Cap 3.
…sentí un aroma que nunca había sentido en mi habitación, era una mezcla entre hierba buena y menta, sonreí, era el olor de Harry Potter.
INICIO DEL CAPÍTULO.
Esa noche dormí más tranquila que nunca, el olor de mi estudiante era un calmante natural que me hacía caer en un sopor relajante, desperté sintiéndome des estresada y miré el reloj, todavía tenía tiempo para alistarme y desayunar algo antes de ir a dar lecciones, me metí al baño y al ver que Potter todavía seguía dormido lo fui a despertar.
- Señor Potter, arriba- dije tocándole un hombro para que despertara.
- Mione déjame dormir unos minutos más- apartó mi mano con un movimiento suave de hombros.
- No soy Hermione Granger, Potter muévase que le va a dar tarde- me estaba cansando de que no se levantara.
- Mione fuera- tomó su almohada y la colocó detrás de su cabeza, tenía que tomar medidas extremas para no llegar tarde a mi trabajo.
- Harry- dije imitando bastante mal la voz de la señorita Granger- ahí viene Voldemort (N/A: ya sé, muy cruel)
- ¿Dónde?- gritó y se levantó de un salto, observé que dormía solamente con un bóxer negro, su cuerpo era bastante fornido por la guerra, tenía varias cicatrices surcando su pecho, sabía que varias las había hecho el mismo Voldemort pero al notar que él observaba mi escrutinio aparté mi cara y empecé a salir.
- En la cocina hay desayuno pero hágalo rápido para llegar a tiempo que tengo que ir a dejarlo hasta pociones.
Me senté en un sillón a esperar que mi alumno terminara de alistarse, había descubierto algo de él, tenía un sueño bastante pesado y era algo perezoso en las mañanas, tendría que aprender a lidiar con eso todos los días, necesitaba encontrar a la señorita Granger y preguntarle cómo hacía ella para evitar eso.
Salimos y bajamos hasta las mazmorras, Severus parecía bastante cansado pero estaba tranquilo, lo saludé con una mirada y el señor Potter entró a su salón a recibir las lecciones, subí rápidamente hasta mi aula, odiaba en ese momento que ella quedara en una torre.
Pasé el resto del día tratando de hacer centrar a los estudiantes en sus lecciones, esto se estaba saliendo de nuestro control y Albus estaba tratando de solucionarlo pero parecía que los chicos seguían en vacaciones, por último ese día llegaron los de séptimo año a recibir lecciones, empecé a retomar todos los hechizos que habían aprendido durante los años pasados, tenían un verdadero conocimiento práctico de todos, al terminar la lección llamé a Hermione aparte para preguntarle lo que necesitaba de la mañana, ella sonrió y me contestó que levantaba a Harry quitándole todas las sábanas y empujándolo fuera de la cama, sonreí y la acompañé hasta las mazmorras.
Pasó rápidamente la semana y estaba bastante feliz de tener a ese muchacho en mi casa, al principio había sido tenso y él había tenido que ayudarme en los papeleos del ministerio, sabía que estaba tenso por no poder hacer nada más que esperar sin poder atacar pero al transcurrir la semana habíamos empezado a tratarnos mejor, él era servicial y muy tranquilo, cuando terminaba sus deberes y no estaba tan cansado me ayudaba con los ensayos que debía revisar, era bastante divertido y rápidamente habíamos entablado una amistad, ese día era miércoles y estábamos esperando a Severus y Pomona para empezar las lecciones.
- Profesora- me llamó- ¿puedo pedirle un consejo?- se acercó y sentó en frente de mi escritorio.
- Sí Potter, ¿qué desea?
- Profesora- se pasó una mano por su cabello, había aprendido que ese gesto en él era nerviosismo- necesito quitarme de encima a…- empezó pero alguien abrió la puerta del salón.
- Harry- gritó la señorita Chang acercándosele y dándole un suave beso en los labios, me enfurecía que alguien hubiera irrumpido de esa manera en mi salón de clases.
