A/N: Hello Seahorse! – Te abrazaré.
Puso la regla sobre la mesa de trabajo y trazó una línea en el plano.
Otra línea, y volvió a calcular la distancia necesaria para la siguiente.
Tenía que ser minuciosa con las maquetas, siempre, en cualquier asignatura, era lo que llevaba más ponderación. No tenía problemas con las habilidades necesarias para construirlas, pero fallaba cuando se trataba de imaginación. Era lo que más la había hecho sufrir durante su primer año, y agradeció que hubiese más chicas mágicas en la ciudad porque encargarse de las brujas ahora que estudiaba agricultura iba a ser una locura.
Se formaron arrugas en su frente mientras meditaba si las paredes estarían bien en esa posición, o si debería cambiarlas a diagonal…
Negó con la cabeza, y optó por seguir. Lo mejor era acabar con el borrador y luego podía tener vista completa para ajustar lo que no le convencía. Se movió para la otra esquina de la mesa a trazar más líneas, y cuando estaba en medio del proceso, el portazo de Kyouko la hizo enterrar la punta en el plano y quebrarla.
Procuró contar hasta diez antes de reaccionar, boca fruncida y los puños peligrosamente cerrados; no era lo más recomendable usar tanta fuerza alrededor de un trabajo tan delicado que ya había sido dañado de por sí, pero la rabia suele cegar a cualquiera.
Se volteó para encararla, y le irritó aún más ver como Kyouko se acomodaba sin darse cuenta en absoluto de lo que acababa de ocasionar.
"¡Hey, Mami! ¿Tienes algo salado preparado?"
"…Kyouko."
Reconoció el tono, y se giró lentamente. La expresión del rostro de Mami la tensó de inmediato. Ojos dorados la fulminaban, como si quisieran atravesarla. "¿Q-Qué?"
A Mami le temblaba una ceja debido al esfuerzo que hacía para no explotar. Caminó en dirección a la otra, deteniéndose justo frente a ella, brazos cruzados. "Dime, ¿es necesario que entres de esa forma cada vez?"
Llevó un dedo a rascarse la mejilla, haciendo lo posible por evitar la mirada de Mami, "uhm, ¿entré como siempre…?"
"Mhm, ese es el problema. Todas las veces haces un estruendo, y mi paciencia no es eterna."
"…No sé por qué le das tanta importancia, no es como si te afectara en algo de todos modos."
Suspiró, y se limitó a apuntar en dirección a la mesa. Kyouko siguió la trayectoria; vio la mesa, entornando los ojos. Solo divisó un montón de cosas tiradas, y frunció una ceja porque si se trataba nada más que eso, Mami se había vuelto aún más exagerada que antes.
Y entonces sintió que la temperatura de la habitación descendía. Tragó pesado cuando entendió de qué se trataba y rió incómoda mientras se volteaba para enfrentar a la otra.
"¿Entonces?"
Una parte de sí quería disculparse de inmediato, porque la verdad es que cuando Mami se ponía así, daba miedo. Pero por otro lado, siempre le irritaba que viviera regañándola, como si fuera su madre. Antes era mucho más adorable cuando la complacía con todo el cuento de la senpai y etc.
Hizo una mueca. "…Lo siento." Se detuvo, masticando las palabras, "…No volverá a pasar."
El tono de Mami seguía igual de frío, solo que esta vez le añadió la advertencia al final de la oración. "Eso espero."
Se instaló un silencio muy, muy incómodo mientras Mami intentaba borrar la marca fuera de lugar, así como masajeándose la sien al pensar que tendría que empezar desde cero porque la fuerza con que se hundió la punta del lápiz había hecho que acabara atravesando el papel.
Normalmente, Kyouko hubiese prendido el televisor para pasar el rato al no tener nada más que hacer, pero prefería pretender que no estaba ahí. En su lugar, sacó su teléfono que no veía desde la noche anterior, y lo lamentó en el momento que vio un mensaje recibido de parte de Sayaka.
Se le escapó el gruñido, pero no reparó en como Mami la fulminaba nuevamente con la mirada. Detestaba el no poder seguir ignorando a esa chica, la curiosidad superaba su molestia.
"Tienes razón. Lo arruiné, lo entiendo. Pero quiero que sepas algo, no tienes que responder, solo léelo: A mí también me importa… Me importas. Supongo que di por sentado que siempre estarías a mi lado, y ahora que no lo estás, me doy cuenta de lo triste que es.
Te extraño."
Sintió un vacío en el estómago, y no, no era por hambre. Apretó los dientes, y cuando estuvo a punto de lanzar el teléfono lejos, optó por escribirle un texto rápido a Homura. Con todo lo que había pasado la noche anterior, no habían podido hablar de nada realmente, solo cosas por encima, y ella solía ser más objetiva respecto a cosas así (siempre que no la involucraran.)
Mensaje enviado, bloqueó y tiró el aparato sobre el sillón.
Suspiró profundo. Sayaka de verdad no entendía nada; de nuevo hablaba netamente de todo lo que le pasaba, seguro esperando alguna respuesta tranquilizadora para quitarse el peso de encima.
¿Honestamente? No le nacía.
"¿Kyouko?"
La voz de Mami la sacó de su estado; había olvidado completamente que estaba ahí. Dio un paso hacia atrás de forma instantánea, pero Mami no se veía molesta esta vez, sino… ¿Preocupada?
Había algo más en lo profundo de esos ojos dorados, pero no podía definir qué era.
"¿…Pasó algo?"
Mami traía los labios estirados en una línea, pero el como sus cejas se arrugaban fue suficiente para que relajara los hombros y bajar la guardia. De todos modos, desvió la mirada y negó con la cabeza. "Nah, todo en orden."
Mami se sentó a su lado y puso una mano sobre su hombro, "te conozco, ¿es algo con Sayaka-san?"
Kyouko pegó un salto por la mención, y supo que se había delatado cuando notó el pequeño signo de victoria en la mueca de Mami. Bufó y se cruzó de brazos, "estoy bien, no merece que gaste energía en ella."
"¿Por qué te gusta alejar a las personas? Ella es importante para ti, y está claro que te afectó lo que sea que haya dicho para que te pongas así," bajó la mirada y retiró la mano para poner ambas sobre su regazo, "no te mientas de ese modo, te arrepentirás luego."
Cerró los ojos, "¿y qué sabes tú? Hasta hoy, sigues mintiéndote a ti misma. No sé a quién intentas engañar ni con qué objetivo, pero no me des lecciones de sinceridad cuando no puedes aplicarla tú misma."
