Capítulo 4.

Bueno quiero avisarles que estoy pensando terminar la historia con unos 3 capítulos más. Pero si me dan ideas tal vez dure un poco más.

Ninguno de los personajes me pertenece son propiedad del gran Hiro Mashima.

Acuario se encontraba junto a la cama de su propietaria Layla mientras sujetaba su mano fuertemente, la mujer había caído gravemente enferma poco después de haber dado a luz a su primogénita y los doctores habían dicho que no le quedaba mucho tiempo de vida, así que esto era lo menos que el espíritu podía hacer por ahora, permanecer al lado de su amada portadora.

Como quisiera regresar a aquellos días de aventuras junto a ella, en donde pasaban grandes momentos luchando contra ladrones y enormes monstruos, pero lamentablemente esos días terminaron, de un momento a otro Layla conoció a un hombre llamado Jude y comenzó a enamorarse de él, Acuario no podía evitar los celos y hacía lo imposible por evitarlo, pero al final la rubia siempre terminaba aceptando todas las citas que le ofrecía el hombre y la dejaba diciéndole que ella siempre ocuparía un lugar en su corazón.

Cuanto se arrepentía ahora de callar siempre lo que sentía, cada vez que tenía la motivación de decirle a la maga celestial que en realidad significaba más que una amiga para ella, su estúpido orgullo siempre salía a la luz y prefería guardarse sus emociones. Finalmente sus esperanzas se desvanecieron cuando la pareja decidió casarse y al poco tiempo Layla quedó embarazada. Le dolía, cada vez que veía el vientre de la maga crecer más y más y cuando esta le decía que pusiera su mano para poder sentir las pequeñas patadas que la niña daba, odiaba, odiaba a Jude por haberle arrebatado lo que más preciaba en este mundo y abandonarlo, pues ahora se encontraba más ocupado en sus estúpidos negocios. En fin sabía que su amor nunca iba a ser correspondido, y si así fuera no funcionaría, en cualquier momento Layla se iba a ir y ella quedaría sola y dolida, así que decidió no insistir más.

Finalmente la niña nació, Lucy, Lucy Heartfilia fue el nombre que le dieron sus padres, para alivio de Acuario, la niña era idéntica a su madre, odiaba a esa niña, ya que el embarazo se había complicado y los doctores habían informado que la madre no viviría por mucho, sabía que en realidad la pequeña no tenía culpa de nada, pero era la causante de que Layla se fuera antes de lo esperado.

Habían pasado ya cuatro años desde aquel entonces, la pequeña Lucy había crecido convirtiéndose en una hermosa niña, pero por otro lado la salud de Layla se había complicado, ya no tenía las mismas fuerzas de antes y cada vez parecía que el color de su hermosa piel iba desapareciendo, aun así hacía todo lo posible por hacer sonreír a su pequeña hija.

-¡Una sirena! ¡Una sirena!-decía alegremente la pequeña con los brazos extendidos cuando la maga decidió presentarle a su hija a su fiel espíritu, cuando finalmente se cansó de "jugar" con la sirena, Acuario se acercó a Layla.

-Sé que cuidarás bien de ella-fueron las palabras que le dijo, sabía lo que significaba, pronto Layla partiría a un lugar mejor y aun que le costaba aceptarlo, lo prometió, ella cuidaría de la niña por su portadora.

Y ahora ahí estaba, sujetando fuertemente su mano, como pidiéndole que se quedara con ella, como siempre Layla sonreía, aun en sus últimos momentos de vida ella mantenía su radiante belleza.

-Prométeme que cuidarás bien de Lucy-dijo nuevamente.

-Lo haré-contesto Acuario quien trataba de contener la lágrimas de sus ojos.

-Gracias

-¿Eh?

-Por todo lo que has hecho por mí, has estado siempre a mi lado, sobre todo en los momentos más importantes de mi vida-dijo Layla.

-No fue nada-respondió la sirena.

-Acércate-pidió la rubia y Acuario así lo hizo.

Pero jamás esperó que Layla la besara, tenía que estar soñando o algo parecido, pero el dulce roce de sus labios sobre los suyos le dijo que esto era real, ese beso la hizo volver a aquellos días donde eran solo las dos, así que cerró los ojos haciendo que las lágrimas contenidas cayeran lentamente disfrutando de ese pequeño momento de felicidad.

