A/N: Hell Frozen Rain – Mary Elizabeth McGlynn (SH Shattered Memories)
Cuidar flores requiere dedicación diaria si quieres que se mantengan en óptimas condiciones. Es necesario hablarles, también. Ella estaba acostumbrada a hacerlo, le gustaba. Últimamente los días se habían vuelto solitarios, pero no estaba molesta por ello. Entendía que eran cosas que debían pasar y que de hecho estaba feliz de que lo hicieran. El problema siempre era acostumbrarse.
Sus manos fueron a cortar las hojas muertas de las lavandas, siempre con sumo cuidado. Lentes puestos para no fallar, por supuesto. Se acercó con lentitud, y posicionó con cuidado las cuchillas de la tijera alrededor de la hoja, pero cuando estaba a punto de cortar, la hoja cayó por si sola. Parpadeó; estaba segura de que no había alcanzado a hacer nada, la ventana tampoco estaba abierta como para que fuera producto del viento. Irguió su espalda para examinarla y llevó una mano a cubrirse la boca cuando vio que todas las demás comenzaban a caer, una por una. Y no solo de esa planta particularmente, con todo el grupo de lavandas.
Un pésimo sentimiento llenó su corazón; el lenguaje de las flores nunca le había fallado. Miró para todos lados, buscando, y por fin divisó el aparato. Se quedó mirándolo durante varios segundos, insegura aun, porque podría estar exagerando; pero en ese mismo instante recordó de golpe el momento en que cada una de sus dos hijas murió en esos terribles accidentes. Sintió un vuelco en el estómago, y su dedo viajó a buscar el único nombre en el que podía pensar.
La lluvia la empapaba con esa intensidad que solo podía corresponder a aquel día. Recorría los alrededores con su mirada rápidamente, desesperadamente. Esto, definitivamente, nunca había pasado antes, y cualquier tipo de irregularidad siempre la lograba sacar de casillas. Ahora se encontraba en un escenario completamente diferente, y a la vez, el mismo. Su mano temblorosa ingresó en las profundidades de su escudo y sacó una pistola ligera.
Tenía que aparecer, tenía que aparecer en cualquier momento.
Sabía que no debería gastar magia de esa manera, que era lo peor que podía hacer, pero el no encontrar nada durante tanto tiempo -¿realmente era tanto?- solo podía significar que algo había salido mal, horriblemente mal. Potenció más aun la fuerza de sus piernas para barrer el terreno con más velocidad. Por alguna razón, le asaltaron unas tremendas ganas de vomitar, y tuvo que parar porque no tenía otra opción. Inclinó su cuerpo hacia adelante, intentando acelerar el procedimiento, pero un fuerte golpe en la espalda la hizo volar. Sin tiempo para reaccionar, acabó estrellando su rostro contra el pavimento destrozado. Su nariz sangraba, rota seguramente, y ambas mejillas lucían un color rojizo, pero demasiado oscuro. Se incorporó al segundo y ahí se encontraba una de aquellas criaturas moradas con tintes de varios colores. El familiar hizo algo que nunca había hecho antes; sus brazos se extendieron, como lianas, y viajaron con el claro objetivo de atraparla.
No se lo dejaría tan fácil, estaba más que acostumbrada a eliminar a esas cosas, aun si habían aprendido nuevos trucos. Sacó un revólver y disparó sin pensarlo dos veces. Sonó un gruñido agudo, nunca antes escuchado, tampoco, y para cuando se disipó el polvo, vio que el familiar había recibido daño, pero formó un escudo con las lianas para bloquear la mayor parte del ataque.
Al segundo siguiente, le siguieron tres figuras más, desordenadas y de tamaños diferentes. Homura optó por hacer uso de su magia del tiempo y todo el escenario se tiñó de colores grises.
No podía perder el tiempo en peones. En algún lugar, más adelante seguro, la esperaba esa maldita bruja y las municiones eran preciosas en este momento. Optó por la salida rápida y lanzó una granada en dirección al grupo de familiares. Aceleró varios metros antes de que el tiempo volviera a correr su curso.
Luego de un par de minutos corriendo logró divisar el corazón de la ciudad, y solo a unos 500 metros se encontraba ese ser que maldijo su vida y la de tantos otros. Con mucho esfuerzo, empujó la ira que crecía, con toda esa calma que había adquirido luego de años de lucha.
La ridícula risa resonó, pero para su sorpresa, su objetivo no avanzaba. Tragó pesado, perturbada por todas las anomalías de esta timeline. Sin embargo, no importaba, porque no tenía otra opción más que luchar. Quizás podía utilizar las irregularidades a su favor.
Justo en el momento que iba a saltar y activar todas las trampas que tenía preparadas, un montón de lianas la atraparon y la estrujaron con tanta fuerza que comenzaba a quedarse sin aire. Se sintió una estúpida, en todo el sentido de la palabra, y maldijo alto con todos los insultos que conocía, aun cuando sabía que estaba perdiendo valioso oxígeno.
"¡¿Estás loca?! ¡Sabes perfectamente que es necesario que vaya!"
"¡Tú eres la que está loca! ¡No sabemos qué puede ocurrir y Mami no me atiende las llamadas, joder!"
"S-Sayaka-chan, quizás tiene razón…"
Sayaka la miró por sobre el hombro, fulminándola con la mirada. "No, no la tiene. Y fíjate que nunca la tiene, así que es mal historial."
"¡No es momento para tus sandeces, Sayaka! ¡Toma tus malditas cosas, sino perderemos el expreso!"
"Estás pensando mal todo, Kyouko. Entiendo que estés desesperada por llegar pronto, yo… Yo también lo estoy, maldición. Pero si nos daremos este tipo de viaje, tenemos que prever todas las situaciones," le dio la espalda a Kyouko para quedar enfrente de Madoka. "Tú no flaquees con tu determinación. No te lo estoy diciendo porque sea tu amiga, Madoka. Date cuenta de que hay cosas que solo puedes hacer tú y que no podremos suplir con nadie más, tienes que ser tú."
Tragó pesado, la seriedad sacudiéndole algo que había tenido dormido en su interior. Bajó la mirada por un par de segundos y luego la levantó, decidida, cejas fruncidas y labios estirados en una línea. "Está bien, tienes razón, Sayaka-chan. Si pasa algo por quedarme aquí a salvo… No me lo perdonaría nunca."
Sayaka asintió, sonrisa ladina y una mano que viajó a dar un par de palmadas en el hombro. "¡Así me gusta, soldado! Ahora solo tene-"
"¡No me ignoren, diablos! Madoka, fui bastante clara contigo, y si te pasa algo seré yo la que nunca me lo podría perdonar, ¿entiendes eso?"
"Corta el tema, Kyouko. Yo me comprometo a protegerla, después de todo tú tienes más poder ofensivo que yo, y aunque no me guste quedarme atrás… Es un pésimo plan que los encargados de curación vayan al frente."
"Lo sé, pe-"
"Pero nada, ya basta. Además, no puedes evitar que se suba," le mostró una mueca burlona a lo que Kyouko respondió con un rechinar de dientes apenas apareció, "los guardias te echarán a patadas si armas un escándalo."
Kyouko apretó los puños, su cabeza a punto de estallar. Respiró muy profundo, exhaló todo el aire antes de hablar, y aun así su voz salió grave y fuerte. "¡Vale, hagan lo que quieran!" Un par de brazos tras su cabeza y se dio la vuelta para caminar a largas zancadas en dirección a la estación.
"¡Bleh!" Le enseñó la lengua, aun sabiendo que no la estaba viendo.
"Sayaka-chan…" Madoka le dio una sonrisa leve y le tironeó la camiseta para que le hiciera caso. Ella la miró con la cabeza ladeada.
"Deberíamos apresurarnos, yo aún tengo que hablar con mamá, súmale agarrar mis cosas…"
Alzó una mano y la movió de un lado a otro, quitándole importancia. "Hablamos de tu mamá, Madoka, ¿recuerdas? Junko-san sabe que no harías estas cosas si no fuera urgente, te apuesto que si pudiera y fuera una vía más veloz, nos llevaría volando ella misma. De todas maneras, sí. Yo no tengo tanta suerte con los míos…" Frunció ambas cejas, "…pero por alguna razón que me gustaría saber, mi madre suele acceder rápido cuando sabe que Kyouko irá conmigo, dios."