"…"
Abrió los ojos y la miró por el rabillo, "no es problema tuyo, de todos modos." Se puso de pie, puños apretados dentro los bolsillos de sus pantalones. "Te dejaré seguir con eso, iré por ahí."
Pero una mano la retuvo. Miró por sobre su hombro, y sus ojos se abrieron de golpe al ver las lágrimas que cubrían el rostro de Mami. Se giró por completo para volver a sentarse y tomarla de los hombros. "O-Oy, no es como para que te pongas así…"
Alzó el rostro, ojos rojos y cejas fruncidas. "Claro, para ti es simple. Todo te resbala. Cuando las cosas te van mal, te aíslas y no piensas en cómo podría afectar eso a los demás. No has cambiado eso en absoluto, Kyouko. Hay gente que se preocupa por ti, y…"
No pudo seguir; un nudo en la garganta se tragó sus palabras como un torbellino.
Llevó ambas manos hasta su boca para callar los sollozos, y se puso de pie para caminar rápido hacia su habitación. No quería estar ahí, no quería seguir abriendo cajas de recuerdos que había dejado bien escondidas, y que al parecer, solo ella les seguía dando importancia.
Pero Kyouko no se lo permitió.
Se sintió congelar cuando se dio cuenta de los brazos que la rodeaban por la cintura junto con el peso cálido que se acomodaba en su espalda.
"…Mhm, tienes razón." Luchó el sonrojo que subía por su rostro, y a pesar de eso apretó el agarre. "Nunca fui capaz de decirte que me arrepentí de dejarte atrás, en aquel entonces."
"K-Kyouko…"
"No lo digo para calmarte, solo…" Frunció las cejas. Era mucho más fácil decirlo en su cabeza que llevarlo a la realidad. "Debí decirlo hace mucho, pero ya sabes, soy una idiota."
"…Es irónico, y-yo era la que quería s-subirte el ánimo a ti, y a-ahora…" Se limpió las lágrimas con las mangas de su chaleco, y tras pensarlo un poco, bajó ambas manos para rodear las de Kyouko que aun descansaban en su cintura. "…Gracias, yo… Tú también tienes razón. Creo que a las dos nos toca ser más honestas."
Normalmente, hubiese quitado las manos de inmediato. No estaba acostumbrada a ese tipo de demostraciones de afecto, pero con Mami las cosas siempre fueron diferentes. Quizás eso fue parte de las razones por las que se alejó, en primer lugar.
…Esos gestos eran los que podían alcanzar su corazón, y por ende, herirla.
Sonrió para sí misma, y a pesar de todo, encontró que efectivamente se sentía mejor. Sayaka quedó absolutamente de lado en ese momento, y no quería que volviera a su mente en un buen rato.
Ambas parecían reticentes a alejarse, pero el sonido de la puerta las separó de un salto. Kyouko se lanzó automáticamente hacia el sillón, mientras que Mami optó por recibir a una Homura que las miraba con una ceja arqueada.
"Es raro que accedas de buenas a primeras, Miyu-chan."
"¡Es cierto! Seguro llueve hoy." Akari fue a revolverle el cabello a una irritada Miyu que se negaba a responder a todos los intentos de sus amigas por indagar en su repentino interés. "Bueno, da igual Hiyori, las dos sabemos que Homura-san es el motivo, así que dejemos el tema, nunca lo admitirá."
"…Y si fuera así, ¿qué tiene de malo? D-Digo, uhm…" Desvió la mirada mientras jugaba con las mangas del hoodie que le quedaba visiblemente grande.
Hiyori y Akari intercambiaron una mirada, y cuando Akari estuvo a punto de empezar con su usual burla, Hiyori llevó una mano hasta su hombro para callarla. Sonrió; en el fondo le parecía muy interesante (y adorable) el comportamiento de la chica que asomaba un solo ojo turquesa en su dirección.
Aclaró la voz, pero falló en su intento de esconder su entusiasmo, "no tiene nada de malo en absoluto, Miyu-chan, después de todo es tu familia, pero…" Y aquí, la mueca de Hiyori creció considerablemente, "ha sido todo muy rápido, ¿no crees? Considerando que hizo falta más de un mes para que te soltaras con nosotras."
"Hey, no es como si fueramos mejores amigas de golpe ni nada, es solo que…" Suspiró, resignada, "digamos que no he conocido a nadie como ella, y me inquieta. Me cuesta muchísimo leerla."
"Mhm, es cierto que es una persona peculiar, aunque del tipo que me esperaría que te interesaría. Personalmente, considero igual de interesantes a Mami-san y Kyouko-san."
"¡Así es! Ambas son muy fuertes, ya quiero que llegue la hora para que podamos hacer equipo. Mi Soul Gem está mejor que nunca, así que pondré todo de mí."
"…Tampoco es para que abuses, ahora somos el doble de chicas mágicas, y la escases de brujas no parece cambiar."
"Así es, Hiyori."
Las tres se voltearon de golpe al reconocer la voz aguda de Kyuubey. El par de ojos rojos brillaron, y la criatura blanca saltó para posarse sobre el hombro de Hiyori. "Ciertamente es una situación preocupante."
"¿…No debería ser mejor de esa forma?"
Los ojos rojos se clavaron en Miyuki, ladeando muy leve la cabeza. "…Claro, pero como decían, ahora estarán Sakura Kyouko y Akemi Homura en la ciudad, y al ser veteranas… Bueno, no me sorprendería que se hagan con todas las Grief Seeds. Sus capacidades son mejores en todo sentido."
"Las conoces, ¿no? Entonces no deberías hablar de ese modo, Kyuubey." Akari arqueó una ceja, "además, son amigas de Mami-san, y Mami-san nunca ha sido así con nosotras."
"Es porque las conozco que se los digo; en Mitakihara no dejaban una sola Grief Seed para las demás chicas, y se pusieron en mi contra, por lo que me fue imposible intervenir."
"Te has puesto mucho más hablador con el paso del tiempo, Incubador."
Nadie la vio venir. Homura tenía agarrado a Kyuubey por la cola, y ninguna se dio cuenta del movimiento. La sorpresa fue inmediata, pero a Homura o no le importaba, o no se había dado cuenta, porque no puso absoluto reparo en nada que no fuera el ser que traía en su mano.
Kyuubey se quedó peso muerto, sin hacer amago de moverse. "Y tú no dejas la violencia innecesaria, Akemi Homura."
"No me quejo, pero me gustaría saber a qué se debe tu cambio de actitud."
