Los personajes del excelso maestro Masashi Kishimoto no me pertenecen.

Espero que disfrutéis de la historia.

Capítulo cinco

Naruto y Hinata terminaron sus dulces y se miraron, sonrientes y satisfechos. Permanecieron un rato en silencio, hasta que él se levantó con energía.

-Bueno, Hinata –dijo, tendiendo su mano hacia ella - ¿vamos a la cama?

Ella asintió, levantándose con un ligero tono rosado en la cara. Cuando Naruto había mencionado la cama, numerosas imágenes habían cruzado su mente. Unas imágenes bastante perturbadoras…

"-Seré mal pensada…" –se dijo, mientras caminaba hasta la habitación tras él. Extendieron los futones y sacaron las mantas. Naruto vio que Hinata sacaba su pijama del armario. Ah, no, pensó, no voy a permitirlo.

-Hinata-chaaaan… -le dijo, abrazándola – No irás a ponerte ese pijama tan feo, ¿no?

Ella le miró extrañada y después miró la ropa. ¿No le gustaba? Pues no se pondría ese. Cuando iba a sacar otro, él la cogió en brazos y la dejó en el futón. El yukata color lavanda se le había abierto un poco y mostraba sus hombros cremosos y pálidos.

Ella le miró con la respiración agitada. Naruto sonreía suavemente, mientras recorría su cuerpo con la mirada. Se inclinó y la besó, esbozando después una sonrisa traviesa.

-¡No te voy a dejar dormir, Hinata-chan!

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Shikamaru regresaba a casa, algo más calmado. La comida abundante que le había hecho tomar Chôji había rebajado un poco los efectos del sake, así que había dejado de ver borroso.

Por desgracia, no podía dejar de pensar en lo que le esperaba en casa. Si Temari era igual que su madre, seguro que le daría una paliza por llegar tarde y además borracho.

Abrió la puerta despacio, deseando que estuviera dormida. Lamentablemente, la suerte no estaba de su lado.

Temari estaba sentada en el salón, ojeando una revista a la luz del flexo. Se había puesto un yukata rojo de estar por casa, regalo de Yoshino, sin duda. Él intentó pasar sin hacer ruido, pero no funcionó.

-¿De donde vienes? –preguntó ella. "-Mierda", pensó Shikamaru.

-Eh… Del bar, ya lo sabes –contestó. Se acercó y dejó las entradas del balneario en la mesa. Ella las cogió, lanzándole una mirada interrogante –Regalo de la Godaime.

-Tenemos que estar a las ocho allí, podrías haber pensado en ello y haber venido antes. Además, mañana tendrás resaca –dijo, levantándose y dejando la revista en la estantería.

¿Se estaba preocupando por él? Shikamaru se acercó a ella, abrazándola desde atrás. La tela del obi era increíblemente suave, y se ceñía perfectamente a su cintura.

-Lo siento –murmuró él, antes de besarla en el cuello. Ella se giró, tensa.

-¿Qué pretendes? –preguntó. Parecía un animal acorralado. La frialdad de Temari terminó de despejarle, sustituyendo la euforia del alcohol por la irritación.

-Perdona, creo que he bebido demasiado –dijo, subiendo las escaleras hasta su habitación. "-¿En qué estaba pensando? Realmente, el sake no me sienta bien" –se dijo, meneando la cabeza.

Ella le observó irse, si saber como reaccionar. Estaba enfadada, pero no sabía si era por lo que él había hecho o por lo que había dicho. Prácticamente le había insinuado que tenía que estar muy borracho para acercarse a ella.

Cuando había sentido sus labios en un cuello, se había puesto en alerta máxima, pensando que él quería "derrotarla", como en el bosque. Desde su punto de vista, los hombres eran así, siempre queriendo demostrar su superioridad.

"-Quizá estoy siendo demasiado suspicaz…" – pensó, mientras tocaba el punto exacto donde la había besado.

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Lee se despertó un poco antes de que amaneciera. Sakura le abrazada con fuerza, murmurando en sueños. Nada podía dolerle más que verla así, sabiendo que al despertar le dejaría y seguiría esperando a Sasuke.

Rozó los cabellos rosas con las puntas de los dedos, para no despertarla. Había sentido algo muy parecido a la felicidad cuando ella había gritado su nombre, pero ahora no había sitio para esos sentimientos.

