N/A: Hola, estoy de vuelta. Quería pedir disculpas; En primer lugar porque he tardado un siglo en actualizar, solo puedo decir que se me rompió el ordenador y lo primero que he hecho al recuperarlo es subir este capítulo.

Y en segundo lugar quiero pedir disculpas porque este es el capítulo más "técnico" de todo el fic, así que lo siento si en algún momento os perdéis o no lo entendéis correctamente, lo he explicado lo mejor que he sabido.

Sin más demora os dejo con el capítulo 2.

Las dos horas que al principio prometían tanto se convirtieron en un momento de incomodidad, donde solo el sonido de los tenedores contra el plato rompía el silencio. Todos estaban tensos desde el pequeño encontronazo entre Derek y Hotch, nadie quería hablar y enfrentarse al inusitado mal humor del jefe de unidad de aquel día.

Volvieron a Ciudad Universitaria casi inmediatamente después de que el último del equipo terminara su plato y se pusieron inmediatamente a realizar un perfil preliminar.

—¿Han comido bien? —Preguntó el agente Rodríguez cuando los vio andar por el Edificio de Alumnos camino a su sala.

—Sí, gracias. — Contestó Hotch, que tras la conversación con David intentaba estar menos tirante con el español.

—Les he conseguido un portátil, un cable HDMI para que lo conecten a la televisión de la sala y red wifi. Espero que de esta manera se sientan lo más en casa posible. —El agente español les hablaba con una sonrisa en la casa, parecía totalmente ajeno a la hostilidad que le profesaba el jefe de equipo de la UAC.

—Muchas gracias agente Rodríguez. ¿Algo nuevo del caso?

—Sí, el tiempo que el SUDES permanece con las víctimas. —Todos pararon y miraron al agente español con mucho interés. — Las primeras víctimas aparecieron muertas el mismo día en que fueron asesinadas, pero en las siguientes el SUDES, como ustedes lo llaman, permaneció con ellas más tiempo, con algunas incluso un par de días.

—Está bien, intentaremos tener un perfil preliminar para el final del día. —Le informó Hotch.

—Eso sería perfecto, mañana a primera hora podría reunir a todo el personal.

El equipo entró en la sala para encontrarse a Penélope García en la pantalla plana.

—¿Qué tal preciosa? —La saludó Morgan.

—No tan bien como tú buenorro. —Le siguió el juego la analista.

—Tienes algo García. —Interrumpió Rossi la interacción entre los agentes.

—Nada que no hayáis podido descubrir vosotros. —Se puso de repente seria la analista. — Todas las víctimas eran realmente buenas en los estudios, estaban en su último año de grado e iban a ser galardonados por su excelente expediente. Pero no hay documentos que reflejen si se habían conocido en algún momento. He revisado las redes sociales de todos ellos, pero no eran amigos entre sí.

—¿Y sus padres? —La preguntó Reid. —Quizá ellos sean otro posible enlace.

—Yo también lo pensé, pero tampoco. Los padres de Sara García, la primera víctima, eran ambos administrativos en una pequeña empresa de viajes. Los padres de Alejandra Santisteban tenían una tienda de alimentación en su barrio. La madre de Diego Medina es limpiadora en un confesionario y su padre falleció hace unos años… Podría seguir con los demás pero no me parece relevante, os mandaré los documentos. — Prefirió parar la analista. — La única que podría tener algo de relación es la madre de Esther Peral, que daba clases de Analisis de la Forma en la facultad de Bellas Artes y tuvo como alumna a Teresa Sancristan en su segundo curso, pero, como siempre, Teresa sacó muy buena nota en esta asignatura, un 9,8, y no se registró ningún altercado.

—¿Has probado en mirar alguna red social de Teresa en la fecha en la que recibió la nota? Hemos dicho que todos eran narcisistas, quizá un 9,8 era demasiado poco para ella. — Propuso Emily.

—No, pero te lo miro en un minuto. —Se escuchó el teclear frenético tan característico de la analista. —No, nada de las notas, todo comentarios quejándose de la gran cantidad de trabajo que tenía y cuánto tenía que estudiar y retuíts de exposiciones y obras de arte.

—Gracias García, te llamaremos si necesitamos algo más. —Dijo Hotchner. — ¿Qué sabemos hasta ahora y qué podemos sacar de todo ello sobre el SUDES? — Preguntó Hotch al equipo mientras todos se sentaban, ya que habían permanecido de pie hablando con Penélope.

—Las cuatro primeras víctimas fueron asesinadas con bastantes días de diferencia. —Comenzó Reid. — Pero después el tiempo entre víctima y víctima se recorta en las siguientes. Esto nos hace pensar que el sujeto tiene dos fases claras de actuación.

