Desperté exhausta, me sentía como si no hubiera cerrado los ojos en toda la noche, y era normal, las pesadillas que tuve ese día fueron sin lugar a dudas las peores que tendría en toda mi vida. Sin embargo, yo misma elegí ese camino.
"Encontrarás el sentido a esas imágenes con el tiempo, trata de mantener la cordura hasta entonces" Aquellas palabras de Irina solo aumentaron más mi confusión. Gritos, edificios altos siendo derrumbados e imágenes de objetos y criaturas que nunca antes había visto ¿Podría tratarse de nuestro planeta de origen? Pero por qué razón no guardo en la mente nada sobre ello, ¿acaso Valakar me estuvo ocultando algo? Tendría que preguntarle cuando le viese de nuevo, aunque eso podría llegar a ser algo difícil.
Un característico olor distrajo mi mente y despertó a mi estómago. Un gruñido hizo aparición, dejándome en claro que tenía hambre, y que hacía bastante que no había probado bocado.
Entré a la cocina, una pequeña habitación habilitada para preparar alimentos básicos a partir de una hornilla de gas y un sistema de agua corriente.
Irina preparaba algo mientras movía su largo cabello verde, recogido en una cola de caballo, de un lado a otro. Absorta en su quehacer, no notó una temblorosa mano que, con miedo, asomaba por su lado dispuesta a robar un trozo de aquello que tan buen olor emanaba. Para cuando se diera cuenta, el delito ya había sido cometido.
Una furiosa mirada de desaprobación fue dirigida hacia mi mientra dicha mano aproximaba con lentitud aquel trozo robado a mis labios y éstos daban un buen mordisco. Irina no dijo una palabra, tan solo quedó con aquella mirada, esperando una explicación. "febo un bia fin bomer" dije mientras trataba de masticar la cantidad de comida que mis pequeñas mejillas intentaban sostener. "No entiendo nada si no masticas primero" Pronunció finalmente, mientras con sus uñas producía un incesante sonido al chocarlas contra la encimera. Tragué finalmente y me dispuse a responder de nuevo, pero fui interrumpida antes de que pudiera continuar.
"Mira, no importa, ¿espera fuera vale? Ya casi está esto listo" Asentí con la cabeza y salí de la cocina, no sin antes oírla musitar algo sobre la poca educación que recibían los niños en estos tiempos. Se quejaba, pero yo sabía que era una persona muy amable.
El desayuno fue espléndido, no había comido algo tan bueno en mucho tiempo, a pesar de haber sido preparado de manera tan simple. Pero, los momentos tranquilos no durarían tanto tiempo. Esto tan solo era la calma que precedía a la tempestad.
Irina me comentó sobre una "misión" Me dijo que con ellos despejaría mis dudas sobre si unirme a la organización o no. Yo no sabía de qué estaba hablando, pero si esa misión me ayudaría a conocer más sobre el incidente que llevó a la muerte de padre, no tenía motivos para negarme.
Esperamos a la noche, las luces de toda la nave se apagaron y la oscuridad se hizo casi absoluta. Iluminadas brevemente por los vaivenes de los guardas de seguridad de la nave, salimos al exterior del edificio.
"Creí que nos estaban vigilando, ¿no sabrán que nos estamos escapando?" Era algo en lo que no había reparado hasta ahora, nos vigilaban, si, ¿pero cómo lo hacían? ¿Cámaras, micrófonos, sensores de calor? "No te preocupes por eso" Me respondió sacándome de mis dudas "Los guardias encargados de vigilarnos son topos de nuestra organización". Finalizó mostrando una sonrisa de satisfacción, a la que no pude evitar responder.
Llegamos a un pequeño hangar en unos minutos, en él, una pequeña nave se encontraba anclada y preparada para despegar. Entré al pequeño transporte y encontré a un chico joven que se disponía a conducirla. "¿A dónde os llevo?" Preguntó con una sonrisa socarrona en cuanto Irina cerró las puertas. "Deja de perder el tiempo". Le respondió secamente.
Tomamos el vuelo durante diez largos minutos y aterrizamos en La Leva, nave insignia de la flota hasta que La Imperio la destronó tras el gran incendio que costó la vida a miles de libros con años de información sobre la raza humana.
"¿Por qué hemos venido aquí?" Pregunté a Irina tras bajarnos de la nave. "Ven conmigo y no hagas ruido" Fue todo lo que respondió.
Nos colamos en la antigua biblioteca, quemada hasta los cimientos, no entendía el por qué habíamos ido allí, pero estaba algo ansiosa por descubrirlo.
Irina se acercó a una estantería, de la mochila que llevaba a su espalda saco un extraño dispositivo que emitía una fuerte luz láser. Tras pulsar el gatillo, la estantería frente a nosotros se desintegró con un leve siseo. No pude evitar contener el aliento de la impresión, ¿era eso un arma? ¿De dónde habría podido sacar algo de tal potencia? Pero lo que más me inquietó, fue que tras la estantería dónde antaño se encontraban los libros sobre investigaciones humanas en el planeta Tierra, se encontraran una escaleras hacia un segundo sótano del edificio. Ambas nos miramos y dimos un paso adelante.
"Jeremías" Pronunció "Él formaba parte de la organización, murió poco después de contarnos sobre la existencia de este lugar" Dijo con la voz áspera, con susurros casi imperceptibles. "Él era... un valioso miembro"
Llegamos a una puerta de metal blindado, la entrada era imposible sin conocer el código de acceso y lo que es más, el material de la puerta era muy resistente a las armas atomizadoras por lo que el aparato de Irina no sería eficaz.
Irina abrió su mochila una vez más y, sosteniendo su arma con la boca, sacó con ambas manos un artefacto rectangular con pinta de pesar demasiado como para que una chica tan delgada lo llevase en su mochila con tanta facilidad. Abrió la caja y de ella sacó un cartucho pequeño. Insertándolo en el arma atomizadora, la apuntó hacia la puerta blindada.
"Esto va a hacer mucho ruido, tendremos que recoger toda la información que podamos con la mayor rapidez posible, aléjate de la puerta". ¿Recoger información? ¿Quiere esto decir que esta instalación secreta pertenece al gobierno y posee pruebas que puedan inculparlos? De ser así se podría sacar a la luz la información y acabar con esto.
Seguí sus instrucciones tras asentir con la cabeza, estaba nerviosa, nerviosa y seria. Tenía muchas cosas que decir y preguntar, pero simplemente no me salían las palabras. Un fuerte silbido retumbó en las paredes y, en el extremo del aparato de Irina, un pequeño orbe negro se formó y, con tan solo acercarlo un poco más, la puerta fue engullida por el mismo.
"Un agujero negro" Dije para mi misma con asombro. "Luego te lo explico, ahora démonos..." Sus palabras fueron interrumpidas y ambas no pudimos más que contener el aliento, horrorizadas por la imagen que se extendía ante nuestros ojos.
Grande tubos llenos de líquido, en su interior, personas se encontraban en un estado de suspensión, no podía ver si estaban vivas o muertas, pero lo que si recuerdo, es el rostro desencajado de Irina al ver en uno de aquellos tubos a alguien querido para ella.