La rodeó una última vez con los brazos, apretándola contra su cuerpo. Le picaban los ojos, pero no iba a llorar. No ganaba nada llorando…

Se levantó de la cama y la arropó. Sakura frunció el ceño, como disgustada por lo que él estaba haciendo. Pero era lo mejor. Si la contemplaba al despertar le sería mucho más difícil permanecer lejos de ella.

Sakura encontró la cama terriblemente fría al despertar. No veía a Lee por ninguna parte, ni escuchaba sonidos en la cocina o en el salón. Tampoco estaba en el baño.

-Me ha dejado sola… -pensó, entristeciéndose. Le había dicho a Lee lo que sentía por él, pero al parecer era demasiado tarde como para esperar algo más que una noche de pasión. Su propia situación le pareció patética.

Se vistió silenciosamente y echó a andar hasta el balneario. Ya había mucha gente reunida. Ino se plantó delante suya con las manos en las caderas.

-Hola, Sakura –dijo. Iba a meterse con ella de alguna forma, pero se calló al ver su expresión - ¿Estás bien?

Sakura sólo se adelantó un poco y apoyó la frente en su hombro. Ino parpadeó sorprendida, notando la humedad de las lágrimas en su ropa.

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Los encargados del balneario les repartieron en dos alas diferentes, los chicos en una, las chicas en otra, como mandaba la tradición. Naruto protestó enérgicamente, pero las entradas de la Hokage no servían para suites matrimoniales.

Mascullando maldiciones contra la administración, las habitaciones y la vieja Tsunade, Naruto siguió a los chicos hasta la sección de hombres. Kiba se tiró de golpe en la terma, provocando que unos cuantos viejos se salieran, indignados.

-Genial, toda la bañera para nosotros –dijo Naruto, sumergiéndose poco a poco. Lee llegó en ese momento – Vaya, ya pensé que no vendrías.

-He cambiado de opinión –contestó, con una media sonrisa.

Shino y Neji estaban sentados, sumergidos hasta el cuello, con una expresión hierática en la cara. Kiba chapoteaba con Naruto, sin dejar de hacer ruido. Shikamaru y Chôji tenían un aspecto bastante horrible, a juego con la resaca.

-¿Qué tal has dormido? –preguntó Chôji.

-Fatal. Tuve que pasar la noche en mi cama del tejado, con los gatos –contestó Shikamaru, soltándose la coleta. Se sumergió por completo unos segundos.

-¿Qué te esperaba en casa? –siguió preguntando Chôji.

-Una arpía –contestó Shikamaru, masajeándose las sienes.

Naruto se quedó mirando fijamente el muro que separaba los baños de hombres y de mujeres, mientras sonreía con una expresión realmente malévola.

-¿Qué pasa, Naruto? –preguntó Kiba.

-Ssssh –dijo él. Todos se callaron y miraron al muro. Escucharon las voces de las chicas al otro lado. Neji fue a decir algo, pero Shino le tapó la boca sin cambiar la expresión de su cara.

-Bueno, Tenten –dijo Ino, al otro lado - ¿qué tal tu misión?

-Bien, dejamos al embajador en la Arena y volvimos para casa. Lee se perdió en el camino, pero menos mal que Sakura le encontró.

-No me refiero a eso –dijo Ino, malévolamente – Te quedaste a solas con Neji durante bastante tiempo, ¿no? Y no pretendas que me crea que no pasó nada.

Hubo un segundo de silencio durante el cual todas las miradas se posaron en Neji. Él sólo se hundió más en el agua.

-Está bien, sí que pasó algo. Pero no fue nada romántico, desde luego.

Las chicas la miraron con curiosidad creciente. Tenten las hizo esperar un poco más, complacida por ser el centro de atención.

-Paramos en una aldea cercana, a unos diez kilómetros o algo así. Neji me dijo que no había dinero para pagar dos habitaciones, así que cogimos una para los dos. A mí me daba igual.

-Yo diría que estabas hasta entusiasmada –dijo Ino.

-En fin –dijo Tenten ruborizándose – él se acercó de repente y… ya sabéis… empezó a meterme mano.

Los chicos miraron a Neji con alguna sonrisa socarrona.

-Bueno, bien para los dos, ¿no? –dijo Temari, colocándose una toalla húmeda en la cabeza.

-Es que yo no estaba muy segura de querer hacerlo –dijo Tenten – Le paré los pies, pero él volvió a atacar, y además con una de esas sonrisitas… ¿entendéis lo que os digo? Así que tuve que pegarle un bofetón.

