Mi primera noche
-¿Dawn, le pasa algo a tu amigo? –preguntó la hermosa mujer frente a mí… aunque en ese momento yo no comprendía ninguna palabra, sólo apreciaba la belleza de la madre de Dawn.
-A veces puede ser algo tímido –Dawn me picó el brazo para tratar de que reaccionara-. Vitaly –la chica de cabellos azules me haló con fuerza del hombro-. ¡Vitaly! –ella gritó casi en mi oído, haciendo que me por fin reaccionara y dejara de ver a su madre.
-¡¿Qué pasó?! –moví mi cabeza de lado a lado y luego me di unas palmadas en las mejillas-. ¿Por qué me gritaste?
-Te quedaste parado viendo mi casa sin reaccionar… hasta pensé que tu Crobat había usado Hipnosis en ti, como cuando estuvimos en tu casa –Dawn me sonrió mientras recordaba alguna de nuestras extrañas anécdotas, mientras tanto, su madre trato de ocultar que rio un poco por lo que acababa de decir su hija.
-¡Sí! ¡Quedé viendo tu casa! –por suerte ninguna de las dos chicas notaron que me quede hipnotizado por la mujer mayor que estaba frente a mí-. Mucho gusto. Soy Vitaly Black, es un placer conocerla –sí, mi apellido era Black… El origen de mi apellido era una historia muy larga, bizarra (en el sentido angloparlante de la palabra)… pero… eso se los contaré otro día.
-Es un placer, puedes llamarme Johanna y no es necesario que me hables de esa manera –la madre de Dawn extendió su mano amablemente.
-Bien… El placer es mío –y lo era mientras pude sentir su mano, tan suave, pero a la vez se notaba que ella ahora era una ama de casa, ya que eran firmes como las de cualquier mujer entregada a su hogar.
-Por favor, pasen y pónganse cómodos dentro –Johanna nos abrió la puerta y pasamos. Mi Gallade metió todo el equipo, mientras que mi Crobat se quedó afuera, durmiendo en el árbol; supongo que entre vivir dentro de un contendor redondo o en un árbol, él prefería lo segundo.
La casa de Dawn era muy linda por dentro: Paredes pintadas de colores pasteles, todas luciendo tan impecables y adornadas por varias cuadros, fotografías, listones y demás recuerdos. Enmarcados estaban varias imágenes de Johanna cuando era joven, en ese entonces ella se veía más delgada y claro, con un aspecto mucho más infantil. Al parecer ella solía usar vestidos muy coloridos en los concursos, al igual que su linda hija. Aunque el decorado de la sala de la casa no era muy llamativo, el orden dentro de la misma era muy agradable, pese a que sólo habían dos sillones, una mesa para el café, una televisión LCD full HD de treinta y dos pulgadas, un centro de entretenimiento, una chimenea y una alfombra frente a ella y claro, varios adornos y mesas.
-Tomen asiento –pidió amablemente Johanna. Luego ella se dio vuelta y se dirigió hacia la cocina. En ese momento sentí una necesidad muy común entre los hombres… y más si sumamos lo hermosa que era Johanna… buscaría una forma más poética de decirlo, pero al final… está claro que lo que hice fue verle la espalda… y un poco más abajo… Aunque no lo hice de una forma en que Dawn, quien estaba ayudando a poner las maletas en orden en ese momento, se diera cuenta. Desgraciadamente o afortunadamente desde otro punto de vista, mi Gallade me dio un golpe para que volteara hacia otro lado, así salvando la dignidad de tan bella dama que era la madre de Dawn.
-¿Qué le pasa a Rency? –preguntó Dawn mientras se acercaba a mí y se sentaba a mi lado.
-¡Na-nada! ¡No pasa nada! –mi Gallade me vio y luego sonrió por verme tan alterado; él sabía perfectamente lo que ocurría. Rency siempre actuaba de esa manera, evitaba que yo hiciera cualquier cosa que se pudiera considerar de mal gusto o que dañara mi imagen o la de otras personas… debo decir… que era un Pokémon con una personalidad algo peculiar.
-¿Estás seguro? –Dawn se acostó sobre mi hombro mientras abrazaba mi cuello-. Desde que llegamos a mi casa tú actúas extraño… ¿Podría ser que me estés ocultando algo? –ella empezó a verme de una manera extraña, era muy tierna cuando hacía eso.
-Imaginaciones tuyas. Además, es la primera vez aquí, no puedo actuar como lo hago en casa… sería muy raro que lo hiciera –además en casa no había una mujer como Johanna.
Mientras seguíamos bromeando Johanna llegó con una charola con tres vasos con té helado y luego los puso sobre la mesa. Como apenas estábamos en verano, una bebida fría siempre caía muy bien. Detrás de ella venía un Glameow, que corrió hacia Dawn cuando la vio, podría ser que ese Pokémon fuera la que salía con Johanna en tantas fotos que habían en casa, así que estaba ante una ganadora de varios concursos.
