Trazos indefinidos de un mal sueño flotaban indecisos en su memoria. Parte de las sabanas descansaban revueltas sin concierto por el suelo. Kylo Ren se levantó y fue buscando una ducha fría que se llevara por el desagüe el sabor amargo con el que se había despertado.
Se vistió con sus acostumbrados ropajes negros y se colgó el sable láser al cinturón ajustándolo a su cintura. Dedico unos minutos a observar el casco que había pertenecido a Darth Vader. Mellado y desbastado, pero conservaba cierta aura de la grandeza de su antiguo propietario. Un lord que gobernó en toda la galaxia con mano de hierro y férrea voluntad. Se lo había prometido hace tiempo y volvió a renovar su promesa. Terminaría lo que él había empezado, así le costara su propia vida.
Se colocó su casco negro y plata. Salió de la habitación tomando el corredor de la derecha hacia los hangares. Partía hacia el sistema Miare a la supuesta reunión secreta. Esperaba encontrarse con muchos rebeldes a los que atravesar y así descargar parte de la furia que hervía en su interior.
Se levantó antes de que rompiera el alba. Fue a la cocina silenciosamente para no despertar a su maestro y puso una cafetera al fuego. Luego, alcanzo dos tazas de la alacena y corto un poco de pan y mantequilla para el desayuno. Se sirvió un café flojo y sentada a solas en la mesa se lo fue tomando a pequeños sorbos.
Luke apareció por el umbral de la puerta con rostro somnoliento. Al verla, frunció el ceño extrañado.
- ¿Y tú tan temprano? Si siempre soy yo el primero en levantarse. ¿No podías dormir?
- Llevo despierta desde las 3 de la mañana.
- Anda, sírveme un poco de eso a lo que llamas café.
- ¿Qué le pasa a mi café?- pregunto fingiendo enfado mientras lo echaba en la taza.
- Pues que sabe fatal. No tienes ni idea de cómo hacer café.
- Pues no lo bebas- protesto divertida- el agua del grifo está muy buena por la mañana.
- Cuando las ranas críen pelo- soltó Luke alcanzando un trozo de pan- Rey, ¿Por qué no has podido dormir?
- No sé- suspiro apretando la taza entre sus manos- estoy intranquila, tengo mal cuerpo y los pelos como escarpias. No sé qué me sucede, maestro.
- Un mal presentimiento. Pase lo que pasé, no te separes de mi ¿entendido?
La muchacha asintió. Se oyeron dos golpes secos en la puerta. Luke se levantó y fue hacia el recibidor de la pequeña casa. A los pocos minutos volvió seguido de su hermana melliza. Leia iba ataviada con un hermoso vestido de gasa color zafiro, sus cabellos entrecanos recogidos en varias trenzas y lucia unos hermosos pendientes de perlamadre de Alderaan.
- ¿Estáis listos?- preguntó- la lanzadera nos espera. Dameron y Finn ya están dentro.
El punto de reunión en el sistema Miare era una pequeña luna que desde el espacio era una bola azul turquesa. El 90% de la superficie del planeta era agua en su totalidad, inmensos océanos de aguas mansas. Aterrizaron en una pequeña isla en cuyo centro se erguía una edificación simple de madera rojiza, una pequeña casa de amplios espacios abiertos y muy luminosos.
Rey se acomodó en su asiento maravillada por la visión del cálido sol, agua de reflejos pálidos y oleaje rítmico. Tanto ella como su maestro llevaban puesto el uniforme naranja de piloto de la resistencia. Leia había insistido en que era mejor que aparentasen ser miembros a dos Jedis; esta fue la condición que les puso la princesa para poder embarcarse en la misión diplomática que los había llevado a ese apartado planeta.
Bajaron de la nave y entraron en la casa. A la cabeza de la comitiva iban Leia y Dameron. Detrás de ellos se situaron Rey y Luke. Fin permanecería en la nave, en puesto de avanzada por si hubiera necesidad de salir apresuradamente del planeta.
