Aló!
Bien, estoy de vuelta con este vejestorio que se quedó archivado en mi carpeta de "Huerfanitos."
En otras noticias: Cap. 10! (.0.)...y...ah, sí. ¡Mañana inicia el especial de San Valentín!
Por fin, luego de tantos one-shots hechos, he decidido hacer una historia continua, y qué mejor que hacerla en el mes del amor?
Espero lo disfrutes ^^
Avatar: EL último maestro aire no me pertenece.
Clasificación: T
-o-o
La primera vez que él mordió sus labios.
El joven había tomado su mano y ella había entrelazado sus dedos, ambas acciones en un confortable silencio.
Una sonrisa cruzó por los labios de Aang al sentir la cabeza de su novia recostándose lentamente sobre su hombro, la castaña cabellera danzando junto con la nocturna brisa que daba un formidable toque a aquel clandestino paseo en Appa.
Se había cumplido ya un mes desde que su relación se había vuelto oficial y Aang comenzaba a percatarse de ciertos cambios en Katara. Desde la particular forma en que los celestes ojos se enganchaban con los de él, hasta la notable intensidad que ella tan incansablemente buscaba en el contacto entre sus labios.
-¿En qué estás pesando?- Preguntó ella. La sensatez en su voz forzando al joven a abandonar aquel estado de trance.
-En ti.- Respondió volviendo su mirada en dirección a la chica, cuyos ojos se mantenían plácidamente cerrados mientras una sonrisa se formaba en sus labios.
-Oh, ¿de verdad?- Preguntó, su otra mano trazando su propio camino por el pecho de Aang, llegando sin obstáculo alguno a su hombro y, finalmente, deteniéndose en su mejilla.- ¿Qué hay sobre mí?
Era como si la calidez de aquella caricia le hubiese quemado la piel. Sus pensamientos eran tan confusos ahora más que nunca.
El joven Avatar soltó un suspiro, e intentando casi desesperadamente por deshacer el nudo en su garganta hundió su rostro en el cabello de la morena.
-En lo que me estás haciendo.- Murmuró posando una mano sobre la que aún sujetaba su mejilla.
Katara soltó una risita y abrió los ojos lentamente. Las pupilas de la joven maestra estaban dilatadas, revelando aquella sigilosa vehemencia que había intentado transmitir a su novio hacía varios días.
-¿Te diste cuenta?- Preguntó en voz queda. Aunque, a decir verdad, no era como si estuviera en busca de una respuesta.
-¿Cómo no hacerlo?- Fue su respuesta a la vez que tiraba lentamente de la mano entrelazada a la suya, extendiendo el brazo de la chica como quien controla a un títere a voluntad.- ¿Qué es lo que tú tienes en mente?
Katara se mordió el labio inferior. Toda la intrepidez que alguna vez se acumuló en su pecho ahora transformándose en un cobarde cosquilleo que se ocultaba en su estómago.
-Y-Yo solo estaba...- Hizo una pausa, sintiendo como la distancia entre sus rostros disminuía nuevamente. Optó por desviar la mirada, un profundo color carmesí haciéndose presente en sus mejillas.
-¿Seduciéndome?- Completó con una sonrisa que aumentó el rubor en las mejillas de su novia.
La repentina intensidad con que Aang le observaba obligó a la mano que yacía sobre su mejilla a huir, apresurándose a retirar un mechón de cabello tras la oreja de su dueña.
-¿Qu-Qué te hace pensar eso?- Titubeó mientras la otra mano de Aang se ocupaba de sujetarle la cintura, acercándole aún más.
-No lo sé...-Respondió, su aliento hormigueando por los labios de Katara.- Tus caricias y tonos de voz me han dado mucho en que pensar estos últimos días.- Agregó provocando un leve roce entre sus narices.- Has estado muy cariñosa.
Era como si sus últimas palabras no hubiesen llegado a los oídos de ella. El rostro de Katara se inclinó lentamente, una singular anticipación acumulándose en sus labios...
Aang aceptó gustoso el grato beso, la mano de Katara aferrándose a la camisa de él conforme el contacto entre sus labios se intensificaba. Y a pesar de aquella familiar sensación que pareció neutralizar sus sentidos, Katara logró notar como la mano que sujetaba su cintura comenzaba a aventurarse, desvergonzadamente acariciando su espalda.
Un escalofrío recorrió la espalda de Katara en cuanto los dientes de Aang atraparon su labio inferior. Se separó casi de inmediato.
-¡Lo siento!
-Sí, yo también lo sentí.- Bromeó llevándose un dedo al labio que ahora exhibía un llamativo color carmesí.
Aang frunció el ceño a la vez que sus mejillas se enrojecían, reconocía la particular mirada que su novia utilizaba para fastidiarle.
-Es broma, amorcito.- Respondió pasándose la lengua por la zona que segundos atrás había quedado atrapada entre los dientes del joven Avatar.- Aún así me dolió.
-Oye,...- Llamó mientras le tomaba de la mano.- De verdad lo siento. No sé qué me pasó.
-Está bien, Aang.- Dijo tomando su mejilla con la otra mano.
Aang no era muy amigo de la venganza; sin embargo, eso era en parte lo que endulzó el momento a la hora que Katara devolvió el gesto disfrazándolo bajo un inocente beso.
-o-o
Gracias por leer.