-¿Cómo les fue en el viaje? –preguntó amablemente Johanna.
-Muy bien, mamá. Aunque el viaje en barco fue incómodo y algo largo, Unova está muy lejos –Dawn le dio un sorbo a su té helado-. Aunque fue interesante ver el océano cuando veníamos hasta aquí; vimos diferentes tipos de Pokémon en el mar.
-¿Y qué te pareció el viaje a ti, Cecyl? –Johanna se acodó ligeramente su cabello, luego se acomodó mejor en su asiento.
-Pues interesante… bueno, ya había estado antes en esta región, pero sólo en las ciudades con gimnasio. Conocer este pueblo es algo nuevo para mí –me tomé mi té en un instante y estaba muy bueno.
-Hay algo que quiero preguntarles desde que Dawn me dijo que viajarían a tu casa, Vitaly –la expresión de Johanna era un tanto… extraña, de su mirada cariñosa y tranquila pasó a una más juguetona y sensual-. ¿Desde hace cuánto son novios? –la pregunta de Johanna nos tomó por sorpresa; Dawn escupió su té y yo no supe cómo actuar ante esa pregunta.
-¡Mamá, no somos novios! –exclamó Dawn-. ¡Ya te lo había dicho por teléfono! Sólo somos amigos y ya.
-¡Ci-cierto! ¡Sólo somos amigos! ¡Yo estoy soltero! ¡Completamente soltero! –me puse demasiado nervioso y trataba de negar cualquier relación con Dawn… aunque no era solamente para evitar malos entendidos, en ese instante quería que Johanna notara que no estaba en una relación… para que ella no tuviera problemas en interesarse en mí… por ridículo que eso sonara en ese momento.
-Es que cuando venía los vi bien juntos y como siempre hablas tanto de Vitaly esto y Vitaly aquello –Johanna empezó a tomarse su té mientras sonreía pícaramente por nuestra reacción-. Además ya estás en esa edad, hace poco cumpliste quince años después de todo.
-¡Pero no somos novios! –gritó Dawn.
-¿Hay algo malo con Vitaly? Me parece muy lindo y atento por lo que me contabas cuando llamabas –la felicidad que sentí cuando esa hermosa mujer dijo que yo era lindo… pese a que sólo lo decía para molestar a su joven hija.
-¡No-no es eso! –Dawn se sonrojó y se quedó callada.
-Era sólo una broma, no tienes que ponerte así. Aunque, por unos meses yo pensé que si eran novios –no culpaba a Johanna por pensarlo. Cuando conocí a Dawn comenzamos a viajar juntos, al principio no congeniamos mucho, pero poco a poco fuimos volviéndonos más amigos, hasta que la considere mi mejor amiga… Pero no niego que al principio si me sentía atraído por ella; me pareció la chica más atractiva que había visto…
-¿En serio? –pregunté-. Bueno, mis padres pensaron lo mismo.
-Además lo regañaron cuando supieran mi edad –Dawn rio mientras mi miraba de una manera un tanto… picara-. Su papá hasta pensó que me invitaba a su casa por otra razón.
-Es bueno saber que tus padres son responsables, Vitaly –si ella les hubiera dicho "mis futuros suegros" me habría hecho feliz… y sí, en ese momento pensé eso-. Yo también pensé lo mismo, hasta le dije a Dawn que no viajara contigo; no es normal que un chico de tu edad viajara con una niña.
-Sí, eres extraño y peligroso, Vitaly –las dos chicas me miraban con una mirada acusadora, madre e hija contra mí… un encuentro nada justo.
-Pero yo no le hice nada… además Rency me hubiera golpeado si hubiera visto mal a Dawn –mi Gardevoir se llevó su brazo al pecho, posando con orgullo-. Traicionero…
-Ya, tranquilo; también era broma –Johanna volvió a reír un poco.
Hablamos por alrededor de una hora sobre nuestro viaje. Dawn parecía estar feliz de estar en casa con su madre, mientras que Johanna escuchaba cada cosa que salía de boca de su hija y de la mía y yo… yo no podía quitar mi mirada de la cara de la madre de Dawn, ella era tan hermosa… incluso durante un rato deje de prestar atención a mi amiga sólo por estar viendo y pensando en Johanna, sólo respondía con un "ajá" a todo lo que Dawn decía.
-Dawn, Vitaly parece estar algo cansado, ¿podrías llevarlo a la habitación de huéspedes? –dijo Johanna mientras recogía los vasos y los llevaba a la cocina-. Si quieren pueden hacer que sus Pokémon jueguen en el patio.