Era temprano todavía, Junko recién acababa de lavarse los dientes junto a Madoka, cosa que habían dejado de hacer en las últimas semanas debido a que Madoka ya no asistía a la escuela.
Puso los últimos cabellos en su lugar, echó un vistazo a su impecable traje de oficina, y Madoka levantó un pulgar al pasar a su lado.
"¿Ves? Anda, dime qué pasó, no me trago eso de que es solo buen humor."
Madoka se ató el cabello en una cola y se limitó a tararear la melodía de alguna canción. Giró el rostro para ver que no hubiese quedado flojo, y examinó su apariencia por un momento. Frunció una ceja; no había cambiado su estilo hace años, y hoy particularmente vino a molestarle. Hizo una mueca, y suspiró. "Mamá…"
"¿Mhm?"
"Uhm…" Tomó el borde inferior de la camiseta que llevaba, y empezó a juguetear con ella mientras bajaba la mirada. "¿…Crees que debería dejarme crecer el cabello?"
Junko arqueó una ceja, y tras pensarlo un poco, una extensa mueca se formó en su rostro. "Así que en definitiva sí pasó algo, uh."
Sonrojo inmediato. "¡N-No es por eso!"
"¿Entonces…?"
"S-Solo quiero darme un cambio, además siguen preguntándome si tengo 15 años, y no creo que mi estilo esté ayudando a demostrar lo contrario…"
Ahora Junko tuvo que retener la urgencia de echarse a reír. En cambio, cerró la distancia y puso una mano sobre el hombro de Madoka. "Los cambios siempre son interesantes. Además, sí; pienso que te sentaría bien que te lo dejes crecer. Pero ten algo claro, Madoka: de tu actitud depende como te perciban los demás, así que si ese es tu objetivo, empieza por eso. A menos que…"
Madoka alzó la vista, solo para encontrar a su madre dándole una mirada inquisitiva, mano en el mentón.
"…Tu objetivo sea exclusivamente verte más atractiva para alguien en especial."
"¡Mamá!"
"Eres demasiado transparente, Madoka, no puedo evitarlo. Pero creo que es buena idea que le tengas una sorpresa a Homura para cuando la veas."
Miró hacia el lado, e hizo un puchero, "…No tiene nada de malo, ¿verdad?"
Ante eso, Junko le dedicó una sonrisa cálida y llevó una mano hasta su frente a ordenar unos cabellos desordenados, "al contrario, tienes que esforzarte por lo que quieres. Has crecido, Madoka, me alegra. Pero ten los ojos bien abiertos, con todo lo bueno siempre vienen cosas malas en el paquete, y es importante que sepas afrontarlo."
"Lo tengo en cuenta, mamá. Estate tranquila, ¡y apresúrate! Ya llegarás tarde si seguimos así." Madoka rió suave, y Junko en cambio pegó un grito al ver la hora y salió corriendo hacia la sala.
…Tendría que llevar el desayuno para el camino.
"¿Entonces? Decide, o te vas por tu cuenta, o te muelo a balazos. Agradece que te doy la oportunidad de elegir."
"…Muy bien. De todos modos, ten claro que no todos razonan como ustedes." Pegó un salto para aterrizar sobre la parte superior de una cerca.
"Lo tengo claro. A diferencia de ti, yo no manipulo las cosas para mi beneficio."
Kyuubey se volteó. "¿Segura? Recuerdo bien que lo hiciste, Akemi Homura."
"No tendré esta conversación contigo. Es gastar saliva defenderse contra una criatura como tú. Ahora vete, te doy 5 segundos para que te largues."
"No entiendo a los humanos, de verdad."
Kyouko pasó por el lado de Homura, lanza en mano, "¡rápido, rápido! Ya escuchaste a la señorita, y a mí se me antoja un calentamiento."
"De todos modos no tengo motivo para estar aquí." Echó un vistazo rápido hacia el trío más joven, "nos vemos, Hiyori, Akari, Miyuki."
Y desapareció.
Kyouko rodó los ojos y deshizo su transformación. "Bah, tenía la esperanza de que podría rebanarlo." Llevó ambas manos tras su nuca y caminó en dirección a las chicas que la veían con la expresión más confundida que había visto en mucho tiempo.
Era bastante cómico.
"Yo."
Akari parpadeó y sacudió la cabeza para salir de su asombro. "…K-Kyouko-nee, ¿qué…?"
Mami se acercó dando un par de aplausos para llamar la atención de todos. "Todo tendrá su explicación, pero busquemos un lugar menos inhóspito para hablar."
Homura se limitaba a observar como las menores intercambiaban susurros, aparentemente olvidando el detalle de que todas contaban con audición reforzada naturalmente por la magia. Daba igual, no tenía interés.
Lo que se suponía sería una sesión de entrenamiento, acabó con las seis instaladas en un establecimiento de comida rápida. Era incómodo, para decir menos, incluso para ella; la única que parecía estar totalmente tranquila era Kyouko.
Porque claro, era Kyouko y Kyouko con una hamburguesa y papas fritas era una Kyouko feliz.
No tenía mucha hambre, así que Mami y ella optaron por dividir una hamburguesa por la mitad, mientras que Kyouko ordenó tres de un solo golpe.
No le sorprendía, eso pasaba siempre y ese siempre significaba años de verla repetir el patrón. Sin embargo, no podía decir lo mismo sobre las chicas; Hiyori haciendo lo posible por pretender que no miraba mientras bebía de su malteada, Miyuki intercalando su foco a cada segundo, y Akari que era la más obvia, clavándole los ojos marrones a Kyouko.
"Ahem." Mami se aclaró la garganta. Las tres pegaron un salto a la vez para encontrarse con una Mami que las miraba con una mueca casi divertida. Kyouko solo alzó un ojo, mientras que Homura pegaba sorbos a su gaseosa.
"No había tenido oportunidad de explicarles nada de esto, ya que prefería no hacer mucho alboroto las pocas veces que me topé con Kyuubey desde que me mudé. Sin embargo, tanto Kyouko como Homura tienen ciertos desacuerdos personales con él."
Homura apartó la bombilla de su boca. "Dilo de frente, Mami. Si fuera por un simple desacuerdo, lo dejaría pasar igual que tú."
Mami estiró los labios en una línea. "¿…Estás segura?"
"Claro. Si quieres, dales la versión censurada, pero es mejor que se enteren por nosotras, antes de que lo sepan por las malas."
Miyuki había tomado una servilleta y la doblaba y desdoblaba constantemente, ligeramente nerviosa. "¿…Por las malas?"
