Cap 5.

- Piénselo- dije y me encaminé a tomar una ducha- tengo algo que decirle.

INICIO DEL CAPÍTULO.

Sentía el agua caer suavemente haciendo que mis músculos se relajaran lentamente, sabía que no podía durar más tiempo del necesario ahí dentro, salí y tomé una toalla para secarme y con un hechizo me vestí y arreglé mi cabello para dejarlo liso y cayendo suavemente hasta el centro de mi espalda, salí y encontré a Potter en un sillón completamente pensativo.

- Potter, ¿le pasa algo?- me preocupé por él.

- No señora- me respondió- ¿Qué me tenía que decir?- preguntó el muchacho mirándome.

- Hoy hay que salir de Hogwarts antes de que algo pueda ocurrirle, se presume que habrá un ataque en contra de alguno de ustedes tres y aunque el castillo es un lugar seguro Albus no quiere arriesgarlos a ninguno de los tres- le conté brevemente todo pero sin omitir ningún detalle- por eso necesitaba que pensara en algún lugar donde estuviera seguro porque no puedo pensar en nada.

- Yo sé, podemos ir al mismo lugar donde una vez estuvimos Hermione, Ron y yo antes de la guerra, ahí no nos encontraran y quiero enseñarle algo señora- terminó de hablar.

- Está bien Potter, vaya aliste lo que necesite y vamos- estaba confiando en él.

- Señora- lo miré- llévese algo que la pueda calentar, el lugar es muy frío.

- Si Potter, camine.

Vi a mi estudiante entrar a mi cuarto, entré al baño y cepillé suavemente mis dientes y me cambié de ropa, me puse unos zapatos bajos, unos pantalones negros y una blusa blanca larga salí al mismo tiempo que él, lo observé detenidamente, Potter tenía puestos unos jeans oscuros, una camisa manga larga negra y unos tenis deportivos, realmente ese vestuario le favorecía a su físico, quité mi mirada cuando supe que él se había enterado de mi escrutinio. Potter sacó de un pequeño bolso de mano un abrigo blanco, me lo dio y suavemente me dijo- póngaselo- había olvidado esa pequeña instrucción, salimos y fuimos hasta el bosque prohibido, una vez ahí me tomó suavemente por la cintura, puse mi cara en su hombro derecho, él era una cabeza más alto que yo, con un suave- plop- desaparecimos de ahí.

Aparecimos en un callejón muy oscuro, entre dos casas de varios pisos.

- ¿Dónde estamos Potter?- realmente no esperaba caer a ese lugar, él me miró y sonrió.

- Esta es solo una parada, no he olvidado que no hemos cenado ni usted ni yo, así que estamos cerca de un supermercado muggle, es solo para comprar algunas cosas y después vamos al lugar que le dije- extendió su mano rozando suavemente mis dedos, sentí una electricidad en ellos- sígame.

Caminamos un par de cuadras y llegamos a un supermercado local, entramos y Harry compró lo necesario para una cena, realmente me sorprendía como los muggles organizaban tan bien sus cosas y como mi estudiante agarraba casi sin observar algunas cosas que estaban envueltas, llegamos a un pasillo donde había algo alargado con una envoltura blanca, él agarró dos, los metió al carrito y siguió viendo cosas.

- ¿Qué es eso?- le pregunté muriéndome por la curiosidad

- Son Hershey's profesora.

- Potter- no tenía ni idea de qué era- que son los Hirs, eso.

- Hershey's McGonagall- me miró directamente con una sonrisa- son chocolates, ahora los va a probar.

- ¿Dónde va a cocinar eso?- habían muchas cosas que necesitaban cocina para hacerse, con magia algunas de ellas no quedarían para nada bien.

- Hermione hizo una tienda de campaña donde había hasta cocina señora, ahí lo haré- no me extrañaba para nada que Hermione pudiera hacer ese tipo de cosas.

