SAINT SEIYA NO ME PERTENECE, NI MUCHO MENOS LA MITOLOGÍA GRIEGA... SI FUERA ASÍ... YA SERIA MILLONARIA


…. De amores y otros chismes…

La brillante luz del sol comenzaba a ocultarse en todo el mundo.

Mientras que en el Olimpo, los milenarios dioses se encontraban en medio de un buen debate, en cuanto a los pobres sentenciados, Eros y Anteros suplicaban por sus vidas al voltear y ver el rostro de sus padres…

Cuenta una historia de las muchas que rondan por el santuario, sobre el momento en que los jóvenes dioses del amor fueron juzgados por sus travesuras, al flechar a medio olimpo en un festival en la querida tierra.

Bien, nuestro relato comienza de la siguiente forma. Una tarde los hermanos estaban aburridos en sus respectivos templos, cuando el menor de los dos llego a la habitación de Eros, el cual solo contempla el hermoso recorrido de Apolo, quien regresaba sobre el carruaje jalado por los imponentes caballos de pálido color, cuando el menor entro suplicante para ir a jugar un rato con los mortales en un lindo festival que se lleva a cabo en los límites del santuario de Pallas.

— ¿Quieres que nuestra querida madre nos castigue de nuevo por desobedecer sus mandatos? — cuestiono sensato el mayor de ellos.

Bien dice un dicho: "el miedo no anda en burro"... En este caso en Eros...

Y es bien sabido que la diosa del Amor, no solo es conocida en el olimpo por sus múltiples romances, si no como madre es de armas tomar... enserio...

— No se enteraran, vamos… Hermes dijo que hoy hay un festival en honor a nuestra tía Deméter y a Dionisio, por eso de las cosechas y de más. — dijo con cara de súplica el menor.

— Anteros, recuerda la última vez que desobedecimos a mamá, y el castigo que nos puso papá… no tengo ganas de que Fobos y Demios estén fastidiando por otros dos siglos…

Y no era para menos, la ultima travesura que se aventó este par fue cuando entraron sin permiso hasta guideca y se robaron el casco de invisibilidad de su tío Hades, todo para fastidiar a los mortales protegidos de Palas, aun tiene muy presente el castigo que les sentencio Ares, y eso por el bien psicológico de la sociedad lo omitiré.

— No se enteraran, además Hermes dijo que no hay problema, que nos cubrirá si nos descubren…

— Conociendo cual mentiroso es, no creo que se enfrente en medio de una reunión para cubrirnos…

Anteros tiene cierta devoción a su primo Hermes, siendo varios siglos mayor que este, es uno de los dioses con mas experiencia en cuanto a bromas se habla, sin mencionar que casi siempre el inocente de Eros sale afectado por este, al encontrarse en el momento inadecuado.

El joven cupido jamás se dio por enterado cuando fue el momento en que cayó ante las suplicas de su hermano menor; ahora camina entre aquellos mortales con la forma de un joven adolescente, de hermosos risos color ámbar, cubierto por un traje a la medida de color azul, mientras que su hermano menor, va de la misma forma, a diferencia que él tiene el cabello lleno de risos color azabache y el traje es de color verde.

Caminaban entre las multitudes, mucha gente llego a aquel lugar de distintas partes de la región y el extranjero, sin mencionar que la mayoría eran guerreros provenientes del Santuario de la quisquillosa Atena. Por algún motivo dentro de la cabeza del joven dios una alarma que grita a voz viva "PELIGRO" se encendió cuando estaban por entrar en aquel interesante lugar.

— No te preocupes, relájate, ya veraz que no pasa nada… — dijo su hermano, quien no le quita la mirada a varias doncellas que están por entrar al festival.

— ¿Es enserió? Anteros, la última vez que te hice caso, pase los últimos dos siglos encerrado en el "cuarto" {1} al lado del chismoso de Hermes… — rodó los ojos ante aquel recuerdo.

Su hermano, quien no aprende nada después de tantos siglos y castigos por parte de todos, tomo de la mano al mayor, quien solo sintió que su brazo se desprendería si vuelve a jalar de aquella manera.