Mami cerró los ojos por un momento y suspiró. Le dio una última mirada a Homura, y ella asintió. Devolvió sus ojos en dirección al trío, manos tensas agarradas a su bolso bajo la mesa. "Digamos que Kyuubey omite aspectos importantes de lo que implica volverse chica mágica. Primero, ¿quieren escuchar esto? Para mí fue un balde de agua fría, por eso lo pregunto.
"Yo sí." Mami parpadeó ante la respuesta inmediata de Miyuki, ojos turquesa fijos en la rubia.
Akari dio un golpe contra la mesa. "¡Debe ser algo feo si afectó así a Mami-san! Yo también quiero saber."
Hiyori paseó la mirada entre Miyuki y Akari, y tras suspirar, se limitó a asentir.
"Te ayudaré si lo necesitas, tranquilízate."
La voz de Homura resonó en su mente. Sonrió, y luego respondió al mensaje telepático, "contaré contigo, Homura."
Ya iba por el quinto establecimiento. Tenía esperanza de que tendrían que llamarla en alguno. No podía decir que tuviera un excelente currículum, pero esperaba que los trabajos de verano le ayudaran.
Aún le quedaban tres lugares por visitar.
Pasó por el puente principal de la ciudad, y alcanzó una pequeña tienda de abarrotes. Hace días había visto un cartel para reclutar candidatos que se encargaran de ayudar en tareas básicas. La dueña estaba bastante entrada en edad, así que no podía cuidar sola del negocio; era cansador y peligroso, además. Mitakihara no era una ciudad que se caracterizara por robos, pero ocurrían, como en cualquier parte.
Al entrar, sonó una campanilla anunciando su llegada. Una chica se volteó a verla, y ladeó la cabeza…
Estaba oscuro, y no podía enfocar bien, pero…
"¡Hey, Madoka!"
Sayaka le ofreció una sonrisa animada.
Madoka se quedó pasmada ahí por unos segundos, y parpadeó. "¡Sayaka-chan!" Cerró rápidamente la distancia y la jaló de la mano con fuerza, ceño fruncido. "¡Estaba preocupada! ¿Dónde estabas?"
"O-Oy, que estoy bien, tranquila."
"Estoy esperando, Sayaka-chan."
Ugh, Sayaka reconocía ese tono y sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Era raro que Madoka se enfadara, pero cuando pasaba, lo hacía con ganas. Llevó un dedo a rascarse la mejilla, risa forzada, "¿me creerás si te digo que estuve frente al canal toda la noche?"
Madoka arqueó una ceja, pero no la soltó. "Lo creeré si me das una razón para entender por qué te desapareces, no respondes ninguna llamada, solo para sentarte por ahí."
La expresión de Sayaka se ensombreció, y agachó la cabeza. "…Kyouko."
El enojo de Madoka se esfumó, reemplazado rápidamente con preocupación. Soltó el agarre e intentó buscarle la mirada, sin éxito. "¿Qué pasó…?"
"No es algo de lo que quiera hablar ahora."
Madoka iba a replicar, pero escuchó el sonido de una puerta cerrándose desde el interior de la tienda. Se volteó, buscando a la persona, y la anciana a cargo se acercó al mostrador, pasos lentos.
"Disculpe por hacerla esperar, Miki-san. Todos los papeles están en orden, ¿cuándo podrías…? Oh, ¿necesita algo?" Dijo, dirigiéndose a Madoka.
"Uhm, yo…"
"Es mi mejor amiga, Touko-san. De heeeecho…" Y jaló de un tirón los papeles que traía Madoka en las manos. "Viene a postular para el trabajo también."
"Oh, entiendo." Ladeó el rostro, sin despegar la vista de Madoka. "Tienes un buen color."
Madoka parpadeó.
La anciana meramente sonrió. "Tu aura. Se ve que eres de emociones intensas, pero tranquila y aprehensiva." Asintió, y luego miró a Sayaka. "Si estás de acuerdo en que ella también…"
Sayaka alzó un puño en señal de victoria, para luego rodear los hombros de Madoka con un brazo. "¡Claro! Estaría perfecto, Touko-san."
Cerró el agarre para atraparla en una llave. "Ahora agradéceme, me debes una."
Madoka intentaba librarse, sin éxito, y miró a la señora con una sonrisa. "¿D-De verdad está bien?"
"Mhm, será mucho mejor así."
"Se lo agrade- ¡Sayaka-chan, ya basta!"
Y Sayaka y la anciana rieron al unísono.
Estaba segura de que hace muchísimo tiempo no tenía que pasar por una situación tan tensa.
Habían dejado el restaurante y ahora se dirigían en dirección a una barrera que Mami había detectado.
Kyouko bostezó, manos tras la nuca. Caminaba por delante junto a Mami para poder ignorar tranquilamente al grupo que arrastraba los pies detrás de ella. Sin embargo, aun podía sentirlas irradiar pesimismo, y aunque le molestaba, lo entendía.
Para ella fue terrible enterarse de todo.
Se preguntaba qué estaba haciendo Homura allí atrás. No era común en ella prestarse como soporte emocional, además de que no escuchaba la voz de nadie, solo los pasos de las seis.
Se volteó apenas, y miró por el rabillo del ojo. Hiyori y Akari iba justo detrás, mientras que Homura se encontraba varios pasos atrás junto a Miyuki. Regresó la vista hacia el frente, y arqueó levemente las cejas.
No había tenido oportunidad de preguntarle acerca de la niña a Homura, pero aunque fuera su prima, le parecía extraña esa cercanía siendo que se habían conocido ayer nada más. Aquello no le olía muy bien, no porque desconfiara de Miyuki, solo que de verdad, desde el primer día que pisaron Tokyo, le preocupaba que la soledad fuera a afectar a Homura de formas que se arrepentiría luego.
Y claro, se refería a cierta pequeña de cabello rosa que estaba segura no le gustaría presenciar la escena. Aunque quizás estaba exagerando; de todos modos Madoka solía ser conciliadora, pero también perceptiva.
Se encogió de hombros.
Si bien le preocupaba, no era asunto suyo.
Por su lado, Homura traía las manos dentro de sus bolsillos. Ninguna de las dos hablaba, al menos no visiblemente.
"¿…No te da miedo?"
"No importa si me da miedo o no. Es nuestra culpa por creer en algo que era demasiado bueno para ser cierto, y de todos modos no se puede cambiar."
