Muchas gracias por los follows y los comentarios. Me alegra que os guste :) Sé que Lexa heterosexual es un poco raro pero quería darle un enfoque diferente. Espero más comentarios y procuraré subir un nuevo capítulo en un par de días. ¡Gracias!


Las manos de Lexa recorrieron su espalda y llegaron hasta sus caderas. De repente, dejó de besarla y sus increíbles ojos verdes, ahora totalmente dilatados, buscaban su cuerpo y lo examinaban con total libertad.

Lexa había tomado totalmente la iniciativa y Clarke permanecía casi inmóvil con las manos en su cintura, dejando que la morena inspeccionase con sus manos cada centímetro de su cuerpo. No podía dar crédito a lo que estaba pasando, ¿acaso estaba demasiado borracha y no sabía con quién se estaba liando? ¿Estaba soñando?

Clarke decidió no preocuparse y dar rienda suelta a esa fantasía. Apoyó a Lexa contra la pared de la piscina y con sus manos en su cintura la empujaba hacia ella para poder sentirla más.

Estaban tan juntas que podía escuchar directamente en su oído los gemidos de Lexa cuando dirigió su mano dentro de ese conjunto tan sexy. Sin embargo, en cuanto sus dedos estuvieron a punto de rozar su clítoris Lexa sacó las manos de Clarke. Sujetó sus manos contra la pared y empezó a besarla tan fuerte en el cuello que pensaba que le dejaría un chupetón.

- ¡Lexa alguien pregunta por ti aquí dentro! – Dijo Raven desde el apartamento mientras se dirigía a la terraza.

- Ya voy Raven – dijo Lexa separándose rápidamente de Clarke.

La miró durante unos instantes y, sin más, se fue y la dejó allí sola en el ático. Clarke empezaba a sentirse un poco mareada a causa del alcohol y decidió quedarse allí un rato. "¿Qué has hecho Clarke?". No paraba de repetirse una y otra vez mientras pensaba en lo que acababa de pasar con Lexa y en la forma tan brusca en la que su amiga se había ido.

Al cabo de un rato, decidió volver a dentro, coger su ropa del suelo del salón y vestirse. Se encontró en la cocina a Raven hablando con Finn y otros amigos sobre viajes que tenían planeados para el próximo verano.

- Oye Clarke, me ha dicho Lexa que te diga que no la esperes. Se ha ido con uno de los amigos de Finn a su casa, ya sabes – dijo Raven mientras le guiñaba un ojo, sin poder imaginarse el momento que habían vivido ella y Lexa hacía unos minutos.

- ¡Sin problema! Yo estaba pensando en irme ya, creo que los últimos chupitos en la piscina no me han sentado muy bien y además estoy bastante cansada de las clases – dijo mientras se dirigía a la puerta de la casa y Raven y Finn la acompañaban.

- Muchas gracias por venir Clarke, espero que nos veamos más a menudo – dijo Finn mientras rodeaba su novia con los brazos.

- Yo también lo espero chicos, ha sido genial quedar otra vez.

- Avísame cuando llegues a tu casa – dijo Raven mientras entornaba la puerta del apartamento.

- Lo haré.

Cuándo la puerta del ascensor se cerró Clarke no pudo evitar que las lágrimas comenzasen a inundar sus ojos. No daba crédito a lo que había pasado y además el alcohol le había sentado bastante mal.

"Esto te pasa por beber tanto Clarke, no sabes controlarte. ¿Y si ahora ya no quiere ser tu amiga? ¿Y si la has espantado? Pero ella también me ha besado y me ha tocado. Dios, sus manos en mi cuerpo. Sentía que mi corazón se iba salir del pecho".

Salió del portal, cogió un taxi y siguió con sus pensamientos de vuelta a su casa. Cuando se metió en la cama miró el móvil por última vez esperando ver algún mensaje de Lexa. Nada. "Mañana será otro día Clarke".

A la mañana siguiente se levantó, se duchó y desayunó su barrita de pan con aceite y su café con leche de soja. Era sábado y eso significaba que tenía el día libre, así que había decidido salir a correr al parque cercano a su casa. Necesitaba despejarse. Antes de salir de casa miró el móvil por última vez. Nada.

Después de una hora corriendo decidió sentarse en un banco a descansar y recobrar el aliento. Llevaba un tiempo sin salir a correr y con la resaca le había costado más de lo que pensaba. Mientras miraba el estanque del parque y cómo los niños echaban pan seco a los patos.

