A/N: Don't wake me up – The Hush Sound.


"No te levantarás hasta que Mami-san y Kyouko-chan vuelvan, ¿no ves el estado en el que estás?"

La voz de reprimenda de Madoka siempre lograba hacerla sentir culpable, y por ende, acatar lo que decía.

No era primera vez que se preguntaba por qué no podía decirle que no a esta chica, incluso en cosas así.

Por supuesto que estaba consciente de su estado actual, por esa razón quería moverse de ahí y hacer algo en vez de sentarse a esperar. Sabía de sobra lo difícil que estaba la situación con las brujas, así que con mayor razón debía salir a ayudarlas. Sin embargo, echó un vistazo rápido al rostro de su ahora-recientemente-novia, y suspiró. Cejas fruncidas, labios estirados en una línea, frente arrugada… No era realmente intimidante, pero Homura detestaba que Madoka se molestara con ella. No ocurría regularmente, pero cuando pasaba…

Acabó recostándose de nuevo, ojos fijos en la pared blanca de su habitación. Madoka no tardó en acomodarse a su lado a pesar de la molestia que había manifestado hace unos segundos. Homura sabía que no podía cantar victoria, así que en vez de reconfortarle, la puso más tensa de lo que estaba. Movió la mano del lado contrario de donde tenía a Madoka y buscó su celular en el bolsillo del pantalón. Lo sacó, ignorando los ojos rosa curiosos que espiaban la pantalla. Para su desgracia, comprobó que no tenía noticias de las otras, aunque por lo que Madoka le había comentado, seguro no la esperaban consciente tan pronto. Meditó si debía contactarse ella misma, pero acabó aceptando que no cambiaría en nada hacerlo.

Una vez guardado el teléfono, alzó su mano izquierda, Madoka viéndola de cerca. Materializó su gema, casi completamente oscura. No sabía para qué lo había hecho si no necesitaba verla para saber que estaba en el borde. Nunca lo diría, pero las voces de sus pesadillas se presentaban, una tras otra, desde lo más profundo de su mente, resonando, recordándole. Si cerraba los ojos solo podía ver higanbanas, por eso se negaba a la idea de dormir como tanto le había insistido Madoka.

Ella le quitó la gema de las manos y la acercó a su rostro para dejar un par de besos sobre ella. Homura entornó los ojos; le era extraño ver esa imagen. Le era muy extraño ver a una Madoka besando su alma, siendo que la mayor parte de esa corrupción era por pensamientos y dolores relacionados con ella. Le retorcía el pecho, no quería recordar a…

Con cuidado, le quitó su SoulGem de las manos y la regresó a su forma de anillo. Ella alzó la vista, confundida por lo repentino de la acción, pero Homura se movió rápido para atrapar sus labios en un beso profundo. Madoka se sintió paralizar, para nada acostumbrada a recibir esa intensidad en las demostraciones de afecto de la otra, pero la sorpresa solo le duró unos segundos porque la emoción hizo que su cuerpo se moviera por sí solo, brazos rodeando su cuello, atrayéndola, a pesar de que Homura se había posicionado sobre ella mientras ocurría su hilo de pensamiento.

El corazón le latía frenéticamente, pero no podía evitar pensar en que quizás estaban avanzando demasiado rápido. Los labios de Homura no le daban tregua, pero luego de unos segundos fue capaz de darse cuenta del miedo y frustración que había en ellos. El nudo apareció de inmediato en su garganta, pero aguantó las lágrimas porque sabía que la otra no necesitaba eso en ese momento. Respondió de la única forma que encontró, sus propios labios luchando por establecer el ritmo para transmitirle seguridad y todo el cariño que quería y podía entregarle. Sus brazos apretaron el abrazo y los ajenos no tardaron en aferrarse, también.

No debió sorprenderle el momento en que recibió la humedad salada de las lágrimas de Homura durante el beso, pero aquello fue lo que logró desatar el llanto que había estado reprimiendo desde el principio, uniéndosele. Los cuerpos de ambas empezaron a dar espasmos, unidas en la desesperación de sus corazones, de la oscuridad que albergaba dolores principalmente relacionados con ellas mismas. Era una agonía que compartían y que entrelazaba sus vidas de tal forma, que aunque no lo supieran, nada ni nadie podría separar.


La tercera bruja había caído y Kyouko sonrió triunfal al reclamar su premio. Era una GriefSeed poderosa, y aunque tanto Mami como ella sabían que no sería suficiente para limpiar por completo el alma de Homura, al menos lograría liberar un poco más de la mitad (si eran optimistas). Guardó la semilla en el bolsillo de su uniforme y desmaterializó su lanza para luego girarse a ver de frente a su acompañante. "¿Me dirás quién te hizo eso ahora?"

Mami suspiró, también desmaterializando sus armas. Le dio una mirada reprobatoria antes de responder, "sabes que no podemos perder el tiempo, tenemos que volver cuanto antes."

"Mhm, lo sé. Así que deberías apresurarte en responder, de ese modo llegaremos más rápido."

"Kyouko…"

Ella arqueó una ceja, "¿qué? Dilo de una vez, debe ser más grave de lo que me imaginé como para que evites el tema en una situación así."

"…Es largo, nada más. No pretendo ocultarlo, pero no puedo decírtelo sin entrar en detalles."

"Fue Homura, ¿no?"

Mami se ahogó con aire, una mano rápida directa a taparse la boca.

Kyouko suspiró. "En serio, eres malísima ocultando cosas. Recordaré no contarte chismes si no quiero que todo el barrio se entere, eh."

Mami obvió la ofensa y bajó la mano lentamente para poder hablar, "¿cómo es que…?"

Se encogió de hombros, "hemos luchado juntas por mucho tiempo. Sé de sobra las armas que porta y el daño que producen, y por cómo te vi… Solo podían ser bombas."

Bajó la mirada, labios levemente fruncidos, "mhm… No sé qué le hicieron, Kyouko… Pero sé que no estaba con nosotras."

"¿A qué te refieres con eso?"

Ella negó con la cabeza, ojos dorados distantes, perdida en sus recuerdos, "tendrías que haberlo visto. Ya al final, antes de que ustedes llegaran, parecía devastada."

"También vi eso, la tenían hecha un estropajo."

Negó nuevamente, "ciertamente la hicieron pedazos, pero no hablo sobre su cuerpo. Algo ocurrió, algo vio que la conmocionó a tal punto que hizo que se rindiera." Sus ojos encontraron los anaranjados de Kyouko, serios, "tienes claro que Homura nunca se rinde, no lo hizo antes, no creo posible que lo hiciera solo por una lucha así."

Un largo suspiro, "lo sé. No lo haría, por nada. Ella es fiel a sus promesas, no dejaría a Madoka sola sabiendo lo testaruda que es y hasta sería capaz de hacer el contrato por salvarla."

Mami asintió, "en efecto. Sin embargo… No quería decirlo, pero si se metieron en su cabeza, no sabemos si podrán hacerlo de nuevo. Por lo que pasó, podrían intentar matarnos de nuevo, usándola."

Kyouko frunció el ceño, un puño apretado, "¿qué estás tratando de decir?"

"Sabía que no lo entenderías. Tú no estuviste ahí, Kyouko. No me importa si me daña, estoy dispuesta a correr ese riesgo, pero no puedo permitir que vuelva a lastimar a Hiyori y las demás."

Kyouko pisó con fuerza el piso, causando que Mami diera un salto, "¿pretendes dividirnos ahora? Con esas tipas alrededor, ¡es lo peor que podemos hacer! Si no lo hace Homura, lo harán ellas."