Dos personas, hombre y mujer, los estaban esperando en el interior. Tenían los rasgos típicos del pueblo selenita, largo cabello color plata, ojos azul pálido y blanca piel de alabastro. Ambos vestían los ropajes grises y ásperos típicos de la confección de la primera orden para su población. Saludaron y el hombre preguntó quién de los presentes era Leia Organa. Rey se río en sus adentros por lo absurdo de la situación. Solo había dos mujeres en la comitiva y claramente, la jovencita de mono naranja no iba a ser. Hechas las presentaciones los condujeron a una pequeña plataforma que, a un gesto de la mujer selenita; comenzó a descender en la tierra. Parecía que la base se encontraba dentro del planeta, no sobre él.
Descendieron durante más de 10 minutos, por lo que Rey supuso que estaban muy profundos para evitar ser detectados por los radares de superficie de la Primera Orden. La puerta tras ellos se abrió y salieron a una espaciosa sala iluminada artificialmente y con planchas de acero en las paredes. Al fondo, aparecían cuatro puertas que conducían a corredores en los que se perdía la vista. Tomaron el segundo de la derecha que, tras recorrerlo varios metros; desemboco en una sala grande donde otros selenitas los estaban esperando. En el centro había una mesa alargada de madera rojiza y toscas sillas del mismo material.
Leía se acercó a ellos y los saludo uno por uno. Rey y Luke a tomaron posiciones al lado de la puerta manteniéndose al margen de la charla burocrática de la reunión. Los presentes tomaron asiento y comenzaron las negociaciones. Rey dejo volar su imaginación, toda aquella palabrería política la aburría demasiado y tampoco es que tuviera especial interés en ella. Se dejó vagar por sus propios recuerdos y ensoñaciones ajena al medio que lo rodeaba.
Comenzó como una pequeña mancha en su conciencia de la que, en un principio; no fue consciente. Fue creciendo poco a poco hasta cubrir sus sentidos de una espesa oscuridad consiguiendo embotar su percepción. Y fue cuando lo supo. Kylo Ren estaba en la base. Y la llamaba a gritos. La buscaba como un perro de presa.
- Esta aquí. El esta aquí- le dijo a su maestro antes de salir corriendo por la puerta como alma que lleva el diablo.
- ¡Rey! – oyó gritar a su maestro en la distancia- ¡espera!
Luke Skywalker se vio inmerso en una compleja disyuntiva, ir tras su discípula o comunicar a su hermana la presencia de la Primera Orden y asegurarse que se ponía a salvo. Hiciera lo que hiciera, podría en peligro a una de las dos mujeres. Finalmente, opto por ocuparse de su hermana confiando en que el entrenamiento de Rey estaría a favor de la muchacha.
No supo por que echo a correr por corredores que ni siquiera sabía a donde conducían. Freno en seco sin saber por dónde seguir. Estaba en un pequeño hangar de carga totalmente vacío con la única compañía de un par de cajas de suministros. No sabía cómo había llegado allí ni como volver a la sala de conferencias. Algo la había impulsado a tomar ese camino, como si se hubiera transferido una ruta a su cabeza. Y allí no había nadie.
- Veo que Skywalker logro limpiar la mugre de chatarrera- dijo una voz con timbre metálico a sus espaldas.
Rey cerró los ojos mientras respiraba profundamente. Sabía a quién pertenecía esa voz.
- Y tú sigues escondiéndote tras una máscara- dijo antes de encarar a su oponente.
Kylo Ren estaba como lo recordaba. Oscuros ropajes, mascara cromada y su empuñando su sable láser. Durante largo rato se miraron sin decir una sola palabra. El silencio que se había asentado entre ambos fue roto por el siseo de mascara al abrirse. La tiro al suelo con un golpe seco mostrando su rostro surcado por una cicatriz, la que ella le había hecho.
- Nunca me he escondido- sentencio firme- y menos de alguien tan insignificante como tú.
