Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Masami Kurumada y de Shiori Teshirogi. Únicamente Helena (OC) es de mi autoría.
Aclaración: Three-shoot, AU, TLC, Asmita x OC.
"Las apariencias engañan la mayoría de las veces; no siempre hay que juzgar por lo que se ve." - Moliére
Habían pasado dos meses y medio desde la última vez en que se hablaron y se vieron cara a cara, dando ella prácticamente por terminada la relación después de una discusión, que luego de pensarlo bien, se dio cuenta que fue por demás estúpida. Bueno, en realidad solo había dicho que se darían un tiempo, pero por la manera en que ella misma se había estado comportando -no llamadas, no mensajes, no buscarle- fácilmente el podía haber llegado a la conclusión de que ya no había absolutamente nada entre ellos.
No sabía si era por el hecho de que mañana sería su cumpleaños y que estaba acostumbrada a salir con él y contar con su completa atención ese día, pero estaba empezando a sentirse mucho peor de lo que ya se sentía, si es que eso era posible, y a necesitarlo desesperadamente como un adicto necesita drogas para vivir.
Había probado de todo, desde intentar convencer al seguridad del edificio de darle las llaves de repuesto y dejarla subir al departamento solo para espiarlo -teniendo que amenazarlo después para que no le dijera nada a Asmita de su visita, salvaguardando su orgullo- hasta hacerse pasar por una paciente mas y colarse en el consultorio psicológico para observarlo aunque fuese un ratito mientras trabajaba.
Todas y cada una de sus estrategias resultaron en un completo fracaso, especialmente porque después de visitar el consultorio donde Asmita trabajaba mas de cinco veces seguidas, reunió el valor necesario para preguntar por el en recepción, solo para llevarse la amarga noticia de que había salido del país para tomar una capacitación especial que duraría alrededor de diez semanas.
Yuzuriha ya se había casado y mudado del apartamento, y se encontraba de luna de miel en París; por lo que la soledad ya estaba empezando a pasarle factura, especialmente porque no podía salir adonde le diera la gana para distraerse ya que su situación económica no era del todo agradable dado que aún no había encontrado a nadie con quien compartir apartamento y los gastos de alquiler, luz, servicios y otros, estaban empezando a hacer mella en su bolsillo.
-¡ASMITAAA!-gritó empezando a llorar otra vez mientras su playlist titulado "despecho" empezaba a reproducir una nueva canción.-¡TE EXTRAÑO MALDITA SEA! ¡TE ODIO POR HACERME AMARTE TANTO! ¡Y TE ODIO PORQUE SIEMPRE TIENES LA MALDITA RAZÓN!
Su vecino, mas que harto por la depresión de la pelinegra las últimas semanas, soltó un bufido de fastidio y le hizo señas a sus invitados para que no se asustaran con la nueva letanía de gritos de la chica y se apresuró a dirigirse a la puerta de su apartamento para gritarle unas cuantas verdades, otra vez.
-¡OYE SI TANTO LO EXTRAÑAS VE A BUSCARLO Y DEJA DE GRITAR COMO UNA DESQUICIADA! ¡JODER! ¡QUE SI YO FUERA EL, TAMBIÉN TE HABRÍA DEJADO POR LOCA Y ESCANDALOSA!-exclamó el joven luego de aporrearle tres veces la puerta para que supiera que el mensaje era única y exclusivamente para ella.
La pelinegra, ofendida, se dirigió hasta la entrada de su apartamento para dejarle en claro unas cuantas cosas a su vecino.
-¡EL NO ME DEJÓ MALDITA SEA! ¡Y QUE YO SEPA, ESTOY EN MI MALDITA CASA, ASÍ QUE PUEDO GRITAR TODO LO QUE SE ME DÉ LA GANA!-replicó Helena aun llorando a moco tendido y abriendo la puerta de golpe, revelando su desastroso estado -en pijamas, sin peinarse, y con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar- causándole un susto de muerte a su vecino que casi se cae de espaldas, acostumbrado a verla siempre arreglada y sonriente.