Madoka se llevó una mano a la boca para evitar echarse a reír en su cara, pero la mirada que recibió le dijo que el daño ya estaba hecho. Sacudió la cabeza y se dio la vuelta, "no perdamos más tiempo, nos vemos aquí en máximo 20 minutos."
"¡Mhm!"
¿De verdad todo iba a terminar de una forma tan patética?
A esta paso, ni siquiera podría volver atrás. Hacía uso de toda su fuerza, pero esas sogas eran muy, demasiado firmes. Sin embargo, por alguna razón, no la mataban. Podrían haberla estrangulado hace mucho, ¿de qué servía retenerla nada más? Walpurgis estaba ahí, lista, y nadie haciéndole frente. Aunque le doliera admitirlo, en estas condiciones, aun si la liberaban, tampoco podría darle batalla.
¿Dónde estaban los demás?
Lo común –lo que se había vuelto común- era que todas murieran antes de ese día, pero por más apática que se haya vuelto, no podía haber olvidado algo tan elemental. Todo era demasiado frustrante, sin contar con…
El cuerpo se le paralizó, y no por su enemigo.
Madoka.
Madoka, ¿dónde estaba Madoka?
Le tenían que haber hecho algo en la cabeza. Nunca, pero nunca olvidaba a Madoka. Era su único objetivo para seguir y cada segundo de cada maldita timeline podía arruinar el resultado final si no lo aprovechaba bien, y eso incluía a toda costa cuidar a Madoka.
Aun si este no lograba ser el momento de su victoria, no podía permitir darle una muerte devastadora, no más. Aquello le inyectó un nuevo torrente de energía dentro de las pocas reservas que le quedaban.
Llena de determinación, potenció lo más que pudo la magia de sus extremidades, y como por un golpe de suerte, logró liberarse. No parecían esperarse aquello, así que le dio tiempo de activar su escudo, en el aire aun.
Ahora solo tenía una cosa en mente,
Madoka, ¿dónde estás?
"¿Quieres saber dónde está?"
Una voz de mujer sonó de golpe. Miró para todos lados; no encontraba el origen de esa voz.
"¿Quieres?"
"¿Por qué debería confiar en ti?"
"Veamos, ¿te queda otra opción?"
Homura rechinó los dientes y subió sus manos para jalarse el cabello, terriblemente frustrada. "…Dímelo."
"Tranquila, Kaname Madoka no me interesa. Si te hablo de ella es porque me perturba sentir tu desesperación a kilómetros."
"¿…Cómo?"
"¿No deberías saberlo ya? La desesperación es algo tangible para cada Puella Magi." El tono cambió a uno sorprendido, luego de haber hablado con tranquilidad todo el tiempo, "me impresiona que te des el tiempo de preguntarme todo esto, no me molesta, pero…"
Tenía razón. ¿Qué le estaba pasando hoy? Tenía la cabeza en cualquier parte, "dime dónde está."
"Siendo exacta… Unos 100 pasos hacia la derecha, justo desde donde estás parada."
Homura parpadeó, pero decidió que tal como dijo la voz, no tenía más opciones. 100 pasos no era mucho, así que en caso de que le estuvieran tomando el pelo, podía regresar al camino principal sin problemas. Aceleró, contando los pasos aun cuando estaba corriendo, y en cosa de 1 minuto ya había cumplido la distancia. Miró de un lado a otro, pero estaba vacío. Rodó los ojos, girándose para partir, cuando al lado de sus pies vio rosa.
Rosa y rojo.
Rosa, rojo y negro.
Llevó ambas manos a su boca y se apartó dando pasos hacia atrás, lágrimas poblando su rostro de inmediato. Frente a ella yacía el cuerpo de Madoka, o más bien…
Los restos.
Estaba descuartizada, hasta la cabeza partida en dos. Homura podía distinguirla solamente porque llevaba muchísimo tiempo alrededor de esa chica y era capaz de reconocerla en cualquier forma y circunstancia. No había modo de que le estuvieran jugando un truco. La sangre estaba casi completamente seca, lo que indicaba que la habían hecho pedazos hace tiempo, quizá unas horas.
¿Cómo…?
¿Cómo pudo dejar que esto ocurriera?
Negó con la cabeza, sollozos ahogándola, y una mano se dirigió hasta su escudo, preparada para negar esta horrorosa timeline de una vez porque ver su cadáver ahí le provocaban ganas de darse un balazo ahí mismo.
Pero…
"¿Estás segura de que puedes hacer eso? Échale un vistazo a tu SoulGem."
Su rostro se deformó más todavía y lentamente bajó la vista hacia su mano izquierda…
¿Cómo pudo ser tan estúpida?
Había ocupado toda su reserva de GriefSeeds ya, y la gema estaba a milímetros de volverse completamente negra.
Aunque ocupara todo el poco de magia que le quedaba, no era suficiente para dar el salto. Era el fin, era su fin, y Madoka…
Madoka…
"Sabes, esto podría nunca haber pasado."
No respondió, no tenía mente como para responder a afirmaciones obvias.
"No, no entiendes lo que digo. Tu tipo de magia es muy poderosa, pero no lo suficiente, o quizás solo no la aprendiste a usar bien, eso ya no lo sé. ¿No crees que la solución a este ciclo interminable pudo ser empezando desde mucho más atrás?"
Homura mantenía la cabeza gacha, la desesperación consumiéndola, "¿por qué me dices esto ahora?"
"Porque aun tienes tiempo. Kaname Madoka tiene salvación, al igual que tú, y al igual que todos sus amigos. Aun puedes darle su final perfecto."
Homura bufó, e incluso se rió amargamente. "Tienes un buen don para el habla, ¿no? Si eso fuera posible lo hubiese hecho hace mucho. Agotaría absolutamente todos mis recursos por ella, por su felicidad."
"¿Lo dices de verdad, Akemi Homura?"
"Es el deseo más verdadero que he cargado en mi corazón durante todos estos años," respiró profundo, una mueca ladina, "¿qué más bajo puedo caer? Contándole estas cosas a alguien que ni siquiera conozco, o a algo, quizás… Tal vez sea mi mente, incluso. Qué ironía."
"Lo haremos posible, entonces. Es una sabia decisión."
"Homura-chan."
Abrió los ojos de golpe y miró a su alrededor, buscando.
Buscándola.
El mismo escenario de nuevo, pero no había rastro de Walpurgis. No había ningún signo de su presencia, ningún rastro de energía.
No había nadie, tampoco, pero eso no era raro. Todos debían estar ocultos en los refugios.
Al igual que debía estarlo ella.
Respiró profundo, segura de que la ansiedad le hacía escuchar cosas y empezó a caminar en dirección a la ciudad.
"Homura-chan, ¿te irás ahora?"
Se paralizó. "¿Madoka?"
"Mhm, aquí estoy, Homura-chan."
El tono alegre que ocupó esta vez hizo que su corazón diera un salto. Se giró, buscándola nuevamente, y…
La encontró.
"¿…Madoka?"
"¿Uhm? ¿Por qué esa mirada? Creí que estarías feliz de verme en pie, de vernos en pie."
Madoka se acercaba, y con cada paso, Homura daba uno hacia atrás, cuerpo rígido y el terror plasmado en todo su rostro. "N-No… Tú… Ella no-"
"¿Ella, quién? Estoy aquí, ¿por qué huyes…?"
Frente a ella sí, se encontraba Madoka. Su apariencia era mayormente la misma, su voz idéntica, el uso de palabras también, la entonación… Pero el brillo en sus ojos no era para nada al gentil que conocía y amaba. Este… Este le causaba miedo, directamente. Su ropa tampoco era la misma. Traje de Puella Magi, pero…
Rosa y rojo.
Rosa, rojo y negro.