"¡Hay que reducir los riegos, Kyouko! No podemos permitir que-"

"¿Permitir qué? Siempre haces lo mismo, siempre favoreces a tus aprendices por sobre los demás, Mami. Piensa mejor las cosas, y deja que ellas decidan por sí mismas, también. Sabes que sin importar qué digas, o qué tan grave sea la amenaza, Miyuki se quedará con ella, y yo también lo haré. Me prometí cuidarle la espalda, y haría lo mismo por ti si fueras tú en su lugar."

Mami apartó la mirada, la culpa golpeándola como un balde de agua fría. Kyouko le clavaba la mirada y no ayudaba en absoluto a hacerla sentir mejor, a pesar de sus últimas palabras. "¿Y qué podemos hacer, entonces? No podemos estar sin un plan."

Escuchó a Kyouko chasquear la lengua y lo siguiente que supo fue que estaba a su lado, mano sobre su hombro. "Todo saldrá bien, hemos salido de problemas mucho peores, esta no será la excepción."

Mami guardó silencio, vista fija en el pavimento.

"Sé que seguirás con la misma idea y vigilarás a Homura, pero trata de ser discreta, es lo único que te pido. Ahora lo que menos necesita es que sus amigos empiecen a temerle y dudar de ella."

"…Lo siento, yo tampoco quiero pensar así…"

"Eres la segunda si hablamos de racionalidad en el equipo, así que está bien. Incluso yo te entiendo, siendo que me muevo por instinto nada más." Un par de palmaditas en el mismo hombro y le sonrió de lado, "saca la mala cara y vamos, tampoco necesitamos corrupción innecesaria en nuestras gemas, recuérdalo."

Mami apretó la quijada, pero la sonrisa de la otra logró tranquilizarla levemente. Como si Kyouko leyera sus pensamientos, una mano fue a encontrar la suya y caminó tironeándola, incapaz de ver nada más que su espalda.

Era a propósito, Kyouko no se permitirá mostrarle el amplio sonrojo que llevaba en el rostro, ya que después de todo, las cosas así no eran en absoluto su estilo, pero también tenía claro el que eran precisamente este tipo de gestos los que calmaban el corazón de Mami.


Acariciaba lentamente su espalda formando círculos. Era todo lo que podía hacer para intentar –como siempre- repararla. Homura no dormía, pero respiraba despacio, como si lo hiciera.

La temperatura de su cuerpo se había regulado, al menos. Su cabello estaba hecho un desorden producto de tantas horas recostada y de las manos de Madoka que parecían tener un gusto particular por perderse entre las hebras oscuras.

Escuchó ruido provenir desde afuera, y recordó de golpe que no estaban solas.

Que nunca estuvieron solas.

Que la cama de Homura tenía años ya.

Se quería enterrar en un hoyo.

Conocía lo burlesca que era Sayaka y que probablemente jamás le creería que no habían llegado a ese punto.

Luego recordó que no solo estaba Sayaka, sino las otras tres chicas. Ni siquiera la conocían, y presentía que no sería la mejor primera impresión, en absoluto. Pegó un largo suspiro, mejillas teñidas de un rosa más intenso que su cabello.

Homura alzó el rostro para verla, cabeza ladeada. "¿Pasa algo?"

"A-Ah, Homura-chan…" Una sonrisa avergonzada, "no te preocupes, ¿estás mejor?"

"Estás aquí, por supuesto que sí." Y aunque lo dijo tan tranquila, se contagió del sonrojo. Se inclinó para besar varias veces la mejilla de Madoka, ganando un suspiro inmediato de su parte.

Perdida en la dicha de su corazón, Madoka le quitó toda la importancia a lo que pudieran pensar los demás. Tenía a Homura en sus brazos siendo tan cariñosa, como nunca, a pesar de todo lo que estaba pasando. Se sentía privilegiada de poder contar con alguien que la quisiera de esa forma. Tantas cosas habían pasado a lo largo de todos estos años, pero no cambiaría nunca el hecho de haber conocido a esta chica.

Había cambiado su vida por completo y no podía imaginarse qué estaría haciendo hoy sin todo el mundo de las Puella Magi, aun cuando no era una de ellas.

¿Cómo sería una vida así? No podía –no, no quería- verse a sí misma en un escenario así.

Estaba segura de que sería muy, muy vacío.

Los labios de Homura cortaron su hilo de pensamiento nuevamente y se vio arrastrada de regreso a ese mundo único de las dos. Cada roce era suave, cuidadoso, delicado. Eran los primeros besos de ambas, pero incluso en cosas así parecían amoldarse perfectamente; labios abrazándose con añoranza, siguiendo el ritmo. Las manos de Madoka acariciaban el rostro de Homura, pero ella quitó una para entrelazarla con la propia, apoyándolas contra la cama. Sintió la cabeza ligera y abrió los ojos solo hasta la mitad cuando Homura rompió el beso, su rostro aun a solo un par de centímetros. Los ojos púrpura la miraban con intensidad, pero muy detrás de ellos veía el dolor, la desesperación. Sus cejas se curvaron hacia abajo, y cuando iba a decir algo, se le adelantaron.

"…Lo siento, por ser tan invasiva. Pero te necesito, Madoka. No puedo permitir que los pensamientos, que los recuerdos me consuman. No quiero rendirme. Y tú eres lo único capaz de hacer que olvide todo. Tenerte así, es demasiado-"

Un dedo fue a callarla, una sonrisa amplia y tranquila en el rostro de Madoka. "Estoy aquí para ti, Homura-chan. Haz lo que quieras, lo que necesites. También es difícil saber que no puedo ir a ayudar a las demás porque no tengo el poder, pero confío en todo el amor que te tengo y daré todo de mí para que estés bien."

"P-Pero no quiero presionarte…"

Madoka negó con la cabeza, y en vez de discutirle, quitó el dedo y la atrajo con ambas manos empujando su nuca para besarla profundamente. Homura no se lo esperó, pero correspondió de inmediato, manos acariciando el rostro de Madoka. El intercambio fue largo de nuevo, ambas concentradas en las sensaciones, y en continuar estándolo. Madoka buscó estar más cómoda; una de las piernas de Homura bloqueaba la propia, así que acabó dándole espacio para que se ajustara en medio, aun cuando le avergonzaba más estar así. Homura concedió, lento, y encontraron que efectivamente se había vuelto peligrosamente cómodo.

Ojos cerrados, y Homura apoyó una de sus manos contra el colchón para no aplastar a Madoka, pero apenas lo hizo el sonido de la puerta abriéndose de un azote las obligó a romper el beso y girarse, alarmadas.

"¡Oy, Homura! Trajimos las… Wow."

Homura casi se ahoga con aire y se apresuró en quitarse de encima de Madoka y sentarse del otro lado de la cama, rostro rojísimo. "N-No es lo que…"

"Kyouko, qué… ¿Homura?" Mami parpadeó, parada en el umbral de la puerta junto a una boquiabierta Kyouko. Miró a las dos avergonzadas chicas, luego miró a Kyouko, y…

Se llevó una mano a cubrirse la boca.

Kyouko por fin reaccionó y se aclaró la garganta, "parece que necesitan privacidad, ¡vamos Mami!"

"E-Espera, Kyouko-chan-"

Pero Homura se había puesto de pie de un salto y ya estaba tomando del hombro a Kyouko, "no es momento de bromas, ¿cómo les fue?"

"Ah." Se volteó y se sacudió la mano de Homura, "más o menos, ya sabes cómo está la cosa, pero deberías mantenerte estable con lo que tenemos."

Entonces se inclinó por sobre el hombro de Homura para buscar la mirada de Madoka, sonrisa ladina. "¿No te molesta que las interrumpamos? No era nuestra intención arruinarles el momento."

