Cap 11.
- No qui quise de de decir esso- dijo nervioso el azabache- eres la mujer más bella del mundo Minerva, te amo- me besó lentamente y me alzó tranquilamente en sus brazos, me llevó sin importarle nada a la habitación.
INICIO DEL CAPÍTULO.
Pasamos un largo rato en la habitación disfrutando cada vez más de cada parte de nuestros cuerpos, nos deseábamos cada día más y de maneras distintas, Harry empezó a besarme y bajo las sábanas acariciaba cada parte de mí que podía mientras que yo empezaba a sentirme más y más excitada.
- ¿Minerva estás ahí?- abrió la puerta de imprevisto Albus.
- Fuera- fue lo único que pude decir mientras terminaba de taparme y el director avergonzado salía del cuarto – inoportuno- fue lo único que alcancé a decir antes de empezarme a vestir para salir a verlo.
Al salir topé de frente con el director que se disculpó conmigo por la interrupción anterior, me contó que Narcisa Black había logrado informar que para las propuestas que se hacían de citas se habían infiltrado varios mortífagos para poder acercarse más a algunos estudiantes que son cotizados por la Comunidad Mágica, esperaban bajar la moral de los magos sobrevivientes a la guerra demostrando la poca capacidad que el ministerio tenía actualmente para responder a la situación que se estaba presentando debido principalmente a la cantidad de trabajo acumulado por años que tenían que resolver.
- ¿Entonces qué debemos hacer? – pregunté sintiéndome un poco incómoda debido a que era parte de la protección del colegio la que también se alteraba.
Simplemente tener más cuidado con cada paso que demos Minnie, cada uno debe pensar en cómo los estudiantes podrán estar más seguros en el momento donde se enfrenten a lo que pasará después. – se levantó de donde anteriormente había tomado asiento – bueno Minerva alguien te está esperando adentro y prefiero no interrumpir. Iré a contárselo a Severus.
- Pero recuerda tocar Albus – le advertí al salir.
Regresé a mi habitación esperando encontrar a Harry pero lo que sentí fue un par de brazos abrazándome por detrás y susurrar un suave ¿dónde nos quedamos?... La noche apenas estaba empezando.
A la mañana siguiente desperté sintiéndome más cansada que nunca, en recuento fueron un poco menos de cuatro horas los que había podido descansar entre todo lo que habíamos hecho la noche anterior, debía dar clases y pocas veces antes había dormido tan poco como para sentirme tan cansada, bajamos a los salones de clase y al empezar con los últimos cursos sentí como caía rendida encima de mi escritorio al menos un par de veces, pensé seriamente en tomar alguna poción para poder quitarme el cansancio pero la descarté precisamente porque casi nunca deseaba tomar nada y prefería que fuera el dormir quien lo quitara.
Al caer la noche llegué directamente a mi casa después de que Severus me hiciera el favor de traerme a Harry, la situación de ir y volver con cada uno de ellos era cada vez más tensa debido precisamente a que ya no eran niños con los que estábamos tratando y esos adultos que teníamos en la especie de guardería al que Albus nos había puesto a trabajar era en cierta manera agobiante, ellos estaban bajo el estrés de ser tratados como niños y nosotros sabíamos que tanto cuido podía estar de más; apenas Harry entró nos dirigimos a dormir.
A la mañana siguiente amanecí con los brazos de Harry encima de las tres sábanas que yo utilizaba para dormir, el calor que el muchacho desprendía podía cocinar un huevo sin ningún problema, al salir de la cama y ducharnos bajamos a una pequeña reunión que tenía Albus con nosotros en los cuáles se podía decir que la locura en la que él se manejaba era todavía peor que la esperada, nos mencionó que debíamos tener cuidado con los celos que cada cita nos traería y como podía mejorar la situación para evitar que las mismas fueran desastrosas, dicha información debería ser dada a la población de estudiantes pero dentro de las respectivas Salas Comunes para que se diera en un ambiente más íntimo.
Bajamos a las mazmorras porque debía informarle a Severus de la reunión establecida con Albus y Harry quería hablar un poco con Hermione porque con la situación en la que nos encontrábamos era imposible tener un poco de intimidad. Al llegar los encontramos en el Salón de Clases cada uno abstraído en lo que hacían, Severus revisaba documentos del Ministro y Hermione realizaba sola una poción curativa, me dirigí inmediatamente a hablar con él para que fuera consciente de lo que el director esperaba de nuestros estudiantes aunque nosotros mismos no creyéramos en ello.
- ¿Por qué ese viejo chiflado quiere que nosotros trabajemos de Doctora Corazón con nuestros estudiantes? – me preguntó serio dejando lo que estaba revisando para hablar directamente.
- No tengo idea pero esas fueron las órdenes directas.
Tomé unos pergaminos para ayudarle a Severus a realizar las listas que el Ministro con urgencia solicitaba, cada día estaban en mayor peligro nuestros estudiantes porque se armaba todavía más el ejército que Weasley había formado, en dichas listas se escribía cada estudiante y lo que cada profesor conocía de primera mano sobre las alianzas que se podían estar formando dentro de las murallas del castillo.
- ¿Minerva no te da miedo perder tu empleo por una estupidez como el amor? – me preguntó de repente Severus, me sorprendió que me preguntara algo tan íntimo propio.