Mucho rojo, mucho negro.
Tragó pesado, su cuerpo traicionándola debido a los temblores. Acabó tropezando producto del shock y Madoka aprovechó el momento para quedar de rodillas frente a ella. Alargó una mano hacia el rostro ajeno, pero Homura la esquivó de inmediato.
"Homura-chan… No seas así, ¿te he hecho algo?"
No, no le había hecho nada efectivamente. Pero no podía, sentía pánico de solo estar tan cerca y su sistema natural de defensa le gritaba que saliera corriendo de ahí. Pero su parte racional, su muy pequeña parte racional, quería hacer caso a las palabras de la otra. Acabó agachando la cabeza, a modo de disculpa, y se sentó bien esta vez, brazos sobre sus piernas.
Una mano enguantada se posó en su mejilla y bajó con una dolorosa paciencia hasta su mentón con el fin de obligar a Homura a encontrar miradas. Lo logró.
"Mi querida Homura-chan… Te has esforzado tanto hasta hoy. ¿No crees que mereces una recompensa?" Una suave sonrisa, pero aquellos ojos eliminaban toda la amabilidad de ese rostro.
No dijo nada, solo apartó la mirada.
"Tan tímida…"
Al no estar viéndola, no fue consciente del momento en que cerró la distancia y le dio un beso profundo, groseramente profundo. Se quedó sin aire e intentó echarse hacia atrás, pero Madoka la tenía atrapada en un abrazo fuerte, apegando sus cuerpos. Una mano se deslizó por su costado hasta encontrar el borde de la pierna, provocándole un escalofrío a pesar de la protección que le proveía su uniforme.
El beso se rompió de golpe, Madoka viéndola con ojos entrecerrados y una mirada que solo demostraba… Superioridad. "¿Será que estoy yendo demasiado rápido? Es nuestro primer beso, quizás me pasé, pero…" Se inclinó nuevamente a besar la comisura de su boca, "he tenido el deseo de hacerlo desde hace mucho, muchísimo tiempo, Homura-chan. ¿Podrías entenderlo…?"
Homura era incapaz de responder, perpleja con la situación. Su cuerpo no respondía tampoco, ni a favor ni en contra.
"Mmm… Si no te niegas, lo tomaré como un sí…"
Fue empujada hacia el cemento, demasiada fuerza. La cabeza le dio vueltas producto del golpe, pero el cuerpo de Madoka contra el suyo le hizo dejar el dolor como última prioridad. La otra había reanudad el beso, más insistencia esta vez. Sus manos recorrían su cuerpo con rapidez, urgencia, hasta que se detuvo a la altura de su SoulGem en forma de diamante. Homura se paralizó por completo, temiendo seriamente que ella pudiera…
"Ya no necesitas esto, ¿no? No quiero que luches más, Homura-chan…"
Y eso bastó.
Su mente por fin juntó los cables y se quitó a Madoka con una fuerte patada que acabó haciéndola volar lejos. La vio desplomarse contra el suelo, y aprovechó el momento para ponerse de pie y detener el tiempo de inmediato. Su respiración estaba agitada y le dolía el pecho, literalmente, sensación similar a cuando se sobrepasaba físicamente luego de su operación. Hizo el intento de tranquilizarse, pero a pesar de que su magia seguía en curso, Madoka se levantó sin problemas, como si nada.
"¿Ahora luchas contra mí? No te lo recomiendo, no es el mejor plan que podría venir a tu mente," sonrió de lado, "¿por qué no continuamos, mejor? Me gustan tus labios, Homura-chan."
"T-Tú no eres Madoka."
"¿Oh?" Parpadeó, y una mano subió a cubrirse la boca. "¿Por qué lo dices? Quizás tenías la idea equivocada de mí…"
"¡No! ¡No, no, no!" Negó con la cabeza, puños apretados, "¡tú no eres ella, eres un insulto!" Dudosa, sacó una pistola y la apuntó contra la otra. "Aléjate, ni siquiera emanas la misma esencia mágica que ella, que siempre ha sido la misma todas las veces que hizo el contrato."
Ella se echó a reír. "Bueno, me alegra que te des cuenta. Me empezaba a decepcionar tu ingenuidad. Veamos, veamos… No, técnicamente no soy Madoka. Pero soy más tuya que ella, ¿te doy una pista?" Le dieron nuevas ganas de reír al ver la cara de espanto de Homura, "me presento. Mi nombre es Gretchen, Homura-chan. No diré el nombre completo, porque no quiero que usemos formalidades, además… Ya te lo sabes de memoria, ¿no?"
Homura no respondió nada, solo llevó una mano hacia su escudo y le dio la vuelta sin pensarlo dos veces. El camino apareció y lo atravesó, ahora por fin liberando las lágrimas desesperadas que había aguantado todo este tiempo.
Cuando estaba a punto de llegar al fin, escuchó esa voz de nuevo. "Vaya, eso no fue tan bien como esperamos."
Rechinó los dientes, "déjame sola, nunca debí confiar en ti en primer lugar."
"Uhm… No lo sé, no tendrías chance de volver a tus rutinarios saltos en el tiempo de no ser por mi intervención, ¿lo olvidas?"
Homura no respondió más, solo dejó que todo se fuera a negro, preparada para empezar de nuevo en aquella habitación de hospital.
Despertó, pero no en donde debía haberlo hecho. Estaba en su uniforme de Puella Magi ya, revólver en mano. Estaban aquellos familiares rodeándola de nuevo, uno en cada punta, formando un triángulo. Apenas dio el primer paso, las lianas la envolvieron igual que la última vez. Una de las otras figuras se separó de la formación y fue a perseguir a otra persona. Homura suspiró. Su mirada viajó a intentar identificar al objetivo del familiar, y su estómago dio un vuelco cuando vio…
Rosa.
Rosa y blanco esta vez.
Las manos del familiar tomaron forma de cuchillas redondeadas, como los shotel. La figura dio un salto, y en cuanto agitó sus armas, generó más cuchillas, pero de energía que iban en dirección a Madoka. Ella no vio el ataque, solo huía desesperadamente.
La desesperación se transfirió a Homura, y de nuevo proyectó toda la magia que le fue posible para deshacer el agarre de las lianas. Sin embargo, cuando sentía que estaba a punto de soltarse, una fuerza repentina la envolvió y la petrificó. Lo que parecía ser piedra la inmovilizó por completo. Escuchó un grito agudo, y la imagen de Madoka siendo arrojada por los aires hizo que todo el dolor se volviera 10 veces peor. Descubrió que esta vez ni siquiera tenía voz, pero para su grata sorpresa aquel golpe no fue suficiente para derribarla y se incorporó para repeler a su enemigo con 3 flechazos lanzados de una sola vez. Funcionó; la figura se apartó, esquivando 2 de las 3 flechas, pero la que lo alcanzó no fue capaz de eliminarlo, lamentablemente. Otro de los familiares se unió para proteger al primero, y mientras Madoka cargaba otro ataque con experticia, la criatura alzó ambos brazos y disparó con lo que a simple vista le pareció una especie de ballesta. El estómago se le retorció; el golpe hirió a Madoka en el costado de su vientre, pero las flechas también hirieron gravemente a su enemigo que ahora yacía en el suelo. De golpe, las lianas se soltaron, el familiar en ayuda de los otros, y al parecer la distracción logró que el que quedaba aflojara la barrera y en un segundo Homura se liberó, tiempo detenido.
Voló al lado de Madoka. Examinó su herida; ella escupía sangre y estaba segura de que habían roto alguno de sus órganos, no vital al menos, pero la hemorragia podía ser igual de mortal. La ira la llenó; sabía que debido el desgaste de su magia, no sería capaz de escapar con ella y burlar a los familiares, en especial considerando la naturaleza anómala de estos.
Tenía que luchar, no había otra alternativa.