-Si claro...-respondió algo cohibido empezando a retirarse a su propio hogar mientras que la pelinegra lo acribillaba con la mirada.
-¡Y NO ESTOY LOCA MALDITA SEA!-dijo para finalizar su arrebato y volver a encerrarse en su apartamento para continuar desahogándose en soledad.
*Dos semanas después*
Helena recién llegaba a casa después de un aparatoso día en la compañía de publicidad en la que trabajaba, luego de que su jefe le llamara la atención y le mandara un memorándum por sus continuas ausencias a la oficina las semanas anteriores. Escuchó que alguien llamaba a la puerta, y maldiciendo su suerte, fue con toda la desgana del mundo a ver quien era.
-¡Helena! ¿que dice la chica que mañana estará de cumpleaños?-gritó Yuzuriha emocionada y recién llegada de su luna de miel.
-Hola Yuzu...-contestó Helena sin inmutarse siquiera en ocultar su decadente estado de ánimo.-Que bueno que regresaste...
-Si, se nota tu alegría tan abrumadora.-replicó Yuzuriha con sarcasmo cerrando la puerta tras de sí y acompañando a la pelinegra hasta la sala donde ambas tomaron asiento en el sofá.-¿Se puede saber que te pasa? ¡Dios, te vez devastada! ¿Pasó algo con Asmita?
-A ese ni me lo menciones, es el causante de todas mis desgracias.-respondió Helena haciendo un mohín y cruzándose de brazos para confusión de la rubia castaña.
-A ver, a ver, ¿que no se han arreglado desde la última vez que pelearon y donde tu misma le dijiste que se dieran un tiempo?
-Pues no, al parecer el llegó a la conclusión de que habíamos terminado, porque una semana después de eso se fue de viaje y ni siquiera me avisó. Si me entere es porque cuando me atreví a preguntar por el en su trabajo, la chica de recepción me dijo que había salido de viaje debido a una capacitación.
-Helena, ¿hablas en serio? ¿Y en toda esa semana que estuvo en el país no pudiste acercarte a el para arreglar las cosas? Porque sabes que la razón no está de tu lado esta vez, ¿verdad?
-Pues no, no lo hice. El orgullo pudo mas que yo, y cuando al fin quise reaccionar me enteré de eso.
-Con razón, esta mañana cuando llegué al aeropuerto creí haberlo visto, pero como me pareció imposible ya tu no me habías dicho nada al respecto, no le dí importancia...-murmuró Yuzuriha recordando, omitiendo el detalle de que lo había visto acompañado por una chica para no traumatizar de mas a su mejor amiga.
-¿Es en serio? Entonces ya regresó...-musitó un tanto desanimada.- No quise decirte nada para no molestarte durante tu luna de miel con mis tonterías. Pero sí, así están las cosas...
-¿Porque no vamos a su departamento para que hables con el? Yo te acompaño y cuando me asegure de que todo esta bien y de que no asesinarás al pobre por haberse ido sin avisarte me regreso, y ya luego me cuentas como te fue.-propuso la rubia castaña, quien en realidad quería constatar o refutar sus sospechas, sabiendo que si Asmita ya tenía a otra chica lo mejor era que ella estuviese ahí para consolar a su amiga y evitar un desastre.
-¿Tu crees que sea buena idea?
-Si, anda cámbiate y vamos.
Después de mas de media hora que tomó la pelinegra para cambiarse -porque según ella, si hay dolor que no se note- tomaron un taxi con dirección al departamento del rubio que quedaba a menos de diez minutos de donde Helena vivía.
*Mientras tanto, Departamento de Asmita*
-¡Al fin un momento de descanso!- exclamó Aspros tirándose -literalmente- sobre el sofá de cuero de dos plazas de la sala de estar del departamento de Asmita después de una larga y ajetreada tarde de compras cortesía de Asmita.- La verdad no entiendo porque tanto alboroto, ¿no podías llamarla y salir a cenar como siempre han hecho?