- No creo que el amor sea una estupidez – sabía que eso era parte de la muralla que él ponía para que no supiera lo que de verdad sentía – pero no, creo que hay cosas por las que vale la pena a veces perder todo lo que tienes para obtener algo que nunca has tenido.
- ¿Entonces para ti perderlo todo para ganar algo es válido?
- ¿Lo que me preguntas es si vale la pena la persona que amo para ser capaz de perderlo todo?
- Sí – me miró a los ojos, pude ver el miedo que tenía que la historia se repitiera de nuevo; darlo todo sin recibir nunca nada.
- Severus ella no es como nadie más, – expresé – deberías saber tú si de verdad puedes dejar todo por ella, si ella lo vale.
- Ella vale mucho más de lo que yo puedo ofrecerle. – Era una confesión desde el alma, volvía a ver a Hermione, ella no sabía lo que provocaba en Snape, llevaba más de 20 años de conocerlo y aunque teníamos cierta confianza nunca se había prestado para que él mencionara miedos tan íntimos.
- Ella quiere lo que quieres ofrecerle Severus, ella sabe lo que vale y sabe que te eligió a ti por algo – lo miré de frente – ten fe, cada cosa que nos sucede es por una razón, cada hilo que el destino teje se entrelaza por un motivo mayor.
- Los caramelos de limón del viejo te están haciendo mal - dio por finalizada la conversación.
Al pasar los días se acercaban pronto las citas que tendríamos con los pretendientes, muchos de los míos eran o ex compañeros o ex alumnos de Hogwarts, el primer día lo tendría con Alex Wartheq, un ex compañero de curso con el que había mantenido una corta relación, que al Harry saberlo no fue algo que le causara mucha gracia, vi como desde el amanecer hasta la hora donde me arreglaba para la cita sus celos se iban incrementando pero no me había dicho nada al respecto, al salir del baño después de haberme arreglado el cabello de manera perfectamente lisa lo vi sentado en el sofá mirándome.
- Amor no estés así – me acerqué para besarlo suavemente aunque él se retiró.
- Te ves preciosa – dijo y le sonreí – lástima que toda la tarde te verá un idiota que no soy yo.
- Pero solo lo hace por evadir la ley ministerial – le explicaba aunque de poco servía – volveré pronto.
- Gatita te amo – me besó pidiéndome permiso con su lengua para tener mayor acceso a la mía.
- Debo irme – me separé de pronto al ver que había pasado más de cinco minutos y que ya él debería estar abajo.
- Cuídate – me besó por última vez.
- No me esperes despierto – dije tratando de bajar el mal ambiente pero de inmediato me arrepentí, vi como en sus ojos surcaba un estallido de rabia pero inmediatamente salí evitando retrasarme todavía más.
Tuve una cita bastante bonita donde estuvimos comiendo y viendo una película en un antiguo auto cinema, aunque a cada momento extrañé a Harry Alex siempre había sido un amigo con el cual se podía pasar ratos de esparcimiento completamente tranquilizadores, al finalizar la cita le expresé que no lo elegiría a él porque mi corazón tenía dueño y aunque vi su cara de decepción me abrazó pidiéndome no perder el contacto, cada uno de nuestros conocidos había o desaparecido o muerto en la guerra como para permitir que los amigos formados se desaparecieran.
Al llegar a Hogwarts acompañada por él vimos a los lejos como los prefectos y el director nos esperaban a quienes llegábamos de las citas en la puerta del colegio.
- Parecen los papás de ustedes – dijo riendo Alex.
- Son como nuestros padres – me uní a su risa.
- ¿Por qué Harry Potter me mira con cara de odio? – me preguntó cambiando de tono.
- Porque es a quién elegiré – lo miré y él resondió sorprendido.
- Interesante Minnie – sonrió – a ver qué hace con esto – me tomó la mano y jaló fuerte mi brazo, apenas rozó su boca con la mía y logré quitarme.
- Vete Alex – aunque estaba furiosa no podía perder el control y cachetearlo frente a mis estudiantes, todavía en esa posición debía mantener la postura y manejarlo con dignidad.
- ¡Qué tengas dulces sueños Minnie! – me empecé a alejar – espero tener otra cita como la de hoy.
Al acercarme a la puerta del castillo varios estudiantes me saludaron e intenté responder el saludo, vi como la cara de Harry era bastante gráfica a lo que quería hacerle a Alex y por primera vez vi que no podía hacer más que darle la razón, tenía suficientes motivos para odiarlo.
- Provechosa cita hoy – dijo Albus.
- Solo hazme el favor de hacer silencio – respondí.
Subimos después de esperar otro rato a los demás alumnos que poco a poco volvían de sus citas, al subir a la torre Harry no me dirigía palabra, al entrar no pude más que volverlo a ver para notar como su cara no había cambiado ni un ápice de lo que había sido anteriormente.
- Harry – dije y él me miró de frente.
FIN DEL CAPÍTULO.
Emmmm alguien sigue leyendo esto o escribo solo para mí (lo cual también me encanta).
Este capítulo dio un giro interesante, lleva más de un año en mi compu dando vueltas y no sabía cómo seguirlo hasta que hoy simplemente mi musa volvió. No quiero poner a Minerva como infiel pero molestar a Harry un poco con situaciones que no son controlables es divertido ja ja ja.
Mnica Snape.
