son los peores. No sólo eso, traicionó a la que debió ser su amiga… ¡nobles! Esto no sucedería entre los hijos de Pastel Caliente, no me explico cómo fue que le mintió a todos. ¡Nos mintió! Y pensar que tenemos al pobre Yoren encerrado con su laúd componiendo canciones de príncipes que se casan con mujeres mitad serpiente y terminan tirándose del risco. Debemos castigarla, debe ser ejemplar, debe ser...

Arya lo dejo hablar, Gendry le gustaba más cuando estaba enojado, se le encendían las mejillas y no dejaba de vociferar y moverse de un lado a otro, le recordaba los viejos tiempos.

—O podríamos hacerlo un poco más divertido y usarlo como una buen recordatorio de que no siempre somos tan permisivos como dice la gente. Tú sabes que el que emite la sentencia debe blandir la espalda, tal vez deberíamos dejar que ella misma decida su castigo.

—Sí, claro, y pronto la tendremos reinando desde nuestro trono.

—No te preocupes, será divertido, confía en mí y mejor ve a consolar a Yoren, el pobre piensa que se casará y seguramente está planeando escapar, es lo que yo haría. Mañana, en el desayuno, cuando se empiecen a repartir los regalos, la impostora quedará en evidencia y decidirá su propia fuente, te lo prometo.

Gendry iba a seguir gritando cuando Arya se acercó, rápida y silenciosa para abrazarlo por la espalda, aunque él media tres palmos más que ella y la reina no podía rodearlo por completo con sus brazos ni aunque lograra alargarlos al doble de su tamaño. Lo tranquilizó y le dijo:

—Mejor ve a hablar con Yoren, creo que está con Elenei y Caeta, no se lo digas todo, sólo dile que mañana en el desayuno anunciaremos que se ha salvado, así evitaremos que se tire a la bahía.

Como Arya se imaginaba, Yoren estaba otra vez tirado en el piso con Caeta sentada sobre su espalda y Elenei cantando una canción vieja de guerra.

Mientras tanto, Arya reunió a sus doncellas y se presentó en el cuartito donde dormía Alerie con otras criadas.

–Vamos, despierta pequeña, hay mucho por hacer.

La llevó a las habitaciones de las costureras que al principio se quejaron un poco por ser despertadas hasta que la presencia de Nymeria delató quién era su visitante.

—Tenemos trabajo qué hacer.

Se abrieron los arcones que la ambición de Falyse había logrado salvar. Arya llevó a Alerie a una habitación espaciosa, con una gran cama de postes con dosel de brocado y cerró la puerta.

—¿Mi señora? No comprendo— balbuceó la novia verdadera y Arya le respondió—Mañana se celebra la boda, es tradición que la familia del novio presente regalos a la pareja durante el desayuno, y por más que quieras pensar que estás bien, que te has librado de una vida peligrosa en la corte y podrías aprender a ser feliz, eres quien eres, una Hightower de Antigua y debes recordarlo. Mi padre solía decirnos "Cuando llega el invierno, el lobo solitario muere, pero la manada sobrevive". Si quieres seguir siendo una doncella tu vida será fácil, podrías casarte con quien quieras, no preocuparte jamás por si tu familia será víctima de las ambiciones de los otros, pero recuerda, lo único cierto es el invierno y con él, lo desconocido, entonces querrás tener una manada fuerte para entonces, aun si detestas a Yoren, él ...

—No— interrumpió Alerie por primera vez, nadie hacía eso, al menos con la reina Arya— No, no es Yoren, es gentil, inteligente y divertido, me ha hecho reír, me ha hecho sentir que he visto lugares desconocidos sólo al describirlos, basta con escucharlo hablar para sentir en mis propias manos la dureza de los huevos de dragón que se empollan bajo la cuna de los herederos del reino del Este. No es Yoren es… es que perdí el valor.

—Todos hemos perdido el valor alguna vez.

—Es que, mi valor estaba guardado en las últimas gotas de sangre de mi madre, las puso en un pañuelo y me lo dio, esas gotas me hablaban, me recordaban que debía ser valiente, me hacían creer que podía hacerlo todo… pero ahora, sólo tengo miedo.