Madoka sintió como la temperatura le subía más aún y acabó agarrando una almohada para taparse el rostro. Respondió de todos modos, voz chillona, "¡n-no sé de qué hablas! Cielos, Kyouko-chan, n-no nos tomes el pelo…"

Mami tosió leve para llamar la atención de las demás y de paso darle una mirada reprobatoria a Kyouko. "Lo lamentamos de todos modos, debimos tocar la puerta como es debido. Ahora… Estoy segura de que deberíamos encargarnos de lo importante antes de tratar otros temas." Y dicho eso, le dio un codazo a la otra para que reaccionara, "Kyouko, si nos haces los honores."

Kyouko la miró con cejas fruncidas y pegó un suspiro, "como diga usted, señorita." Se volteó hacia Homura, "invoca tu gema."

Homura apretó los dientes, pero hizo lo que le pidieron. La piedra oscura se manifestó, logrando que tanto Kyouko como Mami se ahogaran con aire. "Por dios, ¡está peor que como la dejamos! Cualquiera pensaría que podrías estar hasta mejor luego de tu jugueteo con-"

Y un pisotón en el pie la calló.

"¡Ouch! D-Deberías ser más agradecida." Dijo, voz demostrando lo mosqueada que estaba, pero sacó las 3 semillas de todos modos. Kyouko acercó la primera, siendo consumida rápidamente. Madoka se había puesto de pie para poder observar de cerca la limpieza y suspiró aliviada viendo que si bien la corrupción seguía siendo abundante, la semilla había sido mucho más efectiva que las que habían usado antes. Acercaron la segunda, esta vez limpiando casi hasta la mitad de la gema. Kyouko arqueó ambas cejas, sorprendida. "Vaya, pensé que sería más difícil. Estoy segura de que habían semillas más potentes que estas dentro de las que gastamos anteriormente, ¿por qué…?"

Homura cerró los ojos, rostro inexpresivo. "Las gemas son nuestras almas, después de todo. Es de esperar que el efecto varíe dependiendo de la determinación o voluntad del usuario. Es la única explicación que encuentro… Antes estaba inconsciente, y… Bueno, mis últimos pensamientos no eran los mejores." Guardó silencio por unos segundos antes de proseguir, "…fue difícil, pero he logrado mantener mi mente lo más alejada de la oscuridad, con ayuda de Madoka."

Mientras hablaba, Mami se había acercado y tomó la última GriefSeed para seguir purificando. Traía una expresión mixta entre culpabilidad y preocupación durante toda la explicación, sin embargo hizo su mejor esfuerzo por no hacerlo tan obvio.

Homura abrió los ojos esta vez y agachó su cabeza como reverencia. "Les agradezco mucho, a las 3. Por supuesto, a las demás también… Pero ya buscaré la oportunidad de decírselo. Yo… Ya no estaría aquí de no ser por ustedes."

Su mano fue entrelazada con los dedos de Madoka quien ahora estaba parada a su lado, viéndola con una sonrisa apacible. Kyouko en cambio le dio un suave golpe en el tope de la cabeza, "me debes un banquete, eh. Y enderézate, me perturba verte así."

Mami terminó con la limpieza, 2/3 de la SoulGem de Homura limpia. Había recobrado el vivo color púrpura, aunque aún tenía neblinas de corrupción flotando alrededor. Homura alzó la cabeza, la inexpresión reemplazada con tristeza y vergüenza por su debilidad, a pesar de que su ánimo había mejorado de inmediato debido a la recuperación de su alma. Mami también levantó la cabeza una vez guardó la semilla usada y llevó una mano al hombro de Homura, una sonrisa débil pero sincera. "No te sientas mal, Homura. Ya hablaremos bien sobre todo lo que ocurrió."

"Así es, ahora sacúdete esa cara para ver a la tropa." Kyouko le sonrió de lado, y sorprendentemente, logró contagiársela a Homura. Ella tomó una buena bocanada de aire y le dio un apretón a la mano de Madoka. Las dos chicas salieron de la habitación, Homura y Madoka tras ellas.


Para nadie pasó desapercibido el mucho más íntimo aura que rodeaba a la pareja. Si bien no era nuevo que se tomaran de manos, sí lo era el abrumador aire que se sentía en la sala solo por tenerlas presentes.

Sayaka pegó un silbido apenas entraron, viéndolas por sobre el hombro al estar aun bien acomodada en el sofá. "¡Madoka, seré amable por hoy y no diré nada respecto a la poca discreción de las dos!"

Madoka se llevó la mano libre a cubrirse toda la zona circundante al puente de su nariz, mirada apartada. "M-Mhm, agradecería que lo obviaras, Sayaka-chan."

"¿Quéeeee?" Kyouko se instaló junto a Sayaka para picarle una costilla, "¡pero yo sí quiero saber!"

"Estoy segura de que tendrás oportunidad de ser testigo por tu cuenta, considerando que ya pasó una vez…"

Homura rodó los ojos, aclarándose la garganta, "¿podemos volver a lo importante?"

Miyuki, quien había permanecido todo el tiempo en el balcón, entró y su sonrisa fue inmediata al ver que Homura se veía muchísimo mejor. No dijo nada porque sabía que no era el momento, pero bastó con que cruzaran miradas para saber que la otra entendía.

A veces las palabras simplemente no eran necesarias.

Akari y Hiyori recién se venían despertando. Akari pegó un largo suspiro, la pereza recorriendo todo su ser, mientras que Hiyori abrió sus ojos de golpe, alerta apenas vio al grupo de regreso. Tragó pesado, sus manos subiendo a la altura de su pecho, haciendo obvia su aprehensión. "M-Me alegra ver que volvieron todos, y…" Sus ojos viajaron hacia Homura, "…qué gusto saber que estás bien, Homura-san…"

Hubo algo en la voz de Hiyori que la mayoría captó, pero ninguno supo definir. Homura meramente asintió. Mami fue a instalarse junto a Hiyori, mientras que Miyuki se mantuvo de pie detrás del sofá donde estaban sus amigas. Madoka y Homura se mantuvieron de pie, la última apretando constantemente el agarre. Madoka empezó a acariciarle la mano con su dedo pulgar para tranquilizarla, aunque sin mucho éxito.

Todas se mantuvieron en silencio por unos segundos hasta que Homura habló, su máscara de indiferencia quebrada hace rato. "No sé por dónde deberíamos empezar, honestamente. Al parecer soy la única que no sabe qué ocurrió con ustedes."

Acá, Mami fue la más rápida en responder, dejando a Kyouko con la boca abierta en el proceso, "lo entiendo, pero personalmente me gustaría que partiéramos con tu versión de los eventos, Homura. Estoy segura de que las demás también prefieren eso."

Homura suspiró. Parte de ella esperaba no tener que explicar eso nunca de ser posible. "…Está bien."

Madoka podía sentir como la tensión en la otra aumentaba y la miró con las cejas fruncidas por preocupación, "¿estás segura, Homura-chan? Quizás deberíamos dejar esto para mañana…"

Ella negó con la cabeza, dándole una sonrisa leve. "No, será mejor salir de esto lo antes posible y no extenderlo." Luego regresó su atención al expectante grupo y apartó la mirada. Se le veía perdida, como si estuviera en otro lugar. "Es difícil de explicar, considerando que ni siquiera yo lo entiendo muy bien. Fue todo muy confuso, muy bizarro… De pronto todo se fue a negro, y lo siguiente que supe fue que estaba en Mitakihara, camino a enfrentar a Walpurgisnacht por mi cuenta."