-No Aspros. Conosco muy bien a Helena y sé que de alguna manera se las habrá ingeniado para averiguar que me fui de viaje y no le avisé, eso sumado al hecho que llevamos tres meses sin saber nada uno del otro después de nuestra última pelea, seguramente la habrá llevado a crearse una fantasía lo suficientemente dramática como para llevarla a intentar asesinarme si me presentó así sin mas ante ella.-replicó Asmita mientras revisaba la lista de todas las cosas que iba a necesitar para la fiesta sorpresa por el cumpleaños de Helena asegurándose de que no había olvidado comprar nada.
-El punto a resaltar aquí es la exquisita y variopinta creatividad mental de la preciosa Helena, que no solo la tortura a ella sino a todos los que la rodean.-comentó Defteros desde la cocina para después reír a carcajadas como poseso cuando Asmita le arrojó el vaso plástico en el había estado tomando agua hasta hace un momento.
-Pues yo solo espero que alguien no me dé la misma clase de problemas ahora que va a mudarse y de que seguramente tendrá mucho tiempo para juntarse con Helena...-dijo Aspros mirando de reojo hacia el baño en donde sabía que ese alguien estaba.
-Pues para tu información la mayoría de las mujeres somos así, y yo personalmente reaccionaría de la manera en que Asmita mencionó y quizás hasta peor...-replicó Annia, una beldad pelirroja irlandesa que hacía ya varios meses se había hecho novia de Aspros después de mas de un año de conocerse, y que había decidido mudarse para estar mas cerca de Aspros y avanzar en su relación.
-Joder, debe ser el aire de Grecia que les trastorna la mente y les alimenta la creatividad.-bufó Defteros ganándose un almohadazo cortesía de su cuñada en plena cara.
-Bueno, ya es suficiente de tanta platica. Ayúdenme a subir las cosas, todo debe quedar listo hoy mismo porque mañana tengo que trabajar y no tendré tiempo suficiente para hacerlo.-declaró Asmita provocando muecas de cansancio en los gemelos que no habían logrado descansar en lo absoluto ya que el día anterior se quedaron hasta tarde trabajando y esa mañana habían tenido que despertar temprano para ir a recoger a Asmita y a Annia en el aeropuerto ya que ambos venían en el mismo vuelo procedentes de Irlanda, donde también había sido la capacitación de Asmita.
*Mientras tanto, con Helena y Yuzuriha*
A falta de unos cuantos metros para al fin llegar al departamento de Asmita, Helena comenzó a removerse inquieta en su asiento llamando la atención de Yuzuriha que conocía perfectamente ese comportamiento en la pelinegra.
-No me vengas a salir ahora con que te estás arrepintiendo, porque no te voy a permitir hacerlo, ¿entendido?
-Pero Yuzuriha, ¿que se supone que le voy a decir cuando lo vea?- contestó Helena sintiendo sus nervios bullir como espuma al ver que el taxi empezaba a detenerse frente al conocido edificio y viendo al rubio bajar bolsas y paquetes de la parte trasera del auto.-Un momento...
Helena le hizo señas al taxista para que esperara mientras sentía como un escalofrío le recorría la espina dorsal negándose a creer la imagen que se desarrollaba ante sus ojos; a su lado, Yuzuriha, ahogaba un gritito en señal de sorpresa, sin poder creer que lo que había sospechado desde esa mañana se estaba confirmando ante sus ojos.
Asmita bajando paquetes de su auto con una chica no identificada.
Asmita sonriéndole de forma cálida y conversando animadamente.
Como si se tuvieran mucha confianza.
Como si fueran una pareja.
Helena sintió que su corazón se resquebrajaba en mil pedazos, y las saladas lágrimas hicieron su aparición sin que ella pudiera hacer algo para contenerlas.
-Arranque por favor...-pidió Yuzuriha al taxista, indicándole que las regresara al punto de partida ante la incapacidad de la pelinegra de reaccionar por lo ocurrido. - No te preocupes Helena, todo estará bien amiga...
