Fantasía.
Clasificación: T+
La frialdad de la roca que presiona contra su espalda le hace volver a la realidad, mas la calidez de las manos que recorren la expuesta piel de su torso le da la sensación de estar volando por los cielos.
Hacía solo unos segundos le había preguntado -con mejillas enrojecidas y voz temblorosa- qué creía que estaba haciendo; pero el tiempo se detuvo cuando el joven Avatar tomó sus manos entre las suyas y -entrelazado sus dedos- comenzó a guiarla hasta el sitio donde las cristalinas aguas de la cascada chocaban contra el lago.
-Solo quería verte.- Su voz es dulce y a la vez parece albergar un profundo deseo.
-¿Y no pudiste esperar hasta que... tú sabes...- Hace una pausa, ambas de sus manos salen del agua, misma que ha conseguido llegar a sus hombros, y hace nerviosos ademanes que pretenden señalar su cuerpo.-... terminara de bañarme?
El suspiro de Katara hace eco en el reducido espacio e inconscientemente se abraza contra el cuerpo de su novio, uñas clavadas en sus hombros.
-Supongo que no se me ocurrió.- Responde alzando los hombros.
-Aang...
-Déjame tener el control por un momento...- No es una súplica, y ella lo sabe.
Siente como su cintura se relaja ante la sensación de las manos de su novio deslizándose por su espalda baja.
-De acuerdo...- Murmura, y la familiar excitación deja su huella en su estómago una vez más.
Una tatuada mano se apresura a estrujar uno de sus pechos y el femenino gemido queda atrapado entre sus labios y los de el.
Entre más susurra, suplica y disfruta del momento más nublada se vuelve su visión y cuando se da cuenta hay una mano que sujeta su hombro, sacudiéndolo con cuidado.
-Katara, despierta.- Le escucha decir. Reconoce la voz de inmediato.
-¿Aang?...¿qué...?
-¿Estás bien?- Pregunta alzándose sobre uno de sus codos.- No parabas de decir mi nombre, ¿fue una pesadilla?
Ella traga saliva, es como su el tacto de la mano de su novio y su mejilla de repente le quemase. Los azules ojos se niegan a mirarlo y la confusión se disipa de la mirada del joven.
-Oh...- Hace una pausa, su mano se deja caer sobre la gruesa sábana bajo sus cuerpos.
Les había costado tanto hallar un sitio en donde poder entregarse una y otra vez, lejos de todo y todos; Katara pensó que después de aquel primer encuentro hace un par de meses acabaría con aquellos sueños. Que equivocada estaba. Sabía que entre ella y Aang no tenía porqué haber secretos, aún así prefería guardarse una que otra fantasía para después recrearla con él; por supuesto que había un pequeño problema que -a pesar de no ocurrir a menudo- consiguió salirse de sus manos esa noche.
-Esto es tan vergonzoso...- Responde cubriéndose el rostro con una mano.
-Solo un poco.- Dice Aang con una sonrisa nerviosa a la vez que toma su mano.- ¿quieres hablar de ello?
-Acabo de decir que es muy vergonzoso...
Aang le miró por un momento y se acercó para posar una mano en su cadera.
-Ven.
Katara rodó los ojos antes de acercarse y sentarse entre las piernas de Aang, su espalda presionada contra el esbelto pecho. Los brazos del joven le rodean la cintura con dulzura y el corazón de Katara golpeaba fuertemente en su pecho mientras las recientes imágenes se repiten en su cabeza.
-Dime.- Le escucha murmurar.
Silencio.
Un suspiro.
-De acuerdo.- Responde girándose, su espalda ahora ligeramente recargada contra la rodilla que Aang tiene alzada.- ...pero sigue siendo vergonzoso.
-o-o
No estoy muy segura de qué fue eso exactamente, pero me gustó.
Es solo que estoy comenzando a hacer un ejercicio en el que tomo una palabra a azar de uno de mis diccionarios y escribo lo que pueda acerca de ella (curiosa la que me tocó, no?...)
Estoy a la mitad de una muy parecida que quizás suba dentro de un tiempo (son 50 mini-historias en una...seh)
