"Para Fubar:
Antes no éramos así, antes las cosas estaban mejor, no sé como terminamos de esta manera, el en un hospital y yo con psicólogos, nada de esto tendría que haber pasado… es inevitable para mi creer que fue mi culpa aunque los médicos digan que no fue así…como sea, lo lamento, pero aceptare de todas formas su propuesta de fugarnos, lo necesito, solo él me comprende, es mi mundo y mi refugio, lo que paso fue solo un mal entendido con la policía, gracias por ser mi amigo, te debo una.

Con afecto Marco. "

La carta fue encontrada en la habitación del joven Marco Bort, un chico de no más de veinte años que hasta ese medio día estaba bajo la custodia legal del Departamento de Victimas de Violencia Domestica y Trata de Personas, pasaron dos años hasta que por fin las autoridades pudieron dar con él, o con lo que quedaba de él, pero era un fin predecible, el policía a cargo del caso ya sabía de antemano como terminaría todo con solo leer su historial.

Laura había quedado embarazada a temprana edad, sus padres le habían conseguido un departamento en alquiler con la condición de mantenerse alejada, pues no querían manchar su reputación, el novio de la joven se quedo con ella durante los primeros seis años, pero luego comenzó a ausentarse largas temporadas; la vida de Marco Bort fue un constante vaivén de gente, las varias mudanzas a causas de deudas le hicieron difícil hacer amigos, su madre no era muy apegada a él y las raras veces que veía a su pare este llegaba colmado de regalos para compensar su ausencia y promesas que no cumpliría, así con una vida incierta y priva de afecto el joven llego a sus quince años de edad.

Marco tenía solo dos opciones, dormir en la calle bajo la lluvia o aceptar la invitación de ese hombre y subir a su auto, Laura había conseguido un nuevo novio y se había marchado con el sin pagar la renta, asique el dueño lo dejo en la calle con sus dos valijas y la mochila de la escuela, aquel sujeto de rubios cabellos y su auto de lujo le ofrecían un refugio del frio asique acepto
-Gracias en serio, la lluvia me agarro de sorpresa- el hombre le había ofrecido solo un pasaje, su única idea era dirigirse hacia una iglesia y pedir refugio, si se lo daban podía pasar la noche en una de las bancas si no, al menos lo haría bajo el techo de la entrada en la mañana vería que hacer de su vida.
-De nada, tómalo como mi buena acción del día ¿Cómo te llamas?
-Marco ¿y usted?
-jajajaja ¿Usted, que edad crees que tengo?
-Oh lo lamento es que…bueno…yo tengo quince
-Jaja solo porque llevo un traje no significa que sea un viejo, me llamo Jean, tengo veinte- su risa era melodiosa y su semblante increíblemente bello- pero igualmente ¿tu madre no te enseño a no subirte a los autos de los extraños con esa edad?
-Yo…digamos que no tengo madre…- el resto del viaje fue un gran e incomodo silencio -oh llegamos
-¿Una iglesia…eres monje o algo así?
-No bueno…digamos que no tengo donde pasar la noche, asique…pediré refugio aquí- Marco no tenía nada que perder asique no le importo mucho decirle tantas cosas sobre su situación a un desconocido
-No, no, no, imposible, tengo una casa enorme, te quedaras en el cuarto de las visitas- Jean dio un volantazo y se dirigió hacia su casa
-Pero si no nos conocemos…- el auto se freno en un semáforo en verde, Marco supo en ese momento que su benefactor tenía un carácter… especial; el rubio lo miro con mala cara
-¿Tienes un mejor lugar donde ir? los católicos no son tan buenos, no te darán refugio
-Bueno es solo que…nadie ayuda tanto a un desconocido
-Estoy aburrido y no me vendría mal charlar con alguien- a Marco le dio mucha pena, su rostro se deformo dándole la visión de alguien verdaderamente solo
-Esta bien- una sonrisa ay todo volvía a ser sereno
El auto se paseo por el barrio rico de la ciudad pero para sorpresa del joven Bort prosiguió hasta llegar a la casa más grande
-Por-el-amor-de dios… no me diga que vive aquí…
-Ya deja de darme de usted, solo te llevo cinco años- una vez entrados al garaje un hombre de traje llevo las cosas de Marco hacia algún lugar, sin consultar con nadie, ante la cara sorprendida del joven el mayor rio y con una mirada llena de ternura y explico algo para el obvio- tranquilo, es el mayordomo, sabe lo que hace
El resto de la noche se la pasaron viendo películas y comiendo comida chatarra, para Marco esa casa era un parque de diversiones, ambos quedaron rendidos en un gran y lujoso sillón, en la madrugada del primero de muchos sábados juntos , una mucama se encargo de tápalos con una manta de plumas y así paso el primer día.