Miyuki pegó los ojos en el pavimento, botas moviéndose. Tragó; no entendía como Homura podía estar tan tranquila con ello. Aunque si lo pensaba bien, ya llevaba años con ese peso, así que no le quedó más opción.
Como percibiendo el pensamiento, agregó, "no, no siempre fue así. La primera vez me enteré de la peor forma posible, y estaba aterrada. Pero, ¿sabes? No podía darme el lujo de sentarme a llorar y abandonarme a ese destino."
Miyuki le echó un vistazo por el rabillo del ojo, y contestó el mensaje telepático. "Homura…"
"Si dices que tu deseo fue simple, no debes preocuparte demasiado. El problema es cuando cruzas demasiado lejos la barrera de lo imposible. Estarás bien."
"¿C-Cómo puedes decirlo con tanta seguridad?"
Sintió la mirada de Homura en ella, y se volteó para encontrar efectivamente al par de intensos ojos púrpura clavándola. "Si te soy franca, no lo sé. Es una corazonada. De todos modos, somos familia… Puedes llamarme si necesitas ayuda; no te pongas en riesgo por querer llevarte el peso sola."
De nuevo se vio incapacitada de esquivar esos ojos. "Nunca he querido ser una carga, no quiero empezar a serlo ahora."
Negó con la cabeza. "Lo serás si te mantienes con esa actitud. Serás una carga dolorosa para cuando tus amigas tengan que destruirte como bruja. Y si no se atreven, tendré que hacerlo yo y no es algo que quiera hacer en absoluto."
Homura apartó la mirada, y lo agradeció. Mantuvo la cabeza gacha, digiriendo todo lo que le acababan de decir. Sabía, tenía claro que Homura estaba en lo correcto, y la idea de ponerlas en esa posición hacía que le dieran ganas de vomitar.
Echó un vistazo hacia Hiyori y Akari.
Quizás, solo quizás, debería empezar a estar presente para ellas. A pesar de que expresarse no era su fuerte, la destruiría ver como cualquiera de sus amigas cayera, pudiendo hacer algo al respecto, o al menos intentarlo.
La voz de Homura en su cabeza la interrumpió. "Sé que es difícil, pero no lo pienses más. Tus emociones afectan el estado de tu Soul Gem, lo sabes, así que debes disciplinarte en eso, Miyu."
"¿Todas ustedes han podido?"
"Mayormente sí. Nada es perfecto, ni nada es inmutable, pero hemos estado estables todo este tiempo; momentos malos, momentos buenos, pero siempre hay alguien que te abofetee si lo necesitas. Si te sirve de consuelo, hay otra de nosotras que se quedó en Mitakihara; esa niña sigue siendo un desastre."
"¿…Y no fue mala idea dejarla a cargo?"
"Lo pensé, pero es bastante seria cuando se trata de proteger a sus seres queridos, así que supongo que estará bien. Además, es orgullosa; no querrá decepcionarnos."
Suspiró pesadamente. "Esto es demasiado…"
"Es algo con lo que todas hemos tenido que lidiar. Puedo asegurar de que no me ha representado problemas físicos por lo menos, al contrario."
"¿Al contrario? ¿A qué te refieres?"
"Tenía problemas cardíacos. Con mi magia, pude sanar mi corazón y no he tenido dificultades desde ese entonces. Además… También corregí mi visión."
"Problemas cardiacos…" Aquí pausó, manos hechas puños dentro su hoodie. Era algo en lo que le gustaría profundizar, pero en otra ocasión. "¿…Usabas lentes?"
"Mhm. No son muy prácticos en las luchas, así que fue necesario."
Miyuki asintió, olvidando momentáneamente el vínculo mental. "Entiendo, ¿no consume mucha magia…?"
"No lo suficiente como para preocuparme. Menos considerando que ya no gasto tanta magia ya que no lucho sola."
Miyuki apartó la mirada. No sabía si Homura la incluía dentro de ese no luchar sola, y tampoco sabía si quería que así fuera. Nunca le había gustado enfrentarse a brujas, no por miedo, no por pereza, sino porque hace tiempo alguien le enseñó que no debía abusar de ninguna habilidad a menos que fuera muy necesario; así como fue las veces que rescató a Hiyori y Akari.
Ahora podía agregar que le sería difícil acostumbrarse a la idea de que luchaban con seres que fueron chicas mágicas también.
Que fueron como ellas.
Homura ladeó la cabeza y parpadeó. Miyuki parecía completamente perdida en algún pensamiento, y se preguntaba si había dicho algo malo. Revisó mentalmente, y al no encontrar nada, decidió ignorarlo.
La voz de Mami llamó la atención de todas. Echó un vistazo al grupo que tenía en frente, y sonrió para sí misma, alegre por estar nuevamente en un grupo numeroso. Ya en sí la llegada de Kyouko y Homura había ayudado a tenerla más tranquila respecto a sus inseguridades que cada vez se reducían más y más. Se aclaró la garganta, y anunció. "Bien, ya estamos frente a la barrera, así que propongo que hagamos los planes para no estorbarnos una vez dentro. Vamos a emparejarnos para que entre todas nos familiaricemos con la forma de pelea de cada una." Le echó un vistazo a Kyouko, quien le dio un golpe en el hombro a Akari.
"Espero mi cena después de esto, niña."
"C-Claro, Kyouko-nee."
No era como se esperaba que sería su primer encuentro haciendo equipo con las veteranas. Su entusiasmo estaba muy por debajo de lo normal, pero se forzó a sonreír y sacudirse las dudas. Independiente de todo lo que pudiera cuestionarse, no cambiaba el hecho de que las brujas existían y destruirían vidas si las dejaban solas.
Y esa era la única razón que encontró para obviar el vacío que sentía al pensar en que le divertía luchar con ellas.
Con chicas que habían sufrido a tal punto de transformarse en monstruos.
Mami asintió, satisfecha con que Kyouko le ahorrara el tener que ordenárselo, y luego le dedicó una sonrisa a Hiyori. "Hiyori-chan, ¿te molestaría?"
"En absoluto, Mami-san."
Homura y Miyuki se quedaron viendo al par de parejas avanzar, siendo ignoradas completamente. Homura rodó los ojos y empezó a seguirlas. "Eso nos deja a nosotras juntas, cuento contigo."
Miyuki parpadeó, pero fue tras Homura en silencio.
Fue conveniente la decisión de equipos.
Kyouko y Akari eran ambas luchadoras cuerpo a cuerpo.
Mami y Hiyori luchaban a largo rango, disparando.
Lo que quedaba en duda eran Miyuki y Homura.