- ¿Quieres la revancha? ¿Tanto te molesto perder contra mí?
- Quiero darte una lección que no olvides. Que aprendas el lugar que ocupas en este universo.
Se miraron durante largo rato, escudriñando el uno en la mente del otro. Kylo estaba furioso, sentía la sangre hervir en sus venas y deseaba saltar sobre ella con su sable láser vibrando en colores rojizos. Pero se contuvo en cuando sus ojos se cruzaron con los de esa pequeña y menuda chatarrera. Había pena y dolor en ellos, no hallo rastro de la antigua furia y del odio que habían lucido en la base Starkiller. Lo miraba también con curiosidad y con compasión. Se sintió confuso. Ella tomo su sable láser en las manos, pero no lo encendió.
- Siento decepcionante, no voy a luchar- tiro el sable al suelo produciendo un estridente sonido metálico - ¿no era esto lo que querías? Es tuyo. Luke, tampoco lo necesita.
- No quiero las migajas de tu mesa- escupió enfurecido sintiendo una oleada de odio creciente en su interior.
- ¿Por qué?- pregunto la muchacha clavando sus ojos avellana en la figura oscura.
- No tengo que darte ninguna explicación.
- ¿Eso crees? Llevo muchas noches soñando contigo como para que ahora no me des ninguna respuesta.
La mirada que le clavo Kylo fue suficiente para confirmar su presentimiento. Él también había soñado con ella. Se preguntó cómo serían esos sueños y si, al igual que ella, se preguntaría el por qué y si era cierto que entre ellos se había establecido una especie de vínculo.
- ¿Por qué?...No lo entiendo
- La primera en preguntar he sido yo, Kylo Ren.
Él se sorprendió al oír ese nombre en labios de Rey. En sus sueños, solía llamarle Ben. Nunca lo hacía por el nombre que le había dado la Primera Orden. Se sintió confundido y algo agitado. Cada vez que la miraba le resultaba extraña y fascinante a la vez.
- ¿Por qué tienes tanto odio en tu interior? Es algo que no puedo comprender. Lo siento en mi piel. Demasiada ira contenida, exceso de furia y…- dudo- tienes miedo a no valer nada…
- ¡Déjame en paz! Sal de mi mente.
- No he entrado en ella… Lo estás proyectando hacia mi…- trato de respirar- es insoportable- sus piernas comenzaron a temblar- no te comprendo…
- No quiero que me entiendas.
Se acercó a ella y la cogió por la ropa del pecho. Sus pies se suspendieron en el aire. La cara de la chica se contrajo en una expresión de terror. Se recreó en ello. Así le gustaba, que esa absurda escoria de la chatarra le tuviera terror.
- ¡Déjame! – Demando la muchacha- No voy a luchar contigo.
- ¿Por qué es lo que los Jedis hacen?
Parpadeo varias veces antes de zafarse con un movimiento de la mano de su captor. Sintió una oleada muy intensa en la Fuerza que provenía de Kylo Ren. Y ya no pudo moverse. El familiar hormiguero comenzó a ascender por sus piernas repartiéndose en rítmicas ondas por su cuerpo. Era la esencia de Kylo Ren adentrándose en su ser.
- Volvemos a estar como al principio. Solo que tu esta vez te niegas a luchar. No me agrada matar a alguien que no ofrece resistencia. Resulta tan fácil que es insultante. Pero antes, quiero la ubicación de la nueva base de la resistencia.
Rey se relajó y se concentró tal y como Luke le había enseñado. Abrió su mente y dejo a Kylo profundizar en ella. Le mostraría sus progresos en cuanto al manejo de la Fuerza. Ya no era la niña asustada que conoció una vez y que no sabía lo que hacía. Lo guio a través de sus recuerdos, su vida en Jakku, imágenes de su entrenamiento… Todo sucedía al ritmo que ella le marcaba. Pero un amargo recuerdo se coló en el medio. Y fue algo que Kylo no dejo pasar por alto. Había confiado demasiado en su propia destreza manejando sus poderes, pero el hecho era que ahora; Kylo Ren había tomado el control de su mente. Hurgo en ella hasta encontrar lo que estaba buscando. El áspero recuerdo de una niña de 14 años siendo acorralada por tres hombres adultos.
