Hola, humano x3

Pues yo aquí actualizando, espero disfrutes este one-shot.

PD- Todavía estoy levantando pedidos :3

Avatar: El último maestro aire no me pertenece.

Clasificación: T

-o-o

Promesa.

La tensión sexual no era algo con lo que estuvieran muy familiarizados...

-¿Estás segura?

-Eso creo...- Respondió sintiendo la mano que le sujetaba la cintura y tímidamente acercando su desnudo cuerpo al de su novio.

La mano de la morena se deslizó lentamente, encontrando el hombro del joven Avatar, quien sin mucho esfuerzo notó el escalofrío que recorrió el cuerpo de Katara. Los brazos de Aang se engancharon a su cintura y hundió su rostro en a castaña cabellera.

-Tranquila...- Murmuró.- Yo también estoy nervioso.

Era cómico en cierta forma. La persona más poderosa del mundo se sentía más vulnerable que nunca al haberse confiado en que sería fácil pasar la noche en la misma habitación que su novia.

Pero se había equivocado. Y fue hasta ese momento exacto -ya cuando sus desnudos cuerpos estaban al descubierto, enredados entre las tibias sábanas; y la luz de la luna parecía invitarles a enriquecerse de su energía- que se percató que las cosas no funcionarían de la misma manera que en su aventurada imaginación.

Un suspiro hizo eco en la habitación.

-No sé porqué pensé que ésto sería tan sencillo...-Murmuró la femenina voz con un aire de tristeza. Las yemas de sus dedos tazando su propio camino sobre la tibia piel de la espalda del joven maestro-aire.

-Porque lo es...- Añadió él, Sus dedos removiendo un mechón de cabello del rostro de su amada.-...quizás no estamos listos para ésto después de todo.

-¿Y cómo es que estás tan seguro?- Cuestionó un tanto irritada.

-¿Cómo es que tú estás tan segura de que lo estamos?

-Nunca dije que así fuera.- Se quejó, su ceño fruncido ante la acusación.

Aang se llevó una mano detrás de la cabeza, usándola para recostarse nuevamente sobre la fría almohada. Mirada fija en el techo.

-Exacto.

Katara se quedó en silencio por un momento, reflexionando la respuesta.

-Aang...- Llamó, su mano posándose sobre su mejilla. El joven giró la cabeza en su dirección. La mirada de desespero en los grises ojos provocando que la de ella descendiera.-...Lo siento.

Una débil y a la vez sincera sonrisa cruzó por los labios de Aang.

-No es tu culpa, amorcito...- Le confortó colocando su mano sobre la que se había posado en su mejilla.- Ni tuya ni de nadie.- Agregó plantando un besos sobre su frente.- Supongo que sólo nos queda esperar un poco más.

-¿Es una promesa?- Preguntó ella, sus mejillas levemente ruborizadas.

Un veloz beso hizo chocar sus labios.

-Es una promesa.

-o-o

Gracias por leer.