En dos días habría examen de literatura, y el mejor guerrero de Nerima, la estaba pasando muy mal pues repasar sus apuntes descaradamente incompletos era más agotador y peligroso que rescatar a su prometida de cualquier loco o enfrentarse a sus más raros rivales.

Había pensado en pedir los apuntes a cualquiera de sus amigos, pero seguramente estarían igual o peores que los suyos, pues Ranma se percató que en varias ocasiones se distraían en clases para observar en secreto a Akane, esa era la respuesta ella es una chica sumamente brillante para esas cosas, aunque para otras sea un desastre.

El joven debatía entre pedirle su ayuda o no, pues seguramente lo regañaría por no poner atención en clases y lo pondría a estudiar, cosas que para él eran demasiado absurdas, además no tenía tiempo, debía seguir entrenando no podía permitirse perder un solo momento si es que acaso quería ser el mejor en la categoría de combate libre.

Después de mucho pensarlo, un ruidito estrepitoso lo saco de sus pensamientos, vaya que sí tenía hambre y por arte de magia o por las casualidades del tiempo la voz angelical de Kasumi llamó a todos los integrantes de esa loca familia para comer. Uno a uno fueron ocupando sus respectivos lugares, la hora de la comida transcurrió con normalidad, Genma provocando disputas con su vástago por arrebatarle sus alimentos y este como siempre reprochándole lo mal padre que era.

—Pues que bueno, que ya aprendiste como es un mal padre, así no repetirás las mismas acciones, cuñadito y mis sobrinitos podrán estar tranquilos—Nabiki esbozó una amplia sonrisa pues su cometario no solamente ocasionó que el joven Saotome bajará la guardia, se pusiera rojo de la vergüenza y casi sacará humo por las orejas; Akane atragantándose, las caras soñadoras de los patriarcas y una tierna sonrisa de la hermana mayor.

—Será mejor que dejes de decir boberías, Nabiki—Akane le dedicó una mirada asesina, mientras subía a su habitación.

—Si, Nabiki, ni quien quiera tener hijos con una marimacho como tu hermana—muy tarde para pedir disculpas en una santiamén Akane apareció detrás del chico, incrustándolo en el piso con una mesa encima.

—Con permiso, tengo mucha tarea y tengo que estudiar para un examen, por cierto espero que hagas lo mismo Ranma—emitió Akane sumamente molesta.

Después de reponerse, el artista marcial, fue al cuarto de su prometida, quien seguía muy molesta y decidió ignorarlo.

—Akane, por favor préstame tus apuntes para poder estudiar.

Luego de varias veces de insistencia con la misma frase, la chica accedió a contestar.

—Y ¿por qué? No vas y se los pides a tu perfecta prometida, Ukyo—dijo el nombre con tanto coraje que rompió el lápiz que tenía en sus manos.

Ranma parpadeo un par de veces, había pensado en esa posibilidad, pero estaba fuera de casa y no quería hacer un recorrido tan largo, solo por un cuaderno.

—Así que estas celosa de U-chan, Akane, tan solo préstame tus apuntes—volvió a rogar el joven.

La chica abrió la puerta de la habitación y estampo varios libros sobre la cara de su prometido, quien inmediatamente cayó al suelo.

—Toma, bobo y ya no estés molestando con tus tonterías, ¿Quién va a estar celosa por ti? Y te advierto que si no pasas ese examen no vuelvo a prestarte nada—un portazo se hizo escuchar en toda la casa

—Esa boba, ¡auch! no tenía que haberme golpeado de esa manera además… "si estaba celosa"—una alfombra soñadora delante de la habitación de su prometida, ponía ojitos de borreguito tierno y una sonrisa bobalicona en su rostro.

Ranma estaba dispuesto a ponerse a estudiar, pero una amazona, lo visitaba inesperadamente en su habitación y detrás de esta un chico que vociferaba venganza a aquel que le había robado el amor de su bella Shampoo. El ruido que provocaban esos tres era insoportable para todos.

— ¿Qué demonios haces?, Ranma, no puedo concentrarme—abriendo de manera agresiva la puerta de la habitación—vaya, pero si es la gata impertinente, se puede saber qué carajos buscas aquí.

Tanto Mousse, como Ranma se miraban atónitamente, sabían del explosivo carácter de Tendo, pero nunca la habían visto mostrar tanto repudio hacia Shampoo.