—Sólo se puede ser valiente cuando se tiene miedo.

En ese momento entraron las costureras con un sinfín de vestidos. Después de revolver las telas, encontró uno que le quedaría bien a la novia a de su hijo, no porque a la reina le importara esas idioteces de los bordados y los corpiños, sino para dar un mensaje.

Llegó la mañana del desayuno, Yoren estaba de un extraordinario buen humor, considerando que la noche anterior, Caeta y Elenei lo habían tenido que someter sentándose sobre su espalda para que no intentara huir por la puerta del lodo.

En la mesa principal, el Rey Gendry, I de su nombre y la Reina Arya, Reyes de los cinco reinos, los Ándalos y los Rhoynar, protectores del Reino, favoritos del Herrero, el Desconocido y los Antiguos Dioses del Norte, se sentaron en el lugar de honor, con su hijo Yoren a la izquierda y la falsa prometida a la derecha. Al extremo de la larga mesa, Caeta, uno de sus muchos pretendientes, el preferido tal vez, Ser Garland, Elenei, que no dejaba de escuchar las anécdotas e historias de Jon Tarly que le describía con todo detalle las múltiples virtudes de su esposa, Tessa Tully y todos los planes que tenían para reedificar Los Gemelos, aunque Elenei esperaba que le hablara de su hermano menor, el que estaba en Antigua. Alerie esperaba. Estaba asustada, pero feliz, llevaba el cabello claro recogido en trenzas decoradas con perlas y broches de amatista. Por la mañana, un ejército de doncellas y costureras habían entrado a sus nuevas habitaciones, le prepararon un baño, le perfumaron el cabello y le pusieron una túnica ajustada de seda bordada en los puños con topacios y pequeños granates colocados en intrincados diseños donde pequeñas flamas jugaban en forma de llamas que salían de una torre estilizada color negro y algunos pequeños pedazos de ónix en la orilla, encima le pusieron un vestido color beige abrochado al frente con cintas de hilo de oro y largas mangas que caían casi hasta el borde del vestido, pero que se recogían en el codo para dejar ver el bordado en los puños de la prenda interior. Remataron el atuendo con un collar de amatistas que hacía juego con la redecilla de su cabello.

Yoren, por supuesto, no se dejo engañar por la redecilla ni el vestido: ¡Era su pastora de gansos! En silencio se prometió a si mismo que honraría a todos los dioses desde ese día en adelante. Sí, llevaría ofrendas a los árboles sangrantes del Norte, tal vez sería solo un poco de fruta y flores, pero bastaría, iría a los servicios del templo rojo con su padre y prendería una vela a todos y cada uno de los dioses del septo.

El desayuno comenzó con los regalos y las bromas, hasta que llegó Ser Davos, con un regalo muy especial para él, que sabía que Yoren apreciaría. Una copia de un libro sobre Aegon el Conquistador y sus hermanas, Yoren ya lo había leído, pero sabía quién había sido la verdadera dueña del libro.

—Mi señor, su Alteza, en este día venturoso y ya que los Hightower gobiernan sobre el lugar más aficionado a los libros que conozco, quisiera darle este regalo.

Un libro cuya primera página tenía escrito "Shireen Baratheon". Yoren se emocionó tanto que abrazó al viejo Ser Davos, que pronto tendría que partir hacia Lannisport. Marla canción de plata le había echado el lazo a su hijo Steffon al fin.

— Ser Davos— dijo el Rey— Nunca ha habido hombre más noble que usted y nunca podré agradecerle todo lo que ha hecho por todos nosotros.

—Su Majestad, su tío me elevó de la nada y me hizo caballero, le dio a mis hijos dignidades que jamás pude imaginar.— Su felicidad es toda la recompensa que podría desear.

En ese momento Ser Davos regresó a su asiento y Gendry dijo a la novia de su hijo:

—Hombre valiente y leal. Si tan sólo todos aquellos en quienes confiamos fuera como Ser Davos.