- Cho yo…- empezó a tratar de explicarse pero ella no lo dejó terminar de hablar, atacó su boca y él amablemente trató de separarla in ningún éxito.
- 50 puntos de Ravenclaw por un comportamiento inadecuado señorita Chang- dije tratando de salvar a mi alumno de esa incómoda situación en la que estaba.
- Pero profesora- trató de explicarse pero le hice señas de que se retirara, sabía que más valía no arriesgar más puntos de su casa.
- ¿Qué me estaba diciendo?- le pedí para que continuara con lo que estaba diciendo antes de la interrupción.
- Necesito quitarme a esta mujer de encima- explotó con toda la frustración que tenía dentro- no me deja en paz, pasa besándome cada vez que la veo y yo no la quiero, odio que me bese y no soporto ni tenerla cerca, cree que porque soy Harry Potter debo de estar con ella siempre.
- Cálmese Potter- le pedí tranquilamente y él se volvió a sentar donde estaba antes- oblíguela a escucharle, solo así podrá terminar eso con ella.
- Sí señora- respondió y empezaron a entrar todos los alumnos.
Empezamos a practicar nuevos hechizos, observé que Potter, Malfoy y Granger no dejaban de pasarse un pedazo de pergamino por sus pupitres tratando de que yo no lo viera, sonreí, sabía que ellos poco podían hablar en los pasillos de Hogwarts al lado de algún profesor y estando con nosotros tres no podían hablar prácticamente nada y por eso permití que lo hicieran en mis clases, reía internamente al observar como miraban de reojo donde estaba yo y pensaban que podían esconderme algo a simple vista, eso explicaba el por qué mi casa había perdido 100 puntos el día anterior y Slytherin 50, Severus Snape los había pillado y él no iba a aguantar mucho ni tampoco iba a considerar la situación de los muchachos, las clases de transformaciones terminaron y ellos tres se acercaron a mi escritorio.
- ¿Qué tiene ahora?- les pregunté a los tres.
- Ellos Adivinación y yo Runas Antiguas- me dijo Hermione Granger por los tres.
- Vamos- me puse de pie y los acompañé.
Dejamos primero a Malfoy y Potter con Sybill Trelawney, no confiaba lo suficiente en ella pero no podía dejar a los muchachos sin recibir esas lecciones, Granger y yo tomamos un atajo hacia los pisos inferiores donde trabajaba la profesora de Runas.
- Minerva- me llamó Hermione, en la guerra ambas habíamos trazado una amistad por la ayuda que habíamos tenido que darnos- ¿lograste encontrar alguna manera de despertar a Harry?
- No Hermione- contesté sinceramente- pero ahora puse un despertador que es bastante fuerte, después de unos cinco minutos él empieza a despertar pero lo hace con un pésimo humor- ella rió.
- Harry es muy difícil de despertar, Ron lo pateaba para que saliera de la cama- vi como se entristeció y traté de animarla, llegamos al salón de clases de ella y nos despedimos.
Terminé una media hora que tenía con unos chicos de primer año, bajé hasta la Sala de Profesores, tomé mi varita y empecé a hacer té con un pequeño hechizo, al empezar a tomarlo llegó bastante rápido Severus hasta la puerta.
- Minerva- me llamó él y dejé mi té en una mesita- necesito que vayas por Granger al salón de Runas Antiguas y la cuides esta tarde, hay una emergencia con mortífagos afuera del castillo.
- Podría ayudarte con ellos- agarré mi varita en las manos- las profesoras Vector y Trelawney pueden hacerse cargo de los muchachos.
- Necesito que ella se quede contigo Minerva- dijo desesperadamente- no podré centrarme si sé que ella puede estar en peligro- estaba confesándome inconscientemente que le preocupaba la seguridad de Hermione, sonreí y asentí.
- Lo haré- él salió corriendo hacia la entrada del castillo.
