N/A: Ok, estuve demasiado tiempo fuera de FanFiction... aún siento un poco de desánimo pero aquí estoy, regresando a penas. En fin, nuevos proyectos (contando las ideas que algunos usuarios comentaron anteriormente), shippings, randomness, lemon (maybe), etc., lo que siempre dije que haría y aún no hago pero haré (Pinkie Promise).
Quizás este sea el final de fanfic o tal vez no. Ya veré.
Entre amistad y amor.
-Tanto tiempo sin aceptar el destino…
-Tú y yo, ahora y siempre juntos.
-¡Es un hecho! ahora despierta a tu cruda realidad.
El pegaso abrió sus ojos.
Pinkie Pie y Loner Wind se encontraban sentados en una banca, después que pasaron una mañana en el parque de diversiones, ambos estaban comiendo algodón de azúcar. Pinkie saludaba enérgica y alegremente a los ponies que iban en la rueda de la fortuna que estaba cerca y también a los que paseaban por allí, que en su mayoría eran potrillos y potrancas, mientras que Loner… pues él se preguntaba cómo era posible que el algodón pudiera ser dulce y a la vez comestible. Se encontraba metido en sus pensamientos y filosofías de un desafortunado y frustrado pegaso preguntándose el porqué de todo lo que le había sucedido hasta ahora, especialmente ese día.
La pony de melena parecida al mismo algodón que comía, lo miró por unos segundos adivinando su estado de ánimo, no le parecía bien ver a un amigo suyo así de serio y pensativo, pensar demasiado puede llevar al aburrimiento extremo, a excepción del caso de Twilight que pensando era extraordinaria, pero como Loner era Loner y Twilight era Twilight, la comparación no tenía sentido.
-Hasta ahora pasamos una linda mañana, ¿no lo crees, Loner?- dijo Pinkie antes de terminar de comer su algodón de azúcar de un bocado.
-Sí…- afirmó él, observando el suyo.
Ella no se convenció del todo con esa respuesta tan… no convincente.
-Entonces… umm, ¿qué parte te divirtió más?
-Eh, no lo sé, fueron tantas las cosas 'divertidas' que las olvidé- respondió el aún distraído pegaso.
-¡Oh! Por eso no te preocupes, lo anoté todo en mi cuaderno-diario ¡en su versión beta! con actualizaciones y mejoras, la tapa y contratapa son rasca y huele, ¡mmm! ¡Frambuesa!
Ahora sí le puso atención -Espera… ¿Lo anotaste todo? Ni siquiera te vi hacerlo ¿Cuándo lo hiciste?
-¡TODO EL TIEMPO! ¡Mira!
-Miro...
Pinkie lo abrió y lo que el pegaso ve en el cuaderno eran una serie de dibujos random, pero se podía diferenciar dos figuras coloreadas, una de color rosa y la otra verde que Loner supuso que los representaban a ambos hasta que Pinkie retiró lo que en realidad era un pedazo de goma de mascar y una hoja de pasto.
-Disculpa eso, se ensució un poquito, jeje.
-Vaya…- comentó aun sorprendido.
Pinkie empieza a hojear el cuaderno. -Bien, bien, bien... ¿Por dónde empezamos? ¡Ah ya sé! Cuando tú lanzaste la bola a las botellas para ganar el premio mayor mientras yo comía unas palomitas de maíz y no lograste derribar ninguna pero al menos le diste en la cabeza a un pony fortachón del cual te asustaste y saliste corriendo de allí para chocarte contra un árbol, ¡fue épico!- dijo ella soltando una risita.
-¡Claro que no, Pinkie!- negó Loner avergonzado.
-¡Oki doki loki! Entonces busquemos algo para llevarlo al 'SALÓN DE LOS MEJORES MOMENTOS QUE PASAMOS JUNTOS'- dijo la pony rosa de forma dramática -… ¿te parece? Hay una sección especial en el cuaderno para eso, ¡mira y admira!
-Ah… claro.
-¿Qué tal ese juego con el que medías tu fuerza?
-No. Definitivamente no.
-¿El de arquería?
-Tampoco.
-¿Dados?
-Fue trampa.
-¿Concurso de comida?
-El tipo que compitió contra mí tenía el apetito de un parasprite y lo único que gané fue un gran dolor de estómago…
Así Pinkie mencionaba cada sitio al que fueron del parque y Loner siguió negándose a todos y cada uno de ellos porque no había alguno que fuera digno de ser parte de los buenos recuerdos, según él.