Realmente estaba sorprendida con lo que mi estudiante hacía sabía que él venía de un mundo muggle pero no conocía l grado de organización, nos dirigimos hacia la caja y él sacó unos billetes y pagó por las cosas, salimos hacia el mismo callejón y volvimos a desaparecer. Llegamos a un lago hermoso, estaba rodeado de bosques siempre verdes, el paisaje era impresionante pero realmente el lugar era frío.

- ¿Dónde estamos?- pregunté curiosa.

- Ve ese lago- asentí- ahí fue donde nos tiramos después de robar la copa de Gringotts y salir encima de un dragón, no sé cómo se llama el lugar pero es bellísimo.

- Si es cierto Harry- me distraje al contestar, sentí como él se tensó y me arrepentí de haberlo dicho.

Potter sacó una tienda de campaña de su bolso, la extendió con su varita y puso en los alrededores los hechizos que sabía que Hermione le había enseñado, eran protecciones bastante resistentes y cuando él ingresó a la tienda puse un par de hechizos de mi colección, entré y vi que él se puso a cocinar, traté de quitarlo y hacerlo yo pero sencillamente no me dejó, me apartaba suavemente cuando intentaba tomar algún instrumento de cocina, él duró poco tiempo cocinando y nos sirvió un plato de sopa de brócoli con Coca Cola, realmente no esperaba las atenciones que estaba teniendo conmigo, cuando terminamos de comer él me dio el chocolate que había comprado en la tienda, realmente sabía delicioso, sonreí al terminar y él respondió mi gesto.

- Minerva- dijo y me sorprendí que me llamara por mi nombre- tengo algo muy importante que decirle- volteé a verlo sorprendida.

- Dime- contesté tratando de tener la confianza con él como el azabache lo tenía conmigo.

- E e e es qu qu qu que nnnn no sé co co cómo decirlo- dijo tartamudeando- es a a algo mu muy serio.

- Harry- me levanté de mi silla, caminé hacia donde estaba él- me estás asustando dime- puse una mano en su hombro.

- No sé cómo hacerlo- dijo y empezó a dar vueltas por la habitación.

- Empieza por el principio, eso sirve- necesitaba darle confianza.

- Es que siento algo muy fuerte que necesito decir- miró por una pequeña ventana al lado de la cocina, se veía muy nervioso pero estaba decidido.

- Pero ¿qué es Potter?, me estás angustiando- me estaba desesperando eso, estaba asustada por lo que era, me senté en el asiento en el que él había estado momentos antes.

Mi estudiante no dijo mucho más, se acercó, se inclinó en la silla donde yo estaba sentada, se inclinó suavemente y me besó, sentí sus labios en los míos y eran suaves, empezó por rozar suavemente e intenté apartarlo, me sonreía cada vez que lograba empujarlo y volvía a besarme de nuevo, tomó un mechón de mi cabello y lo acarició, sentí y probé su aroma a hierba buena y menta, me puse de pie, realmente quería besarlo, pasó su lengua por mis labios pidiendo permiso para ingresarla, abrí lentamente mi boca y sentí como tímidamente él introducía su lengua dentro, el beso se tornó más intimo, él me tomó por la cintura y me estrechó a él, pasé mis manos por su cuello y él empezó a subir sus manos suavemente por mi espalda, profundicé el beso recorriendo cada espacio de u boca, él hizo lo mismo, nos separamos por falta de aire.

- Te amo- me dijo y con la mano que había masajeado mi espalda me acariciaba los labios- eso es lo que tenía que decirle.

- Esto no puede ser- caí rápidamente en la realidad, él era un joven de 19 años y yo tenía 44, él era mi estudiante y yo me había dejado llevar por el deseo; tapé mi cara con las manos, estaba completamente avergonzada.

- ¿Por qué?- se arrodilló enfrente de mí.

- Es imposible.

- Los imposibles no existen- me rebatió el muchacho.

- Soy veinticinco años mayor que usted- expliqué- soy su profesora, en este momento soy su niñera, debo protegerlo de lo que pueda pasar, no debe ser, es anti ético y no es digno que alguien como yo bese a alguien como usted.

- ¿Cómo yo o como usted?