"¿Eh? Pero eso-"

"Lo sé. No hace sentido, pero eso pasó. En el momento no me pareció extraño, era como si efectivamente debiera estar ahí, no en el tiempo presente. Sin embargo, lo más extraño era que… Que Walpurgis no hacía nada. Estaba ahí, frente a la ciudad, pero no avanzaba. Tampoco veía a nadie más, no tenía idea qué era de ninguna de ustedes… Solo aparecieron 3 familiares, intentando detenerme."

Ante eso, Mami frunció el ceño, pero se reservó el comentario.

"Luego, uno de ellos me atrapó por unos minutos hasta que logré liberarme y regresar a mi objetivo. Valga decir que nunca llegué a él, solo…" Y aquí su rostro se deformó, Madoka abrazando su brazo. Ella negó con la cabeza y llevó su mano libre a masajear su frente, ojos cerrados, "…recordaba cosas importantes de golpe, de la nada. Cosas que nunca olvidaría, que nunca olvidé en el pasado. Olvidé… Olvidé que tenía que proteger a Madoka. Ahí me desesperé porque no tenía idea en donde podría estar, o si estaba viva siquiera. Entonces…" Respiró profundo, sintiendo nauseas, "…algo, alguien… Me dijo su ubicación."

Kyouko arqueó una ceja, "¿alguien?"

"Mhm, no sé quién, solo era una voz. Seguí sus instrucciones, y… Y la encontré. Estaba ahí, p-pero…" Cerró los ojos, haciendo el mejor esfuerzo para no vomitar. En cambio, soltó la mano de Madoka y apretó el puño, su otra mano ahora presionando con fuerza su rostro. "…Estaba hecha pedazos, literalmente. La descuartizaron, en muchas piezas… L-La sangre…" El cuerpo de Homura comenzó a temblar y Madoka fue a abrazarla de inmediato.

"Está bien, Homura-chan… Estoy aquí, viva…"

"Pero era muy real… Y-Y… No podía regresar en el tiempo, había gastado casi toda mi magia luchando con los familiares… E-Estaba lista para dejarme morir, hasta que… La voz resonó de nuevo, y me dijo… Me dijo que podía ayudarme, que podíamos reparar todo si usaba mi poder correctamente." Ahí bufó antes de continuar, "acepté. Era eso o rendirme. ¡Y lo hicimos! Regresamos, y todo parecía ir mejor que nunca en todas las otras timelines. Walpurgis murió, pero cuando fui a buscar a Madoka… M-Maldición…"

"¿Homura-chan…?"

"De nuevo, estaba ahí. Viva. P-Pero no, no era Madoka… Era igual físicamente, y… No puedo repetir las cosas que dijo. Solo… Logré que me dijera que no, que no era exactamente ella, sino… L-La personificación de la bruja en la que se convirtió en otras timelines…"

"¿Pero qué…? Homura, debes estar bromeando…"

Homura soltó el abrazo para voltearse a ver a Kyouko, dejando ver lo miserable que se veía. "No bromearía con algo así. No quería recordarlo, así que no me interrumpan, quiero acabar con esto pronto."

Kyouko se tensó de golpe, pero un golpe en el hombro la obligó a mirar hacia el lado, la mirada seria de Sayaka logrando que se quedara callada.

"…Volví a dar el salto hacia atrás. Los familiares me tenían cautiva de nuevo, pero por alguna razón… No me atacaban. Solo me retenían. Veía a Madoka siendo perseguida por ellos… Ella era Puella Magi ahí, era muy confuso. Logré librarme para ayudarla, pero acabaron hiriéndola ligeramente de todos modos… Me interpuse y los ataqué, y resistieron mi ataque. Para cuando iba a voltearme… ¿Recibí un flechazo?"

Homura prefirió sentarse. Sabía que se veía patética, pero lo que más le preocupaba era que su voz no temblara y se largara a llorar. Madoka la siguió, pero se mantuvo de pie a su lado, sus manos masajeándole los hombros.

Homura no quería ver qué expresión debía tener. Sabía que seguramente se sentía culpable en algún grado. Acabó fijando la vista en sus propias manos, manos que le parecían sucias, llenas de la sangre que vio tan real en ese mundo. "…Ahí perdí. No creo que haga falta decir que no fue precisamente el daño de la flecha lo que me derribó."

Homura no los veía, pero la mayoría tenía la cabeza gacha, o la vista lejana, recordando o empatizando. "Y bueno… Apareció ella de nuevo. Lo último que recuerdo es que me estaba apuntando y ya había cedido a que lo hiciera y terminar con eso pronto. Luego desperté aquí."

Kyouko y Sayaka guardaban un silencio incómodo para ellas; no sabían qué decir porque no entendían la relación con todo lo que había comentado Homura, solo… El final. Mami estaba pálida, claramente perturbada. Akari movía rápidamente los dedos en su regazo, evitando cruzar miradas con cualquiera, mientras que Hiyori solo veía de lado a Mami. Miyuki se mantuvo callada, cruzada de brazos.

"…Estoy casi segura de que los familiares con los que luchaste… Éramos nosotras. Yo intenté mantenerte quieta muchas veces y bloqueé tus bombas para que no hirieran a las demás. Efectivamente te veías… Perdida. Como si no nos reconocieras." Dijo Mami con voz lenta, cansada.

Abatida.

Homura salió de su miseria, abriendo unos ojos de plato ante sus palabras. "¿…Las ataqué?"

Mami asintió, mientras que las chicas a su lado evitaban hacer contacto con Homura. "Sayaka-san nos curó, pero… Ibas muy en serio."

Homura se sintió congelar, su mente rebobinando todas las escenas en las que luchó con dichos familiares. Les había disparado, lanzado bombas… Y varias. Se quedó sin habla, intentando digerir la nueva información.

"…Espera un segundo. ¿Estás diciendo que Homura te hizo eso, Mami-san? ¡Tenías todo el cuerpo quemado!"

Homura sentía que la habitación se iba haciendo más pequeña de a poco. Tenía una gran urgencia de salir corriendo de ahí, lejos de todas esas personas. La sangre se volvía a hacer real. De pronto se dio cuenta de que la calidez había desaparecido y al mirar de reojo encontró a Madoka con ambas manos juntas a la altura de su pecho, con una expresión que le decía que…

Estaba asustada.

Sintió cosquillas en el cuerpo, hormigueos, y se dio cuenta de que el aire la abandonaba. Sin embargo, intentó separar su mente de las sensaciones porque sabía que tenía que enfrentar esto; luego podría liberarse de la forma que quisiera. Su atención volvió a los demás, solo para encontrar expresiones similares a la de Madoka. Solo Miyuki se mantenía igual que antes, e impresionantemente fue todo lo que necesitó para devolver su máscara de vuelta a su rostro.

"Mhm, como dije… Intenté recibir la mayor parte del daño."

Sayaka se puso de pie, demasiado tensa como para permanecer sentada. Clavó su mirada en Homura, puños apretados, pero no sabía con qué ni quién estar molesta. Si lo que Homura decía era verdad…

¿Pero y si no lo era?

Homura agachó la cabeza a modo de reverencia y se puso de pie. "Me disculpo, con todas ustedes. Sé que no debe servir de nada, y que sin importar lo demás, es mi culpa. Debí ser más fuerte y no dejarme atrapar así." Se detuvo por un momento y miró a las menores del grupo. "…Lo lamento más por ustedes. Se vieron arrastradas en esto sin siquiera conocerme. Yo… No sé qué más decir, supongo que estoy a merced de lo que decidan."

"Eso es lo que me preocupa." Dijo Mami, con voz decidida a pesar de lo claramente afligida que estaba. "Está de más decir que nada de esto puede volver a ocurrir. Yo confío en lo que nos contaste, Homura. Sin embargo, ¿podrás manejarlo si lo repiten?"

