Extensión: 485 palabras.
Notas: Mi maestra *llora* me dijo que es M, sutil pero M. Es usualmente lo que catalogo en T, pero ella es la que manda (?). Me fui en una onda medio rara en este y perdí palabras para la parte M, que me era lo importante, pero mis rollos pseudo-filosóficos no los pude quitar por mucho que trate. Espero les guste en cualquier caso.
Advertencias: HORROR. Porque este es el drabble que lo contiene, para que fuera con el rated, en el anterior solo avisaba, aquí advierto (?)
Drabble 2. Rated: M.
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En cuatro latidos.
La respuesta es vital.
Han dicho que el amor lastima, que de alguna manera ya se ha asumido así y nadie nunca ha considerado un diferente. Porque el amor lastima, en consecuencia ha de estar bien que duela. ¿De qué otra forma se podría amar?
Y han dicho, aun así, que el amor es lo más hermoso del mundo. Porque es lo que todo mundo busca y anhela, y sin amor el alma se seca y la vida se pierde. ¿Para qué vivir sin amor?
Entonces ha de ser necesario sufrir para vivir y ese vivir implica sufrir, porque es una vía de dos direcciones. Han dicho, al menos.
Juvia no entiende al mundo.
Porque no ha de ser lógico vivir para sufrir, y se supone que lo más hermoso del mundo es la dicha y el sentido de la vida misma la felicidad. Carece de objetivo valido por tanto sufrir para amar y amar para vivir.
Uno sobra, supone es el primero, presupone el segundo y asume el tercero. Y da un tanto igual, los tres son lo mismo.
Que ella habla de amor y vida como lo mismo, sin embargo parece olvidar en toda su verborrea el dolor preguntándose a veces por qué. Predice un motivo profundo y fundamental tras esa pregunta, a la vez que un instinto casi animal.
Medita con calma bajo los cúmulos que le lloran en la cara como suele ser desde que posee memoria —eso sí, hay una pequeña amnesia en alguna parte de su existencia, cálida como los rayos del sol—. Se ha de morder el labio entonces con vergüenza, cuestionando el asunto al aire, que en el cuarto no hay quién le escuche.
—Porque le amaba—.
Y el amor implica sufrir, es la cumbre máxima del sentimiento máximo y ha de indicar por tanto el mayor éxtasis del vivir. Entonces ese lejano instinto es la respuesta a su pregunta, porque los animales huyen del dolor como medio de supervivencia y de alguna manera el ser humano requiere dolor en su vivir. Algo, entre el raciocinio y el instinto, ha de haber respondiendo a la paradoja que le supone la vida misma en esos momentos.
Algo, que cree y no cree haber hallado —que no hay, en ese lugar y momento, una respuesta correcta.
—Porque los muertos no hablan—.
Tampoco mirar el cadáver, con sus viseras en medio de la mesa que ella rasga como niño inseguro en la escuela —las uñas contra el pupitre—, le dará un sí o un no.
Pero le ha dado un corazón que no late, en respuesta a su anhelo constante, uno que como niño pequeño presiente el deseo de explorar —como se explora el juguete con el martillo—, mancillando aún más su respuesta que cree y no cree hallar entre la aorta y un ventrículo.
Porque así el mundo es rojo y no gris, y aquello es un poco y solo un poquito mejor.
Gracias por leer.