Iba a ser complicado; Homura estaba acostumbrada a mantener su habilidad de detener el tiempo oculta si se podía, mientras que Miyuki se había transformado de mala gana y no parecía tener ganas de empezar pronto.
Mami no decía nada, pero suspiraba cada que las veía.
Se cruzó de brazos y miró a Miyuki de soslayo, examinando su atuendo.
Llevaba una falda blanca a tablillas hasta la mitad del muslo y bajo eso un short apegado del mismo color y hasta la misma altura; trazaba una línea turquesa en el borde. Arriba, una blusa sin mangas con la misma línea turquesa por todos los bordes hasta la zona del pecho que formaba un triángulo del mismo color y unas mangas separadas de la blusa, anchas al final, siguiendo el diseño de lo anterior. Lo que parecían unas pantimedias, de un material claramente más grueso y firme, cubrían sus piernas hasta arriba de la rodilla; negras, igual que las botas largas que terminaban el traje. Y como accesorio, una bufanda turquesa.
"¿Pasa algo?"
Homura parpadeó, y se dio cuenta de que la habían capturado con la vista fija en ella. Apartó la vista y se aclaró la garganta. "Uhm, me preguntaba qué tipo de arma usas."
"Ah." Apretó los labios en un puchero. Cerró los ojos y materializó una katana completamente blanca, la hoja daba la impresión de estar congelada.
Homura arqueó una ceja, "¿cuerpo a cuerpo entonces?"
Negó con la cabeza. En su lugar, se giró y sonrió porque un familiar se acercaba justo cuando lo necesitaba. Cerró los ojos, y adoptó posición. Blandió la katana y se materializaron unos picos de hielo que atravesaron fácilmente al familiar que cayó estrepitosamente. "Mi fuerte no es la ofensiva, mi poder defensivo es considerablemente más útil, pero practiqué lo suficiente para poder valerme por mi misma y poder atacar también."
Se volteó para ver la expresión neutra de Homura, pero notó lo que parecía el fantasma de una sonrisa en su rostro. Parpadeó, y lo siguiente que ocurrió fue encontrar a Homura de golpe a su lado, un golpe leve en su frente. "Me ocurrió algo similar, quizás es de familia. Pero mi magia no me sirve por sí sola, así que me equipo con armas reales, con el mismo objetivo que tú."
"¡Oigan, no es justo que estén ahí de vagas, hagan algo!"
Ellas intercambiaron una mirada, y rieron leve para luego ponerse manos a la obra.
"…Qué fuerte, Sayaka-chan…"
Se encogió de hombros. "Es de esas cosas que tenían que pasar. Si Kyouko se sentía así, me lo hubiese dicho tarde o temprano, con o sin irse a otra ciudad."
"Kyouko-chan se reprime mucho, aun cuando se ve tan despreocupada siempre…"
"¡Lo sé! Es frustrante."
Madoka alzó la vista hacia el cielo despejado. Jugaba con la pajilla del jugo que habían comprado por ahí ambas, y ahora habían parado frente al canal de agua para sentarse a beberlo tranquilas. "Pero es humana, igual que nosotras. Si lo piensas bien, es nuestro error hacer vista gorda."
Sayaka imitó el movimiento. Lo sabía, pero a pesar de su noche reflexiva, había cosas que todavía no aceptaba abiertamente. Inclinó el cuerpo hacia adelante y volteó el rostro hacia Madoka. Si lo pensaba bien, Homura también podría entrar en esa definición de no ser por Madoka, la única persona con la que se soltaba, o al menos que le constara.
No lo diría, pero le daba una pizca de celos el ver la relación de ellas. Suspiró.
Madoka ladeó el rostro, "¿Sayaka-chan?"
Rió incómoda, y llevó un dedo a rascarse la mejilla. "L-Lo siento, solo pensaba que, uhm… Me gustaría que Kyouko tuviera la confianza que tiene Homura contigo."
"Oh." Las mejillas de Madoka se sonrojaron muy leve, pero dio una sonrisa leve, nostálgica. "No siempre fue así. El primer año fue difícil, no decía nada. A pesar de haberse sacado ese tremendo peso de encima, no parecía sentirse segura como para quitar las paredes que formó a su alrededor. Si le preguntaba, negaba todo, siempre decía estar bien, aun cuando sabía que mentía."
"¿…Y cómo lograste que se abriera?"
"Me pregunto cómo," rió leve, y al sentir la mirada fulminante de Sayaka, continuó, "si tuviera que decidir, diría que fue la constancia. Pasar tiempo con ella, y siempre ofrecerle mi ayuda, hasta que al parecer creyó en mi palabra, uhm…" Bajó la vista, "y que no desaparecería de nuevo."
Sayaka tragó pesado, no pretendía tocar algo tan delicado. Iba a decir algo para romper el hielo, cuando notó que una sonrisa iba creciendo en el rostro de la otra. "¿Madoka…?"
"Ella no era la única insegura, claro. Parte de mí tiene claro que no soy la Madoka que la impactó lo suficiente como para pedir su deseo en primer lugar, y pensaba mucho en eso. Que ambas nos conocíamos, más que cualquiera, pero a la vez… Éramos extrañas."
"Uhm, no entiendo por qué algo así te haría feliz ahora."
"Es que, d-digamos que pasó algo anoche…"
"¿Oh?" La mueca burlona creció automáticamente. "¿Me estás engañando, Madoka? ¡Me desaparezco una noche y quizás qué hiciste!" Le desordenó el cabello, y Madoka le dio manotazos para apartarla.
"¡Hablo en serio!"
"Ya, ya. Anda, ¿qué pasó?"
Ordenaba su cabello, de paso intentando bajar el calor de sus mejillas. "…Homura-chan me llamó, en la madrugada."
"¿Se dignó a llamarte en la madrugada luego de ignorarte por semanas? ¿Estaba ebria, no?"
Madoka parpadeó, "¿có-cómo…?"
"Pfff." Se echó a reir y tuvo que taparse la boca con una mano. "Anda, sigue, no me hagas caso."
Suspiró, cejas fruncidas. "…Sí, lo estaba. P-Pero no me importó, estaba ansiosa, incluso pensé que algo malo pudo ocurrir… Y efectivamente pasó." Ante la alarma en la cara de su amiga, negó con la cabeza, "se enteró de que su madre murió, hace tiempo. Eso la tenía mal, y con razón, pero…" Se tomó las mejillas con ambas manos, "…Dijo que me extrañaba mucho, yhm…"
Se tapó la cara completa.
"¿¡Y?!" La sacudió por los hombros.