Kyouko se puso de pie esta vez, "oy, Mami, ya habíamos hablado de esto."

"…No lo sé."

Todas regresaron la atención a Homura, cuya máscara se había quebrado nuevamente. Tenía los brazos muertos a su lado, la vista perdida en el vacío y los ojos entrecerrados. "Sé que no bajé la guardia, hasta donde recuerdo. No puedo saberlo. Pero… Tengo la sensación de que todo esto tiene que ver conmigo, más que nada. Si era por poder, podían habernos controlado a Mami y a mí. Además… Todo fue demasiado personal. Entiendo perfectamente tu preocupación, Mami, lo estaría también si no hubiese sido yo. "

"Hey, Homura, ¿qué intentas…?" Kyouko se veía visiblemente molesta con ella y hacía su mejor esfuerzo para no ir a su lado y hacerla tragar esas palabras.

Homura no se dignó a mirarla. Le alegraba que Kyouko estuviera a su favor a pesar de lo irracional que era serlo en estas circunstancias. "Digo, en primer lugar… Akari, Hiyori, Miyu… Son libres de hacer lo que quieran, no sientan responsabilidad en esto. Será mejor que se mantengan fuera, estoy segura de que estarán bien de ese modo."

Las tres reaccionaron de inmediato, sorprendidas. Akari y Hiyori se sentían tremendamente culpables, por eso no habían sido capaces de mirarla antes. Culpables por tener miedo. Y ahora, culpables por la tentación de hacerle caso a ese miedo. Justo cuando Akari abría la boca, Miyuki la interrumpió.

"Homura, no me incluyas en eso. No lo digo a mal para las demás, pero tú eres mi familia, no puedo pretender que no pasa nada." El tono salió casi acusatorio, y sus amigas se voltearon para ver la extraña señal de una Miyuki enojada.

Hubo un mero fantasma de una sonrisa en los labios de Homura, "como dije, son libres. Es vuestra decisión. Sin embargo, agradecería que lo reconsideres, pero podemos hablar de eso en otro momento, Miyu."

Ella se mordió el labio inferior y apartó la mirada.

"En segundo lugar, aplico lo mismo para las demás. Sé que son fuertes, pero la última batalla demostró que no tenemos mucho qué hacer frente al enemigo."

"¿Qué demonios dices?"

Homura no pudo ocultar la sorpresa cuando escuchó la queja de Sayaka.

"Estás haciendo precisamente lo que quieren. Es obvio que si no nos mataron, fue para provocar esto, ¡pensé que eras más lista! Escucha," ella cortó la distancia y puso ambas manos sobre sus hombros, "no vinimos aquí solo a salvarlas, estamos aquí para eliminar el problema. ¿Qué pretendes diciendo esto, eh? Si te dejamos sola lo más seguro es que vengan a por ti, y aunque no eres de mis personas favoritas, no permitiré eso. Eres una de nosotras, así que deja el drama y pensemos en alguna estrategia."

Homura frunció ambas cejas y se sacudió las manos de Sayaka, "no diría todo esto si no hubiese considerado otras posibilidades, Miki Sayaka. Todas llevan a lo mismo. Todo plan se irá a la basura si me vuelven a controlar. Manejo el tiempo, ¿lo olvidas? Basta con eso para que pueda hacerle un daño mortal a cualquiera de ustedes. Tengo que tomar responsabilidad de esto."

La rabia burbujeaba en el estómago de Sayaka, "escúchame-"

Sin embargo, Kyouko apareció a su lado y la apartó. "Tienes razón Homura, y que las demás hagan lo que quieran, nadie se los reprochará. Pero yo me quedaré contigo, digas lo que digas."

Homura suspiró, "Kyouko…"

Una mano se entrelazó con la propia y se volteó para encontrar aquellos ojos rosa nuevamente serenos, "Homura-chan, confía en nosotras."

"Madoka…"

"¡Exacto, estudiante transferida malagradecida! Kyouko se queda contigo, y yo me quedo con ella, así que por defecto…" Pero se enredó en sus palabras, recién dándose cuenta de lo que acababa de decir, rostro de un rojo brillante. "U-Uhm, ¡y estoy segura de que Mami-san piensa igual!"

Kyouko apartó la mirada, igualmente avergonzada, pero no comentó nada al respecto.

Mami, aunque aún estaba con muchísimas dudas e incertidumbre, acabó asintiendo con una sonrisa leve. "Por supuesto, somos tus amigas."

Se escuchó una tos y todos se voltearon a ver a una Akari visiblemente nerviosa, "y-yo… Homura-san, yo… Yo también me quedaré." Llevó una mano tras su cabeza, desordenándose el cabello, "no me sentiré bien sabiendo que podría estar ayudándolas. Sé que ha sido poco tiempo, ¡pero les tengo mucho respeto!"

Hiyori se le unió, ahora mucho más compuesta y luciendo casi tranquila, "digo exactamente lo mismo, así que no se preocupen por nosotras."

Mami les ofreció una sonrisa cálida, su corazón bailando por el valor de sus pequeñas kouhai. "Se los agradecemos mucho."

"¡Está decidido entonces!" Sayaka pegó un suspiro exasperado por toda la tensión del momento y se llevó ambas manos a la cintura, "deberíamos descansar y pasar el rato, estoy segura de que nadie está con la cabeza como para pensar más en el incidente."

"Heh, por fin dices algo útil." Kyouko apareció, ya con el sonrojo desaparecido y le dio un suave golpe en el hombro a la otra, sonrisa ladina. "Apoyo la moción, tengo muchísima hambre y Homura me debe la cena."

"Cieeeerto, Homura debería invitarnos a todas y así se quita la estúpida culpa que seguro debe aún tener encima."

Madoka le dio una mirada reprobatoria, "Sayaka-chan, eso fue innecesario."

Homura solo se encogió de hombros, "tiene razón, de todos modos prefiero eso que tener que cocinar para toda esta gente, aun si Mami colabora."

Mami dio una sonrisa avergonzada, "sí, y la verdad me siento un poco cansada luego de todo lo que ha pasado."

"No se hable más. ¡Vamos, vamos! Antes de que cambie de opinión." Kyouko pasó por el lado de Homura y le dio un golpe en la costilla, a lo que respondió netamente rodando los ojos.

Sintió un apretón en su mano, y ahí estaba Madoka llamándole la atención, "¿estás bien como para ir? Si quieres nos quedamos y te preparo algo."

Negó con la cabeza, "no es necesario, estoy bien. Gracias por preocuparte."

"U-Uhm…"

Ambas se voltearon a la vez para ver a una Miyuki que se notaba completamente incómoda, "siento interrumpirlas, pero…" Simplemente alzó una mano y le entregó su teléfono a Homura. Ella ladeó la cabeza, sin entender. "Lee los mensajes, te darás cuenta."

Homura hizo como le indicaron y bastó que viera el primero para que se le arrugara la frente.

"¿Homura-chan…?"

"Nada que hacer, tiene razón." Le regresó el móvil a Miyuki, "ahora me comunico con ella, gracias por avisarme."

Miyuki solo asintió y regresó al lado de sus amigas.

Homura se volteó para encontrar al par de ojos curiosos que tenía clavados, y le dio una sonrisa leve, culposa. "Eran de mi abuela. Aparentemente… Tuvo el presentimiento de que algo iba mal, y está muy alarmada. Tengo que ir a verla, Madoka, sé que no se quedará tranquila a menos de que me vea en una pieza."

Ella asintió, pero se vio tímida de pronto. "¿T-Te molesta si te acompaño…?"

Homura parpadeó, "¿estás segura? Debes estar cansada también."