Sacó un par de granadas, y en el mismo segundo Madoka alargó una mano para encontrar la de Homura. Se volteó para verla, una sonrisa alentadora, a pesar de su estado. "N-No te arriesgues mucho, H-Homura-chan…"
Le respondió con un asentir de cabeza y se volteó en el preciso momento en que el escenario volvió a colores. Esperó que ellos dieran el primer golpe, pero parecían reticentes a hacerlo. Un disparo de ballesta fue directo hacia Madoka, pero Homura reaccionó rápido y lo bloqueó con su escudo. Harta, apretó la quijada y lanzó ambas granadas sin pensarlo dos veces. Escuchó un fuerte quejido que logró perturbarla, y para cuando quiso ver, nuevamente, al igual que la última vez, las lianas sirvieron como escudo pero el daño recibido esta vez fue mucho mayor. Los cuatro no parecían en condición de seguir luchando, a pesar de que lograban mantenerse en pie.
Sacó otra granada para acabarlos pronto y llevarse a Madoka para ocuparse de sus heridas, pero un flechazo se clavó directo en su espalda. Cayó al suelo, no tanto por el impacto, sino por el shock. Podía sentir como se expandía la sangre en su uniforme, por atrás y por adelante. Apoyó ambas manos en el pavimento y se levantó solo lo suficiente para poder girarse a ver a Madoka, quien efectivamente la apuntaba, ahora con otra flecha rosa lista para rematarla. Y…
El dolor de sus heridas no se comparaba en absoluto con el dolor en su corazón.
No iba a pelear con Madoka. Quizás tenía alguna razón para merecer que la matara, podía pensar en cientas, de hecho. Acabó cerrando los ojos, resignada, mientras las lágrimas corrían rápidamente por sus mejillas.
"¿…De verdad te rendirás, así como así?"
Abrió los ojos de golpe al escuchar esa voz. Y… Aquella mirada, de nuevo.
Aquella sonrisa, de nuevo.
"Me debías eso, Homura-chan. No es de buenos modales dejar a alguien hablando solo, no creas que me olvidé."
No, no podía ser…
No.
Su cuerpo tembló de nuevo, la sangre desparramándose y contribuyendo a que su cabeza se empezara a hacer más ligera. Sin embargo… Algo, una pequeña chispa logró hacerla ponerse de pie con dificultad. Su enemigo ni se inmutaba, arco desaparecido. Se abrazó el costado con un brazo mientras que el otro alcanzó a sacar una pistola. No sabía de donde sacaba la energía para mantenerse en pie, siendo que sus piernas gritaban por traicionarla de una vez.
Como si las cosas no fueran terriblemente malas de por sí, otra figura se acercó para pararse junto a Gretchen.
Dos.
Dos Gretchen, ¿en serio?
"Homura-chan, ¿qué tal si nos divertimos las 3? Podríamos invitar a muchísimas más, deberíamos, de hecho. Todas a las que diste a luz, con cada fracaso. Seguro te harás una idea de cuántas, más o menos."
Negó con la cabeza, corazón destrozado. Ya ni siquiera podía llorar, el shock había alcanzado otro nivel y su rostro se había vuelto pálido. Sus alrededores estaban olvidados, blancos, solo podía escuchar esa voz y que los recuerdos la golpearan, una y otra vez. Eran mucho peor que el flechazo que la tenía desangrándose a una velocidad alarmante. Dio pasos, lentos, pero al cuarto cayó de rodillas, vomitando sangre.
"Homura-chan… ¿Estás sufriendo mucho, no? ¿Quieres que… Te devolvamos el favor y te aniquilemos antes de que tu SoulGem te abandone? Eso está peor que tu cuerpo, así que imagínate…"
No sabía con qué propósito miró, porque lo sentía, por supuesto. Sentía la desesperación consumiéndola, bloqueando su mente y centrando todo en lo decepcionante e inútil que resultó ser su existencia. Que solo había venido a maldecir el destino de Madoka. Que… Merecía morir en sus manos, definitivamente. "…Si así lo quieres…"
"Mhm, para eso están las mejores amigas. Estoy segura de que te encontrarás con alguna parte de nosotras cuando todo termine, aunque no sé si pueda salir algo bueno de ahí."
"H-H-Hazlo, por favor…"
"Oh, disculpa. Enseguida, Homura-chan. A pesar de todo el daño que me hiciste, no cambiaría el hecho de haberte conocido. Así de mucho llegué a quererte."
Escuchó como se generaba energía, pero el golpe final para ella habían sido esas palabras.
Cerró los ojos, el dolor de su pecho haciéndola trizas. Al menos, ya todo iba a-
"¡HOMURA-CHAN!"
Todo era irreal; una pesadilla.
Nunca había visto algo más horrible en su vida, nunca nada le había dolido así.
Lo veía como en cámara lenta. Homura de rodillas, con tanta sangre a su alrededor… Y esa persona que la apuntaba con una flecha roja. No podía, estaba demasiado lejos, a demasiados pasos, y la flecha volaba…
Y otra figura apareció junto a Homura.
"¡NADIE LA TOQUE!"
Ojos brillando con fuerza, blancos por completo, y una torre de hielo creció de golpe atrapándolas dentro de ella. La flecha chocó contra la pared pero no logró hacerle ni un rasguño.
El corazón le seguía latiendo con violencia, lágrimas que explotaron en el mismo momento. Agradecía con todo su ser que esa persona la salvara, pero no podía estar tranquila, por supuesto que no. Había visto muy brevemente el estado en el que estaba Homura, y podía estar en riesgo mortal de todas maneras por pérdida de sangre.
Todo pasaba increíblemente rápido; Kyouko se lanzó hecha un rayo y con fuego en sus ojos a arremeter contra aquella persona. Estatura media, cabello platinado y una túnica roja como uniforme. La boca se le cayó al ver que esquivaba todos los ataques con facilidad, pies ligeros, como si flotara. Rostro inexpresivo, como si no estuviera haciendo ningún esfuerzo. Kyouko pareció darse cuenta porque cada vez sus golpes se hacían más furiosos.
"¡Deja de moverte, maldita basura! ¡Enfréntame sin trucos!" Más golpes, su lanza dividida en partes intentando aprisionar a su enemigo, sin éxito. "¡No te la creas tanto, aunque tenga que ocupar toda mi fuerza te haré pedazos! ¡NUNCA, NUNCA TE LO PERDONARÉ!"
"¡K-Kyouko… Detente!"
Una voz conocida; se giró de inmediato y llevó ambas manos hacia su boca. Mami y dos chicas más estaban a un lado, muchas heridas, ropa destrozada… Pero la peor de todas era Mami, quien tenía el rostro rojo, como si lo hubiesen quemado. Sus piernas, rojas también, los brazos… Desgarrados. Las otras chicas lucían lesiones similares en apariencia, solo que mucho más leves en comparación. Aun así, tenían problemas para mantenerse de pie, rostro empapado por las lágrimas, manos apretadas alrededor de sus armas. Mami, a pesar de su horrible estado, estaba de pie, totalmente erguida, pero su rigidez le decía que si caminaba, se desplomaría.
"¡Son demasiado fuertes! ¡D-Déjalo, por favor…!"
"Madoka."
Sayaka pasó un brazo alrededor de sus hombros, cubriéndola con su capa a la vez. "No quiero hacer esto, no quiero ponerte en riesgo. Te dejaría aquí, pero será peor si no hay nadie contigo. Tengo que ir a atender a Mami-san, no aguantará mucho si no nos apresuramos. ¿Crees poder mantenerte así conmigo?"
"Por supue-"
"Te lo digo en serio. Sé que tus prioridades están en Homura, y créeme que también es la de todos, pero por lo mismo… No hagas nada estúpido. Solo quédate conmigo, y estaremos bien, lo prometo."
"Sayaka-chan…"
Le dio una sonrisa de lado, relajando completamente su expresión, "¡¿entendido, soldado?!"
A pesar de lo terrible de todo, le respondió con una sonrisa leve que salió por sí sola, "¡entendido, señor!"
Sayaka la tomó con ambos brazos y Madoka se afirmó fuerte a ella. De un solo salto ya se encontraban junto al paupérrimo grupo que las miraron con un asombro similar a como si hubiesen visto a un fantasma. "¡Mami-san! Sé que no nos vemos hace mucho, pero luego nos saludamos bien. Ven aquí, rápido."