"¡Dijo que me quería!"
Silencio.
"¿…De esa forma, no?"
"N-No lo pregunté, no es algo que quisiera hablar por teléfono… Pero sentí que sí, por como lo dijo y lo que dijo antes que eso."
"¡Bueno, que al menos una de las dos consiga algo!" Relajó el rostro, y le ofreció una sonrisa suave. "Me alegro por ti, Madoka. ¿No has hablado con ella desde entonces?"
"Ah, no… Digo, he estado ocupada desde la mañana, y no sé… Quizás no recuerde, no quiero pisar ese terreno."
"Eso es fácil de saber."
"¿Eh?"
"Tenemos las videollamadas, Madoka. Si ya accedió a llamarte anoche, y te extraña tanto, es posible que acepte. De hecho, llámala ahora mismo y pídeselo."
"P-Pero…"
"Nada."
Y sin aviso, tomó el teléfono de Madoka y rodó los ojos al ver que tenía a Homura configurada para el marcar rápido. Al menos le servía ahora.
"¡Sayaka-chan, deja…!"
"¿Sí?"
La voz de Homura la congeló, roja hasta las orejas. Sayaka la miró divertida. "Buenaaas, Homura."
"…Miki Sayaka."
Suspiró. Estaba 200% segura de que Homura nunca dejaría de llamarla por su nombre completo. "Así es, ¿qué tal?"
"¿Pasó algo con Madoka? ¿Por qué llamas desde su móvil?"
"No, no pasó nada. Es solo que Madoka tenía las manos ocupadas, pero me pidió que te marcara, como no estaba segura si cogerías la llamada. ¡Pero ya te la paso!"
"¿Por q-?"
Sayaka le entregó el teléfono, cejas fruncidas al notar que no espabilaba. Le apretó la mejilla, y por fin recibió el aparato.
"¿H-Homura-chan…?"
"¿Madoka? ¿Tenías algo que decirme?"
"Ah…" Jugaba con uno de sus mechones, mirada clavada en el suelo, "…Quiero verte, Homura-chan."
Hubo silencio por parte de Homura, porque el sonido de fondo era un cuento muy distinto.
Espera, ¿un disparo?
"…Sabes que no puedo volver aun, M-Madoka…."
"Mhm, lo sé, no me refería a eso. ¿Estaría bien si hacemos videollamada en la noche?"
"Oh." Hubo silencio de nuevo, y Madoka olvidó respirar hasta que escuchó una voz de nuevo, pero no la de Homura.
"¡Te tardas mucho, Homura! No quiero interrumpirte, pero no llegaremos a tiempo a este paso."
"Lo siento, voy enseguida. Uhm, ¿Madoka?"
"¿Sí?"
"En la noche hablamos entonces, tengo que colgar ahora, disculpa."
"¡E-Espera!"
"¿Madoka?"
Sentía las mejillas arder, y parte de sí tenía claro de que no debería tener ese leve y molesto vacío en el estómago, por…
Celos. "¿Quien habló recién? No sonaba como Kyouko-chan o Mami-san…"
"Madoka, debo colgar en serio, hablamos luego."
"¡Homura-chan!"
Pero la llamada había acabado, dejando a una Madoka tragando pesado y apretando el teléfono con fuerza.
No tenía idea por qué una cosa tan simple podía irritarle tanto, no había pasado antes.
…Pero bueno, Homura siempre estaba a su lado, así que realmente no tenía ningún motivo.
Cerró los ojos, torrente de inseguridad.
¿Y si alguna chica se le insinuaba? Homura estaba por encima de la media cuando se trataba de atractivo.
Y de inteligencia.
Y de adorable.
Y- Sacudió la cabeza. Homura no era así, aunque se le insinuaran, estaba segura de que no pasaría nada.
¿Verdad?
Estaba cansada.
La bruja había sido sencilla, lo agotador fue coordinarse con las otras tres.
Solía trabajar sola antes, y solo estaba ligeramente habituada al estilo de pelea de Kyouko, Mami y Sayaka.
Al menos ya iban de regreso. En dos días más se mudarían a su nuevo departamento, y agradecía no haberse ido aun porque tenía hambre y lo que menos tenía eran ganas de cocinar.
Y si Mami estaba cansada también, siempre habían sobras.
En el camino, por fin pudo ponerse al día con Kyouko. Hablaron todo el tema de Sayaka, pero Homura parecía más intrigada por lo que vio en la tarde.
Le interesó aún más cuando vio lo nerviosa que se puso y que evitó olímpicamente el tema.
No sabía muy bien qué pensar al respecto, pero sentía una vibra ligeramente distinta entre ellas.
Al menos era positivamente distinta.
Decidió que no era problema suyo, y que quizás estaba haciendo suposiciones apresuradas. De todos modos, no iba a juzgar y Kyouko había cortado vínculos con Sayaka, así que si lo que fuera que estuviera pasando la lograba tener contenta por un rato, era suficiente.
Hubiese deseado que fuera con alguien menos frágil, claro.
Cenada y duchada, prendió su laptop y se instaló en el balcón para gozar de un poco de privacidad. Conectó el programa, y vio que Madoka ya estaba en línea.
La llamada entró antes de que pudiera escribirle en el chat.
Esperó mientras la imagen se estabilizaba, y sintió que su cabeza se sentía más ligera al ver ese rostro tan familiar y esa sonrisa cálida que siempre lograba desarmarla.
"H-Homura-chan."
"Buenas noches, Madoka." Manejó decir, pero le sudaban los dedos por los nervios. Agradecía enormemente que no pudiera ver eso.
"Luces cansada, ¿estás comiendo bien?"
"Aun no abandonamos el apartamento de Mami, así que puedes estar segura de que sí. Y… Digamos que fue un día largo."
Parpadeó al ver como Madoka se tensó, pero pensó que quizás solo se lo había imaginado. Seguro fue producto del movimiento de la cámara.
"Ah."
Fue todo lo que dijo.
Homura entornó los ojos; Madoka nunca había sido cortante.
El silencio reinó, hasta que Homura aclaró su garganta. "Ahem, uhm… ¿Pasa algo? Te noto algo extraña…"
"¿E-Extraña?"
No lo veía, pero conocía suficiente a Madoka como para saber que estaba jugueteando con sus dedos mientras parecía buscar alguna respuesta convincente. Frunció una ceja e intentó hallar algo en esos ojos rosa. Y encontró algo, pero no podía decir a ciencia cierta qué era.
"¿…Con quien estuviste?"
