Tratando de acostumbrarse a vivir con un muerto, Hinata cae en crisis por causa del estrés. Buscando formas de ayudar a Minato en su estadía, ella se encuentra escuchando leves y extraños susurros que salen del viento.


Hinata gruño leve y rodo en la cama tratando de esquivar la luz que golpeaba su rostro. No importa que tan alto este el sol, mientras sea un sábado y antes de las 9 de la mañana, no era hora para levantarse. La chica sintió vibraciones penetrar dentro de su oído a la vez que captaban el sonido retumbante de alguien que golpeaba la puerta con delicadeza.

Ella, ya despierta y frustrada, lanzo su almohada hacia la puerta mientras levantaba la voz.

"¡NO!" Y tras haber dicho esto, pego sus rodillas a su pecho y las abrazo mientras cerraba los ojos tratando de reconciliar el sueño.

Pero las vibraciones eran persistentes. Y en ese momento, Hinata se levantó de golpe.

¿Vibraciones? ¿Sonido? Alguien estaba golpeando en la puerta de su cuarto.

¿Pero quién...? La chica golpeo su frente con la palma de su mano mientras recapacitaba.

Minato, ella vivía con el difunto Cuarto Hokage.

Dándose por vencida, decidió observar la hora y gruño en voz alta al ver que su reloj marcaba las 8:36. Prácticamente le quedaban 25 minutos de sueño, eso era bastante. Sus pensamientos fueron interrumpidos por otros golpes a su puerta.

"Voy" Fue la vaga respuesta que dio para luego levantarse y caminar hacia el lavado para darse una ducha rápida y lavarse los dientes.

'Hinata' la chica se viro con rapidez al escuchar un susurro pasear por su canal auditivo. Pero no había nadie allí. Un poco agitada, decidió que era el sueño jugando con ella, así que volvió hacia su destino predeterminado.

'Hinata' Otra vez, la chica agarro un kunai de su mesa y lo puso frente a ella mientras tomaba una pose de defensa para protegerse. Mirando a todos lados, el techo, suelo, paredes, ventana, puerta, noto nuevamente que no había nadie. Dando un paso hacia delante, la chica opto por activar su Byakugan. Al sentir las venas de sus ojos sobre salir, volvió a observar a su alrededor buscando algún intruso.

Nada, solo Minato en la cocina preparando lo que parecía ser el desayuno. Hinata el byakugan y bajo lentamente el kunai hasta que este quedo al lado de su pierna. La chica suspiro y paso una mano por su rostro mientras volvía a culpar al sueño por las voces imaginarias.

"Hinata" Ella gruño (parecía estar haciendo mucho eso esta mañana) al escuchar nuevamente su nombre salir de la nada, pero esta vez, esa era una voz que reconocía. Con tan solo separar sus labios para dejar escapar unas palabras que le avisarían al ser al otro lado de la puerta que ella estaba viva y respirando, su alarma soltó un sonido irritante y chillón, indicándole que eran las 9 de la mañana.

"Objeto inservible, tú haces de mí una chica miserable y con ojeras" Golpeando su reloj y a la vez haciendo que hiciera silencio, Hinata se encamino hacia su nuevo destino, la puerta.

Poniendo sus frágiles dedos sobre el pomo de la puerta y luego juntando su palma, le dio la vuelta y la jalo mientras a su vez la figura de un hombro hacia aparición en el otro lado.

"Buenos días" Dijo Minato y sus palabras fueron acompañadas de una sonrisa que se mantenía firme en los labios del rubio

"Buenos días, Yondaime-sama" Respondió Hinata, su voz sonaba débil y raposa gracias al sueño que aún le invadía.

"Por favor Hinata, dime Minato" Ella solo asintió y camino por el lado de el para luego seguir el pasillo hasta el comedor. "Perdona si te levante, pero había alguien tocando la puerta y me puse histérico. No sé quién era, pero al no abrir, dejaron una carta debajo de la puerta. Siendo sincero, no se quien, además de Tsunade, sabría que estas establecida en este apartamento" Dijo Minato mientras seguí a la chica hacia el comedor y una vez ahí, le sirvió la comida.