"Sayaka-san…"
No replicó, principalmente porque no tenía mente para nada más que la pelea. Se desplomó frente a Sayaka, Madoka ayudándola a recostar a Mami en el suelo. Notas musicales volaban alrededor de ellas y Mami respondió con muecas de dolor que fueron disipándose a los segundos. Madoka la miraba impresionada, para nada enterada de lo mucho que había mejorado su amiga.
Sin embargo, su asombro quedó descartado en cuanto escuchó un quejido agudo provenir de Kyouko. Se volteó en aquella dirección, al igual que Sayaka. Ella rechinó los dientes antes de devolver toda su atención a la tarea.
El cambio de atención hizo que viera aquel bloque de hielo que parecía no poder ser derribado con absolutamente nada. Alcanzaba a ver la figura de Homura siendo abrazada por una chica que no podía distinguir muy bien debido a que… ¿Llevaba un traje blanco?
El brazo derecho de Kyouko sangraba y ella miraba con profundo odio a su oponente. No veía arco como la vez pasada, estaba a manos desnudas, pero el golpe que tenía Kyouko no podía ser de puñetazos ni patadas; eso había sido provocado por un arma corto punzante. "¿…Qué quieres de nosotros, siquiera? ¿Qué maldito punto hay en hacer todo esto?"
La chica se encogió de hombros.
"¡ESTO NO ES UN JUEGO!" Aunque Kyouko era diestra, lanzó un golpe horizontal limpio usando el brazo izquierdo, el cual, sin importar que tan bien fue ejecutado, ni siquiera rozó a su oponente. Gruñó, tan frustrada que su cuerpo temblaba, pero producto de la ira.
"…Uhm, la verdad no lo hay. O bueno, sí, pero no era necesario todo esto."
"Mirai, ya es más que suficiente. A ella ya le empieza a dar jaqueca, ha pasado mucho tiempo."
Se voltearon a buscar el origen de la voz, pero solo pudieron distinguir a una chica de cabello corto de un verde muy oscuro. Quien había sido su oponente, que aparentemente llevaba el nombre de Mirai, la miró por sobre el hombro y se limitó a asentir. Kyouko aprovechó su cambio de foco para encestarle un golpe que al menos logró rozarle la mejilla esta vez, una línea roja adornando la piel pálida. Ella se limitó a suspirar y le dedicó una mirada de soslayo, "felicidades, hace mucho que nadie lograba causarme rasguño. Claro, sin contar las veces que he tenido que dejar que lo hagan." Y como para remarcarlo, sus ojos fueron en dirección al grupo de Mami. "En fin."
Dio un salto hacia atrás, y en un parpadeo ya había desaparecido al igual que la otra chica. Los insultos quedaron atorados en la garganta de Kyouko, pero en cambio lanzó su arma con fuerza contra el piso. Se lanzó de rodillas al piso para encestar puñetazo tras puñetazo, causando un pequeño terremoto en sus alrededores.
"¡KYOUKO, DEJA TU PATALETA Y SÉ ÚTIL, POR FAVOR!"
El vozarrón de Sayaka provocó que todas se voltearan con espanto en el rostro; el impacto de saber que todo había terminado –o eso esperaban- las había dejado sin reacción alguna.
"S-S-Saya-yaka-chan…"
Sayaka miró de reojo solo para encontrar a Madoka con las piernas temblando, pero no de miedo ni rabia, ni nada similar; temblaban por el enorme esfuerzo que hacían por no levantarse y correr hacia el bloque de hielo que seguía en pie y bien firme. "¿P-P-Puedo…?"
A pesar de la situación, no pudo evitar sonreír ante el hecho de que su amiga había obedecido sus órdenes, aun cuando se estaba volviendo loca por actuar. Como respuesta, le dio una palmada en la espalda para impulsarla. "¡A ver si logras deshacer eso!"
Madoka parpadeó, pero le tomó 2 segundos estabilizarse y emprender la carrera. Se ubicó en la parte delantera para poder ver de frente al par, y se le rompió el corazón al ver el enorme agujero que atravesaba el costado del vientre de Homura. Bajó la mirada y vio el charco de sangre, también. Pero lo que más le dolió de todo fue la expresión que traía; de horror, de pánico, y… De resignación. La chica que la protegía la tenía rodeada con fuerza alrededor de sus hombros, cara oculta en el cuello ajeno, pero era capaz de ver que su cuerpo daba pequeños saltos, seguramente producto de llanto. Aquello le indicó que debía estar consciente, así que se apegó al hielo y comenzó a golpear con ambas manos para llamar su atención. "¡Ya todo está bien, pueden salir! ¡Necesitamos curar a Homura-chan, por favor!"
Pero nada, ni siquiera se giró a verla. Madoka continuó intentando, golpes y frases, pero seguía sin ocurrir nada, como si estuvieran en otra dimensión. Justo cuando iba a volver a intentar, escuchó pasos acercarse.
"¡Pero qué drama con esta gente!" Los nudillos enrojecidos de Kyouko fueron a estrellar la potente defensa, trisándola lentamente. "¡Grrr! ¡Miyuki! ¡Deshaz esta mierda!" Más golpes, más golpes, "¡la…!" Golpes, "¡acabarás…! Más golpes, "¡MATANDO!"
Kyouko logró trisar lo suficiente como para que por fin Miyuki levantara la cabeza, asustada aun y sin soltar a Homura. Se giró buscando el origen de la voz, pero el nuevo retumbar en su barrera lo hizo obvio, y apenas vio el cabello rojo de Kyouko, energía blanca la rodeó y el hielo se disipó por fin.
"¡Sayaka-chan!"
Sayaka alzó la cabeza, demasiado concentrada en terminar de sanar el cuerpo de Mami –el cual ya estaba casi listo- como para haberse dado cuenta del show que ocurría junto a ellas. Sin embargo, apenas vio la ausencia de esa mole de hielo, le dio una mirada a Mami quien asintió de inmediato y corrió hacia donde estaban los demás. Se arrodilló junto a Homura, a quien la habían recostado en el suelo, y tuvo que poner todo el esfuerzo en no chillar ahí mismo. Llevó ambas manos a la misma altura, y sin pensarlo más, las notas de música comenzaron a bailar alrededor del agujero que seguía expulsando sangre.
Le dieron ganas de vomitar.
Homura había caído inconsciente, ojos cerrados por fin, en cuanto desapareció la barrera. Su respirar era muy débil. Madoka no resistió más y se acercó para alzar la cabeza de Homura y dejar que descansara en su regazo, procurando no estorbarle a Sayaka. Su mano viajó a hacer el intento de limpiar los restos de sangre y lágrimas, pero no le fue posible quitar todo. La sangre se había secado ya, parte de las lágrimas también. Inclinó un poco más el torso hacia abajo, y sus propias lágrimas comenzaron a caer en el rostro de Homura. Trataba de mantener en lo más mínimo el nivel de espasmos, así como el ruido de los sollozos, mientras su mano recorría la piel abatida y maltratada. Ordenó como pudo los mechones de cabello, empapados de sangre, sudor y lágrimas, también.
Nunca se imaginó que cuando volviera a verla, sería de esta forma tan dolorosa. No estaba herida, pero le dolía todo el cuerpo de todos modos. Miró de reojo a Sayaka, quien estaba demasiado concentrada, tanto que ni siquiera parpadeaba. Estuvo a punto de decirle algo, alentarla, pero las palabras murieron en su boca porque sabía que no debía distraerla. Sus ojos volvieron al rostro de Homura, y no pudo resistir la urgencia esta vez; se inclinó lo suficiente para estar a solo centímetros de ella, ambas manos a cada lado, bajo sus orejas. Plantó un beso con labios temblorosos sobre su frente, solo para que otro lo siguiera. "Homura-chan… ¿Despertarás, verdad? ¿Estarás bien? Eres fuerte… La persona más fuerte que he conocido, así que…" No pudo ahogar el sollozo esta vez, "…A-así que… N-no te rindas…"
Sayaka tuvo que detenerse, frente sudando, visiblemente cansada. "¿Kyouko?"