-Ok, hmm… ¿Estar aquí sentados?- Dijo ella observando la última hoja anotada o más bien dicho, dibujada.
-Pues- un pato llegó volando, le arrebató el algodón de azúcar de Loner y se fue como vino -… no, ya no.
-¡Oh vamos!- Pinkie guardó el cuaderno -Debió haber algo, solo piensa, ¿ok?
-No, me fue mal en todo- respondió a secas.
-No fue así…
-Sí lo fue. Dime Pinkie Pie, ¿alguna vez te pasaron tantas cosas malas en tan poco tiempo sin razón alguna?
-Este… nop.
-¿Ya ves? Soy pésimo, incluso si yo jugara Solitario también perdería.
-Jajaja, buen chiste Loner, ese fue muy gracioso- dijo ella casi riendo a carcajadas.
-De hecho, sí me pasó- comentó él seriamente y fijando su mirada al frente.
-Oh…- dejó de reír –Hmm…
-Mientras más pasa el tiempo, más creo que no funcionará esta…- no completó la oración, solamente suspiró.
-¿Esta qué?
"Esta amistad… o este ridículo intento de amistad." Dijo en sus pensamientos y permaneció callado. Observó alrededor, ya no había algo más que hacer en ese sitio, por lo que se levantó y se dirigió a la salida del parque de diversiones con dirección a… cualquier lugar lejos de allí.
-¡Oye! ¡Espera Loner!- Pinkie lo siguió, pensaba decir algo para levantarle el ánimo, era claro que necesitaba eso, pero se quedó sin muchos argumentos después del último comentario del pegaso, aunque lo anterior a lo último sería un buen chiste para contar cuando él no esté cerca; aun así, ese era otro asunto. ¿Qué era lo que no estaba funcionando?
"Un momento… ¿De qué 'esta' hablaba? ¿De cuál 'esta' no habrá un buen recuerdo? ¿Esta mañana? ¿Esta buena onda? ¿Estandarte? ¿Esta Pinkie? ¿Habrá otra? ¿O será que se refería a estar conmigo...? ¿O nuestra amistad? No Pinkie, no pienses en eso, es casi seguro que él está feliz contigo, bueno, conmigo pero… ¡AAAAH! Justo ahora tenía que ponerse todo enigmático, sabía que debí traer mi traje de Madamme Pinkie y la esfera o el de Pinkie Holmes. Tonta Pinkie, eso te pasa por desesperada y no pensar bien… y hablar de ti en tercera pony." Pensaba ella mientras caminaba.
Repasando de nuevo y sin intenciones de rendirse, la siempre alegre pony tuvo que analizar la ecuación perfecta que tenía dibujada en su cuaderno:
Parque + Juegos + Pinkie + Loner + Bigote + Una pisca de pimienta = El mejor día entre mejores amigos.
A todo eso le añadió un signo de interrogación. O bien faltaba una variable para lograr el resultado que Pinkie quería desde el inicio o algo no dejaba que sea así ¿pero qué más faltaba para que Loner pudiese sonreír junto a ella…? Esperando hallar respuestas o más pistas, revisaba el cuaderno de manera detallada pasando las páginas con la punta frontal de su rizada esponjada y rosada melena.
En silencio, Loner recapacitó de nuevo sobre la actitud que estaba tomando. Era lo mismo que cuando estaban a punto de volver a Ponyville en la mañana, ahora tras él tenía a una Pinkie Pie preocupada que revisaba su cuaderno con cierta nostalgia, lo que le daba entender al pegaso blanco de crin verde que lo que no deseaba ya estaba pasando.
Ella tenía que hacer algo para evitar que Loner termine como si fuera el hermano perdido de Cranky Doodle.
Él tenía que arreglar la situación porque después de todo, Pinkie solo tenía una buena intención.
-*Lo siento, Pinkie…*- habló Loner en voz baja y sin voltear.
-¿Por qué?- habló la pony levantando la mirada y guardando su cuaderno en medio de su melena, lo había oído.
El pegaso blanco permaneció caminando sin voltear y luego de unos segundos, respondió
-Tú organizaste este día para pasarla bien juntos pero hasta ahora no puedo… ya sabes.
-No te preocupes, Loner, está bien, ya pensaré en algo…- habló ella y en ese instante, un destello de esperanza cruzó su mente -¡Oh! aún queda el resto de la tarde y podemos...