"Quiero conocerla, Homura-chan. V-Verás… No sé nada de tu familia, y me causa curiosidad ver qué tal es."

"Oh." Homura lo pensó por unos segundos, y en vez de responder, caminó hacia Mami y le tocó el hombro para luego susurrarle algo en el oído.

"Ah, claro, no te preocupes, yo me encargo." Le dijo con una sonrisa leve y la expresión tranquila de vuelta en su rostro.

Homura sacó una tarjeta de su pantalón y se la entregó. "No dejes que abusen. Más bien… No dejes que Kyouko abuse."

"¡Hey, puedo oírte!"

Mami se cubrió la boca para evitar reírse con estruendo, "no tienes ni que decírmelo. Mensajéenos cuando vuelvan para saber que están bien."

Homura regresó al lado de Madoka y asintió con una sonrisa amplia, "¡disfruten!"

Pero Sayaka se volteó con una mueca y ojos entornados, "uhu. Y ustedes no disfruten tanto, ya fue mucho por hoy."

El rojo subió por el rostro de Madoka como si hubiesen puesto un termómetro en un horno. "¡S-Sayaka-chan, ¿por qué eres siempre así?!"

Pero Sayaka aprovechó y ya había salido corriendo antes de que Madoka tuviera oportunidad de perseguirla.

Los viejos hábitos nunca mueren.


"¿N-No deberíamos llevar algo como regalo…?"

Iban de camino hacia el departamento de la abuela de Homura, Madoka con una mano dentro del bolsillo del abrigo de la otra, manos entrelazadas. Homura la miró de reojo, divertida con su reacción.

"Ella tiene de todo lo que se me ocurre que podríamos llevarle. Tranquila, con que lleves tu presencia será suficiente."

Madoka alzó la vista, rostro ladeado buscando la mirada de Homura, "¿eh? ¿por qué lo dices?"

"U-Uhm…" Aquí, Homura se mantuvo en silencio por unos segundos y apartó el rostro para que la otra no notara su sonrojo.

No funcionó.

"…Ella tiene ganas de conocerte. Me ha preguntado mucho por ti."

"¿Te pregunta por mí? Homura-chan…" Apretó el agarre de las manos y recargó su costado contra la otra, apegándose. Detalles así le recordaban que no era la única que se había sentido sola en el último tiempo.

"Mhm… E-Ella vio el listón en mi muñeca, preguntó… Y desde entonces no me deja en paz con el tema."

"…Oh, eso significa que…"

"N-No he dicho nada, pero ella lo asume…"

"Bueno… Ahora es verdad, ¿no?"

Homura le dio una sonrisa cálida, y aunque no pudo verla bien por el ángulo, Madoka sintió que le dio un salto el corazón por ver una de esas sonrisas que tan escasamente veía en la otra.

Unos minutos después ya se encontraban frente a la puerta del departamento, Madoka nerviosa a pesar de lo que le habían dicho antes.

De hecho, eso solo aumentaba su ansiedad. No quería decepcionar a esta persona.

Respiró profundo, se arregló los cabellos desordenados del flequillo y cuando Homura por fin la vio lista, tocó el timbre. Se escucharon pasos apresurados, y la puerta se abrió de un tirón.

Homura no alcanzó ni siquiera a saludar cuando se vio atrapada en un fuerte abrazo. "¡Homura, estás bien! Por dios…"

"¿A-Abuela…?"

"¡Estaba tan preocupada! No tenía tu número y Miyuki como siempre con la mala costumbre de no contestar." Dio un largo suspiro de alivio, y tras unos segundos se apartó para poder ver bien a su nieta. Fue entonces que se percató de la presencia de su acompañante, y aunque no la conocía, bastó ver el brillante cabello rosa para que se hiciera la idea de quién era.

Madoka notó su mirada, así que hizo una reverencia y luego le ofreció una sonrisa. "Buenas noches, mi nombre es Kaname Madoka, disculpe la intromisión."

"¡Oh! Homura-chan, ¿no podías escoger un momento donde no me tuvieras los nervios de punta para conocerla?"

Homura solo apartó la mirada.

"Un gusto conocerte, Madoka-chan. Mi nombre es Akemi Sumire, he escuchado mucho de ti. Ahora, ¿por qué no pasan? Quero cerciorarme de que esta chiquilla no me esté mintiendo."

"Abuela, nunca te he mentido, no lo haría con algo así…"

"Ya lo veremos."

Ella se hizo a un lado para dejarlas pasar, y Madoka tuvo que reprimir sus ganas de reírse por el regaño que se había llevado la otra.

Homura y su abuela se dirigieron a la cocina para preparar té y bocadillos, mientras que Madoka esperaba en la sala. Ella observaba con cuidado los alrededores, poniendo especial atención a todas las flores que había a pesar de que el lugar no era especialmente grande. Homura le había comentado que su prima también vivía aquí, así que para dos personas no debía haber problema de espacio. Su mirada se quedó fija en las lavandas arruinadas e instintivamente llevó una mano hacia ellas. Tomó entre sus dedos parte de las hojas que se habían caído y también la asaltó un fuerte mal presentimiento. Le dio la sensación de que dicha hoja emitía ondas de energía, una que parecía querer comunicarse. Tuvo el fuerte impulso de dejarla caer, pero nunca le había ocurrido algo así, y la curiosidad ganó. Cerró los ojos y se mantuvo así por unos minutos, pero solo logró abrir los ojos de golpe, asustada.

No había visto nada, pero el presentimiento se hizo mucho más fuerte, tan fuerte que sintió el miedo recorrerle todo el cuerpo, pero no sabía a qué temerle. No era miedo a algo que la pudiera atacar, solo una sensación de pérdida insoportable.

Justo cuando se empezaba a formar el nudo en la garganta, una mano en su hombro la regresó al mundo real, Homura viéndola preocupada. "¿Madoka?"

Los labios de Madoka temblaron e instintivamente lanzó sus brazos alrededor de los hombros de la otra. No calculó la fuerza de la acción, y si Homura no tuviera buenos reflejos, ya estaría en el suelo de espalda. Parpadeó, pero la sorpresa desapareció para volver a preocuparse porque los temblores se extendieron a todo el cuerpo de Madoka.

"¿…Le ocurre algo a Madoka-chan?"

Homura se giró por sobre el hombro y negó con la cabeza, diciéndole con el gesto que no tenía idea y que empezaba a entrar en pánico por no saber manejar la situación.

Su abuela suspiró y dejó la bandeja sobre la mesa antes de acercarse. Notó que estaba al lado de la planta y su frente se arrugó de inmediato. Posó una mano sobre su cabeza, acariciando, y Madoka se volteó a verla con lágrimas en los bordes de sus ojos. Ella le ofreció una sonrisa. "Parece que no soy la única, ¿eh? Pero tranquila, Madoka-chan. Sé que es un sentimiento pesado, pero la verdad solo son avisos para que tomemos cartas en el asunto. Estas flores han estado conmigo desde hace muchísimo tiempo, así que asumo que buscarán ayudarme de las formas que puedan hacerlo. Preocuparse no sirve de nada, sino lo que puedes hacer para intervenir. Acciones, no quedarse quieta."

"Akemi-san…"

"No me llames así, es extraño cuando hay más de un Akemi presente." Rió leve antes de revolverle el cabello cariñosamente, "Sumire está bien. No nos conocemos, pero si mis pequeñas amigas se comunican contigo también, quiere decir que perciben buenas intenciones de tu parte. Así que siéntete en tu casa, Madoka-chan."

Madoka hizo un puchero y Homura se contagió de la sonrisa de su abuela. Ella tenía esa facilidad natural para tratar a la gente, pero no era usual que fuera tan acogedora de buenas a primeras. Eso le daba razones para confiar en su criterio, además de que nunca le había mentido.