Kyouko se encontraba con las demás, repartiendo GriefSeeds, en especial a Mami quien tenía su gema al límite. "¿Qué pasa?"
"Eso mismo, me estoy quedando sin magia ya…"
"¿Tan pronto? Pff, típico de novatos."
"¡Ya te quiero ver haciéndolo tú entonces! Esto ocupa más energía de lo que imaginas, tarada."
"Sí, sí. Bueno, ahí va una." El objeto negro voló y Sayaka lo atrapó sin problemas. Justo cuando se agachó para acercar la semilla a la gema ubicada en su vientre, pegó un grito que espantó a todos. Madoka irguió la espalda, asustada también, solo para encontrar a Sayaka alzando la mano de Homura, GriefSeed pegada al diamante que estaba casi completamente negro, solo unos pequeños tintes púrpura girando alrededor. "¡¿Cómo ninguna se dio cuenta?! ¡Kyouko!"
Ella se apresuró a arrodillarse junto a Sayaka, mientras que Madoka observaba con horror como la semilla que utilizaba Sayaka había limpiado muy, muy poco. Kyouko revolvió sus bolsillos, y sacó un par más. Comenzó la limpieza de inmediato, y a todas se les empezó a apretar el estómago al ver lo poco que lograba limpiar, también. Siguió otra más, y al menos esta logró dejar 3/4 de una punta del diamante limpia, púrpura agarrando fuerza.
Mami se había acercado junto con unas cansadas Hiyori y Akari, y al igual que Madoka y Sayaka, dieron un suspiro de alivio. Sin embargo, Kyouko se mantuvo en silencio, y el puño apretado llamó la atención de Sayaka quien puso una mano sobre el, dándole un leve apretón. "Hey, ¿qué…?"
"No tengo más." Escupió, voz temblorosa. Su cabello cubría buena parte de su rostro, así que era imposible ver su expresión. Sayaka tragó pesado, "…estás bromeando, ¿no? ¡Tenías muchas! N-No es momento de que empieces con tus bromas de tacaña…"
Ojos anaranjados la fulminaron de golpe, logrando paralizarla. "¿De verdad crees que bromearía con algo así en una situación como esta? Usamos varias para limpiar las de las demás chicas, la de Mami estaba igual de mal que la de Homura. Gastamos 10 de una sola vez."
Mami dio un pequeño salto, una mano presionada contra su pecho, la culpabilidad subiendo rápidamente al ver la destruida expresión de Madoka. "…Lo lamento, debí prever que-"
"No es momento para eso, Mami. Sé que estás cansada, pero tienes claro qué tenemos que hacer." Se puso de pie y miró a Mami con ojos llameantes, lo que provocó que la otra recuperara la determinación de inmediato.
"Tienes razón. Sayaka-san, te encargo al grupo, nosotr-"
"También quiero ir."
Todas se voltearon a ver a quien había estado silenciosa durante todo este rato. Miyuki tenía agarrada bien firme su katana, pero Mami negó con la cabeza. "No pueden permanecer aquí por más tiempo, la gente podría verlas. Madoka-san y Sayaka-san no conocen Tokyo, así que te encargo que las guíes al apartamento de Homura que está más cerca que el mío."
"P-Pero…"
Hubo un destello de luz, y se voltearon para ver que Homura había vuelto a su ropa normal, sorprendiendo a la mayoría por el hecho de que no había ocurrido antes, considerando todo el daño recibido. "…Nada de peros, no puedo retrasarme más. Hiyori, Akari, ayúdenlas, no será fácil cargar un cuerpo tan dañado y pasar desapercibido."
Ambas asintieron, y Hiyori fue a rodear el brazo de Miyuki para jalarla. "Todo estará bien, Mami-san. Espero que tengan éxito."
Miyuki intentó liberarse, "Hiyo-"
El agarre se hizo considerablemente más fuerte, dolorosamente fuerte. "¿Decías, Miyu-chan?"
Ella agachó la cabeza, resignada, y Mami lo tomó como su señal de partida. En un abrir y cerrar de ojos, desapareció para seguir a Kyouko.
"Bueno… Al menos pude cerrar el agujero. Era lo más preocupante." Dijo Sayaka, una mano tras su cabeza, revolviéndose el cabello.
Madoka, durante toda la plática que tuvieron las demás, hizo los esfuerzos para calmarse porque por más que la situación la tuviera hecha pedazos, lo que menos necesitaban era que se volviera una carga, además. Miró a Sayaka con una sonrisa suave, sincera, y fue a buscar su mano libre para darle un apretón con las propias. "No sabes cuánto te lo agradezco… ¿Tú estás bien?"
Sayaka parpadeó, sorprendida por lo primero, y cuando liberaron su mano la movió para ambos lados, quitándole importancia. "¡Yo soy un roble, no me derrotarán tan fácil!" Se puso de pie para dar una buena vista de su gema, la cual sí, estaba mayormente oscura, pero solo poco más de la mitad. "¿Ves? Todo en orden."
Madoka asintió, tranquila. Sayaka se quedó mirando hacia el frente, al trío de chicas.
"Hey, sé que no nos conocemos, pero ya habrá tiempo de presentaciones y etcétera. Ahora movamos rápido a Homura, que tampoco le hará mucho mejor estar tirada ahí. De todos modos," se apuntó a sí misma con el pulgar, "Sayaka," y luego apuntó con el índice hacia el punto rosa, "Madoka."
Las otras tres parpadearon, pero Akari fue la que reaccionó primero, por fin saliendo del impacto de todo lo ocurrido. Imitó la iniciativa, "Akari," apuntó al par de ojos verdes, "Hiyori," y finalmente hacia el par turquesa, "Miyu, alias gato."
La susodicha la fulminó con la mirada, aun sabiendo que Akari no le ponía nada de atención. "…Kari, ¿era necesa…?"
Sayaka se echó a reír, interrumpiendo, "¿gato, en serio?" siguió riendo, y ante la mirada reprobatoria de Madoka, tosió y volvió a adoptar su posición de pseudo veterana líder. "¡Vamos, entonces!"
"Bueno, tienen un mejor lugar de lo que me pude imaginar."
Sayaka estaba sentada en el sofá del apartamento de Homura y Kyouko, gaseosa en mano. Las demás chicas, exhaustas, estaban recostadas en los sofás libres, mientras que Miyuki se había quedado en el balcón, mirando a la nada. Sayaka no necesitaba preguntar como para saber que ella era la prima de Homura, lo tenía pintado en la cara. Echó un vistazo a las demás, quienes estaban a punto de quedarse dormidas. Habían decidido que no tocarían el tema, por más que Sayaka se moría de ganas por saber qué diablos había pasado. Era mejor así, de todas maneras, de pronto podía enterarse de cosas que no debería escuchar con su gema más sucia que limpia. Miró por sobre su hombro, hacia la habitación con la puerta cerrada, y pegó un suspiro. También tenía ganas de dormir, pero al ser la chica a cargo, no podía darse ese lujo, así que prendió el televisor, todos demasiado cansados como para despertar por el sonido.
Dentro de dicha habitación, se encontraba Madoka cuidando a una aún inconsciente Homura. Aunque no lo pidió, Sayaka insistió en que mejor les daba espacio, que si Homura llegaba a despertar, considerando el estado de su alma, el mejor remedio y estabilizador seria ver a Madoka a su lado.
Así que ahí estaba, recostada a su lado ahora que su herida estaba mayormente curada, dándole calor, también, porque la pérdida de sangre la tenía heladísima. Besaba su rostro de tanto en tanto, intentando reconfortarla. A veces tomaba su mano izquierda y la acercaba para dejar besos sobre su anillo, queriendo transferir sus sentimientos al alma quebrada de Homura. Lloraba en silencio, porque el normalmente fuerte latido de su corazón ahora se sentía ´débil y lento. Pero aplicando todo su optimismo, se alegraba con que por lo menos seguía latiendo, y eso era todo lo que importaba.