-No- dijo él pero Pinkie seguía hablando rápido de las incontables ideas que tenía para la tarde.
-Tú, yo, trampolines y más confeti ¡con crema de maní y banana!
"No va a funcionar..."
-¡Barcos piratas! ¡Dos parches en los ojos y barbas espeluznantes!
"Iniciar de nuevo… es una tontería."
-Tanques y juegos rudos como... ¡Nerf! ¡De esos que muestran en los comerciales!
-Ya basta, Pinkie, no haremos nada de eso.
-Ok, entonces podemos omitir la danza del salvaje oeste, mejor las del tranquilo oeste, tienen buenas rolas.
-¡No, no entiendes!
Estaba cansado de soportar esa pena contínua y no, no era por su casual mala suerte en los juegos del parque sino por el mismo problema que ya llevaba muchos días sin resolverse.
"¡Vete!"
"Tú no puedes estar aquí"
"Es por el bien de Pinkie..."
-Mira...
-Miro- Pinkie parpadeó muchas veces -¿A dónde?
Loner detuvo su caminata, respiró hondamente y empezó a hablar con sinceridad pero sin voltear, no tenía el valor suficiente para mirarla a los ojos mientras esas palabras salían de su boca -Pinkie, aprecio el intento que haces para que sigamos siendo tan buenos amigos como lo fuimos antes pero acéptalo, eso fue en el pasado además no hubo razones para que me tomes como tu mejor amigo, quizá el primero pero el mejor... sé que alguien más puede serlo, hay una infinidad de ponies alrededor de Equestria y solo yo fui quien te traje tristeza, confusión e hice... una estupidez que arruinó más esto y fue algo que un amigo nunca haría, dime, ¿estoy o no en lo correcto?
-Yo...- Pinkie no hallaba una respuesta a lo que él acababa de decir, repentinas e hirientes palabras, ella miró a varios lados nerviosa, quería cambiar de tema de conversación con lo que sea, todo, menos la confrontación.
Loner se detuvo y se dio vuelta para verla cara a cara, fue allí cuando la pony rosa contempló el rostro apagado y serio de él, podía percibir la desesperación e infelicidad en esos ojos azules del pegaso.
-Incluso esto te lastima, ¿verdad...?
-P..para n..nada...- Dijo ella tartamudeando y rápidamente sacó de la nada un globo rojo el cual infló de un solo soplido pero lo soltó y este salió volando en todas direcciones hasta chocar con la cara de Loner quedándose en su nariz y haciéndolo ver como un payaso, pero él no cambió su expresión a pesar de lo gracioso que fue eso.
-No lo ignores, Pinkamena Diane Pie- se quitó el globo de encima -Sabes que no volveremos a ser los amigos de antes.
Al oír esas frías palabras, todo se le vino abajo a la pony que representaba el elemento de la Risa, llegando a una conclusión...
"La causa de su infelicidad... soy yo"
Eso impedía que sus planes se llevaran a cabo con éxito. Lo había imaginado, sin embargo, quería ignorarlo completamente ¿pero a quién engañaba? Por eso Loner la evitaba, por eso estaba más tranquilo hablando con otras ponies como Fluttershy o Rarity, por eso él había querido alejarse de ella más de una vez...
Arreglarlo de forma indirecta tratando de reafirmar el lazo de amistad entre ambos no funcionaría y por esa cruda realidad, Pinkie tenía una sensación de dolor en el pecho y un nudo en la garganta... sintiéndolos, ahora recordaba por qué los odiaba con toda su alma. Su mundo de felicidad y alegría se derrumbaba al igual que las esperanzas de que ambos pudieran estar bien, pero aún así, no dejaría que su momento de desequilibrio emocional que era 'Pinkamena' la domine, si lo hacía, solo sería para decir y hacer cosas que solo lastimarían y de las que luego se arrepentiría.
Quería estar sola un momento, aunque no le gustaba estarlo, necesitaba eso.
Sin decir nada, ella retrocede unos pasos, y se va corriendo a la calle de enfrente, en dirección contraria a la que iba Loner quien solo la ve irse.
"No volveremos a ser los amigos de antes..."
Incluso a él le dolió decir eso, pero era la verdad.