El puchero de Madoka se transformó pronto en una sonrisa aliviada y llevó uno de sus dedos a secar las lágrimas antes de asentir. "Mhm, se lo agradezco mucho, Sumire-san."

"Tranquila, tranquila. Ahora tomemos el té antes de que se enfríe."

Las tres se sentaron alrededor de la mesa de centro. El té estaba servido, uno con esencia de naranjas que había dejado la sala inundada del olor. En el platillo había galletas frescas, las que siempre horneaba Sumire.

Cuando Madoka estiró una mano para tomar una de las galletas, la abuela fijó su atención en el listón rojo, igual al que llevaba su nieta. Tuvo que llevar una mano a cubrir la sonrisa burlona que creció en su rostro pero falló en retener la risa, Madoka y Homura volteándose a verla sin entender.

"Lo siento chicas, no me hagan caso. Pero…" Su vista se dirigió a una Madoka que recién terminaba de comer su galleta, "…disculpa si soy muy directa, pero me gustaría que me hablaras sobre tu relación con mi nieta, Madoka-chan."

Madoka agradeció haber tragado antes de que le preguntaran.

Su rostro se prendió de inmediato y buscó la mirada de Homura pidiendo ayuda, pero ella tenía los ojos fijos en la mesa, ocupada intentando esconder su vergüenza también.

"¡No seas tímida!"

"U-Uhm…" Madoka tomó la cuchara y empezó a jugar con ella, moviéndola alrededor de la taza. "¿…está bien si lo digo, Homura-chan?"

"A-Ah…" Homura se quería enterrar, solo porque sabía cómo se burlaría su abuela. Pero no, no quería mentir ni ocultarlo.

Asintió leve.

"B-Bueno… Estamos saliendo, d-desde hoy…"

"¿Oh?" De nuevo hizo el intento fallido de ocultar su diversión con el tema. "Pensé que iba a tener que molestarlas un rato a ver si así se sinceraban, pero veo que no será necesario."

"Abuela…"

"No reclames, Homura. Ahora puedo estar un poco más tranquila sabiendo que hay otra persona que cuide de ti, eres demasiado relajada con tu seguridad."

Apartó la mirada, "nunca me ha ocurrido nada…"

Sintió como Madoka la fulminaba con la mirada y agachó la cabeza.

"Mhmhm, por supuesto. Lo digo en serio, llegué a pensar que… Que tendrías la misma suerte que tu madre y tu tía…" Estiró una mano para posarla sobre la de Homura, "sé que estás bien, pero cuídate de todos modos, no sé si soportaría perder a una más."

La culpabilidad cayó de golpe sobre Homura y Madoka se dio cuenta enseguida. Se acercó y tocó el hombro de la mayor, ojos entornados. "No dejaré que nada malo le ocurra, Sumire-san, aun si tengo que llevármela a rastras, haré todo lo posible por no perderla."

Sumire se le quedó mirando por unos segundos. Toda el aura y presencia de Madoka parecía proyectar la verdad de esas palabras, el amor que sentía por su nieta. Le estremeció porque ese era un amor que hablaba de toda una vida, no de un romance de adolescentes. Se preguntó brevemente qué clase de cosas habían pasado juntas, pero la gentileza que expresaba le daba la calma de saber que Homura estaba con alguien que la quería con honestidad.

Se contagió de la sonrisa y asintió, "te lo encargo, Madoka-chan."


El resto de la visita fue liviano. Se trató mayormente de Sumire y Madoka platicando, conociéndose, mientras que Homura jugaba de espectadora. No le molestaba, le gustaba mucho ver lo bien que se llevaban, después de todo eran dos de las personas más importantes en su vida. Actualmente, su abuela era lo más parecido a una madre que tenía, un sentimiento que había abandonado hace muchísimo tiempo pero que le hacía muy bien al corazón el recobrarlo.

Además, Madoka se veía feliz mientras caminaban hacia la estación del metro. Sabía que siempre había tenido curiosidad por saber más de su vida, y su familia era algo fundamental.

Caminaban en agradable silencio, Madoka acariciando su mano con el pulgar, dedos siempre entrelazados. Cerró los ojos mientras recibían la brisa agradable de la noche y pensó brevemente en lo serena que estaba a pesar de todo lo que había ocurrido en ese día. A veces le asustaba el darse cuenta el poder que tenía Madoka sobre su estabilidad mental; bastó que apareciera y en una tarde ya le había dado tanta paz a su corazón. No, más que paz, era todo lo contrario. Lo había sacudido con violencia, como si quisiera eliminar todo lo malo que había ahí dentro, limpiarlo y remodelarlo.

Tenía claro el que momentos así no durarían para siempre, que estaban en una situación muy desfavorable y que incluso era irresponsable de su parte estar relajándose en las calles de Tokio de la mano con su novia, siendo que habían chicas mágicas rondando la ciudad y que podrían atacarlas en cualquier segundo.

El pensamiento, en vez de alarmarla, solo le causaba la tremenda ansiedad de unirse más a la otra, que si le quedaba poco tiempo a su lado, que no lamentaran haber perdido tanto tiempo así.

Solo por hoy dejaría de lado el miedo de perder a Madoka y solo se enfocaría en entregarle todo el amor que había reservado únicamente para ella.


Los arreglos para dormir fueron simples: Madoka dormiría con Homura, mientras que Sayaka (a pesar de quejarse), dormiría con Kyouko. Todas las demás ya estaban en sus respectivos hogares, demasiado cansadas luego del largo día. Sayaka y Kyouko parecían ya haber caído dormidas por el concierto de ronquidos que se escuchaba, a pesar de tener la puerta cerrada.

Madoka tenía muchísimo sueño también, pero se negaba a irse a dormir sin que Homura la siguiera. Ella decía no tener sueño todavía y se encontraban en el balcón, ambas bebiendo té. La noche sería mucho más tranquila de no ser por el constante ruido de las calles de Tokio, siempre activa y funcionando, pero el suave viento hacía el clima agradable por lo menos, sin contar la vista considerablemente buena que tenía ese departamento.

Madoka no quería presionar a Homura quien parecía estar perdida en pensamientos, su mirada fija en el cielo estrellado. Estaba tan concentrada que había olvidado beber su té, el cual ya estaba casi frío.

De todos modos, a pesar de todo lo que había ocurrido en tan poco tiempo, estaba feliz de poder estar a su lado luego de pensar que no la vería en muchísimos meses más. Podía estar a su lado, y ser sincera además, y eso era todo lo que había querido hace muchísimo tiempo.

"¿Madoka?"

Se volteó para encontrar ojos púrpura fijos en ella, serios. "¿Sí?"

"Prométeme que sin importar la circunstancia, no te pondrás en peligro."

Ella frunció las cejas de inmediato, lista para ponerse de pie, fulminándola con la mirada. "¡Homura-chan! ¿Aún piensas en…?"

Homura la tomó de la muñeca con la misma mirada pero ahora mezclada con tristeza, "no pienso en nada, Madoka. Pero no puedo hacer como si las cosas estuvieran bien. Quería olvidarme de todo por hoy, pero no puedo. Sé cómo eres, por eso te ruego que por favor no te arriesgues. Si de verdad quieres ayudarme, procura mantenerte viva. Tú eres con la única que puedo contar si vuelvo a entrar en ese estado, y… No soportaría perderte, ya te lo dije, ¿no? Por favor…"

Los ojos de Madoka se pusieron vidriosos por la impotencia. Si tan solo tuviera poder podría ser muchísimo más útil. Pero Homura la miraba como si fuese su último deseo antes de morir, y eso le retorcía aún más el corazón.

