Un breve recuerdo
-¿Estas bien?- Pinkie pregunta preocupada.
Él no responde, estaba hipnotizado por esa mirada tan hermosa, ver esos ojos celestes que le recordaba la primera vez que la vio...
FLASHBACK
Una tarde nublada en la granja de rocas de la familia Pie.
Llega una carroza elegante arreada por dos pegasos, y se detiene en la entrada de la granja.
De la carroza sale una pareja de pegasos, ambos iban vestidos con ropa elegante, el macho con un smoking impecable y su pareja llevaba un vestido costoso. Se dirigieron a la casa en medio de la granja. Tocan la puerta y abre un pony terrestre adulto que usaba un sombrero de peregrino, él era de color marrón claro, crin color gris y una cutie mark de una picota.
-Buenas tardes señores. ¿En qué les puedo servir?- dice el granjero.
-Buenas tardes, yo soy Gold Wind y ella es mi esposa Silver Breeze, vinimos a comprar sus rocas, las necesitamos para la construcción de una casa de tres pisos- dice el pegaso.
-No hay problema, el campo este está listo, ¿Dónde pondré las rocas?
-En unos 10 minutos llegarán 5 grandes carretas, allí pondrá todas las que quepan, mañana vendré otra vez con otras 5 carretas.
-De acuerdo señor.
El pony terrestre entra a su casa y sale con un rastrillo y una picota en su lomo y detrás de él salen tres potrillas que eran sus hijas, eran idénticas en la forma lacia de sus crines, pero una se diferenciaba por el color, dos eran de color gris, y una era de color rosado, los pegasos notaron eso.
-¿Son tus hijas?- pregunta Silver Breeze.
-Si señora- responde el granjero.
-¡Son muy bonitas!- exclama ella.
-Y se ven algo…tristes. Como sea, el tiempo es oro, y las carretas llegaran en cualquier minuto- dice el señor Gold Wind
-Sí señor.
Y los granjeros salieron al campo este, los dos pegasos que arreaban la carroza se ofrecieron para ayudar al granjero para llevar las rocas más grandes a la entrada para que sea más fácil cargarlas en las carretas que llegarían, las pequeñas potrillas llevaban las rocas más pequeñas, mientras que los señores Wind solo supervisaban el trabajo.
De la carroza en la que llegaron salió un pequeño pegaso de color blanco y crin verde claro, sin cutie mark, entró en la granja y al ver a la pareja de pegasos, se acercó a ellos.
-Mamá, tengo hambre- le dice el pequeño pegaso blanco a Silver Breeze.
-Loner, te dije que te quedes en la carroza.
-Es que estaba aburrido y-
-Tú siempre estás aburrido, Loner… ya aburres- le dijo Gold Wind.
-Vuelve allá hijo, en la ciudad te compraré algo- le dice su madre.
El pequeño pegaso se volteó y cabizbajo y emprendió su regreso a la carroza.
De repente chocó de frente con la pequeña Pinkamena, ambos cayeron al piso y se levantaron.
-Disculpa, no te vi- le dijo él
La pony terrestre rosa solo lo miró con la expresión triste de sus ojos celestes y siguió su camino sin decir nada.
Loner no hizo caso a esa actitud extraña y solo se limitó a decir en su mente "que pony tan… extraña..." y volvió a la carroza.
Llegaron las carretas arreadas por toros guiados por un pony terrestre.
Cargaron las rocas. Y finalmente terminaron el trabajo.
Los señores Wind subieron a su carroza y los pegasos que llevaban la carroza se acomodaron en sus puestos, y arreando la carroza se fueron alejando de la granja seguidos de las 5 grandes carretas arreadas por toros.
Desde la granja la familia solo se quedó observando como los compradores se iban.
-Bien, volvamos adentro ellos volverán mañana y entonces cosecharemos el campo sur, terminamos por hoy, de seguro su madre ya preparó la cena- dijo el granjero.
-Pero papá, alguien tiene que quedarse a dormir en el granero, como lo hacemos cada noche- dijo una de sus hijas.
-Tienes razón, ¿a quién le toca?
-Le toca a Pinkie- dicen las dos hermanas a una voz.
-No es cierto- dice la pony rosa.
-No mientas, ayer yo dormí allí y ahora te toca- le dijo una.
-Pero no me gusta estar allá, es feo…
-Sin excusas Pinkamena, ahora recoge las otras rocas que quedaron y guárdalas en el granero- mandó el granjero
-No es justo…- dijo ella en voz baja.
Su padre la escuchó.
-¿Que dijiste?
-¡Que no es justo! No me gusta esta granja de rocas, papá.
-Eso no me importa jovencita, ahora de castigo no vas cenar, ¡Buenas noche!
El granjero, seguido por sus dos hijas volvió a su casa cerrando la puerta fuerte y dejando a Pinkamena afuera que amontonaba algunas rocas.
Mientras seguía trabajando, recordó a ese pequeño pegaso con el que tropezó. "Qué extraño..."
Continuó apilando rocas hasta que escuchó una explosión en el cielo...
FIN DEL FASHBACK
-¿Loner?- preguntó Pinkie comenzando a preocuparse.
Él reacciona -Ah... sí, estoy bien gracias, pero ¿cómo hiciste eso?
-Fue gracias a mi pinkie-sentido.
-Pinkie ¿qué?
-Pinkie-sentido P, I, N, K…
-Ok, Ok... pero ¿cómo funciona?
-Oh- Pinkie se levanta y ayuda a levantarse al pegaso -verás, mi Pinkie-sentido me dice acerca de acontecimientos vagos que suceden al azar, como cuando se agita mi cola, eso significa que algo caerá, y cuando eso pasó supe que el armario caería sobre ti y te salvé *sonrisa*.
-Eso sí que no me lo esperaba... Te debo una, no sé qué más me hubiera fracturado de no ser por ti.
-No es nada, ahora que el armario cayó, entonces ya no podrás usar la cama para dormir- ella se pone a pensar -supongo que puedes pasar la noche en mi cuarto conmigo.
-En serio, no creo que sea necesario.
-Claro que sí. Además podremos hacer un 'after party' pequeño, a modo de pijamada. Los señores Cake salieron en un viaje a una reunión familiar, y ahora estoy al mando de Sugarcube Corner por lo que tenemos toda la noche para nosotros dos y nos vamos a divertir!- dijo la pony rosa alegremente.
Loner pensó un momento.
Quedarse con Pinkie Pie, en su casa, a solas...