Silencio absoluto en las dos secciones del baño. La mitad de los chicos pensaba que Neji era un cerdo, la otra no podía contener su admiración.

-¿Y qué pasó después? –preguntó Hinata con un hilo de voz. Era tan embarazoso ver a su primo como un depredador sexual… Pero la curiosidad le podía.

-Ahora viene lo mejor. Me soltó el rollo de "nena, no te hagas la dura porque sé que vas detrás de mí desde hace mucho".

Ahora nadie sentía admiración por Neji. Él intentó permanecer impasible, pero no le estaba resultando fácil.

-Odio cuando se ponen chulos –dijo Temari.

-Por eso estabas tan enfadada con Neji-niisan, ¿no, Tenten? – le preguntó Hinata. Ella sólo la respondió con un suspiro.

Permanecieron en silencio durante unos segundos, hasta que Ino decidió interrogar a otra chica.

-¿Y tú, Sakura? –preguntó, dudando. No quería ser muy dura con ella, después de haberla vista llorar.

-Estuve en la Arena, y luego me encontré a Lee-san muy malherido. Le curé y paramos una noche en una aldea cercana. Eso es todo.

-Vaya, estás realmente desanimada, Sakura-chan –dijo Tenten.

-¿Es que sigues pensando en Sasuke, frentuda? –le dijo Ino, haciéndola sonreír.

-Más o menos.

Lee sonrió tristemente. "Más o menos". Que diplomacia…

-Bueno, ¿qué tal si ahora preguntamos a alguna que no sea tan deprimente? –dijo Ino, mirando a las chicas restantes. Se decantó por Temari, porque Hinata sólo se ruborizaría y tartamudearía durante horas – Temari-san, ¿tienes algo interesante que decir sobre Shikamaru?

-Interesante no es la palabra –contestó ella mientras se daba un gel exfoliante en la cara. Ino no iba a quedar contenta con eso.

-¿De verdad? Tenía entendido que ahora vivíais juntos. Su madre le dijo a la mía que estabas muy cómoda en su casa.

Temari se lavó la cara sin inmutarse. Miró a Ino con una ceja alzada, desafiante.

-¿Por dónde quieres que empiece? –le dijo.

Los chicos miraron a Shikamaru con sorna. Conociéndole, lo que tuviera que contar Temari no sería nada del otro mundo..., pensaron. Él sólo frunció el ceño, con la vista fija en el agua.

-¿Lo hicisteis? –dijo Ino, clavando el dedo en la llaga. Temari se sonrojó un poco y asintió con la cabeza.

-Disculpa, Temari, pero no te he entendido bien –dijo Sakura. Los chicos estaban tensos como un gato en una verja metálica, especialmente Shikamaru, por la parte que le tocaba.

-¡Que sí! Las chicas de la hoja no entendéis de sutileza…

Todo el mundo permaneció en silencio. Naruto miró a Shikamaru con una sonrisa apreciativa. "-Ese es mi chico"- pensó.

-Vaya… -dijo Tenten, al cabo de un rato - ¿Y qué tal?

-¿En qué sentido? –preguntó Temari.

-En el único sentido que hay –dijo Ino, con una sonrisa sardónica.

-No se trató de algo sentimental o físico, si es eso lo que pensáis.

-Temari, ese tipo de cosas, o son sentimentales, o son físicas –dijo Tenten.

-Fue una apuesta. Un juego.

Otro largo silencio.

-Eso sí que le pega a Shikamaru –dijo Ino, con una carcajada. Chôji estuvo a punto de reírse también, pero consiguió aguantarse.

-Bueno, ¿cómo fue? –preguntó Sakura. Temari enrojeció un poco más antes de contestar. Le costaba bastante hablar de esas cosas, pero si se negaba a contarlo, le estaría dando demasiada importancia al asunto, o al menos eso pensaba.

-Interesante –dijo. Optó por cambiar los calificativos al ver las miradas incrédulas de las demás – Vale, quizá fue… ¿apasionado? No sé si esa es la palabra.

Shikamaru tenía ganas de hundirse en el agua y no salir nunca. ¿Es que esa maldita mujer no iba a callarse?

-¿Encima o debajo? –dijo Tenten – No me miréis así, llegados a este punto, creo que podemos preguntar cualquier cosa –dijo, encogiendo los hombros.

-Encima… y debajo. También estuvimos un tiempo sentados… Probamos un poco de todo, mis agujetas lo atestiguan.