—Shampoo, venir a visitar a airén y traerle deliciosos fideos que yo cocinar especialmente para él —mostraba sonriente un humeante tazón que desprendía un exquisito aroma.

—No me importan tus motivos para visitar a Ranma, pero lárgate de mi casa, estoy tratando de estudiar, pero con tu impertinente e indeseable visita no puedo concentrarme— lanzó una cubetada de agua fría sobre los amazonas, abrió la ventana y de una patada mando a volar a la gata y al pato.

Una mirada asesina se clavo en la anatomía de Ranma.

—Y tú, si piensas comerte sus brujerías, mantente lejos de mi habitación y de mí, no tengo tiempo para estar soportando tus tonterías y las de tu loca prometida.

—No es mi…—una puerta se cerró—prometida

De regresó a su futón, Ranma comenzó a hojear el cuaderno de su prometida, y quedó maravillado por la hermosa caligrafía y por la fidelidad de las palabras escritas, parecía que mientras sus ojos recorrían las paginas la voz del profesor se hacía presente.

Pasaron varias horas antes de que terminara de completar su cuaderno y al poner el punto final de su último párrafo, el joven reparó en la presencia de los demás libros, si bien él solamente necesitaba el cuaderno de literatura, pero un hermoso libro rosa, llamó la atención de todos sus sentidos, lo tomó del resto de los ejemplares y se percató de que era el diario de su prometida.

"Akane, estaba tan molesta que no se dio cuenta de lo que tomó para golpearme, además si lo leo, nadie se enterará"

Al abrir el librito un delicioso aroma floral atrapó su sentido del olfato, el papel era sumamente suave al tacto, una delicada escritura creada por una hermosa tinta multicolor ocupaba cada página.

—De no ser un libro, juraría que es ella a quien tengo en mis manos—susurró el chico, que se recostaba en su futón para abrir el diario y comenzar a leerlo.

Conforme avanzaba su lectura, se fue dando cuenta de lo sensible que era su prometida y se maldijo mentalmente por lastimarla con sus torpes palabras, pero él no conocía otra manera de protegerla de las artimañas de sus autoproclamadas prometidas, era consciente de que si supieran que ella es la única que considera como su prometida oficial, las trampas que ponen en peligro a lo que más quiere en la vida no cesarían, ese trío de locas no daría tregua alguna.

Y así la fue conociendo un poco más a través de lo que había escrito, la falta que le hacia su madre, el confort que encontró en las artes marciales, el coraje que les tenia a los hombres, el amor que le tenía a su padre y hermanas. Se sintió un poco celoso cuando llegó a las páginas que correspondían a Tofú, el cierre de ciclo con el corte involuntario de su cabello, hasta que llegó a la que mostraba su nombre.

Mamá me leía cuentos de princesas, príncipes y dragones, así es como empecé a esperar la llegada del mío, pero conforme iba creciendo me di cuenta de que ellos solamente existían en los libros de cuentos, pues yo no conocía a nadie que lo fuese.

Hasta que llegó Ranma Saotome a mi vida, y vaya que a partir de entonces mi vida ya no es monótona y aburrida, la manera en que lo conocí es un poco rara, pero a la vez especial y única, pues estoy segura que ninguna chica a conocido a un chico de esa forma. Y si bien no es un príncipe de cuentos, no es amable ni caballeroso, sino todo lo contrario, no es detallista, pero es capaz de exponer su vida por mí, no importa que tan fuerte sea el enemigo, el nunca se rinde. Se come mis intentos de cocina, aunque sabe que enfermará, se encela y luego lo niega, es mi príncipe a su manera.

Ranma, no sabía cómo reaccionar nunca se imaginó que Akane, su prometida por un arreglo entre sus padres, la marimacho que él indudablemente protegería aun a costa de su propia vida, la mujer que poco a poco fue adentrándose en su corazón, a la comenzó a amar sin darse cuenta, también sentía algo por él.

Sin dudarlo comenzó a escribir en una huequito que había quedado en esa hoja.

—No soy bueno con las palabras, pero no me importa, no me rendiré.

Tú tampoco eres, la princesa que yo me imaginaba o con la cual soñaba, pero eso eres para mi, mi única princesa, tú sacas lo mejor de mi e incluso lo que no conozco de mi. No importa qué clase de príncipe esperes, no importa qué clase de príncipe quieras, solamente pídemelo y yo por ti seré lo que tú quieras.

Ranma

—Akane, va a matarme por haber leído su diario, pero bien valdrá la pena…