"Es demasiado temprano para preocuparse por esas cosas, esperemos hasta que terminemos de comer para leer el contenido de tal papel" Este fue el momento de Minato para asentir, tomando un asiento frente a Hinata, preparo su propio plato de comida y procedió a alimentarse. El aire alrededor de ellos se puso un poco tenso y poco a poco a Hinata se le quitaba el apetito. Ella no quería eso, no quería vivir así, tendría que aprender a vivir con este hombre en su casa y eso es mucho decir sobre una persona que ya vivía contigo desde hace dos semanas atrás. No se acostumbraba.

Aunque el pobre lo debía pasar peor, todo el día en la casa, sin nada que hacer, sin nada que limpiar o cocinar o ver. Ni siquiera tenía libros, Hinata no tenía ni la más mínima idea de cómo Minato pasaba el tiempo ahí solo. Ella levanto la vista y lo observo. No tenía ojeras, sus ojos tenían ese brillo común que era parte de él y sus labios formaban ella refrescante sonrisa que jamás lo abandonaba, no parecía triste, ni deprimido ni desolado. Él era un gran misterio que Hinata no quería descifrar, todavía.

Suspirando, dejo los cubiertos sobre su plato y carraspeo, Minato levanto la vista de su plato y con un pañuelo, limpio la comisura de sus labios a pesar de que no se había ensuciado.

"Bueno, ya termine de comer, así que supongo que debemos ver el contenido del papel" Minato sonrió y asintió.

"Claro, solo déjame recoger esto y luego busco la carta."

Hinata se acostó sobre la mesa en espera de que Minato terminara. Usando sus brazos como almohada, poso su frente en ellos y cerró los ojos con el leve pensamiento de que solo se iba a relajar, no se iba a dormir.

Sintiendo como al pasar los segundos sus ojos se pegaban con más intensidad y su mente se pintaba de negro, decidió que debía levantarse. Abriendo los ojos y levantando su cabeza, no se esperó encontrar con un lugar que no fuera la cocina de su nuevo apartamento.

En cambio, se encontró con la vista de la floristería de los Yamanaka.

Hinata parpadeo unas cuantas veces y levantando su mano con delicadeza, froto sus delicados dedos en sus ojos. No, aun así seguía estando frente a la tienda. Suspirando y dándose por vencida, decidió entrar por un momento para sentir la maravillosa fragancia que soltaba el pequeño lugar.

Deslizando un pie delante del otro, camino hacia el interior pero nuevamente, no se esperaba con lo que se encontró.

Dentro de la tienda no estaban las flores que llamaban la atención de las persona, esas flores hermosas y exóticas que amabas observar. En cambio, la tienda estaba llena de relojes. Relojes de pared y de mesa, relojes de muñeca y relojes en collares, relojes de decoración y relojes en torres. Con cada vuelta que daba, veía un reloj diferente. Esto era definitivamente un sueño.

Agitada, Hinata cerró los ojos rogando estar en el apartamento una vez despegara sus parpados. Mordió su labio estresada y cruzo sus dedos mientras repetía en su cabeza una y otra vez:

'Despiertadespiertadespiertadespiertaporfavordespiertadespiertadespiertades...' Su mente se quedó en blanco una vez sintió algo suave y delicado rozar su mejilla.

Hinata enmudeció un grito al ver que del techo salían flores, lirios blanco para ser más exactos. Salían más y más y el techo no era el único lugar que tenía lirios. El suelo, mesas, paredes, estantes, vasos, su cabello. Todo estaba lleno de lirios blanco, los relojes habían desaparecido.

'Hikari' Hinata se volteo bruscamente solo para estar frente a la puerta que daba al exterior. Vacío, no había nada ni nadie excepto ella y las flores. 'Hikari, Hinata'

Los ojos de la peli-violeta se llenaron de lágrimas gracias a la frustración que inundaba su ser en ese momento. Ella no sabía quién le hablaba, ni quien era Hikari. Ella no tenía idea de que era ese sueño ni por qué vivía con una persona que en su tiempo se supone que estuviera muerta. La chica se arrodillo en el suelo mientras dejaba que las pequeñas gotas de agua semi salada escaparan de sus ojos. Todo estaba dando vueltas y vuelta en su vida, era como una ruleta que ella no podía controlar y Hinata se sentía asfixiada. Puso una mano en el suelo para poder establecer un poco de balance y sus dedos sintieron una textura suave bajo ellos. Hinata abrió los ojos y encerró la flor en su mano con delicadeza. Era hermosa.