Saldrían de esto, estaba segura. Y también sabía que se volvería todo el soporte que Homura necesitara, que estaría ahí para ella, para cualquier cosa. Tragó pesado, pero sonrió para sí misma. Depositó nuevos besos siguiendo el camino de la quijada hasta detenerse al llegar a la altura del mentón. Su rostro ardía, pero no sentía ni vergüenza ni pudor. Sentía… Que quería hacerlo, simplemente, que no quería malgastar más tiempo por inseguridades, que Homura pudo haber muerto y había tanto que aún no le había podido decir ni expresar.
Quería hacerlo, pero…
Sus ojos estaban entrecerrados, fijos en sus labios; pero…
No podía así, tenía que estar consciente, eso era lo correcto.
Eso era lo correcto, ¿…verdad?
Pero descubrió también que últimamente lo correcto no le importaba mucho, en especial cuando se trataba de la chica que tenía a su lado. Respiró profundo, y aunque sabía que todo estaba mal…
Fue un mero roce, pero bastó para darle calma a su corazón. Se le quedó mirando, aun cerca, registrando las sensaciones; la textura de sus labios, la temperatura que lamentablemente era muy baja, pero principalmente el calor que brotó en su pecho por llenar ese pequeño, pero tan importante deseo para ella. Se inclinó de nuevo, el roce más duradero esta vez, una de sus manos acariciando su rostro. Se separó, la miró de nuevo y…
Se dio cuenta de nuevo, como tantas otras veces, de lo muy profundamente enamorada que estaba.
"Homura-chan… Lo siento, hice trampa. Pero por favor, abre los ojos, ¿sí? Estoy contigo, todas estamos contigo, esperándote. Te extraño mucho… Sí, te tengo junto a mí, pero quiero escucharte, quiero que estés conmigo, también. Siempre te estás preocupando de protegerme, pero ¿sabes? Me parte el alma no poder protegerte, también. Pero te prometí que no tiraría tus esfuerzos a la basura, y así seguiré. Me gustaría saber si así te estoy ayudando en algo… Luego de todo esto… No podré estar tranquila ahí en casa sabiendo que podría volver a pasar y esta vez…" Sacudió la cabeza, apartando el pensamiento, "¿por qué no vuelves…? Puedes estudiar en Mitakihara también, puedes hacer tu vida ahí, también…" Se detuvo, voz en un hilo, "…Podemos hacer nuestra vida ahí, ¿no te gustaría? P-Podríamos adoptar def-finitivamente a A-Amy… P-Podríamos v-vernos t-todos los días, todas las noches… Yo… Yo te cuidaría por siempre, t-te haría d-de comer, aun c-cuando signifique q-que d-eba pr-racticar meses con M-Mami-san antes… T-Te bañaría, también… Te cepillaría el cabello," respiró profundo, calmándose de a poco, manos acariciando el rostro ajeno, "espantaría tus pesadillas, procuraría que no te faltara absolutamente nada… ¿Por qué no vuelves y lo intentamos…? Y… La verdad, aunque no lo hagas, yo… Yo te esperaré siempre. P-Pero debes vivir hasta entonces, Homura-chan. No me dejes sola…"
Escondió su rostro junto al cuello de Homura, las emociones dominándola. Tenía que estar estable, se había comprometido a eso. Pero…
"Homura-chan…"
"Nnghn…"
Se reincorporó de golpe, manos sobre los hombros de Homura. Su rostro se arrugaba, hacía muecas, pero no abría los ojos. "Homura-chan, por favor… Reacciona." Llevó una mano a acariciar su rostro.
Homura se congeló ante el tacto y sus ojos se abrieron de golpe. Madoka no pudo evitar sonreír, maravillada con por fin ver de nuevo aquellos ojos púrpura. Se inclinó con intención de abrazarla, pero Homura la empujó, casi botándola de la cama. "A-Aléjate… Si vas a m-matarme, hazlo rápido, pero n-no me toques de nuevo…"
Madoka abrió unos ojos de plato e intentó acercarse de nuevo, pero ante la posición de defensa de Homura, prefirió mantenerse en el lugar, lágrimas cayendo. "Homura-chan… ¿No me reconoces? S-Soy Mado-"
"¡NO DIGAS QUE LO ERES! ¡NO LO ERES, NO LO ERES, NO LO ERES…!"
Homura respiraba rápido; había entrado en pánico. Su anillo se transformó en la forma original de su SoulGem, peligrosamente oscura de nuevo, y un baño de luz púrpura brilló para luego mostrarla en su uniforme. "¡VETE, SI NO ME MATARÁS, VETE!"
Madoka estaba consternada, pero aun así estiró una mano, solo logrando que Homura buscara rápidamente una pistola en su escudo y la apuntara directo hacia su rostro, y se escuchó claramente como quitaba el seguro. Ojos púrpura aterrados, como los de un animal acorralado, la fulminaban, y a pesar de la intensidad de sus acciones, podía ver como todo su cuerpo temblaba, y el cómo su rostro estaba nuevamente bañado en lágrimas.
La puerta se abrió de golpe, Sayaka apareciendo. "Madoka, qué-"
Homura ni siquiera se inmutó a mirarla, su objetivo claro y definitivo. "…Homura, no sé qué demonios te pasa, pero baja eso antes de que hagas algo de lo que te arrepentirás por toda tu vida. O no, no será tanto, porque si lo haces, yo misma me encargaré de-"
"¡Sayaka-chan, ni lo digas!"
Sayaka la miró, el miedo provocando que la rabia subiera muy rápido por su garganta, "¡te está apuntando, cómo puedes…!"
Voz decidida, pero triste y temblorosa. "…No sé qué te pasó, Homura-chan. No tengo idea de qué te pudieron hacer para acabar así… Y me destroza solo pensar en las opciones, pero-"
"¡NO QUIERO ESCUCHARTE, SOLO ACABA CON ESTO DE UNA VEZ!"
Dagas en el corazón.
"…Acábalo tú, Homura-chan. Yo te lo dije, no te dejaré sola… Y lo cumpliré, aun si…"
"¡POR QUÉ, POR QUÉ-POR QUÉ NO ME DEJAS EN PAZ…!" Rompió a llorar, incapaz de seguir hablando, y la pistola cambió de rumbo hacia su propia cabeza, Madoka y Sayaka quedándose sin aire a la vez, "…Mhm, lo acabo yo, digno de mí."
Vieron como el dedo iba con determinación, cero titubeos, a jalar el gatillo, pero Madoka se lanzó encima, provocando que la bala cambiara de rumbo a quebrar una ventana. Sostuvo sus brazos rápidamente para evitar que lo repitiera, "¡SAYAKA-CHAN, AHORA!"
Sayaka reaccionó luego de quedarse pasmada en el momento, y se lanzó también para quitarle de un solo tirón la pistola. "Por dios, maldita Homura llenando toda su lista de dramas."
Se esperaban que Homura las mandara a volar, pero en cambio se quedó mirando fijo a Sayaka, como si hubiese visto a un fantasma. "¿…Miki Sayaka? ¿Por qué…?"
Sayaka parpadeó e intercambió miradas con Madoka, quien solo asintió, "uhm… Por qué… La versión corta: a salvarles el trasero. Deshaz tu transformación, sino me obligarás a sacártela a golp-"
Un palmetazo directo en su nuca, Madoka con cejas fruncidas, "¡no lo harás!" Se giró a ver a Homura esta vez, quien se puso rígida de nuevo, "lo haré yo misma hasta que recuerde los resultados del entrenamiento que me dio. ¡Por fin lo pondré en práctica!"
Homura parpadeó y examinó detenidamente el rostro de la chica que tenía enfrente. Ojos rosa… Con esa mirada. Esa mirada, que a pesar de proyectar tristeza, enojo y un dolor tremendo, era gentil, cálida en esencia. Su ropa que… No tenía ni negro, ni rojo… Solo el sweater blanco que ella misma le había regalado, y un par de shorts que no podía definir bien por la postura en la que estaban. Su vista regresó al par de expectantes chicas, y notó como ambas dieron un leve salto cuando alzó lentamente una mano para tocar la mejilla de Madoka.