Se escucharon las carcajadas de las chicas. "-Joder, no voy a poder mirar a nadie a la cara, y mucho menos a las tías. Mejor, porque después de esto no quiero saber nada de ninguna mujer, son todas unas cotillas", pensó Shikamaru.

-El pequeño Shikamaru se ha hecho un hombre –dijo Ino, enjugándose una lágrima inexistente – Al menos estaría hábil, ¿no?

-Demasiado, porque al final me ganó –rezongó Temari.

Las chicas la miraron, estupefactas.

-No me digas que la apuesta era sobre quien era el último que…ya sabes… -dijo Ino.

Temari asintió.

-Pensé que así era más fácil ganar –dijo, uniéndose a las carcajadas generales.

Shikamaru no lo soportó más. Salió del agua apretando los dientes, completamente rojo por el calor y la vergüenza. Naruto le miró, extrañado.

-¡Oe, Shikamaru, no te vayas! –gritó, sin darse cuenta de que estaba descubriéndose ante las chicas. Todos le miraron horrorizados.

En la otra sección, las chicas se habían quedado de piedra. Habían hablado sin parar y ellos lo habían escuchado todo. Temari estaba especialmente avergonzada. ¿Cómo volvería a mirar a Shikamaru a la cara?

Tenten era más optimista. Seguramente su confesión sería una buena lección para Neji, así que no había problema. Ino se sentía culpable, era ella la que había acicateado a las chicas para que le contaran todo. Si todas hubieran sido tan crípticas como Sakura… Lamentablemente, el mal ya estaba hecho.

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Tenten salió de la sauna sintiéndose una mujer nueva. Puede que estuviera cubierta de sudor y que el pelo se le hubiera quedado hecho un desastre, pero había sido realmente agradable.

Un grupo de chicos se acercó a ella. Tenten se puso en guardia al ver las sonrisitas que se lanzaban entre ellos.

-Hola, guapa, ¿qué haces aquí tan sola? –dijo uno, mirándola de arriba abajo.

-Sigue caminando si no quieres saber lo que es bueno –le dijo, tirando las toallas al suelo y poniéndose en posición de ataque. Ellos sólo se rieron.

-Así que la gatita tiene zarpas, ¿eh? – (¬¬ º)

Uno le cogió del brazo, intentando inmovilizarla. Ella se zafó, desgarrando la manga del yukata. Los otros, avanzaron hacia ella, pero sacó unos cuando shuriken de la bolsa que siempre llevaba atada al muslo. Su puntería prodigiosa ayudó a ponerlos en fuga.

Tenten cogió de nuevo sus toallas y echó a andar, sin ver realmente por dónde iba. Se sentía muy alterada a pesar de haber salido relativamente ilesa. Alguien la rozó en el hombro al pasar, pero ella casi ni le vio.

-¿Tenten? ¿Estás bien? –le dijo. Ella enfocó la vista y se dio cuenta de que era Neji. No era el más adecuado para consolarla, después de lo que había hecho, pero ella se acercó a él, a punto de llorar. Neji se alarmó al ver su expresión y la manga rota del yukata.

-¿Qué ha pasado? –le dijo, abrazándola. Ella se lo contó todo, sollozando de vez en cuando. Él le secó las lágrimas con su manga cuando terminó de hablar.

-¿Quieres que los mate? –preguntó – Sabes que podría hacerlo…

Ella soltó una carcajada suave, negando con la cabeza. Neji sonrió también. Hubiera podido pasar todo el día abrazado a ella, pero no quería que le volviera a tomar por un pervertido. Se apartó lentamente.

-Bueno, si estás mejor, me voy –dijo. Tenten frunció el ceño.

-¿Por qué? –preguntó.

-No quiero… agobiarte. Será mejor que me vaya.

Ella le observó alejarse, su yukata blanco desapareciendo en la oscuridad del pasillo.

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Naruto caminaba silbando con los brazos detrás de la cabeza. Vio al grupo de las chicas yendo hacia sus habitaciones, y salió corriendo detrás de ellas.

-Hinata-chan, espera –dijo. Ella se detuvo, pero el resto de las chicas continuó su camino.

-¿Has…disfrutado del baño? –preguntó ella, colocándole bien el cuello del yukata.

-No, no mucho –dijo él, poniendo cara de enfado. Ella dejó las manos quietas sobre su pecho – Porque no has contado nada sobre nosotros, Hinata-chan…

Ella se ruborizó intensamente. Se dio la vuelta, poniéndose las manos en sus mejillas encendidas.

