Feliz Año, gente!

Y qué mejor forma de comenzar el año que con un nuevo fic, ¿no? x3

No puedo creer que ya haya terminado el año ;-;

Avatar: El último maestro del aire no me pertenece.

Clasificación: K

-o-o

Hito.

La primera vez que despertó en sus brazos pudo haber sido solo una coincidencia...

Una fresca briza de madrugada hizo estremecer su cuerpo. Katara se acurrucó inconscientemente, una de sus manos atrapada entre el pecho del joven Avatar y la tatuada mano que sujetaba la suya con dulzura. Sus ojos se abrieron lentamente al sentir la otra mano de su novio sujetando su cintura con firmeza a la vez que acercaba su cuerpo al de él.

Los parpados de la joven maestra temblaron levemente y sus ojos se abrieron para encontrar aquella mano que sujetaba la suya en la oscuridad. Entre la conciencia y el sueño, Katara sacó su mano de entre el tibio cuerpo de su novio impulsivamente. Se sentó a su lado, piernas ocultas bajo su propio cuerpo. Estaba tanto sorendida como apenada ante la íntima posición en que se encontraban hace unos segundos.

El cuerpo de Aang se movió lentamente, como si estuviera consciente de la ausencia del calor de la joven de la Tribu Agua.

Ella cerró los ojos un segundo y se llevó la mano al pecho, el calor del cuerpo de Aang aún presente en el de ella. Fue entonces que se percató de la fina manta abrazada a su cuerpo, miró por encima de uno de sus hombros. La suya llacía arremolinada a lo lejos, olvidada al otro lado de la montura de Appa.

El cuerpo de la morena se congeló al ver como su novio despertaba poco a poco.

Aang soltó un largo bostezo antes de apoyarse sobre sus codos, sus pupilas aún ajustandose a la poca iluminación que les brindaba aquella luna llena.

-¿Katara?- Llamo haciéndo al cuerpo de la joven estremecerse.- ¿Ocurre algo, amorcito?

-Estoy bien...- Respondió con una sonrisa a la vez que se pasaba la mano por el cabello.

El miró con cierta incrédulidad a su novia, quien se recostaba boca abajo a poca distancia de él -la suficiente para que él no sospechara acerca de lo que estaba cruzando por su mente-. Katara cruzó sus brazos sobre el suelo antes de apoyar su mejilla sobre ellos, los celestes ojos clavados el los de su novio.

-Es una linda noche.- Comentó con una sonrisa.

Aang asintió -un poco confundido todavía-; sin embargo, su expresión se relajó en cuanto sintió la combiación del aroma de su novia y el suyo, mismo que se había impregnado en su ropa. Sonrió.

-No más que tú.- Agregó.

Las mejillas de Katara se encendieron. ¿Como es que aún después de dos años juntos seguía causando ese efecto en ella?

Aang soltó una risita y Katara aprovechó el momento en que sus ojos se cerraron para acercarse a él. La joven gateó sigilosamente en su dirección y detuvo la risa de su novio con un veloz beso sobre sus labios.

Aang abrió los ojos de golpe al sentir los labios de su novia separandose de los suyos.

-¡Hey!- Reclamó a la vez que veía como Katara se sentaba al borde de la montura de Appa, no muy lejos de él.- Eso es trampa.

-Oh, ¿de verdad?- Respondió juguetonamente.- ¿Y qué piensas hacer al respecto?

-¿Es un reto?- Preguntó con una sonrisa desafiante.- Bien, como usted desee, Señorita Katara...- Agregó poniéndose de pie cerca del borde, se inclinó a modo de saludo formal y el corazón de la joven casi sale de su pecho cuando el joven Avatar se dejó caer al vacío.

-¡AANG!- Gritó a la vez que se acercaba a la orilla y se asomaba desesperadamente en busca de su novio. La oscuridad de la noche siendo de poca ayuda.

La joven maestra dio un brinco en cuanto sintió los brazos de su novio rodeandole la cintura.

-¡Aang, no vuelvas a hacer eso!- Se quejó al escuchar la risita que escapó de los labios de su novio.

-Oye, tú empezaste.

La molestia de Katara se transfrmó en risa y no sabía por qué. Había algo tan peculiar en la manera que Aang le había rodeado con sus brazos. Jamás le había abrazado por detrás antes.

-¿Qué pasa contigo?- Preguntó con una sonrisa, su aliento hormigueando en el oído de Katara.- Estás muy juguetona.

Katara soltó una risita a la vez que sentía como Aang caminaba hacia atrás y la llevaba junto con él a sentarse a la orilla del respaldo de la montura de Appa.

-No lo sé.- Respondió sentándose sobre una de sus piernas.- Estoy feliz...- Recostó su cabeza sobre su hombro.-...tú me haces feliz.

Una sonrisa se formó en los labios del joven maestro-aire, quien cerró los ojos y tomó su mano, entrelazando sus dedos en silencio antes de plantar un beso sobre la frente de la chica.

Katara se había acomodado a la perfección: sus rodilas estaban por encima de una de las piernas de él y sus manos apaciblemente posadas sobre su pecho. Aang no pudo evitar rozarle la mejilla con una de sus manos.

Las tardías horas de la noche comenzaron a tomar lo mejor del joven Avatar, oblgándole a deslizarse lentamente hasta quedar recostado contra el respaldo de la motura. Suspiró, la inborrable sonrisa aún en sus labios.

-Katara...- Llamó en voz queda.

-¿Sí?...- Respondió con voz adormitada. Sus ojos aún cerrados.

Aang respiró profundamente.

-Yo...- Sonrió e hizo una pausa. Le abrazó con fuerza, acercándo su cuerpo al suyo y se inclinó para hundir su rostro en el cabello de Katara, el exquisito aroma inundándo sus fosas nasales.-...Te amo, Katara.

La joven sintió un cálido cosquilleo creciéndo en su pecho, una de sus manos encontrando la mejilla de Aang, quién alzó la mirada tímidamente, sus ojos conectandose con los de ella...esos ojos que brillaban con una intensidad casi irreal grcias a las lágrimas aún no derramadas.

-Aang...- Llamó en un susurro.-...Yo también te amo.

...o una jugarreta del destino.

o-o-

Gracias por leer.