Atardecía. El sol se iba ocultando lentamente detrás de las dunas dejando tras de sí un rastro de colores bermejos. No había nadie a la vista, a estas horas la mayoría de los habitantes de las colinas de arena estarían cenando con sus familias, al abrigo de un hogar. Todos, excepto ella. Una niña enclenque que sobrevivía en un desvencijado aparato de guerra derribado hacia años y que estaba completamente sola, con la arena, el sol abrasador y sus propios pensamientos como única compañía.
Sabían que iba a ser un blanco fácil. La habían estado observando días atrás vender su chatarra en el mercado. Había crecido y se había desarrollado mostrando una frágil belleza como una rosa floreciendo en el desierto. Y estaba sola, nadie velaba por ella, nadie la iba a proteger, nadie iba a responder a un llamado de auxilio. En ese desértico planeta cada quien se ocupaba de lo suyo demasiado preocupados por sobrevivir.
La encontraron como siempre, a la puerta de su AT AT derruido dando buena cuenta de una escasa ración con la vista en el horizonte. Los tres se frotaron las manos. Había llegado el momento ansiado. Fueron sibilinos por la parte trasera hasta que avanzaron rápidamente para capturar a la niña. Ella intento zafarse del abrazo de uno de los desarrapados y malolientes hombres que la mantenía sujeta por la cintura. Uno de sus compañeros le propino un puñetazo en la cara.
- Tranquila muchachita- sonrió el tercero mostrando una risa sin dientes- solo hemos venido a pasar un buen rato. No hace falta tanto estrés.
- Eso eso- rió otro con malicia- solo venimos a disfrutar.
La empujaron al interior echándola al suelo con furia. La niña grito en vano, en un sentimiento de pura desesperación. Comenzaron a rasgar su ropa mientras unas manos ásperas y sucias recorrían con avidez su cuerpo.
- ¡Que tetas más duras! ¡Lo que había aquí debajo!- exclamo con sorpresa el desdentado mientras recorría el contorno de uno de sus pechos con la lengua.
Tenía ganas de vomitar. Una oleada de intenso asco la recorrió entera y pataleo con furia para deshacerse de ese repugnante abrazo. Pero fue inútil. Los otros dos la sujetaban por los brazos y las piernas, y eran más corpulentos y con mayor fuerza que la de una niña de catorce años. No tenía salvación, nadie iba a venir a ayudarla porque estaba sola. Su única opción era no oponer mucha resistencia y rezar para que eso terminara pronto. Tenía ganas de llorar, de gritar, de maldecir. Y sobre todo, tenía miedo, mucho miedo… Y mucha soledad adherida a su alma.
Kylo Ren observaba la escena de pie con semblante neutro. En su interior sentía asco de la escoria humana que había repartida por la galaxia. Había matado, había traicionado… pero hay límites que un hombre no debe cruzar. Y ese era uno de ellos. Por un instante deseo no haber visto esa escena y comenzó a sentirse incómodo con la situación. Rompió el vínculo y volvió al hanagar con la respiración entrecortada.
- ¡No tenías derecho a ver eso! – exclamo la muchacha avergonzada.
- Créeme, preferiría no haberlo visto. Lo que no comprendo, Rey… ¿Por qué no usaste la Fuerza?
- No lo entenderías- desvío la mirada.
- ¿Por qué soy un monstruo? ¿Eso es lo que crees? En el fondo, no sabemos nada el uno del otro.
- Sin embargo, aquí estamos.
- Si, aquí estamos- guardo silencio clavando la vista en los ojos de la mujer- pero no me has respondido ¿Por qué?