-Es que… las chicas no me preguntaron. ¿Debería haber dicho algo?

Él la abrazó por la cintura y enterró la nariz en su pelo.

-Tenías que haberles contado lo maravilloso que soy, lo guapo que te parezco, lo hábil que soy en… todo. Ese tipo de cosas.

Ella se giró y miró al suelo, juntando los índices.

-Bueno… la próxima vez lo recordaré -dijo, y le dio un beso en la barbilla antes de marcharse a la habitación. Naruto se quedó allí quieto, sonriendo como un tonto feliz, tocándose el mentón.

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Shikamaru se había refugiado en un rincón del jardín zen. Mirar los peces del estanque era casi tan relajante como mirar las nubes, pero ya llevaba dos horas mirando las carpas y no se le pasaba el cabreo. Maldita Temari…

Temari estornudó(1), adivinando quién estaba hablando de ella. Había pasado una hora buscando a Shikamaru para tener unas palabras con él. No es que tuviera pensado disculparse, pero al menos tenían que comentar algunas cosas.

Le encontró de cuclillas junto al estanque. Se acercó a él y carraspeó. Shikamaru se giró y puso una cara de profundo disgusto.

-Oye, ¿no seguirás enfadado? –dijo ella.

-Déjame sólo.

Temari parpadeó contrariada.

-He venido hasta aquí sólo para hablar contigo, creo que merezco ser escuchada, ¿no? –dijo. Él se puso de pie y se enfrentó a ella.

-De eso no puedes quejarte, Temari, porque toda la maldita casa de baños ha oído lo que tenías que decir. Ahora, si no te importa, déjame sólo.

Ella no se movió.

-Realmente no tendrías que estar enfadado, todo el mundo sabe que me ganaste. Has quedado como un triunfador delante de todos tus amigos.

-Pero es que me importa un bledo esa maldita "competición". No me ha traído más que problemas. Si pudiera volver atrás, no se me pasaría nunca por la cabeza acostarme contigo.

Y dicho esto, se marchó, dejando a Temari bastante más afectada de lo que parecía.

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En la cena el ambiente estaba bastante tenso. No era tanto el enfado de las chicas como la vergüenza de los chicos. La mayoría de ellos intentaban fijar la vista en el plato y pasar desapercibidos.

Naruto era el único que se comportaba igual que siempre. Se había sentado junto a Hinata, y no paraba de revolotear a su alrededor.

-Hinata-chan, esto está buenísimo, pruébalo –ella levantó los palillos para coger un bocado de sashimi – No, así no, di "aaaaah".

-Dios, no puedo soportar a Naruto –dijo Ino al oído de Sakura.

-¿No será envidia? –dijo ella, con los palillos en la boca.

-Probablemente, pero eso no viene al caso.

Neji había conseguido un sitio frente a Tenten, y no dejaban de mirarse con complicidad, poniendo nervioso a más de uno.

Después de cenar el grupo se dividió según los temas de conversación. Shikamaru había traído un tablero de shôgi, y Chôji le animó a jugar, pensando que así se le pasaría el enfado. A Shikamaru no le duró mucho el entretenimiento, porque su amigo no era demasiado bueno jugando.

-Yo te tomo el relevo, Chôji – dijo Temari, apoyando la mano en el hombro de éste y mirando con desafío a Shikamaru. Él frunció el ceño y alargó la mano para recoger las fichas, pero ella se lo impidió agarrándole de la muñeca.

-¿No te atreves? –dijo con una sonrisa. Él apretó los dientes y comenzó a colocar el tablero de nuevo. Otro estúpido desafío… Sin embargo, no podía decir que le disgustara demasiado, sobre todo tratándose del shôgi.

Temari se inclinó un poco sobre la mesa, insinuante.

-Hagámoslo más divertido –dijo – Si gano yo, tendrás que olvidarte de lo que he dicho en los baños.

Él la miró con fingida indiferencia.

-¿Y si pierdes? –dijo. Ella rozó con los dedos el cuello de su yukata, abriéndolo casi imperceptiblemente.

-Haré lo que tú quieras –dijo, mirándole fijamente. Shikamaru tragó saliva y se concentró en el tablero.

Temari tenía sus motivos para promover ese reto. Uno, lo extrañamente incómoda que se sentía con respecto a su enfado. Dos, quería que él reconociera que seguía sintiéndose atraído por ella. Temari conseguiría solucionar una de las dos cosas, tanto si perdía como si no.