Una leve sonrisa se coló en los labios rosados de la semi adulta y su estrés se desvaneció poco a poco.

'Hinata' La chica miro hacia atrás y un rayo de sol golpeo sus pupilas con intensidad, ella poso una mano sobre sus ojos para cuidarlos de cualquier daño y se atrevió a volver a mirar. Una vez sus ojos pudieron observar su alrededor, se dio cuenta de que había vuelto a su departamento. Dejando salir un leve suspiro de alivio, Hinata levando el rostro de la mesa.

"Hinata, toma la carta. Termine de recoger y limpiar todo." Minato apareció en la habitación con un papel entrelazado en sus dedos. Tomando diminutas bocanadas de aire, Hinata asintió y estiro un brazo para tomar el papel. Para su sorpresa, en la palma de la mano que estiro había un lirio blanco. Hinata lo observo con curiosidad.

"¿Cuándo llegaste aquí?" pensó la chica a la vez que dejaba la flor en la mesa y tomaba la carta de la mano del rubio.

Abriendo lentamente la carta, Hinata la leyó tres veces antes de dejarla cerraba otra vez sobre la mesa.

"¿De quién era? ¿Qué decía?" Pregunto Minato mientras observaba el pedazo de papel sobre la mesa, al lado del lirio.

"Tsunade-sama. Naruto-kun ha estado preguntando por mí y ella dice que cree que es momento de salir de este lugar por un tiempo. Para respirar aire fresco y hablar con mis amigos"

La cabeza de Minato subió repentinamente y observo a Hinata con su vista oscurecida.

"¿Naruto...-kun?" Captando la sorpresa de Minato, Hinata mordió su labio inferior sintiendo como la tensión se formaba en el aire.

"Ah, sobre eso Minato. Si, Naruto-kun es..." Hinata carraspeo y sus mejillas se tornaron de un color escarlata a la vez que bajo su vista a la flor sobre la mesa "Naruto-kun e mi novio" Dijo en casi un susurro pero supo que Minato la pudo escuchar claramente.

Los ojos del mayor se iluminaron y una gran sonrisa se formó en sus labios mientras se levantaba de su asiento para caminar hacia la menor.

"Hinata, eso es maravilloso" Sin previo aviso, Minato la abrazo, sus poros despedían felicidad y emoción. Las mejillas de Hinata se pusieron más rojas mientras sus labios formaron una pequeña sonrisa. El padre de su novio aprobaba la relación, ella estaba sumamente feliz. El rubio se separó de ella, dejando ver la sonrisa plasmada en su rostro. Su vista viajo de un momento a otro hacia la mesa.

"Oh, Hinata, ¿de dónde salió ese lirio?" Tal chica volvió a observar la flor y poso su rostro en su mano.

"No tengo la menor idea" Ella tomo la flor con su mano y la comenzó a rodar entre sus dedos. Le tomó por sorpresa cuando una mano le arrebato la flor de sus dedos y se la puso sobre la oreja.

"Combina con tus ojos, juntos es como si brillaran. Una belleza" Hinata miro a Minato con confusión. Este solo le sonrió y beso su frente. "Solo confía" Tocando la flor una vez más, Minato luego procedió a poner la carta en un lugar seguro.

"Gracias, creo" Dijo Hinata nerviosa y sonroja, ella escucho como Minato soltaba una risa desde la otra habitación y le respondía con un 'De nada'

Quizás vivir con una puerta que se supone estuviera en su tumba no es tan malo. No es tampoco como si fuera mucho más grande que ella. Bueno, si fuera de su tiempo sí. Pero ahora el debería tener como unos 24 años. No se sentía tan extraño después de todo, le agradaba.

La chica sonrió y paso sus dedos con delicadeza sobre la superficie de la flor.

"Lirios, eh" Ella mordió su labio y miro sus manos "Ahora que lo pienso, es una flor delicada y hermosa. Como yo"


Hasta aquí el segundo capítulo. Estoy consciente de que no sucedió mucho aquí pero estoy tratando de darle cada vez un poco más de vida a la historia, perdonen si va con lentitud. Espero que haya sido de su agrado, voten, comenten. Sus opiniones me son de mucha ayuda, realmente. Gracias por pasar por aquí para leer el contenido de esta humilde historia, próximo capitulo pronto (espero )

Enviando abrazos virtuales en todo momento,

Chuito