- Me daba miedo lo que podía hacer. Yo….- trago saliva- por aquel entonces pensaba que atraía las desgracias y el sufrimiento. ¡Era una niña! No comprendía nada. Y no sé por qué te estoy contando todo esto.
- Tienes un gran poder, en ti late la Fuerza con intensidad ¿Por qué no la usaste para acabar con ellos?
- ¡Por qué no soy tu!
Ambos se miraron con recelo sin saber muy bien que hacer o decir a continuación.
- ¿y por qué tú, teniendo una familia que te quiere, acabaste en el lado oscuro?- pregunto Rey rompiendo el silencio.
- No es asunto tuyo- respondió el renegado de malas formas.
- Tu puedes preguntar, pero yo no….interesante.
- No necesito tu comprensión ni tengo porque darte explicaciones.
- Cierto, a mí no. Pero a tu madre quizás deberías contarle porque atravesaste a tu padre.
El rostro de Kylo se contrajo en un ictus de rabia y dolor. Arremetió con su sable láser y salto sobre ella dispuesto a descargarlo sobre el cuerpo de la padawan. Rey cerro los ojos sorprendida por la reacción esperando el dolor que anunciase el efecto de la acometida. Pero nunca llego. Abrió los ojos y ante ella estaba la espalda de Luke Skywalker, quien había frenado el sable de Kylo con el filo del suyo.
- Es suficiente, Ben. Ya has hecho bastantes destrozos para una vida entera.
- Skywalker, por fin has salido de tu escondite.- imprimió más fuerza a su sable tratando de hacer retroceder al maestro jedi
- Retiro espiritual. No confundas términos, mi antiguo aprendiz- el maestro equilibro fuerzas.
Ambos chocaron sus espadas en varias fintas. Finalmente se separaron y se retaron con la mirada.
- ¿Una decepción? ¿Un fracaso para tu escuela de Jedis? ¿Eso es lo que soy?- pregunto con ira su sobrino.
- Eso es lo que piensas, Ben. Pero lo has interpretado todo mal. Te han hecho ver las cosas de formas que no son.
- ¡Oh no! Me han mostrado la verdad.
Cargo contra su tío sin tregua. Un movimiento detrás del otro, con furia y con mirada asesina. Rey recogió su sable del suelo y con angustia contemplo la escena. Su maestro comenzó a perder fuerzas. De seguir así, el final podría ser nefasto. No, no iba a permitir que sucediera, nadie iba a perder más la vida delante de sus ojos. Y menos, Luke Skywalker el hombre que la había cuidado como a una hija en los últimos meses y le había brindado sincero cariño.
- ¡Es suficiente!- grito molesta.
Pero los combatientes no la oyeron y siguieron con su lucha. Respiro profundamente y invocando el poder de la Fuerza se situó entre ambos. Con su poder los paralizó y descargó una ráfaga que los envió por los aires. Después comenzó a jadear con fuerza al sentir que su cabeza daba vueltas. Había gastado mucha energía en parar la lucha de dos hombres más experimentados en el uso de la Fuerza que ella. Una neblina negra se asentó en su entendimiento.
Rey había caído al suelo sin sentido. Luke se acercó a ella rápidamente a comprobar si estaba bien. Su pulso latía con regularidad. Segura mente, su desmayo se debía al agotamiento. Kylo se incorporó lentamente sin perder detalle de las acciones de su antiguo maestro. Sin saber por qué, se sintió aliviado al ver la relajada expresión en la cara de Luke. Ella estaba bien. Agarro su sable láser y se lo colocó en el cinturón.
- Sera mejor que te la lleves cuanto antes. Esto va a saltar por los aires.
Se sorprendió a si mismo diciendo esas palabras ¿Estaba tratando de ponerlos a salvo? ¿Por qué se lo había dicho? Confundido, abandonó el hangar mientras su tío lo llamaba por aquel nombre que se esforzaba por borrar.
Muchísimas gracias a todos por vuestros rewiwews!Es muy agradable leer vuestros comentarios, me dan muchas fuerzas para continuar. Espero que os guste mucho.