— Hagamos algo, un código secreto — dijo emocionado mientras ya traía algunos bocadillos entre las manos, en realidad ni Eros entendió como es que los obtuvo — mantengamos ocultos nuestros cosmos, no creo que se den cuenta, pero si llegase a ocurrir, trata de lanzar una chispa y yo iré a tu rescate, si encuentras a algún otro de los nuestros, solo escóndete.

— ¿y tú que harás? — pregunto mientras restriega su adolorido brazo — no me salgas que iras por aquellas mujeres…

— Yo vine a disfrutar el rato, no estaré aburrido ni de niño bueno mientras que aquí hay una gran variedad de víctimas, anda, sé que quieres utilizar las flechas, nadie se dará cuenta si te escondes entre los pilares o los árboles.

— Está bien… ¡pero nada de vino! Si nos descubren porque estas ebrio, te juro que le pido prestado a Hades su querido micifuz y que te use de galleta…

No muy convencido por aquella amenaza efectuada a su hermano, Eros comenzó su andar mientras que Anteros se fue por la mesa del banquete. Sumergido en sus pensamientos el chico de risada cabellera llego hasta el centro del pueblo, en donde los aldeanos vestían con viejas ropas de antaño, aunque a él le parece muy absurdo pues están en pleno siglo XXI.

— Es para mantener la tradición — escucho una armoniosa voz a sus espaldas.

— Eres… tu… — dijo sorprendido ante la dueña de aquellas palabras — Nike, no es….

— Descuida, sé qué hace mucho tiempo que no vienes por aquí, prometo guardar el secreto si tú prometes no hacer desmanes…. Y cuidar al destrampado de tu hermano… — le dijo la pequeña diosa la cual guiñe un ojo en modo de complicidad.

— Descuida, Fobos no se encuentra por aquí — dijo sonrojado ante la mirada curiosa de su prima.

— Exactamente no me refiero a Fobos… sé que Anteros esta por aquí, y si Atena los descubre ten en cuenta del escándalo que armara…

— Ni me lo recuerdes… ¿quieres mostrarme el lugar? — dijo tendiéndole la mano a la pequeña niña de rojizo cabello

— Por mí encantada…

Desde la era del mito, Eros solía ir a visitar a su querida prima Nike a su palacio, en donde siempre la pedía consejo para vencer ante las idioteces que Fobos y Demios casi siempre se ven implicados, desde ahí una gran amistad se creo entre ambos Dioses.

Por otro lado, el curioso Anteros caminaba entre la multitud, asombrado del enorme cambio que ha tenido la tierra desde la última vez que bajo a visitarla. En la entrada de un lindo jardín, decorado con enredaderas y tulipanes, el chico se sentó en una de las bancas para degustar de un par de dolmades y dulces típicos de la región, pero digamos que el gusto no le duro tanto cuando logro visualizar a uno de sus primos en la entrada en compañía de una hermosa chica de verdes ondas…

— ¡Gamóto!{2} — soltó la palabra mientras toma lo que puede y se esconde detrás de la banca — lo que me faltaba… ¿Apolo por aquí? Seguro que ahora si nos descubren… — a como pudo tomo sus dulces y salió despavorido para encontrarse con su hermano.

Entre las hermosas fuentes danzantes, dos jóvenes uno mayor que la otra, corren emocionados por las travesuras que esta última incito. Eros esconde la prueba del delito, pues flecho a una pareja que estaba discutiendo y en una súplica de la pequeña Nike, este saco su arco y una flecha para unir nuevamente a la infeliz pareja. Cansados e hipando, toman asiento en aquel lugar, mientras ambos voltean a verse las caras de cómplices.