Pinkie corría sin rumbo, una lágrima se escurría por su mejilla. Estaba llorando. Cerró sus celestes ojos con fuerza dejando salir más de esas lágrimas que eran el desahogo de su tristeza, ella cruzaba las calles sin ver a dónde iba y gracias a su pinkie-sentido ninguno de los taxis que pasaban la atropellaba. Pronto se cansó y se detuvo frente a un restaurante, desde la ventana principal contempló a una pareja de ponies en una mesa. Ambos estaban riendo, el corcel tomó el casco de la yegua y le dio un beso en la mejilla, ella sonrojada le decía algo mientras él extendió una de sus alas para abrazarla. La escena se borró cuando Pinkie vio su propio reflejo en el espejo, entonces secó sus lágrimas y continuó caminando.
Ponies enamorados, unidos por un sentimiento íntimo solo de dos y para dos. Pinkie Pie conocía el amor, era más que obvio, los ejemplos que conocía bastaban y sobraban como el amor entre Shining y Cadance, o Cranky y Matilda, también los señores Cake, era lindo ver a esas parejas convivir pero… Pinkie Pie jamás le dio una oportunidad a experimentar algo así o al menos entender mejor sobre el amor, la pregunta era ¿por qué?
Llegó hasta el mirador de Manehattan, donde se podía apreciar una amplia vista de la playa, el mar y el puente de la ciudad. El viento frío del norte soplaba y su melena, que poco a poco se iba tornando lacia, se movía a merced de éste.
"Se supone que mi talento especial es hacer amigos y alegrarlos cueste lo que cueste... ¡siempre lo hice! Pero cuando no me quieren por eso…" Otra lágrima escapaba de uno de sus ojos.
No se había sentido así desde que creyó que sus amigas iban a sacarla de su grupo, o cuando Cranky le gritó que nunca iban a ser amigos, pero esas situaciones tuvieron su propia forma de resolverse, con Loner… no sabía cómo proceder, era diferente porque ya involucraba un pasado entre ambos, luego un reencuentro no planificado y un sentimiento de por medio… deseaba que algo así hubiera sucedido cuando eran simples potrillos.
"Me gustas, Pinkie…"
"¿En serio? Pues… ¡también me gustas!"
Así de simple. Pinkie podía imaginarse a ambos a esa edad, más felices, más sinceros y más sencillos.
"Quisiera que hubiera sido en ese tiempo en el que no te importa lo que pasará, solo vives el momento... porque siendo ya mayores, todos nos complicamos cada vez más, sin excepciones... ¿o solo soy yo quien lo complica?" La pony rosa sintió una gota de agua sobre su cabeza, entonces miró al cielo nublado.
Ya caía la fría lluvia de invierno.
"Un momento... ¿por qué pienso que sí lo hubiera correspondido antes? Bueno... él es lindo, y más que nada, me encanta verlo feliz y es muy divertido cuando se lo propone, abrazarlo es reconfortante como si fuera un peluche y cuando me hace sonreír es único... ¿Soy la única pony en toda Equestria que no entiende qué es lo que realidad siente por alguien? Tal vez sí lo quiero de una manera especial... ese beso..."
Aquel momento regresó a sus pensamientos.
Estaban allí en la cocina, Pinkie resbaló con el juguete de Pound Cake, cayó sobre Loner, la carencia de espacio personal entre sus rostros… pero allí recordó algo que no notó antes: cierto rubor en las mejillas de él, una leve sonrisa y cuando la pony rosa iba a disculparse, él la besó.
Desde ese día hasta ahora, pudo comprender que la felicidad de su mejor amigo dependía completamente de ella, que no quería quedarse en esa zona de amistad en la que Pinkie tenía a todos sus amigos, Loner anhelaba algo más especial que eso, pero ella se lo negó y de manera rotunda con la primera reacción, una fuerte bofetada, indignación y lo que desencadenó la odisea del pegaso.
-Tuve miedo…- susurró.
Fue allí cuando percibió la presencia de alguien tras ella, giró un poco su cabeza para ver y ahí estaba Loner que traía bajo un ala un abrigo café el cual lo puso en la espalda de Pinkie para cubrirla.
-Los bits no me alcanzaron para comprar un paraguas o una sombrilla- argumentó él tímidamente poniéndose a su lado para hacerle compañía en el mirador. Ambos miraron al frente.
-Loner, yo…
-Fue mi culpa.
"También fue mía"
Después de eso, quedaron en silencio. Solo oían las gotas de agua caer al suelo y algunos truenos que retumbaban en los cielos. Los dos ponies tenían una multitud de pensamientos encontrados y sus puntos de vista eran muy diferentes pero en algo concordaban.
No eran amigos ni algo más profundo, solo un punto intermedio que dolía en el corazón.
