Clasificación: M
UA- Un mundo donde su amor es Taboo.
-¿No crees que es un poco arriesgado?- Había escuchado decir a la femenina voz que murmuraba en su oído.
-Amorcito...-Respondió casi sin aliento.-...todo esto ha sido un riesgo desde el principio.
Su voz era diferente -más grave de lo normal- mientras presionaba sus cuerpos contra el frío muro de ladrillo. La combinación de temperaturas envió un escalofrío por la espalda de Katara e inconscientemente se aferró a los hombros de Aang.
Ambos pudieron sentir la densa nube que cubrió el brillo de la luna, sus semi-desnudos cuerpos ocultándose aún más entre las sobras del callejón testigo del clandestino encuentro. Los ropajes chocaban contra el suelo con sonidos sordos y ambos tuvieron que tragarse los gemidos y suspiros que escapaban de los labios de su amante en un beso tan profundo como ningún otro.
Pasan pocos segundos para que la morena piel esté totalmente descubierta y el falo del joven Avatar esté penetrando su ser. Ella no puede hacer más que el morderse la lengua cuando los insaciables besos se desvían hacia su cuello. Él murmura su nombre una y otra vez en compañía de palabras tan dulces como sus caricias.
Ninguno de ellos aguanta lo que hubiera deseado y cuando sus mirada se vuelven a encontrar es él quien habla primero.
-Ven conmigo.- Suplica, su respiración aún agitada.- Huyamos.
-Aang...- Responde posando una mano en su mejilla.- Sabes que no puedo hacerlo. Ella me encontrará tarde o temprano. Además...- Dice mientras siente la fuerza que le mantiene presionada contra la pared desvaneciéndose; y para cuando se da cuenta ya está sentada sobre el regazo de él.- ...el mundo jamás aceptaría a una prostituta como una digna pareja para el Avatar.
-No me importa lo que el mundo...
-Debería. Aang, hay una razón por la cual el Avatar no puede tener una familia.
-Katara...
La joven levanta la mirada y cierra los ojos, la luz de la luna nuevamente ilumina el cielo a la vez que las comisuras de sus ojos se le llenan de lágrimas, misma que corren por sus mejillas segundos después.
Aang se acerca con lentitud, deseando con el alma que ella no le detenga y planta un beso sobre sus párpados.
-No tienes idea...- Murmura con voz quebradiza. Sus manos sujetando le las mejillas con manos temblorosas al permitirle al dolor escapar de su pecho -...no tienes idea de lo mucho que deseo que esto no tuviera que ser así.
Ella solo asiente en silencio.
-o-o
Avatar: La leyenda de Aang no me pertenece.
No sé si quiero hablar de ésto. Tiene meses arrumbado.
Hay algunos retos de escritura en UA (Universo Alterno) y éste me pareció curioso para practicar...
Estoy feliz con el resultado, eso no lo voy a negar.
Gracias por leer.