Cuando se separaron, quedó contemplando sus hermosos ojos marrones, mientras que Layla le acariciaba la mejilla.

-Siempre supe lo que sentías por mí Acuario, lamento no haber correspondido tus sentimientos, pero al menos quería agradecerte por todo lo que has hecho. En ese momento solo quería echarse a llorar al lado de Layla, pero nuevamente su orgullo se lo impedía, tenía que ser fuerte por ella y por Lucy. Esa misma tarde Layla murió, ahora lo único que le quedaba era Lucy, odiaba a esa niña, pero por Layla cuidaría de ella.

Los años fueron pasando, algunas cosas habían cambiado, Ahora Lucy había aprendido a usar magia celestial y se le ocurría invocar al espíritu desde una pecera, hasta la tina de baño, cosa que le ponía los pelos de punta a la sirena, no obstante se había encariñado con la niña, así que odiaba cada vez que la niña mostraba un gesto de amor hacia su padre y el muy idiota la regañaba con la excusa de sus negocios, cosa que ponía triste a Lucy y a la vez rompía el corazón de Acuario. Siguió creciendo y cada vez se hacía más hermosa, cada vez se parecía más a ella, a Layla, quizás seguía siendo torpe e inexperta, pero ahí estaba su hermoso cuerpo, su bien detallado rostro, esos hermosos ojos marrones, su cabello dorado, su amor bondad y dedicación, Acuario repasaba cada detalle de la chica y todo le recordaba a Layla, aunque no lo quisiera admitir se estaba enamorando nuevamente, como era posible que esa niña haya robado lo que quedaba de su corazón, fue por eso que se dedicó a hacerle la vida imposible a la maga, porque su orgullo no la dejaba aceptar esos sentimientos, odiaba amar a Lucy Heartfilia.

Ahora, en un momento de desesperación le pide a la rubia que rompa su llave, era la única forma de salvar a sus amigos y sobre todo a ella misma, le había prometido a Layla que protegería a su hija cueste lo que cueste y si eso significaba separarse de ella así lo haría.

-¡Te amo Acuario!- gritó Lucy mientras rompía el objeto de metal. Acuario quedó paralizada, sabía lo que ese te amo significaba, por primera vez sus sentimientos eran correspondidos, pero ya era demasiado tarde, así que con lágrimas en sus ojos se acercó hacia Lucy mientras sentía como su cuerpo se desvanecía del plano terrenal y la tomó de la mejilla, Lucy inmediatamente levantó la mirada, en ese momento pareció que el tiempo se hubiera congelado para las dos. Sin perder más tiempo, Acuario cerró la distancia entre sus labios, Lucy al inicio se sorprendió, pero lentamente cerró los ojos, ese beso fue igual que el otro, dulce pero a la vez amargo, no entendía como un beso podía causar tanto dolor. Lucy abrió los ojos y vio como Acuario poco a poco desaparecía en brillo dorado mientras aún tocaba su mejilla.

-Gracias por todo-fue lo último que dijo Acuario antes de desaparecer por completo, ahí quedó Lucy con un profundo dolor en su corazón, llorando fuertemente. En el mundo celestial apareció la sirena, todos estaban reunidos ahí, así que contuvo su dolor y pasó de largo, todos comprendieron que quería estar sola, al llegar a su habitación cerró la puerta y lloró, lloró amargamente, ahora no había nada que pudiera hacer, primero Layla y ahora Lucy, las dos persona que había amado de verdad en su larga vida, se habían ido, pues su torpe orgullo siempre volvería a ganar.

Espero que haya quedado bien, ya que me inspiré para escribir esto. Bueno me gusta pensar que Acuario estaba enamorada de la madre de Lucy al inicio y después llegó a enamorarse de Lucy, lo cual sería la razón de su odio, ya que ella es muy orgullosa para admitir algo asi.

He estado pensando y veo que esta pareja no tiene nombre, ¿Cómo le llamarían ustedes? Aqualu, Aqualucy, Lucario (este me recuerda a un pokemón XD)

Recuerden manden ideas para poder continuar con las historias.

Sigan leyendo y comentando.