-Sólo tengo a mi Gallade y mi Crobat conmigo en este momento; los otros los deje en casa… aunque sí, estoy algo cansado.
-Bueno, vamos al segundo piso, te quedarás en la habitación que está al lado de la mía –Dawn tomó mis maletas, aunque luego yo se las quité; no era correcto que yo dejara que ella las subiera por mí.
Llegamos hasta la habitación, luego tiré mis maletas en el suelo y me acosté en la cama. Lo primero que pensé fue… que estaba enamorado de Johanna. Desde que la miré no podía pensar en otra cosa, me parecía la mujer más hermosa y por lo poco que hable con ella, hasta su forma de ser me enamoró. No podía sacarla de mi mente, sólo quería verla sonreír y tenerla cerca de mí. Al final me dormí esperando soñar con ella… aunque sólo logré soñar con unos Talonflames… malditos Talonflames. Cuando desperté ya era de noche, vi la hora y eran aproximadamente las diez de la noche.
Me cambié de ropa y salí de mi habitación para ir al baño. Mientras caminaba por el pasillo, miré algo de luz saliendo de una habitación. Cuando pasé pude observar a Johanna; era su cuarto… ella estaba sólo en ropa interior, un sujetador y unas bragas blancas, ambas con encaje rosado. Me sentí culpable por observarla, aunque deseaba seguir viéndola… Pero, de pronto la puerta de enfrente se abrió, lo que provocó que yo diera un salto hacia atrás.
-¡Mamá, tienes la puerta abierta! –Dawn corrió a cerrarla. La joven chica estaba sonrojada-. Recuerda que Vitaly está aquí –ella pareció no haberme visto mientras observaba a su madre en la habitación.
-¡Lo siento! ¡Ya estaba acostumbrada a vivir sola! ¡Que vergüenza!
-No hay problema, por suerte… -Dawn volteó hacia mi dirección-. ¡Vitaly! ¡¿Qué haces aquí?! –Dawn se sobresaltó, tal vez ella pensaba que yo pude haber visto a su madre.
-Escuché que alguien golpeó una puerta y me dio curiosidad –miré a Dawn tratando de lucir confundido por la situación-. Igual, iba al baño, pero si me dio curiosidad lo de la puerta –Dawn se tranquilizó, así que mi mentira fue efectiva… ella no debía saber que estaba espiando a su madre… y mucho menos lo que pensé al ver a esa mujer cubierta solamente por unas delicadas piezas de ropa.
-Bien –Dawn suspiró y luego me sonrió-. Si buscas el baño, está al fondo a la derecha y si tienes hambre, puedes bajar a la cocina, hay comida en la refrigeradora y te dejamos tu cena en el horno. Además, tus Pokémon se quedaron durmiendo en otra habitación.
-Que bien. No creo que vaya a comer algo, pero muchas gracias.
-De nada. Yo ya me voy a dormir, pero si tienes alguna emergencia puedes ir a despertarme –Dawn me besó la mejilla y luego se dirigió hacia dentro de su habitación.
-Ni se les ocurra dormir juntos –advirtió Johanna desde su cuarto-. No puedo permitir que dos chicos hagan cosas así y más cuando una es mi hija.
-¡Mamá, no digas eso! –Dawn azotó su puerta entre risas de su madre.
Caminé hasta el baño y me pareció increíble lo cómodo que eran los suelos de madera; siempre pensé que eran incomodos al caminar.
El baño no era tan impresionante como me lo pareció la sala de la casa. Apenas una ducha, un inodoro, un botiquín, un lavamanos y un cesto de ropa sucia. Aproveché para lavarme la cara y tratar de sacar a Johanna de mi cabeza; sabía que una relación con una mujer como ella era imposible en ese momento, además de que era la madre de mi mejor amiga. Mientras que por mi mente pasaban varias ideas… algo raras… y más con que logré ver a la madre de Dawn en ropa interior, noté que algo sobresalía entre el cesto de ropa sucia. Por mera curiosidad me acerqué… eran unas bragas negras, muy sensuales en verdad, una muy sensual tanga… ahí fue cuando lo pensé… esa era la ropa interior de Johanna, la tenía frente a mí… tal vez fue porque estaba enamorado, aunque que yo fuera un virgen de veinte años ayudo mucho; en ese momento me sentía excitado al imaginar a la madre de Dawn con esa ropa interior… Lo siguiente que hice fue: lanzarme a la ducha y abrirla, procurando que el agua estuviera fría. Luego de un baño con agua helada, por fin pude sacar algunas ideas de mi cabeza, aunque mi ropa quedó empapada.
Me acosté en la cama otra vez, pero ahora tenía tantas cosas en mi cabeza, muchas de las cuales, bueno, en realidad eran unas pocas, eran sucias…
Espero que disfruten mi fic, también les prometo que los siguientes capítulos serán mas largos.