Su mirada era suplicante y su vos llena de dulzura
-Quédate…este lugar es muy solitario, piénsalo, a mi me hace falta un amigo y a ti una casa, es un buen trato ¿no?- para Marco eso significaba la gloria, un amigo…el casi no tenia y una casa, eso era fundamental
-¿Tu madre no te enseño a no darle hospedaje a los desconocidos?
-jajaja…digamos que no tengo madre
-jaja tengo que ir a la escuela pero…volveré
-Lo creo, tengo tus cosas en alguna de las habitaciones y ni tu ni yo sabemos en cual jajaja
-Maldito- tras una sonrisa cómplice se dirigió hacia la parada de micros con el dinero que su benefactor le había facilitado, el trayecto fue increíblemente largo, la escuela nunca le había quedado cerca pero ese día estaba mas lejos que nunca.
Así comenzó su convivencia, las mucamas y mayordomos se movían en automático, hacían su trabajo eficientemente y se retiraban dejando al otro "robo-automa" -como le decía Jean- para el siguiente turno, el contacto entre jefe empleado era mínimo, haciendo que todos se parecieran y perdieran identidad, todas las mucamas a ambos jóvenes les parecían iguales, además Jean para su corta edad tenía más de un tema que atender, se dedicaba a la fabricación y exportación de tecnología de altísimo nivel y lidiaba con muchos empleados.
Las cosas fueron tomando forma por si solas, Marco nunca se había interesado por ninguna mujer, tenía una pésima impresión de ellas, muy parecidas a su madre, Jean por otro lado, era cálido, era bueno, se preocupaba por él, siempre interesado en cómo le iba en la escuela, siempre queriendo saber sobre sus amistades y gustos, siempre se preocupaba por sus horarios nocturnos, siempre atento a cada detalle, protegiéndolo de todo mal, era más que un amigo, más que un padre, era la única constante en su vida; en el transcurso de la misma él nunca se había sentido tan querido e inseguro, no quería perder a Jean, asique adecuaba sus actitudes a él, para siempre ser de su agrado, siempre siendo su mejor amigo, si Jean quería ir de fiesta y trasnochar un día de semana el no se negaba, si le pedía que lo acompañara a beber aunque fuera menor el accedía y así un día entre una de sus tantas charlas de ebrios, tras deposticar sobre sus "madres" ambos terminaron en la cama de un lujoso hotel para calmar sus penas; el despertar no fue grato para el menor que espero la ira del rubio tras su no muy heterosexual noche, pero tal vez fue su sonrisa angelical o la tierna caricia que le dedico al amanecer, no supo que, pero si supo que ya no concebía una vida sin él, una vida de amistad, una vida de soledad, lo amaba y era mutuo.