La pregunta no fue la que hizo que ladeara el rostro. La voz de Madoka era inestable, y sabía que solo actuaba así cuando no sabía cómo abordar algún tema. "Uhm, con todas las demás. Salimos a patrullar, y hace poco llegamos."
Madoka apretó el borde de su falda. Estaba totalmente segura de que la voz que escuchó no era ni de Kyouko ni de Mami, y era muy raro que Homura le mintiera. Escondía cosas a veces, pero no era capaz de mentir cuando se le hacía una pregunta directa. El pulso se le aceleró sin quererlo, pero se dio ánimo de continuar, "¿y antes de eso?"
"Estuve en el campus, ya empecé las clases."
"¿Y no fuiste a ningún otro lugar entremedio?"
Homura parpadeó. "¿Madoka?"
"No es que no te crea ni nada, solo tengo curiosidad sobre qué haces, Homura-chan…"
"Madoka."
"Desde que te fuiste no ha habido momento en que no me preocupe por cómo estás, si necesitas que te abrace en la noche…"
"…Madoka."
"Y no lo sé, no me has dicho nada… Ni siquiera sé si has conocido a otras personas, ni qué tipo de personas son…"
"¡Madoka!"
Alzó la vista de golpe y se encontró con una Homura roja hasta las orejas, mirada desviada y una mano intentando cubrir el sonrojo.
Recién en ese momento se dio cuenta de todo lo que había dicho en su vómito verbal y se contagió del enrojecimiento.
"…Entiendo que te preocupes, y lamento no tenerte al tanto de nada. Pero dime, puntualmente, ¿qué te está molestando? N-No reaccionas así a menos que estés clavada con algo en particular…"
Hizo un puchero. "¿Prometes decirme la verdad?"
Asintió.
"¿Segura?"
Asintió de nuevo.
Suspiró. "D-Digamos que cuando te llamé por la tarde… Estehm, yo-sé que no fue ni a Mami-san ni Kyouko-chan a quien escuché apresurándote."
"Oh, ¿solo era eso?"
Madoka frunció las cejas. "¿¡Solo!?"
Homura estuvo a punto de echarse para atrás instintivamente, pero recordó en el momento preciso que si lo hacía estrellaría la laptop. "…Mhm, n-no era ninguna de ellas." Tomó aire, calmándose de a poco. "Han pasado muchas cosas en los últimos días, pero la versión corta es que escuchaste a mi prima, Miyuki."
Parpadeó. "Homura-chan, nunca mencionas-"
Levantó ambas manos y negó con la cabeza. "Me vengo enterando. La conozco hace cosa de dos días, y no mentía cuando dije que estaba patrullando," bajó las manos, "…No me creerás, porque sigue siendo sorpresivo para mí, de hecho, pero también es una chica mágica. Estábamos en la barrera de una bruja cuando hablé contigo. Hay otras dos chicas más que hacen equipo con ella, así que queremos integrarnos, las seis, y acostumbrarnos a la forma de pelea de cada una."
Madoka no dijo nada. Se limitó a mirarla, expresión perturbadoramente neutra.
"…No sé en qué pensabas, ¿creíste que salía con otra chica?"
Madoka volvió a la realidad de golpe. "N-No, o sea…"
"¿Madoka?"
Dejó caer la cabeza y suspiró profundamente. "…No tan así, p-pero yo estando aquí…"
Parpadeó, y observó con detalle el comportamiento de la otra. La verdad es que era ignorante en el tema, pero estereotípicamente esto podría ser…
"¿…Sentiste celos?"
Fue adorable como Madoka luchaba contra la urgencia de cerrar la laptop y apagar la cámara. Se hizo literalmente una bola; brazos rodeando sus piernas y escondiendo el rostro en ellas. Veía como una mano palmaba alrededor, buscando el ojo de la cámara para intentar cubrirlo, fallando por completo.
"Es mi prima, no haría nada extraño con ella, si eso es lo que te preocupa…"
"¿P-Primas hermanas?" Dijo entre murmuros, rostro aun enterrado.
Homura sonrió de lado, sorprendida -en el buen sentido- por el acto que estaba montando la otra. "¿De verdad pensabas eso?"
Silencio.
"Madoka."
Más silencio.
Llevó una mano tras la nuca y apartó la mirada aun sabiendo que Madoka no la estaba mirando ni parecía tener la intención de hacerlo. "Escucha, s-sé que soy horrible a la hora de traducir lo que-siento-en-palabras…"
Madoka despegó la cara, asomándose de a poco para ver la pantalla.
"…P-pero n-no tienes por qué s-sentir celos," tragó pesado, y sacudió la cabeza, "porque tú eres la número uno para mí, en todo sentido. Eso no ha cambiado en más años de los que te imaginas; no lo hará ahora por unos kilómetros de distancia…"
No tenía palabras.
Si anoche había quedado pasmada, lo que sentía ahora no tenía comparación alguna, partiendo por el hecho de poder verla mientras decía todo eso. Apretó los brazos contra su pecho, y no necesitaba tocarlo para saber que su corazón estaba desbocado. No fue consciente de como se formaban lágrimas en las orillas de sus ojos; el terror en el rostro de Homura fue lo que la hizo darse cuenta. Llevó un dedo a secarlas, y le dio una sonrisa a la chica que la miraba tras esa pantalla.
Fue una sonrisa íntima, y la forma en que entornaba esos ojos rosa hizo que se quedara sin aliento por un momento. Y entendió, como muchas veces, que el amor que sentía por ella derribaba absolutamente todas sus barreras, su propia realidad. Fueron años, sí, en los que su único propósito era mantenerla con vida, pero nunca imaginó que luego de eso llegaría a estar perdida tan profundo en lo que le provocaba la existencia de Madoka.
El gesto fue tan natural, tan cálido, que sin querer, le devolvió la sonrisa.
"¿Homura-chan?"
"¿Sí?"
"Demos lo mejor de nosotras, y… No te atrases. Termina la carrera sin problemas, sé que eres más que capaz. Y búscame. Yo también lo haré."
"Madoka…"
"¿Lo harás?"
Cerró los ojos y rió suave, "no necesitabas decirlo."
A/N: Odio editar con todo mi ser.
Uhm, capítulo un poco más dedicado a mis bebés.
Sayaka ya te daré amor ten paciencia.
Hasta ahora he podido mantenerme con mi objetivo personal de actualizar semanalmente; pero nunca se sabe que pasará la siguiente 8D.
No me tiren tomates por lo de Mami.
El KyouMami es amor.
Huye*