"…Tu nombre es Kaname Madoka, ¿cierto?"
"…Oy, Homura, te golpeaste con-"
"¿Lo eres?" Insistió.
Madoka parpadeó, pero vio en los ojos de Homura la seriedad que le indicaba que necesitaba mucho esa respuesta, "sí, me llamo Kaname Madoka."
"¿…No te suena el nombre Gretchen?"
El par intercambió miradas de nuevo, y Sayaka negó con la cabeza. "Uhm… ¿No?"
Homura suspiró, y al segundo siguiente el uniforme fue reemplazado por su camiseta negra y jeans. Madoka y Sayaka también suspiraron, mucho más profundo, por fin relajando los músculos.
"En serio, no nos des más sustos así…" Sayaka le dio un puñetazo leve en el hombro, gruñiendo en el proceso. "¡Te debería dar una paliza de todos modos!"
Y ambas quedaron en shock cuando Homura empezó a reírse, gradualmente subiendo en volumen… Hasta que la risa se convirtió en llanto y Madoka descartó todo tipo de miedo muy, muy lejos, y se inclinó para abrazarla. Sayaka rodó los ojos, resignada y abatida, y acabó bajándose de la cama. "Les daré su espacio, ¡pero al primer intento de hacerle daño a Madoka, te rebano en dos!"
Homura aclaró su voz, asintiendo "…Sí, hazlo."
Sayaka se le quedó mirando unos segundos, impactada, pero acabó asintiendo, una sonrisa ladina antes de voltearse y salir de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.
Homura devolvió su atención al montón de cabello rosa que yacía justo bajo su cuello. "¿Madoka?"
Sin muchas ganas, alzó el rostro.
"¿Me das un poco de espacio?"
Madoka se sonrojó de golpe, recién dándose cuenta de lo invasiva que estaba siendo y se quitó rápidamente de encima. Homura se acomodó bien hacia abajo, recostada, cabeza contra la almohada y rodeó a Madoka con ambos brazos para recostarla también, sin despegársela. Acomodó su rostro junto a su cuello, el nostálgico olor al shampoo frutal que le provocó ganas de llorar, de nuevo.
"¿H-H-Homura-chan…?"
"No te quiero perder. No más, no más, por favor…"
Algo se retorció en el pecho de Madoka, entendiendo de inmediato la connotación de esas palabras. Tragó pesado, pero sus brazos se movieron para regresarle el abrazo, manos acariciando su espalda. Se movió apenas, solo para tener espacio y besar su frente, suave y lento. "Aquí estoy, aquí estamos… Tampoco te quiero perder, Homura-chan…"
Ella alzó el rostro, buscando su mirada, confundida. "Pero si-"
Madoka negó con la cabeza, ojos nublados por las lágrimas, "…casi te matan."
"…"
"No… No quiero hablar de eso, ¿sí? Luego podremos hablarlo todos juntos. Yo solo…" Una mano subió para acariciar su mejilla, "solo quiero estar contigo, ahora que nos tenemos… Nunca sabremos qué pasará mañana."
"Madoka…"
Buscó ojos púrpura y sonrió sin darse cuenta, "no tienes remedio, Homura-chan."
Homura solo entrecerró los ojos y apretó el abrazo, ojos atrapados en los rosa.
Madoka los entrecerró también, y habló en susurros, "…Tú me gustas. No, más que eso… Mucho más que eso…"
Vio como el rostro de Homura se tiñó por completo en cosa de segundos, y se dio cuenta de lo natural que resultó decirlo. A la vez, se sintió tremendamente tonta por no haberlo hecho antes, si era tan… Tan claro.
"Y-y-yo…"
"¿Tú…?"
"t-tú…"
Rodó los ojos, aguantando las ganas de reírse, "mhmhm, ¿yo…?"
La escuchó tragar pesado, e iba a calmarla cuando su boca fue cubierta por labios ajenos. Tensó los ojos por la sorpresa, sin poder creer que Homura había…
Ella quebró el beso, y se quedó mirando fijo al rosa confuso, "…No soy muy buena con las palabras. P-Pero… Tú me g-gustas, mucho, muchísimo más que eso, Mado-"
Los labios de Madoka cortaron la oración, un beso lento, pero que demandaba respuesta constante. Inconscientemente, sus manos acariciaban su espalda, mientras que las de Madoka se habían perdido en su cabello, atrayéndola por la nuca. Se separaron por falta de aire, pero ambas con una sonrisa amplia, dichosa. Se quedaron viendo un buen rato, sin hacer nada más, hasta que Madoka rompió el silencio, repentinamente tímida, "¿…Homura-chan?"
Homura parpadeó, confusa por el cambio de actitud, "¿sí?"
Madoka se mordía el labio inferior, y evitaba el contacto visual. Homura sonrió inevitablemente, y alcanzó una de las manos ajenas para besar sus dedos con cuidado. Madoka se le quedó mirando, derretida de golpe, y la pregunta se le escapó de los labios, "¿esto me hace tu novia, o no…?"
Y Homura se detuvo de golpe, rígida.
Madoka, en cambio, hizo un puchero tremendo y apartó la mirada, lista para reincorporarse y salir de ahí. Homura reaccionó antes, y una mano fue rápidamente a retenerla, rodeando su cintura. Suspiró, y a pesar de estar completamente roja, se dio el coraje de seguir, "si quieres serlo, Madoka… ¿Lo serás?"
El puchero desapareció, transformándose en aquella sonrisa favorita de Homura; sincera, cálida, y levemente infantil. Una mano fue a acariciar su rostro y cerró la distancia, "…Nada me haría más feliz, Homura-chan."
Concretaron el beso, ojos cerrados y brazos buscando cercanía, calor. Las heridas corporales aun le dolían, pero era lo que menos le importaba. Solo quería tenerla lo más cerca posible, fundirse, si fuera posible.
La escuchó susurrar su nombre entre besos, y sintió que por fin conocía ese momento que todos llamaban `felicidad.´
Rogaba con todo su corazón que esa felicidad no acabara, y pudiera estar así con Madoka siempre. Tranquilas, pero principalmente…
Juntas.
A/N: Updateee tardía y admito que de no ser por el review de Eddarkrauss, no me hubiese acordado de que tenía que continuar esto, orz. Empecé a escribir tipo 7 de la tarde, y son las 4 AM y recién acabé 8D aun me falta editar y lloraré, los hodios. ASÍ CON H
No, mentiras. Gracias a aquellos que les gustó esta historia, y gracias a las críticas que siempre me sirven para mejorars. Lo de los puntos de vista lo he estado trabajando pero por supuesto no lo repararé de un día para otro porque es parte de mi estilo de escritura x'D es que yo vomito las palabras, las escenas vuelan y las plasmo antes de que se me olviden, o que le meta mucha cabeza a algo que realmente es simple 8)
En fiiin, de vuelta al cap. Ok, este fue mucho más denso que los otros y es considerablemente importante, aunque supongo que eso es obvio x'D
La canción temática de este cap es enfocada absolutamente en las escenas de Homura, o bueno al menos yo releí con eso de fondo y mis feelings, snif.
Muchos muchos elementos aquí, y varios que reforzaré en el otro cap, con los demás personajes, que me quedó pendiente aquí pero sino saldría un cap ridículamente largo, y es necesario un break de todos modos porque no seguirá el mismo enfoque.
Respecto a las dudasss YO NO PONGO NADA PORQUE SÍ OK es lo único que diré jiji. Aunque sí, puede que alguna estupidez random como la cocina de la mamá de Sayaka lo puse porque sí, nada más porque es mi headcannon para Sayaka x'D totalmente visión mía pero sin mucha relevancia en absoluto, pero cosas así.
Yuuuu siempre se me olvida añadirlo en los otros fics, pero tus reviews son awesomes, no te preocupes tanto cosi :U me gustan mucho. Usted deje review cuando quiera, no es obligación, corazón.
En fin, saludos~