Desde que eran pareja las cosas cambiaron un poco, Jean se hacía tempo para irlo a buscar a la escuela, delante de todos lo besaba apasionadamente, cosa que a Marco no le agradaba en lo mas mínimo, ahora no solo todos sabían que era gay y que salía con alguien mayor si no que esas conductas no eran apropiadas en ese lugar, el director se lo había dicho muchas veces pero él no podía negarse, tenía miedo, miedo de perder el apoyo y amor del mayor si lo rechazaba, asique soportaba las quejas de los adultos y las burlas de los mente cuadradas de su escuela.
"¿Quién es él? ¿hace mucho que son amigos? ¿Esa chica tiene novio? ¿Por qué escuchas tanto al consejero escolar? ¿Tienes que salir tan tarde? ¿Quién te llamo ayer? Te estuve revisando las carpetas de la escuela, esos textos que escribes para literatura ¿no te parecen inapropiados? ¿Puedo leer el mensaje que te mandaron? ¿Cuál es tu contraseña de Facebook? " Marco vivía en un continuo interrogatorio, sin darse cuenta le había cedido el control de su vida, llegando al extremo de no poder tomar decisiones sin su consejo o permiso, teniendo ataques de pánico cada vez que Jean salía de viaje por motivos de trabajo y lo dejaba en casa, temiendo que no regresaría y lo dejaría solo, de a poco el mayor fue limitando su contacto con el exterior
"No es necesario que vayas a la escuela, te puedo pagar a un instructor privado"
"No es necesario que el profesor venga, no necesitas de la escuela, yo me encargare tu futuro"
"No es necesario que trabajes, te puedo mantener"
"¿Qué tanto miras por la ventana?"
"No me gusta que mires esas películas, esos actores… se que te gustan"
"No debes hablar con tu madre, recuerda que a pesar de que regresó ella te abandono en primer lugar, si no fuera por mi estarías en la calle, ella no te ama, yo si"
El joven de ahora diez y seis años estaba completamente incomunicado, mucamas y mayordomos habían sido reducidos al mínimo de manera gradual, quedando solo aquellos más grandes y casados, Marco solo lo tenía a Jean, solo lo necesitaba a él, pero no fue suficiente, los viajes del mayor eran constantes, las llamadas y mensajes continuos no les alcanzaban, el pecoso tenía más de un ataque por la certeza de estar solo en aquella mansión y su inseguridad crecía día a día, así apareció la primera discusión.

-Llévame contigo por favor
-No, tienes que quedarte en casa
-Por favor, no me dejes solo
-¿Para que quieres que te lleve? Estará lleno de hombres adinerados allí ¿acaso te estás buscando otro?
-No, no, solo no quiero que me dejes mas solo, muero cada día sin ti- sus palabras y su llanto se mesclaban de manera perfecta con su expresión de miedo y tristeza
-DEJA DE LLORAR, NO TE LLEVARE, TU QUIERES CONOCER GENTE PARA IRTE CON OTRO QUE DE UNA VIDA MEJOR, TU ME DEVES TODO A MI, HARAS LO QUE YO QUIERA, NO PERMITIRE QUE VEAS A OTROS HOMBRES, TE CONOSCO, ASI COMO VINISTE A MI CASA SIN HACER MUCHAS PREGUNTAS LA PRIMERA VES PUEDES IRTE CON CUALQER TIPO, SOLO QUIERES VIVIR DE ARIBA, NO TE PERMITIRE USARME, AHORA TE QUEDAS EN CASA Y ME DAS EL CELULAR, NO CONFIO EN QUE NO TE IRAS A ALGUNA FIESTA A BUSCAR A ALGUN IDIOTA MIENTRAS NO ESTOY- mientras Jean gritaba de manera descontrolada y golpeaba la mesada de la cocina con fuerza Marco se hacía más pequeño intentando con todas sus fuerzas dejar de llorar, no quería hacerlo enojar, no quería estar solo, necesitaba de su amor como del agua en el desierto
-Pero…pero…
-¿¡PERO QUE!?
-¿Cómo vamos a hablar sin el celular?
-CON EL FIJO Y DIOS TE AMPARE SI NO ME ATIENDES…¡DEJA DE LLORAR!
-¡ESTA BIEN!- pero nada estaba bien, las lagrimas no frenaban y así, con esa escena Jean partió para su viaje

-Está bien, el volverá, el volverá, el regresara, el tiene que volver…Jean…- Marco estaba sentado en el frio mármol de la cocina al lado del teléfono fijo, esperando las llamadas de su novio que llegaban cada dos horas, dos horas eternas y terroríficas para el pecoso
-Señor Marco ¿Por qué no va a su cuarto? Yo le aviso cuando el señor Jean llame- la mucama era gentil pero para el joven era el diablo, el sentía solo y desamparado, temeroso de tener que cuidar de sí mismo por una semana entera y esta mujer sin nombre lo mandaba a su habitación, solo…
-No…quiero quedarme aquí con ustedes- para los empleados esa relación era obviamente toxica pero enfrentarse a su jefe y ser el próximo despedido no era una buena opción.
Jean regreso de su viaje colmado de regalos y atenciones hacia Marco, para compensar su pésima despedida, el joven moreno lo había recibido como naufrago a un navío y así las cosas estuvieron en paz por unos meses.