-Te lo dije Yuzu, se fijó en alguien mas... dio por terminada nuestra relación...-sollozó Helena lanzándose a los brazos de su mejor amiga rompiendo en llanto, sin importarle que el taxista la estuviese observando con un gesto que expresaba clara confusión.
El viaje de regreso a casa pareció mas largo de lo que realmente fue. Helena seguía sin pronunciar palabra alguna y Yuzuriha era una marea de emociones continuas; por una parte estaba furiosa y por la otra estaba llena de decepción, habría metido las manos al fuego por Asmita ya que lo tenía en alta estima, pero al parecer estaba equivocada y ahora su amiga sufría por ello.
Al llegar al departamento, Helena insistió en quedarse a solas, sentía que tenía muchas cosas en que pensar y tener a Yuzuriha con ella no la ayudaría en lo absoluto. Sabía que gran parte de la culpa recaía en ella debido a sus dudas, inseguridad y actitud infantil; aunque tampoco se podía justificar el hecho de que el decidiera iniciar una relación sin siquiera haber finiquitado la que ellos tenían, después de todo Helena había dicho que solo se darían un tiempo.
Ella había estado segura de que el la buscaría para arreglar las cosas, a pesar de que había sido ella la culpable del problema y quien los había puesto en esa situación, pero para su desdicha, esta vez se equivocó.
Asmita siempre tuvo razón, ella no podía cambiarlo a su antojo, y el hecho de que el no fuera como ella deseaba, no significaba que no la amara. Pero ahora ya nada de eso importaba, lo había perdido, y si su orgullo no le había permitido buscarlo para pedirle perdón después de su pelea, mucho menos le permitiría ahora buscarlo para pedirle explicaciones por su engaño.
Después de llorar desconsoladamente, escuchar su playlist de "despecho" una y otra vez, y atiborrarse de helado y otras golosinas, fue a darse una ducha y se encerró en su habitación a seguir llorando hasta que el sueño la venciera; quería lograr olvidarse de aquella imagen aunque fuese en sueños, soñar con que mañana celebraría su cumpleaños junto a Asmita como si nada hubiera pasado y lo llenaría de besos y abrazos como tanto le gustaba hacer.
Una parte de Yuzuriha se sentía sumamente culpable, pero la verdad es que no tenía el valor de atreverse a aseverar algo tan delicado como una infidelidad guiándose únicamente por lo que vio en el aeropuerto, pero luego de lo que ella y Helena habían presenciado no le quedaban dudas. De reojo, observó a Yato dormitar a su lado completamente rendido y se permitió acariciarle la corta melena ya despeinada, rogando interiormente porque ellos nunca pasaran por algo similar.
Cuando mas perdida se encontraba en su ensoñación, escuchó su teléfono sonar indicándole que había recibido un mensaje, y pensando que podría tratarse de Helena corrió a revisar llevándose una desagradable sorpresa.
Asmita: Buenas noches Yuzuriha, perdona que te escriba a esta hora pero necesito solicitarte tu ayuda con algo muy importante.
Yuzuriha: Buenas noches Asmita. ¿Que podría ser eso?
Asmita: Me imagino que Helena te habrá contado acerca de nuestra discusión hace tres meses y que no hemos podido arreglar las cosas entre nosotros.
Yuzuriha: Si, algo al respecto me contó.
Asmita: Bueno, la verdad es que dudé un poco hacer esto porque sería como darle la razón y la verdad es que no la tiene, pero me ganaron los sentimientos y como mañana es su cumpleaños le estoy preparando una pequeña fiesta sorpresa con nuestras amistades mas allegadas y necesito tu ayuda para entretenerla y luego llevarla a la hora indicada a mi departamento para darle la sorpresa.
Yuzuriha ahogó un grito de rabia, era el colmo del descaro con Asmita. Solo a él se le ocurría hacerle una fiesta sorpresa a su prontamente nueva ex novia después de haberla engañado. La rubia castaña inspiró y exhaló tantas veces como pudo, intentaría no ser tan grosera como creía que Asmita merecía.