—Una guiada y una siguiente aleatoria. — Sentenció Prentiss.

—Así es. —Siguió con sus conclusiones Spencer, los demás lo miraban casi sin pestañear, pendientes de cada palabra. — En la primera fase el asesino penmanece en una zona bastante reducida, las facultades de las que son pertenecientes las víctimas de esta fase están muy próximas unas de otras. Esta puede ser su zona de confort, quizá esté cercar de la facultad en la que el SUDES estudia o trabaja.

—O la residencia de estudiantes donde vive. —Dijo Hotch, planteando otra posibilidad.

—Pero a partir de la cuarta víctima se siente seguro, ha matado a cuatro personas y nadie ha sospechado de él. Así que abandona la zona de confort, atacando a alumnos de facultades más lejanas. —Dice esta vez Rossi.

—Y empieza a atacar más seguido. Lo que no entiendo es para qué los mantiene más tiempo con él si sigue haciendo lo mismo con los cuerpos.

—Los encuentra, los mata y les hace una fotografía. No necesita dos días para eso. —Dijo Morgan. —Además de tirarlos envuelto en bolsas de plástico. ¿Quizá remordimiento?

—Yo diría que es asco. —Todos miraron sorprendidos a Hotch. —No quiere tocarlos, por eso los envuelve, porque no quiere ni rozarlos. De ahí que no hayamos encontrado ni una huella en los cuerpos, usa guantes.

—Tienen el éxito que él no ha podido conseguir. —Intervino Morgan de nuevo. Hotch se acercó al ordenador y volvió a llamar a García.

—García, busca hombres que estén trabajando en facultades cercanas a las de las cuatro primeras víctimas con estudios universitarios sin terminar. —Penélope se puso a ello.

—¿Y las fotografías? —Se preguntó a sí mismo Rossi, sin llegar a entenderlo.

—Él odia a esos chicos por presumir de su éxito, pero es tan narcisista como ellos. Quiere que lo sepamos, quiere que veamos lo que ha hecho. — Dijo Hotch, respondiendo a la pregunta de Rossi.

Aquella noche volvieron al hotel con un perfil preliminar terminado, aunque ni un solo sospechoso claro. Al levantarse al día siguiente Reid no estaba.

—¿Dónde está Spence? —Preguntó J.J. al ver que el más joven del grupo no bajaba junto a Morgan, su compañero de cuarto.

—Se fue hace media hora, dijo que le hacía ilusión ir en metro. Que tenía fama de ser uno de los mejores de Europa. — Contestó Morgan, con la sensación de que no dejaba de ser menos estúpido por mucho que lo hubiera dicho Reid.

Spencer tenía que coger el metro en la estación de Callao, montarse en la línea tres y luego hacer trasbordo en Moncloa, cogiendo allí la línea seis hasta la parada de Ciudad Universitaria. Llevaba el dosier del caso para repasarlo por el camino, teniendo cuidado en no poner a la vista las fotografías del caso, pero en el trasbordo en Moncloa chocó con alguien y todo fue al suelo.

—¡Oh, lo siento mucho! —Dijo una chica en español, que se agachó junto a él, para ayudarle a recoger todos los papeles que habían quedado desparramados.

—No te preocupes. —Le contestó también Reid en español.

—Toma. —La chica le tendía todo lo que ella había recogido, entre lo que se encontraban algunas de las fotografías que el SUDES había colgado en el Edificio de Alumnos. —Vaya, estas son…

—Lo siento, se supone que no puedes ver esto. —Dijo Reid con una sonrisa mientras le quitaba todo de las manos.

—¿Eres del FBI? No te preocupes, todos hemos visto esas fotografías. —Dijo la joven. Reid la miró sin entender. —El edificio de Alumnos está al lado de Bellas Artes, y esas fotos corrieron por WhatsApp como la pólvora.

—Ya veo. Nos tendremos que ocupar de retirarlas cuanto sea posible. —Reid cambió su rostro a uno preocupado, esas nuevas tecnologías que tan poco le gustaban les iban a traer problemas. —Lo siento, no me he presentado. Sí, soy del FBI, soy Spencer Reid. —Y le tendió la mano.

—Sonia Arzac. —La estrechó ella. —Supongo que vas a Ciudad Universitaria. —El doctor asintió. —Si quieres podemos ir juntos.

—Claro. —Ambos comenzaron a andar en un silencio algo incómodo. —¿En qué curso estás?

—Estoy en tercero. —Le contestó ella, que sin saber por qué se sentía algo incomoda, era como si supiera que él ya la estaba analizando.