Sin darse cuenta volvió a pensar en Lexa y en la noche anterior. En cómo Lexa la besaba y en cómo había intentado marcar su cuello. "Si no hubiera sido por Raven y ese estúpido amigo de Finn, ¿qué habría pasado? Un momento Clarke, ¿estás celosa? Lexa es tu amiga. Las dos habíais bebido mucho. Es tu amiga, nada más. Sácate esos pensamientos de la cabe…"

- ¡Hey rubia! ¿Qué haces aquí? – Lexa la había sorprendido totalmente ensimismada – No esperaba verte hoy tan temprano.

- Pues ya ves, quería bajar un poco la resaca así que he salido a correr. Y tú, ¿de dónde vienes?

- Pues […] Vengo de casa de Murphy, el amigo de Finn. Una cosa ha llevado a la otra y ya ves. ¿Qué horas verdad? Iba ya para casa.

Clarke no podía evitar que le ardiese la sangre mientras Lexa pronunciaba aquellas palabras. Sí, estaba celosa. Sí, no podía parar de pensar en lo de anoche. Y sí, necesitaba sacar el tema cuánto antes pero no sabía cómo.

- Y tú, ¿qué tal anoche? ¿Cómo terminó la fiesta? – Dijo Lexa mientras posaba sobre ella esos preciosos ojos verdes.

- Yo me fui cuando tú desapareciste. Estaba cansada y bastante borracha cómo pudiste ver en la piscina – soltó de repente. "Eso es Clarke, muy sútil".

- ¿En la piscina? Sí, habíamos bebido las dos bastante pero tampoco te vi tan mal. Sino no te hubiera dejado sola en el ático cuándo Raven me llamó.

"¿Qué está pasando aquí?" Se preguntó Clarke internamente. ¿Tan borracha iba como para no acordarse de qué era Lexa? ¿Acaso lo había soñado? "Si es eso Clarke, lo has soñado. Ha sido un sueño y nada más.

- Bueno rubia, yo me voy a casa que estoy cansadísima – dijo Lexa mientras le guiñaba un ojo, haciéndo que se derritiese por dentro. – Nos vemos el lunes en la plaza para ir a la facultad.

"¿Y ya está? Tanto darle vueltas para nada. Será mejor que no lo pienses más Clarke. Olvídalo y sácalo de tu cabeza. Como si nunca hubiera pasado, igual que ha hecho Lexa. Si es que de verdad ha pasado y no te estás volviendo loca".

Sin más se levantó del banco y dejó atrás el parque, dejando también atrás todos esos pensamientos. No se iba a preocupar más. Tenía que enterrar esos sentimientos si no quería que su amistad con Lexa se viera perjudicada.

[Dos meses después]

Las clases habían seguido como siempre y Lexa y Clarke nunca habían hablado de lo que pasó. Lexa siguió con su vida, es decir, de chico en chico. Y Clarke se concentró más que nunca en sus asignaturas. Simplemente decidió que era mejor no sacar el tema, no quería poner en riesgo su amistad con Lexa y, sinceramente, las cosas entre ellas estaban mejor que nunca desde entonces.

Quedaban todos los días después de clase, hablaban por teléfono a todas horas y, de nuevo y sin celos, se lo contaban absolutamente todo. "Las cosas no podrían ir mejor" pensaba Clarke mientras veía la tele un jueves por la noche.

[Lexa 21:40] Este fin de semana me quedo sola en casa, mis padres se van. Así que había pensado que podemos hacer plan de chicas. ¿Qué te parece?

[Clarke 21:42] ¡Genial! Como en los viejos tiempos, ¡Clexa vuelve a la carga! Más te vale comprar muchas palomitas, ya sabes que me encantan.

[Lexa 21:43] No te preocupes rubia, mañana hago la compra. Pero te aseguro que lo que no faltará será la cerveza.

Ya era viernes por la tarde y Clarke se dirigía a casa de Lexa. Llamó al timbre y le abrió la puerta del portal. Al llegar a su piso vio que la puerta estaba abierta y, sin más, pasó. La encontró en la cocina preparando lo que parecían cocktails, vestida con unos shorts y una camiseta que dejaban muy poco a la imaginación.

De repente Lexa se giró. - ¡Ya has llegado! Estoy preparando Tequila Sunrise, ¡sé que te encanta el tequila! – Dijo mientras la guiñaba un ojo.

Clarke no pudo evitar ponerse nerviosa y mirar de arriba abajo el cuerpo de su amiga.
"Mierda. Esto es una mala idea".