Yuzuriha: Perdona que te diga esto Asmita, pero, ¿QUE CLASE DE DESGRACIADO ENGAÑA A SU NOVIA Y DESPUÉS SE TOMA LA MOLESTIA DE PREPARARLE UNA FIESTA DE CUMPLEAÑOS SORPRESA DONDE SEGURAMENTE ESTARÁ SU REEMPLAZO?
Asmita esbozó un gesto de total incomprensión cuando recibió semejante mensaje de parte de la rubia castaña y rápidamente procedió a contestarle, ya suficiente drama había entre Helena y el, como para agregarle una supuesta infidelidad al asunto.
Asmita: Disculpa Yuzuriha, pero, ¿de que demonios estás hablando? Helena y yo no hemos terminado, nos estamos dando un tiempo que ella misma solicitó y que seguramente mantuvo debido a su gigantesco orgullo. Estuve de viaje por motivos de trabajo y apenas llegué hoy empecé a preparar todo lo mas rápido posible. ¿Como diablos iba a engañarla?
Yuzuriha: Simple. O te fuiste de viaje con la otra o te la encontraste en donde sea que estuviste. Y esta vez no es un delirio de Helena, porque yo misma te vi con mis propios ojos. Esta mañana llegaste con ella al aeropuerto, y hoy en la tarde Helena y yo fuimos hasta tu departamento porque ella quería hablar contigo para arreglar las cosas y resulta que estabas muy ocupado bajando paquetes muy alegremente con tu novia pelirroja, que seguramente ya vive contigo. Ahora me doy cuenta que jamás quisiste a Helena, tanto tiempo juntos y nunca la tomaste en serio, y a esta zorra en menos de tres meses la llevas a vivir contigo.
Asmita se palmeó el rostro, si así estaba Yuzuriha no quería imaginarse como estaría Helena con aquella película que ambas amigas se habían inventado.
Asmita: No suelo dar explicaciones a nadie, pero haré una excepción en esta ocasión porque sé la influencia que tienes en Helena, el grado de confianza entre ustedes y porque quiero acabar con esta estupidez de una vez por pelirroja con la que me viste llegar al aeropuerto y con la que me viste bajando paquetes de mi auto es nada mas y nada menos que Annia, la novia de Aspros, quien estaba ayudándome a bajar las cosas que había comprado para la fiesta sorpresa de Helena. Y si se hubieran quedado un poco mas, y no huido creándose una película como solo ustedes saben hacer, habrían visto a Aspros y Defteros bajar también a ayudarme. Y que quede claro, yo amo a Helena y jamás le haría algo tan bajo y ruin. Todo este problema inició porque Helena es demasiado insegura de si misma e insiste en querer convertirme en algo que no soy. Y si no me he casado con ella es porque primero deseaba asegurar el nivel de vida que ella merece y por el que tanto me he esforzado.
Junto con el mensaje le llegó también una foto de Aspros y la chica en cuestión abrazados de forma cariñosa en alguna playa que la rubia castaña no distinguió. Yuzuriha se sintió morir a causa de la extrema vergüenza que sentía en esos momentos; especialmente porque se dejó llevar por la apariencias y no se detuvo en ningún momento a analizar bien las cosas ni buscar otras opciones que le guiaran hasta la respuesta correcta.
Yuzuriha: Asmita yo estoy muy avergonzada por todo esto, discúlpame por haberte juzgado tan a la ligera.
Asmita: Olvídalo, ahora la que me preocupa es Helena. ¿Ahora sí es posible que me brindes tu ayuda, pero esta vez para solucionar esto de una vez por todas?
Yuzuriha: Cuenta conmigo.
¡Y hasta aquí el segundo capítulo! Espero que lo hayan disfrutado. No olviden dejar sus reviews con todas sus opiniones, criticas constructivas, comentarios, etc.
El siguiente será el capítulo final de esta retorcida historia con Asmita de Virgo.
Les adelanto que el siguiente shoot será con Sísifo de Sagitario (Si Althea, Sísifo xD) y se tratará de una comedia romántica.
Gracias por leer,
¡Saludos!