Esa noche de invierno Marco tenía un gran dolor de cabeza, Jean le había tirado toda su ropa y lo había llevado compras, con la escusa de que tenía que vestirse apropiadamente, el joven odiaba ir de compras, relacionarse con gente, aunque sea un vendedor podía significar un sermón de horas o días enteros de silencio por parte del mayor.
Jean lo abraso por la espalda, oliendo el aroma de sus cabellos recién lavados, el joven estaba luchando con uno de los botones de la camisa hasta que el mayor comenzó a ayudarlo, tras cada botón que se abría, un beso se posaba sobre su cuello, una caricia sobre su pecho y una mordida nueva sobre su hombro
-Te amo….- sus palabras eran dulces
-Yo también Jean- la situación fue subiendo de tono, pasando de lo tierno a lo sexual en pocos minutos- mi vida, no tengo ganas hoy, por favor, no me siento bien
-Shhh, yo te hare sentir mejor – Jean repartía besos por su cuerpo tendido sobre la cama de dos plazas y medio
-No Jean, basta, no me siento bien- el joven sintió como los dientes del contrario se hundían en su carne provocándole un grito de dolor y comenzó un forcejeo que estaba destinado a perder
-¡Deja de moverte!
-No quiero Jean, no tengo ganas hoy
-PUES YO SI TENGO GANAS- el rubio sometió al joven con extrema facilidad, haciendo caso omiso a sus quejas y suplicas- QUEDATE QUIETO O LO HAGO SIN PREPARACION Y SABES QUE TE DOLERÁ- basto esa amenaza para que Marco cediera a tener relaciones con él, el sexo debía traer placer no dolor y él no quería hacerlo enfadar
-Buen chico- Jean se volvió increíblemente tierno de golpe, haciéndole creer a Marco que no había sido tan mala idea ceder.

Para su cumpleaños nuero diez y ocho Jean lo había llevado de viaje a un crucero, era la primer aves que Marco veía el mar o que simplemente iba de vacaciones, estaba fascinado. Mientras que el mayor se movía en su elemento él pecoso solo se sentía seguro a su lado, en ese barco exclusivo solo había gente de alta sociedad por lo cual Marco se sentía incomodo y fuera de lugar, después de todo solo era un chiquillo sin educación ni apellido rodeado de tiburones financieros, a excepción de ese gentil muchacho de ojos verdes, el hijo de un medico que pronto heredaría una cadena de clínicas de prestigio, cuando podían charlaban de frivolidades, el castaño era muy alegre pero toda su felicidad acabo en cuanto Jean los vio juntos, disfrutando del clima y la vista
-Marco, vamos- su voz había sido demasiado firme y su semblante era rígido y osco
Apenas la puerta del camarote se cerro, el infierno se desato sobre el mar
-¿QUE CREES QUE HACES? SABIA QUE ME ENGAÑABAS, PERO CON ESE IDIOTA DE MIERDA, QUIEN TE CREES QUE ERES- un empujón, un golpe leve, Marco no reacciono, no se defendió, cuando su novio gritaba le daba miedo, las cosas se salieron de control, en pocos minutos los gritos disminuyeron pero los golpes aumentaron, ya no eran empujones provocativos, de esos que te hacen tambalear y nada más, eran patadas y golpes de verdad, de esos que te dejan sin aliento, de esos que te aturden.
Así empezaron las cosas, pero no pararon, cada día en el crucero era más terrorífico, Eren, el joven amigo del pecoso se había mostrado horrorizado al ver el ojo negro y el labio partido de este lo cual provoco otro "episodio"; en el baño de la habitación Jean pateaba sin parar a su novio, quien estaba punto de desmayase por el golpe contra el lavabo que se había dado al principio de la discusión, Marco sentía la cabeza pesaba, con un dolor pulsante, los gritos del rubio habían perdido sentido hacia mucho, el joven ya se había rendido, ya no intentaba dar explicaciones o pedir perdón, solo intentaba defender su cuerpo de los golpes e intentar respirar nuevamente con normalidad.
Al primer puerto ambos abandonaron el barco bajo la mirada atenta de Eren, quien había avisado a las autoridades del navío, las cuales fueron sobornadas por Jean para que no alertaran a la policía portuaria.
En Grecia las cosas mejoraron, el rubio se volvió increíblemente tierno, le pidió disculpas de mil formas y lo colmo de regalos, como de costumbre Marco lo perdono, no soportaba la idea de estar solo, no sabía que hacer de su vida sin la guía de su novio, pero aunque los golpes pararon las escenas de celos siguieron presentes en cada momento
"Si camino mirando el suelo, Jean no se enojara y no me dejara"
"El me cela porque me ama"
"Esta vez no fue tan malo, me golpeo peor antes"
"Me lo merecía"