Aunque ya tenía claro que iba a perder, se quedó sin habla cuando él la despachó en tres movimientos. Maldito genio…, pensó.

-Bueno… ¿qué quieres? –preguntó ella. Algunas imágenes un tanto perversas cruzaron su imaginación. Él recogió lentamente las piezas, pensándoselo.

-Quiero que te disculpes.

-¿Qué? –preguntó Temari.

-Ya me has oído.

Ella miró alrededor y se dio cuenta de que todos estaban atentos a su reacción.

-¿Delante de todos? –volvió a preguntar.

Él asintió gravemente con la cabeza.

Pasaron un par de minutos sin que ella moviera un dedo.

-Sabía que no lo harías –dijo él, levantándose.

Temari miró al suelo con tristeza. Seguía sintiéndose culpable y más desdeñada que nunca. Se marchó por la puerta contraria, huyendo de todas las miradas del salón.

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Un poco después, Naruto propuso otro chapuzón en las termas. Las chicas se habían adelantado, y llevaban en el agua un rato. Habían decidido que Temari necesitaba un poco de compañía.

-No le des más vueltas, Temari, Shikamaru siempre ha sido así de introspectivo, no es culpa tuya que se tome las cosas tan a pecho-le dijo Ino mientras la enjabonaba la espalda.

Temari no dijo nada, y las otras chicas tampoco, porque escucharon al grupo de los chicos en el otro lado del baño. Se miraron y asintieron, llegando al mutuo acuerdo de espiarles, igual que habían hecho ellos.

-Os lo digo en serio, chicos, no debe haber otra pareja en Konoha igual que Hinata-chan y yo. Somos tal para cual, no hemos tenido nunca el menor problema. Además, el sexo es…

-¡CÁLLATE YA! –le gritaron todos.

-Si no te importa, Naruto, me gustaría seguir viendo a mi prima como una chica inocente –dijo Neji.

-Tú no puedes hablar mucho de inocencia, señor "pervertido-acosador-de-jovencitas-indefensas" –le replicó Naruto, con una sonrisa suficiente y consiguiendo que el otro enrojeciera ligeramente.

-Hablando del tema, Neji, ¿Tenten te ha vuelto a cruzar la cara últimamente? –dijo Kiba después de echarse un barreño de agua por encima.

-Tenten no pega a nadie a menos que se lo merezca realmente –dijo Lee.

-Aquí nadie ha dicho que no se lo mereciera –dijo Naruto, riéndose a carcajadas.

Una lluvia de barreños le silenció eficazmente. Neji se giró hacia Shikamaru, rogando algo de cordura.

-¿Tienes algún consejo? –le dijo.

Shikamaru había sido llevado allí a rastras, y lo que menos le apetecía era hablar.

-¿Por qué me preguntas a mí? -le dijo.

-Bueno, eres el único, aparte de Naruto, que ha hecho algún progreso con el sexo opuesto –le dijo Shino.

-Y ya ves de qué me ha servido… Aunque supongo que depende también de la chica.

Temari sintió que pisaban en su tumba.

Naruto regresó de la inconsciencia en ese momento. Se acercó a Shikamaru con una sonrisa malévola.

-Ya que lo mencionas, ¿cómo fue? –le dijo – Ya sabemos lo que le pareció a Temari tu actuación, pero, ¿qué nos dices de ti?

Shikamaru se aclaró el pelo y miró a Naruto con una media sonrisa.

-Si quieres cotilleos, vete con las mujeres. Un hombre no habla de esas cosas.

Naruto resopló.

-A veces eres un auténtico rollo, Shikamaru.

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Las chicas salieron en silencio de los baños. No empezaron a hablar hasta que llegaron a su ala.

-Vaya, parece que los chicos también tienen su corazoncito –dijo Tenten.

-Tal vez fuimos un poco duras…-asintió Ino.

-Oye, ¿dónde está Sakura? –dijo Temari – Se supone que es mi compañera de habitación.

Ino miró alrededor y se encogió de hombros.

-Déjala, estará dando una vuelta. Quizá necesita estar sola.

-Por lo visto la soledad es muy apreciada en la Hoja –comentó Temari, no sin cierta amargura en la voz.

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Aah... Temari, amargadilla... Bueno, ya no queda mucho para que se reconcilien... y para el final del fic T.T. Reviews, please.

Aclaraciones:

1.En Japón cuando estornudas significa que alguien está hablando de ti (como cuando a nosotros nos pitan los oídos).