— Te juro que no me he divertido así desde que llegue al Santuario con Atena, por lo general siempre me mantiene vigilada, no es que sea cruel conmigo, solo que me sobre protege…

— ¿Entonces te escapaste del santuario? — pregunto inquieto

— No, en realidad me acompaña la dama más cercana a ella, dice que no está bien que me quede encerrada todo el tiempo, ella y otros santos de bronce están por aquí… solo me alegra haber desobedecido a nuestra prima, solo así pude verte después de mucho tiempo…

Ante aquellas palabras de inocente proceder, el pequeño Cupido decidió mandar todo al carajo, solo para darle una buena noche de diversión a su querida prima, la cual tiene siglos sin ver.

— Sabes, creo que me gustaría conocer a esa chica, si es la mente maestra para que escaparas del santuario….

Los ojos de la pequeña Nike brillaron ante aquella fabulosa idea, tomo de la mano a su querido compañero y juntos emprendieron la búsqueda de aquella heroína anónima. No muy lejos de donde se encuentra la gran fogata, un grupo de seis adolescentes caminan tranquilamente mientras bromean de la última jugada que le hicieron a Tatzumi, el ferviente guardián, seguidor, mayordomo, consejero y todólogo de la infanta ateniense.

— ¿enserio puso esa cara cuando le cayeron las cubetas con barro? — pregunta un chico de desordenada melena — ¡rayos! ¿Por qué no regrese a tiempo de la misión en Hungría?

— Porque te castigaron un mes por indisciplinado — le responde otro de largos cabellos azabache

— En realidad no te perdiste de mucho, pero sí, la pequeña Nike no dejaba de carcajearse ante los desplantes del tipo — dijo una chica de cortos cabellos, una parte color dorado y la otra colores turquesa — por cierto, seguro que estará disfrutando de los banquetes en este momento…

— Rene… no me digas que trajiste a la señorita Nike sin autorización de Shion…

— Hyoga, no me regañes, me la aplico de nuevo… hubieras visto sus ojitos de borrego a medio morir ya ni a Kiki le salen tan bien… ¡miren están a punto de prender los fuegos artificiales! — dijo mientras tomaba del brazo a dos de los cinco acompañantes que la cuidaban.

— Y luego dicen que los infantiles somos nosotros — dijo Seiya, quien rodó los ojos ante las acciones de su compañera y casi hermana de armas…

— Algo tuvo que haberte aprendido…

La noche comienza a tornarse más cálida y dejando ver un cielo estrellado, los encargados del festival comienzan a poner orden en las siguientes actividades de la noche para hacerla más amena; Nike juega con un listón de color dorado, mientras que sujeta la mano de su querido primo, cerca de ellos pasa disimulando su apariencia Apolo, quien ignorando la verdadera apariencia de aquellos chiquillos solo los pasa de largo, por otro lado, Anteros está desesperado por encontrar a Eros y largarse antes que los metan en el pilar central de Pose. Aunque no dudo en hacerle una travesura a su primo, quien sigue en compañía de aquella joven dama…

— Con esto me dará más tiempo para escapar…

Saco su arco y craj, de el tomo una flecha color verde, la cual significa el amor no correspondido, luego apunto a su siguiente objetivo y observo mientras que la flecha atravesó el pecho de aquella chica.

Suponiendo el resultado, salio regocijando al imaginar la cara que pondría Apolo al recibir una buena y propinada bofetada por parte de la fémina. Siguiendo con si recorrido y utilizando un poco su cosmos, comenzó a buscar a su igual para ir de regreso a casa.

No muy lejos de ahí, una pareja camina tomada de la mano, una mujer de seductor cuerpo, cabellos largos y brillantes, ojos de color océano y de piel tan sedosa que parece una diosa, claro a los ojos de los mortales. Afrodita camina tomada de la mano de Ares, quien no disfruta mucho del paseo en compañia de la diosa.

— Te juro que si algún otro humano te mira de esa forma... Me va a valer un comino que mi querida hermanita los proteja...

— Me estas celando Ares? —. Dijo la diosa a punto de carcajada. — sabes que no te seria infiel cariño...