¿Porque era esta vez? ¿Acaso importa?
La sangre brotaba de su nariz como agua de una fuente, otro golpe hacia su cara y luego un rodillazo en su estomago, Marco cayó al suelo, recibiendo una nueva patada pero esta vez en su cabeza
-¿CON QUIEN ME ENGAÑAS?- Jean lo miraba con rabia, el miedo que sentía ante esos ojos lo paralizaba, este ahora lo tenía agarrado de la camisa y continuaba a golpearlo contra la pared del cuarto, el agarre se hizo mayor hasta el punto en el cual ya no era su ropa si no su cuello el que era agarrado con excesiva fuerza impidiéndole la llegada de aire a los pulmones, los labios del mayor chocaron con fuerza y rabia contras los de pecoso, un beso pasional se abrió camino entre ellos, cediendo todo tipo de enojo y frustración a la gran cama que los esperaba, las ropas fueron desapareciendo entre tirones y manotazos, las mordidas del mayor y los chupones dejaban marcas que serian visibles por días, pero al mismo tiempo sus movimientos lo llenaban de placer, los gemidos retumbaban en la habitación, amplificando la situación , y así dejándose llevar por un amor sin límites ambos llegaron al clímax, en un abrazo demasiado fuerte para ser real.
Luego de que Marco se bañara Jean lo curo con ternura, le vendo las heridas y lo meció amorosamente en sus brazos diciéndole palabras dulces y brindándole consuelo, ya no pedía disculpas por sus actos, solo se comportaba de manera afectuosa para compensar el daño, sin embargo Marco siempre tenía una sonrisa feliz ante este trato tan cálido, siempre contento de ser protegido por su único amor, protegido de el del mismo, protegido de los monstruos que el mismo Jean creaba para asustarlo, protegido de la soledad.

Horas más tarde un escuadrón de policía irrumpió en la mansión, llamados por una mucama que temiendo por la vida del joven moreno había denunciado los maltratos y abusos, cuando estos llegaron y vieron el estado deplorable del joven procedieron al arresto de Jean, sin embargo Marco intento evitarlo, viendo en la policía un enemigo, oponiendo resistencia y apresurándose a conseguirle un habeas corpus a su novio a través de un abogado, el joven magnate fue dejado en libertad pero a los minutos fue llevado a un hospital psiquiátrico para una evaluación, según las ahora múltiples denuncias ambos jóvenes necesitaban ayuda profesional.
Marco vio suceder todo esto sin poder mover ni un dedo, la policía lo había llevado a un centro de ayuda para Victimas de Violencia Domestica y Trata de Personas, aunque se había negado a hablar el mayordomo lo hiso por él, conto como su novio le había impedido relacionarse con terceros y como lo había obligado a dejar la escuela, como lo había forzado más de una vez a hacer cosas que no deseaba siendo aun menor de edad , para los golpes no hubo necesidad de muchas explicaciones, lo que si fue notable en sus entrevistas con los psicólogos fueron las secuelas de su noviazgo.
-Señor Bort ¿usted sabe lo que es el Síndrome de Estocolmo Domestico?
-No…- el muchacho había adoptado una actitud sumisa, creyendo que si se comportaba bien lo dejarían volver con su pareja, queriendo evitar todo tipo de confrontación con los "adultos", con sus veinte años aun se comportaba como un quinceañero a causa de las manipulaciones de Jean.
-En nuestras charlas usted tiende a naturalizar el trato violento de su pareja y a excusarlo, usted creó un verdadero lazo con su agresor, complaciéndolo con la falsa creencia de que en algún momento las cosas mejoraran
-No es cierto, yo lo amo, el todo lo que tengo, el es el único que no me abandono, yo le debo todo, yo no tengo nada fuera de el, él me cuida
-Eso nos lleva a la siguiente cuestión, desde que lo separamos de su pareja ha tenido más de un ataque de pánico, taquicardia y alucinaciones fruto de su firme creencia que sin su pareja usted está solo y desamparado, creencia que lo llevo no poder hacerse cargo de sí mismo sin el apoyo económico y psicológico de su novio, a eso se le llama Trastorno de Personalidad por Dependencia, nace a raíz del abandono por parte de sus padres y del Estado que lo dejo desamparado cuando su núcleo familiar fallo, su falta de auto estima y de amor lo hizo buscar cariño en la primera persona que se ofreció a ayudarlo, usted no lo ama, si el día en el cual usted se quedó sin un techo hubiera ido a la iglesia probablemente ahora tendría estos sentimientos hacia el cura
-¡MIENTES! ¿QUE SABES TÚ DE NOSOTROS?
-Se que ambos están enfermos, en un par de días lo llevaremos a un centro especializado en adolecentes con problemas psicológicos