—Pareces mucho más mayor que de veintitrés años.

—Es que tengo veintisiete. —Spencer la miró sin comprender, instándola a que se lo explicara. —Bellas Artes es mi segunda carrera. Ya soy graduada en filología hispánica.

—Vaya, eso es genial. —Comentó él. —Yo obtuve el doctorado en Matemáticas, Química e Ingeniería y estoy licenciado en Psicología, Sociología y Filosofía.

La chica, notablemente sorprendida solo pudo acertar a decir: Y tienes…¿Cuántos años has dicho?

—No lo he dicho. Tengo también veintisiete. —Ambos estaban ya en el andén, donde las pantallas avisaban de que quedaban siete minutos para la llegada del siguiente tren.

—¿Qué eres, un genio o algo por el estilo? —Preguntó ella.

—Tengo un coeficiente intelectual de 187, asique se podría decir de ese modo, sí. —Ella rio, le hacía gracia ese chico.

—A tu lado me siento como si me estuviera sacando el graduado escolar. —Bromeó ella. —¿Habéis encontrado ya al responsable de todo eso? —Preguntó Sonia apuntando con la mirada al dosier que Spencer llevaba bajo el brazo.

—No, pero ya tenemos un perfil, es decir, —Intentó rectificar Spencer. —No puedo decirte nada del caso. Es que acaso eres nuevo en esto Spencer. —Se dijo esto último a sí mismo en un tono más bajo.

—Entiendo, solo comentaré para terminar, que es un poco extraño que alguien vaya dejando por ahí estenopeicas. —Se subían al metro cuando Sonia dijo aquello.

—¿Cómo has dicho? —Le preguntó Reid a la joven cuando se agarraron a una de las barras del vagón. Solo había una parada de trayecto y no se sentaron.

—Esas fotografías, son estenopeicas. —Sonia se sentía bien. Se había sentido tan inferior ante el alarde del chico que ahora ella sentía que tenía el poder de la conversación. —¿Sabes lo que son?

—Sí pero… ¿Cómo sabes que…?—Reid pensaba aceleradamente, sabía que eran las fotografías estenopeicas, pero no sabía cómo esa chica había descubierto que las fotografías realizadas por el SUDES eran ese tipo de fotografías. —¿Puedes venir conmigo al Edificio de Alumnos?

—¿Cómo? —La chica estaba notablemente sorprendida, no esperaba esa reacción por su parte.

Reid casi arrastró a la chica hasta la sala donde el resto del grupo le esperaba, bastante enfadados. Entre el choque con la chica y que Reid no se había orientado muy bien al principio, el chico llegaba veinte minutos tarde.

—Reid, ¿se puede saber dónde estabas? —Le preguntó Hotch. —Ya hemos dado el perfil.

—Hay algo que podría cambiarlo. —Dijo Reid mientras conducía agarrada de la mano a la chica hasta la pizarra donde estaban las fotos del SUDES.

—¿Quién es ella? —Preguntó Emily.

—Se llama Sonia. Es estudiante de Bellas Artes y ha descubierto algo del caso.

—Reid. ¿Le has hablado del caso? —Pregunto Rossi dispuesto a reprender al chico.

—No, todos vimos las fotos cuando se expusieron en este edificio. —Intervino la chica que deseó mantener la boca cerrada al ver cómo todas las miradas se centraban en ella. —Son estenopeicas. —Soltó ella de sopetón, intentando que dejaran de mirarla de esa manera, como una intrusa. Pero solo consiguió que la miraran sin comprender.

—Las fotografías no son fotos normales.

—Explícate Reid. —Dijo Hotch mientras se volvía a sentar y todos menos los dos más jóvenes, imitaban su gesto.

—Son fotografías hechas sin cámara fotográfica, o sería mejor decir sin lente. —Pero todos parecían seguir sin entender. — El comienzo de la fotografía fue así, simplemente una caja con material fotosensible dentro, la cual dejaba pasar la luz por un pequeño agujero.

—¿Y cómo sabes que esas fotografías están hechas con una cámara estenopeica?-Preguntó Hotch no del todo convencido directamente a la chica.

—N-no todas están hechas con una sola cámara estenopeica, son varias. —Dijo la chica insegura.

—Explícate, sin miedo. —Le animó Rossi, notando la inseguridad en la chica. Sonia miró al resto. Morgan y Hotch estaban muy serios, pero Emily y J.J. la sonreían, animándola. Entonces Sonia respiró hondo y sacó a la verdadera Sonia.