En ese momento, se hizo un silencio y las primeras notas salieron de una canción que a menudo se cantaba en Lannisport, pero que era muy rara en Desembarco del Rey. Las notas eran de una canción melancólica dedicada a la boda roja, nunca se tocaba sino en ocasiones solemnes. Falyse seguía encantada con sus regalos como para reparar en esos detalles y decidió no hacer caso de la advertencia. Una bella doncella tomó su lugar entre los músicos y comenzó:

Se canta de un tiempo en que los norteños un rey coronaron, más un niño que un hombre, más cachorro que lobo

Rompió su promesa a todos los Frey, desposó a una extraña, una belleza, una promesa fue

A cambio, fue un novio, lo que el Frey exigió

Y los tablones crucjieron y el viento del rio gimió:

El rey en el norte no sabe a qué boda llegó...

Al llegar a esa estrofa, la reina le preguntó a Falyse:

—¿Qué harías, hija, por ejemplo, con alguien que traiciona a su amo?

Falyse quería impresionar a los reyes, que eran conocido por esos métodos feroces de ejecución donde ellos mismos se encargaban de cortar cabezas o ajustar sogas en lugar de encargárselo a un criado:

— No merece sino que se le desnude completamente y se le encierre en un barril cuyo interior este erizado de agudos clavos y que, tirado por dos caballos blancos, sea paseada por todas las calles de la ciudad hasta que haya muerto.

Y las maderas crujieron

pero el norte aguarda

el día en que se cobre la sangre

que ha de correr a su pies...

La reina se levantó y dijo:

—Mi padre, Lord Eddad Stark, Guardián del Norte y Mano del Rey nunca emitió un sentencia de muerte que no ejecutara él mismo. Decía "si vas a quitarle la vida a un hombre, lo menos que puedes hacer es verlo a la cara y escuchar sus últimas palabras", pues bien, Falyse , novia falsa, hoy al atardecer, serás colocada en un barril con el interior erizado con clavos y arrastrada por la ciudad.

Y así se hizo, aunque Gendry y Arya le permitieron conservar un vestido de tela basta para que la muchedumbre no se regodeara en su infortunio, era un castigo, no un espectáculo. Los mismos reyes martillaron los últimos clavos para cerrar el tonel y emprendieron la cabalgata. Cada uno de sus caballos llevaba un extremo de la cuerda. No había pasado mucho tiempo cuando la muchacha murió.

La boda se pospuso unos días más para que las hermanas pequeñas de Alerie pudieran asistir a la ceremonia, que se llevó a cabo en el septo, de acuerdo con la fe de la novia. Si hubo banquete o ceremonia de encaminamiento, Yoren no se enteró. Estaba tan absorto contemplando a su mujer que no fue hasta que se cantó la última estrofa de "La sandalia de la reina" que se percató de que estaba casi desnudo y que Alerie intentaba mantener arriba los tirantes del fondo de su vestido. Vaya, hasta las cintas del corpiño habían intentado arrancarle. Estaban solos y por primera vez en toda su vida, Yoren fue un hombre impulsivo, irresponsable y feliz. No pensó, planeo, evaluó la situación en la que se encontraba. Tomó a su esposa entre sus brazos y se la llevó al lecho de plumas.

¡Que los Otros se llevaran al mundo, qué le importaba!

En el salón, Arya y Gendry compartían la última garrafa de vino sentados en el quicio de una ventana que daba a la bahía de Aguasnegras.

—Bueno, ahí se fue otro.

— Pero se quedará aquí, al menos un tiempo y si tenemos suerte, podremos descansar al menos un tiempo de jugar a los casamenteros.

— ¿Cuándo hemos tenidos suerte, Arry?

— Cuando nos encontramos en la nieve, ¿recuerdas?

— Tienes razón, "mi Señora, mi pequeño fastidio en el trasero", siempre tienes razón.

FIN

Nota de autor: ¡Hola! espero que se hayan divertido un poco. Si quieren que continúe o si tienen alguna petición o algún cuento que quisieran adaptar para Caeta, Orys y Elenei con gusto se atienden peticiones. Por el momento estoy de vacaciones entonces cerraré el changarro dos semanas, pero siéntase libres de sugerir, criticar (si los ayuda a liberar presión) o pasar a saludar. Gracias por leer.