- Sí, solo soy una profesora y usted es un Héroe de Guerra, cualquier mujercita de su edad querría estar a su lado, merece ser feliz con alguien que pueda darle hijos, un futuro, no como yo- pensé muy seriamente y me entristecí con lo que había descubierto.

- ¿En serio cree que me importa eso?- dijo él levantándose, lo miré- Usted ha hablado, con mucho respeto "profesora" de un montón de estupideces, de cosas superfluas, debe saber que la Guerra nos cambia, no me interesa una muchachita de mi edad- se arrodilló de nuevo- solo me interesa usted, además, no me ha dicho algo que podría hacer que desista, no me ha dicho que no me ama, solo dígame eso y yo la dejo tranquila- él era buen orador.

- No puedo decirle eso- no le iba a mentir tan descaradamente- sería mentirle, pero soy demasiado mayor para usted.

- No me importa- dijo con una sonrisa.

- Le importará- sentí mis ojos picarme a causa de la tristeza que sentía- busque a una niña como Hermione Granger, alguien que lo pueda hacer feliz.

- Tú- tocó mi hombro- me haces feliz, no quiero a nadie más conmigo.

- Harry, apenas tienes diecinueve años, no puedes decirlo en serio- odiaba hablarle de diferencia de edad pero yo tenía razón.

- Minerva- tomó suavemente mi barbilla y la levantó hasta quedar a su altura- tenía diecisiete cuando tuve que decidir enfrentar a Voldemort, te quiero a ti conmigo- no podía rebatirle ese argumento, me sentí abrumada por todas las emociones y sencillamente empecé a llorar.

- ¿Por qué lloras?- me preguntó y me tomó en brazos para abrazarme, puse mi cara en su hombro y olí suavemente su aroma.

- Porque yo también te amo- dije y el sonido salió amortiguado, busqué las palabras que definieran el remolino de sentimientos que tenía dentro.

- Minerva, te amo, entiéndelo, no tienes porqué llorar.

- Me amas- tenía que sacar una última carta, me separé de él- pero ¿qué pasará cuando pasen los años, o lo que dirá la prensa?- dije angustiada.

- Gatita- nadie nunca me había llamado así, sonreí- no llores más que me matas, la prensa me importa un bledo, siempre han hablado de mí y lo seguirán haciendo, y los años los viviremos juntos, ten fe amor- no me dejó hablar, me tomó el cuello y me besó suavemente.

Cerré los ojos y pensé en todo lo que había pasado esa noche, Harry Potter me había dicho que me amaba y estaba en frente mío esperando que hablara o que al menos lo mirara, sonreí al pensar que todo el tiempo que había gastado pensando en quién era la mujer que él amaba había sido en vano, no sabía por qué había elegido ese momento para hacerlo pero estaba feliz, Albus no estaría de acuerdo pero por primera vez no me importaba estar bien con él, no me importaba en lo más mínimo mi empleo y por ese motivo lo perdería gustosamente si algo se llegara a saber.

- Preciosa, ¿estás bien?- me preguntó el azabache.

- Abrumada- contesté realmente- pero estoy bien- sonreí.

- ¿Por qué?- no podía creer que me estuviera preguntando eso.

- Por lo obvio Potter, no esperaba que me dijera las cosas que dijo hoy- frunció el ceño.

- ¿Podría pedirte que dejaras de llamarme Potter? no eres mi profesora aquí y no tengo 11 años- reí por su explicación, asentí y lo miré fijamente.

- ¿Quieres algo?- se puso de pie separándose de mí, me sentía muy infantil al pedirle lo que iba a hacer pero lo necesitaba.

- ¿Podrías besarme?- él rió y tomó una de mis manos, me levanté y él me tomó por la cintura, me besó suavemente.

FIN DEL CAPÍTULO.

Mimesis: La edad de Minerva son 44 añitos, 25 más que Harry, espero te guste el cap y espero tu review. Besos.

¿Qué les pareció el cap? Debo decir que fue difícil concentrarme porque dieron lo cortes de la U hoy, PASÉ, ya voy a estudiar derecho en la más importante del país, es algo tan emocionante por Dios, ja ja ja.

Besos, espero reviews.

Mnica Snape.