En la habitación que le habían asignado Marco se desahogó con su compañero Fubar un joven que había sido rescatado del Trabajo Esclavo al cual había sido sometido por su padre, ambos se habían hecho bastante amigos, el joven había olvidado cómo se sentía tener un amigo, pero estaba dispuesto a renunciar a eso con tal de volver con Jean. Cuando su abogado fue a verlo no le dio buenas noticias, era más sencillo que el saliera antes de que a Jean le concedieran la libertad provisional, lo único bueno que pudo conseguir fue un celular de contrabando.
"Logre sobornar a un par de enfermeros, iré a buscarte en dos días"
Fubar había intentado convencerlo de no ir, pero Marco no podía estar sin Jean, el era su mundo, poco le importaban las heridas y los maltratos, solo quería estar a su lado.

La fuga fue ridículamente fácil, hacía años que Marco no salía de la casa sin el permiso de su pareja pero en el lugar donde se encontraba nadie lo retenía, podía salir tranquilamente al patio y dar un paseo, es más los médicos se vieron muy complacidos con su "mejora" ya que hacía solo días había estado en un estado de depresión severa, lo que nadie se fijo era el auto que estaba aparcado cerca de la reja del establecimiento, al joven le basto con trepar un árbol y saltar la valla, un juego de niños, para cuando notaron su ausencia ya había llegado la policía a alertar sobre la "misteriosa" fuga de Jean del manicomio, no hubo otra opción que emanar un mandato de captura para este -pues aun estaba esperando el juicio oral- y un perdido de custodia para Marco a quien consideraban "legalmente incapaz", sería estúpido pensar que el abogado no tenía nada que ver, el les consiguió una ruta de escape hacia una de las muchas propiedades no declaradas de la familia Kirschtein, el dinero puede comprar muchas cosas, un abogado fiel es lo primero que te conviene conseguir.
En medio de la atestada cuidad costera las cosas para la pareja fueron bastante bien, durante años Jean fue el novio perfecto, o por lo menos eso le pareció a Marco quien no había sido mas victima de violencias físicas, pero claro eso no es algo que pueda durar mucho, a sus veintidós años conoció a una joven que se mostro en seguida interesado en él, la "intromisión" de la mujer en la pareja desato nuevamente la ira de Jean.

Cuando el policía a cargo del caso llego a la escena del crimen solo retomo la carpeta para asegurarse de que fueran las personas correctas, controlo las fotos de los jóvenes y con un suspiro dio la orden de redactar la nueva página del expediente:
"Marco Bort raza caucásica, veintidós años, víctima de Trastorno de Personalidad por Dependencia y Síndrome de Estocolmo Domestica, se lo haya muerto por traumatismo de cráneo y fallo cardio respiratorio causado por hemorragia interna, en la mansión de Puerto Rico perteneciente a la familia Kirschtein.
Jean Kirschtein raza caucásica, veintisiete años, víctima de Paranoia Celotipica con alucinaciones, se lo haya muerto por una herida de bala auto inflicta –Se presume suicidio- en su propiedad de Puerto Rico, posible artífice material del asesinato de su pareja Marco Bort.
Ignacio Tops, cuarenta años, abogado del difunto Jean Kirschtein, sospechoso de complicidad por omisión de información ante las autoridades sobre el caso de Violencia Domestica de la pareja en cuestión y la fuga de ambos jóvenes, permanece desaparecido, según las evidencias encontradas en la casa su posible paradero es Israel "

"Si sufrís de Violencia de Género o Violencia Domestica hace la denuncia, no estas sol "