Cuando el dios de la Guerra estaba a punto de hablar, ven pasar a un chico corriendo como si Hades fuera por su alma, lo cual a ambos dioses les pareció familiar, pero decidieron ignorar el pequeño dato. Anteros por su parte casi tropieza al darse cuenta que sus progenitores estaban presentes en aquel lugar, cuando al fin puso atención delante de el, era tarde, pues sintió el repentino impacto, sudando la gota gorda, el chico se dio cuenta que su querido "familiar" estaba cubierto de pies a cabeza por la copa de vino que tenia en sus manos hasta hace un momento.

— Lo siento mucho... — solo sintió palidecer ante la vista furibunda de Zeus — no fue mi culpa... Se... Señor...

El imponente Zeus disfrutaba de una "romántica" cita al lado de su - bien sabida y cornuda - esposa, la cual miraba algunos artículos de joyería con temática de racimos de uvas y hojas de vid; el señor de los rayos estuvo a punto de tomar al chiquillo que lo ensucio todo, cuando detrás de el llega la diosa del matrimonio en compañía de su hermana/cunada Hestia, la cual lucia un hermoso collar de cadena de oro y una hoja de vid bañada igualmente en oro y se encontró de pura casualidad a su hermana, cuando las dos diosas vieron al imponente hombre cubierto con el vino que tanto disfrutaba, en cuanto a Anteros, logro escapar, no sin antes dejar un pequeño y casi insignificante detallito, mientras huía despavorido, olvido guardar el arco y el craj, del cual una pequeña flecha de color verde quedo tirada, por lo tanto el mayor la tomo, examino y reconoció el dejo de cosmos que hay en ella...

Entre las personas que danzan felices en el centro de la multitud, la joven diosa de la victoria baila con aquella mujer que le ha invitado a pasar una hermosa velada, sonriente toma de la mano a su querido primo, quien por un momento olvida ocultarse y solo se deja llevar por las emociones del momento. Cerca de ellos, dos hombres de fornida anatomía y dorado cabello, uno de ojos azules y el otro de ojos jade contemplan a la distancia a la joven que danza cual ninfa en el bosque. Al terminar la pieza, se reúnen con el diminuto grupo.

— Ya te atrapamos Rene! — dijo el de cabello corto.

— Aiolia... Milo... — casi se siente atrapada, pero el primero le pone una mano en el hombro en forma cómplice

— es una pena que la joven Nike este encerrada y no pueda disfrutar de la velada... Pero mas triste seria que la Diosa Atena se entere que esta aquí sin permiso alguno.

— Y como la vimos acompañando a Shion mientras llegan a la zona de baile, creo que seria buena idea que descansaras los pies en el lindo jardín que no esta muy lejos de aquí — dijo guiñando el ojo el de orbes azules.

A lo que la muchacha simplemente agradeció el dato, luego tomo de la mano a la infanta y en compañía de sus amigos y de Eros fueron todos al lugar sugerido por los mayores.

Entre la zona gastronómica, el joven dios del vino disfruta de una gran cata de vinos recién cosechados, entre la lejanía logra ver a la joven de dispareja cabellera, aun consciente decide ir a saludarle, pues desde hace algún tiempo son buenos amigos.

Rene y compania llegan hasta el hermoso jardin, que hasta hace algunos minutos fue testigo silencioso de la buena paliza que recibió Apolo; Eros se sentó a un lado de su prima, la cual noto que el romantico no deja de ver a su guardiana, por lo ciual decidio darle un empujoncito para ayudarle un poquito...

— Rene, ven siéntate aquí con nosotros —. Una mirada traviesa sale de las orbes castañas de la niña — quiero presentarte a alguien...


disculpen la tardanza, pero aqui les dejo es siguiente capitulo.

antes que nada un agradecimiento a todas aquellas personas que se toman el tiempo para leer las extrañas historias que salen de mi cabecita loca ;)

y otro agradecimiento aun mayor a todos aquellos a los que les han gustado todas las historias y me lo hacen saver por rw o mp. este capitulo va dedicado para todos ustedes =)

{1} aqui hago referencia alpilar sentral de posey por lo tanto luego hare un capi de ese castigo.

{2} literalmente quiere decir ¡demonios! en griego... agradesco infinitamente a googlesama, que todo lo sabe y lo que no... lo inventa xD