~Niña bien
Dime, Giselle, ¿por qué lloras? ¿No te ufanabas de saberlo todo en el campo de batalla? Llegaste a ganarle a una líder de gimnasio en tu territorio, ¿por qué lloras tan amargamente una simple derrota? ¿Te duelen las noches de desvelo estudiando para conseguir las notas perfectas que te volvían la chica popular? ¿Ya no tener los ánimos de tu club de fans? No, no... tú sabes la verdad. Te duele haber perdido ante un arrabalero cualquiera, ante un entrenador de poca monta con ropa tullida y cara sucia. Te ganó el chico que se forjó en la calle, en los valles, en las montañas, en el mundo lejos de los muros que te daban toda la seguridad que siempre necesitaste; te duele que la experiencia le ganó a tus libros.