—Además de que todas son en blanco y negro, ¿veis estas cuatro primeras? —Dijo la joven señalando las fotos de los primeros cuatro asesinatos. — Los bordes de la imagen se funden en negro, y realmente las imágenes son circulares. Es decir, es como si estuvieran enmarcadas en una forma circular. —Todos asintieron. — Además de que, si os fijáis, la perspectiva de la foto está acentuada. Es como si fuera un objetivo de ojo de pez. —El equipo la escuchaba ahora con verdadera expectación. —Esto podría conseguirse con una cámara réflex y un objetivo gran angular, pero de esta forma la imagen sería mucho más nítida, más si fuera una fotografía digital, pero estas no lo son. La foto ha ido cambiando de tono, ahora los blancos son rosáceos. Eso indica que las fotografías no han sido fijadas debidamente.

—No me estoy enterando absolutamente de nada. —Dijo Emily, que intentaba enterarse pero, siendo totalmente desconocedora de todo a lo que la fotografía se refería, le era imposible. Sonia suspiró, reorganizando sus ideas, miró alrededor de la sala y procedió de nuevo.

Para su explicación cogió lo siguiente, puso una de las cajas en las que originalmente habían estado todos los documentos del caso y luego puso una de las manzanas de plástico que había en un falso frutero sobre la mesa frente a ella. Después, cogió una hoja de uno de los cuadernos en los que escribía Reid y dibujo una manzana rápidamente y la posicionó boca abajo en una de las caras internas de la caja, para finalizar, con el mismo boli que había hecho el dibujo, hizo un agujero centrado en la cara de la cara contraria a donde había colocado el dibujo y poso las caja con el agujero mirando hacia la manzana de plástico.

—Imaginemos que esto es una cámara estenopeica. —Dijo la joven señalando la caja. —Y la manzana la víctima. Al hacer una foto estenopeica hay que tener algo claro, la imagen será mucho menos nítida que una imagen realizada con una cámara con lente, como son las cámaras que conocéis. Además, será menos luminosa, saldrá en negativo e invertida, de izquierda a derecha y de arriba abajo. Ahora, este es el material fotosensible. —Dijo señalando al folio en el que había dibujado la manzana. —El material fotosensible es aquel soporte que contiene una capa o un conjunto de capas sensible a la luz que reaccionan al contacto con la luz formando una imagen. Lo que tenéis que saber es que, cuanto más cerca esté el material fotosensible del agujero, más pequeña será la imagen.

—Chica, ¿quieres ir al grano de una vez? —Morgan, que seguía sin enterarse, saltó.

—Morgan. —Lo regañó sutilmente Hotch.

—Estamos perdiendo el tiempo con esta chica, que ni siquiera sabe explicarse.

—Creo que el problema eres tú, que no entiendes. —Soltó Sonia, que tan solo quería ayudar y se había encontrado con Morgan, que no tenía ningún tipo de respeto por alguien que intentaba explicarles algo muy complicado en poco tiempo y además en un idioma que no era el suyo.

—Pero bueno, ¿tú quién narices te crees? —Morgan se levantó indignado.

—No me creo nadie pero al menos he descubierto algo a lo que tú jamás habrías sido capaz de llegar.

—¿A sí? ¿Quieres decir que sabes quién es el asesino? Serás niñata. —Dijo el agente mientras andaba hacia la puerta dispuesto a irse.

—No sabré quién es el asesino, pero al menos sé que debe estudiar en la facultad de Bellas Artes. Que utilizó cámaras pequeñas en los primeros crímenes porque estas cámaras necesitan menos tiempo de exposición y que luego, sintiéndose cómodo viendo que vosotros no teníais ni idea de quién es ni dónde está, ha empezado a utilizar cámaras más grandes. Una cámara grande implica un tiempo de exposición mucho más largos. —Morgan se paró en seco. La joven había conseguido lo mismo que ellos, incluso más.

— ¿Como cuánto de largos pueden llegar a ser esos… tiempos de exposición? —Preguntó Rossi.

—Podrían llegar a ser horas, incluso días. Una cámara estenopeica necesita de mucho tiempo con la luz incidiendo en el material fotosensible, si no, la fotografía saldrá en blanco porque le llega muy poca luz. —Todos volvían a estar atentos a ella, realmente sorprendidos.—Eso es lo que quería explicaros, las primeras cuatro fotos fueron hechas con cámaras pequeñas, las demás con cámaras cada vez más grandes. Y cada una de ellas tiene sus detalles, es como hacer fotos con objetivos de características diferentes.

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Espero que os haya gustado y que no os haya aburrido mucho toda la explicación.

Nos vemos pronto, lo prometo.

Letraherida.