Hola ^^
Ok, como que ahora me levanto en las mañanas con ideas y termino escribiendo un fanfic cono a las 7:00 am. (eso me pasó con "Hojas para té" y "Promesas"...y "Lago de agua dulce"...)
Creo que debí nombrar a ésta recopilación como "Fics que surgen cuando ando en estado zombie."
Esta historia es fresca, de hoy señito. Espero la disfrutes. ^^
Avatar el último maestro del aire no me pertenece.
Clasificación: K+
-o-o
Sanación.
-¡Aang!- Gritó, sus manos alrededor de su boca.- ¡Amorcito, detente por favor. Estoy bien!
El brillo de los ojos de Aang se posó sobre la femenina figura a solo unos metros bajo sus pies y la gran esfera se aire alrededor del joven Avatar se deshizo en segundos. Una vez sus pies tocaron el suelo, Aang fue recibido por un par de manos que le tomaron de las mejillas, el resplandor de sus ojos desapareció segundos después que el de sus tatuajes.
-Solo bloquearon mi Chi.- Dijo atrayendole a un abrazo.
Una extraña humedad se hizo presente en el vestido de Katara, justamente en la zona que su novio había le rodeado con sus brazos. Él soltó un gruñido y Katara deshizo el abrazo casi de inmediato. Los azules ojos se posaron sobre el brazo del joven maestro-aire, mismo que exhibía una larga rajada cubierta de sangre.
-Aang.- Dijo preocupada antes de remover el tapón de su cantimplora.
El agua se derramó sin más.
Katara suspiró, tomó su otra mano y lo levó de vuelta a la tienda de campaña en la cual habían pasado una tranquila noche, eso hasta que aparecieron los rebeldes, claro está.
Aang no dijo palabra alguna mientras observaba como Katara limpiaba la herida con el mayor cuidado. La húmeda tela que era constantemente remojada en el balde con agua que había traído del río se paseaba por la piel de Aang, dejando a un lado la sangre y el polvo que provocó la ferviente batalla.
-Así está mejor...- Comentó ella en un intento por romper el silencio.-...¿cierto?
Aang asintió y fue la mano que se posó sobre su mejilla la que le hizo alzar la mirada. Sus grises ojos se encontraron con los de ella.
-Katara, yo...- Hizo una pausa.-...cuando vi que estaba a punto de dispararte esa flecha yo solo...- Suspiró.- Lo siento.
-Aang.- Llamó con una pequeña sonrisa.- Amorcito, tú me salvaste la vida.- Dijo mientras tomaba el hombro de su camisa, tirando de la tela y acomodándola.
Las manos de Aang atraparon las que reposaban sobre sus hombros y plantó un tierno beso sobre cada una.
-Supongo que ahora estamos a mano.- Respondió con una sonrisa.
-o-o
Gracias por leer.