Bajé hasta donde había dejado a Hermione, observé cómo iba saliendo y vi su cara de decepción al verme, ¿qué estaba pasando ahí?, preferí no preguntarle y subir por los otros muchachos, Pomona estaba esperando a que llegara para poder bajar con Malfoy, sabía por su rostro que estaba harto de estar en los invernaderos pero según Albus era bueno para él que aprendiera que la tierra le daba lo necesario para que él mantuviera ese status que tenía, bajamos al Gran Comedor para cenar y vi como los tres se sentaban en una misma mesa y hablaban, Severus llegó bastante cansado pero estaba bien, se acercó a Albus y a mí y murmuró un simple- hecho- terminamos de comer y parecía que estaban en una verdadera reunión interesante, Pomona los interrumpió y los tres se veían molestos, Trelawney se acercó a mí y empezó a hablarme.
- Este Potter está bloqueando mi ojo interior, sé que no puedo castigarlo pero hoy empezó a gritar con la señorita Chang y bloquearon todas las energías de mi sala- empezó a esparcir incienso por donde yo estaba haciendo que mis fosas nasales se irritaran.
- Hablaré con él- le prometí y salí rápido del lugar.
Potter iba al lado mío y subimos rápidamente hasta llegar a mi pequeña casa, tenía que hablar con él pero no podía negar que había hecho lo correcto.
- Potter- dije y él volteó a verme.
- Sí profesora McGonagall.
- ¿Por qué Sybill está furiosa?- prefería que él lo confesara.
- Hablé con Cho en sus lecciones- agachó la cabeza avergonzado, sonreí ante ese gesto.
- Ella no estaría furiosa si solo hubieran hablado Harry- bajé el tono de voz, necesitaba que tuviera la confianza para contarme antes de tener que enfrentarlo.
- En realidad ella empezó a gritarme y yo traté de que bajara el tono pero no quiso, ella gritó y la profesora empezó a gritar que habíamos tapado su ojo interior y no podría predecir o algo así- sonreí, trataba de ser sincero conmigo.
- ¿Y por qué se gritaron?- le señalé un sillón para sentarnos, él lo hizo al lado mío.
- Porque le dije que no quería nada con ella, que sentía algo por alguien más y ella me dijo que solo debía estar con ella, mencionó algo así como el status o algo así y ahí intervino la profesora, no se lo tomó muy bien- dijo viéndome con un rostro infantil, me reí de su comentario y él se unió a mis risas, al terminar de hacerlo lo observé detenidamente, tenía unos bellos ojos que hacían estremecer a cualquiera, tenía las facciones completamente de adulto, su cabello estaba desordenado pero sin ser descontrolado, se veía adorable como estaba, observé sus labios, entreabiertos y eran bastante gruesos, se curvaron en una sonrisa a la cual respondí.
- ¿Entonces quién le gusta señor Potter?- necesitaba saber para ver quién iba a estar en mi despacho más tiempo del normal pero él no me contestó, sencillamente se levantó del lugar, abrió el telescopio y empezó con los deberes de Astronomía.
Lo observé como trataba de encontrar algún cuerpo celeste, su cuerpo era algo que muchas mujeres deseaban, lo sabía por la cantidad de cartas de admiradoras que todos los días, miré que tenía puesto un pantalón de vestir del colegio con una faja negra, la camisa blanca con la corbata deshecha y las mangas arremangadas, miré su rostro y no podía separar mi mirada de sus labios para empezar a hacer el trabajo que tenía que hacer, una idea surcó mi mente pero era bastante estúpida, habían muy pocas posibilidades de que fuera cierta pero ¿qué hacía observando a mi estudiante? La idea tomó más fuerza en mi mente y me atreví a decirla suavemente, ¿sería que empezaba a gustarme Harry Potter?
FIN DEL CAPÍTULO.
Hey, ¿qué tal? Ya ambas parejas aunque no quieran aceptarlo empiezan a fijarse en el otro, parece que algo va a pasar.
Espero sus reviews, besos.
Mnica Snape.