Acabó poniéndose de pie de todos modos y se paró frente a la otra, manos a la altura de la base del cuello, haciendo lo posible por tragar las lágrimas, "no quiero que me sigas protegiendo, Homura-chan. ¡Yo también quiero protegerte!" Su intento por no llorar quedó olvidado, las lágrimas cayendo lento pero gruesas. "¿No lo entiendes? S-Siempre te pones en último lugar, ponte a pensar en lo doloroso que sería para mí que mueras. Sé lo fuerte que eres, pero mira lo que ocurrió… Escucha, yo puedo prometértelo, pero solo si tú también lo haces. No soy solo yo, Sumire-san tampoco lo aguantaría, ni ninguna de las demás…"

Homura guardó silencio, el nudo en la garganta intentando vencerla. En cambio, rodeó sus brazos alrededor de la cintura de Madoka y la atrajo, su rostro descansando justo bajo su cuello. Manos temblorosas no tardaron en buscar su mirada, ojos rosa inundados. Homura tragó pesado, voz quebrada, "¿p-por qué no podemos estar tranquilas, Madoka…? ¡Siempre tiene que ocurrir algo…!"

"Homura-chan…" Se inclinó hacia abajo para besar su frente, su corazón roto porque sentía el dolor depositado en cada palabra, la desesperación de cada una. Cerró los ojos, la angustia dominándola, hasta que los labios de Homura atraparon los propios. Le tomó por sorpresa, pero reaccionó de inmediato para regresarlo, intensificarlo, expresando todos los sentimientos que la abrumaban en ese momento. Los besos de Homura demostraban lo mismo, desesperados, buscando la seguridad que solo Madoka podía entregarle, aquella que siempre había logrado mantenerla unos pasos lejos de volverse loca.

Quebraron el beso solo por necesidad de aire, las lágrimas aun derramándose. Ninguna rompió el contacto visual y llegaron a la conclusión de que las palabras solo lograrían inquietarlas más porque no había nada que pudiera calmarlas lo suficiente para olvidar lo pésimo que estaba todo. Acabaron regresando a la habitación, listas para dormir por fin, abrazadas, pero Madoka estaba demasiado inquieta como para hacerlo. Miró con ojos suplicantes a Homura, y aunque ella parecía estar en el proceso de rendirse ante el descanso, los labios de Madoka la despertaron por completo; esa desesperación siempre presente. Era la única forma en que podía estar segura de que la otra estaba ahí, que estaba bien, que estaba entre sus brazos. Sus manos se aferraban, buscando más, pero aunque a Homura le rompía el corazón no poder darle lo que buscaba, acabó deteniendo su avance entrelazando sus manos a pesar del líquido salado que percibió durante el beso.

Eventualmente Madoka cayó dormida tras casi una hora de Homura acariciando su espalda, arrullándola como a un bebé. Por fin sintió el alivio necesario para unirse al mundo de los sueños, pero algo comenzó a llamarla. No eran voces; solo tenía la fuerte necesidad de dirigirse a un lugar en particular, el cual tampoco podía identificar. Suspiró, y aunque no quería, se desprendió suavemente del agarre de Madoka y procuró ser lo suficientemente sigilosa para no despertarla. Por suerte, funcionó, y apenas estuvo fuera, se transformó para detener el tiempo y asegurarse de que nadie la descubriera. Abandonó el edificio escapando por el balcón y fue tras el rastro que su mente le decía que siguiera.

Con cada salto que daba sobre los techos de las casas y edificios de Tokio la sensación se hacía más fuerte. No debió sorprenderle que el rastro terminara en la construcción más alta, la cual sobresalía considerablemente y podía verse en cualquier punto de la ciudad. Cuando llegó no encontró a nada ni nadie, pero bastaron unos segundos para identificar la presencia de otra persona. Se giró rápidamente en su dirección y arqueó una ceja cuando encontró a aquella chica que no podría olvidar y no por buenas razones.

"Disculpa por citarte tan tarde, Akemi-san. ¿Me recuerdas?"

Homura pegó un suspiro exasperado. Cabello azul oscuro pero suelto esta vez, ondeando con el viento que soplaba con mucha más fuerza desde tanta altura. "Mhm, ¿qué es lo que quieres?"

Ella ladeó la cabeza, "qué directa. Da igual, lo prefiero de esa forma, tampoco me gusta desperdiciar mi tiempo. Ahora, ¿no reconoces mi voz?"

"…" Homura arrugó la frente, "¿qué clase de pregunta es esa? Te estoy escuchando ahora."

Negó con la cabeza, "te ayudé hoy."

Homura parpadeó y se detuvo un segundo intentando darle sentido a esa frase. Pero era obvio, ¿cómo no lo relacionó antes? "te lo repetiré, ¿qué es lo que quieres?"

"A ti. Verás, te necesito, y creo que también podrías verte beneficiada por lo que te puedo ofrecer a cambio."

"No quiero nada de ti. No, espera, sí lo hay. Quiero acabar contigo y asegurarme de que no te meterás en mi cabeza de nuevo y no herirás a mis amigos."

"Mmm… No sé por qué pensé que podrías ahorrarnos el drama. La verdad yo no te obligué a hacerlo, tú atacaste porque así lo decidiste, no me culpes por eso. Ahora, no tenemos interés en andar de matonas con tu grupo, es una pérdida de energía y no tiene fin. El único motivo por el que lo hicimos es porque es lo único que puede hacerte reaccionar. Si tan solo pudieras darte cuenta de la dimensión de las cosas sin que lleguen a un punto trágico, nada de eso hubiese sido necesario."

"¡Casi nos matas!" Homura llevó una mano a su escudo y sacó una pistola, la cual apuntó de inmediato en su dirección, "y para empeorarlo, ¿lo haces solo por utilidad?"

"No gastes tus balas. Y tú lo dices, casi. Honestamente, el objetivo nunca fue matarlas; sabíamos todo lo que ocurriría, por lo que los accidentes no eran una opción. Escucha, Akemi Homura. Seré directa porque me decepciona lo dramática que puedes ser, pero lamentablemente te necesito de todas formas." Pausó por unos segundos, a lo que Homura entornó los ojos y bajó el arma. "Bien. Tú sigues obsesionada con la mala costumbre de saltar en el tiempo, aunque lo niegues. Ahora estás así de tensa porque sabes que ya no cuentas con esa posibilidad y los daños son irreparables. Lo considero normal luego de tantos años viviendo de la misma forma. Pero como te dije antes, nunca supiste usar bien ese poder."

"…Espera, ¿cómo es que sabes todo eso…?"

"Dios, esto debería ser obvio." Suspiró. "Akemi-san, me metí en tu cabeza. Mis poderes no tienen que ver con el control mental que ves en las películas de ficción. Sí, me permite viajar en tus recuerdos y pensamientos, así como crear ilusiones, pero nunca controlar tus acciones. Sin embargo, Kyuubey nos dio el dato en primer lugar, antes de que me interesara en ti."

Apretó ambos puños, "…Debí imaginarme que no me dejaría en paz."

Ella se encogió de hombros, "Kyuubey solo responde lo que le preguntes, de forma neutral, siempre que no perturbe su reclutamiento de más Puella Magi. Y yo solo le pregunté si había alguna persona con la capacidad de volver al pasado dentro de Japón."

Homura sentía como iba creciendo su dolor de cabeza, pero no podía moverse de forma descuidada con esta persona en frente. Ya sabía de sobra de lo que era capaz, aun si no incluía controlarla, "¿y cuál es tu interés? ¿qué se supone que hice mal con mis poderes?"

"Oh. Claro, claro, al grano. Seguías teniendo la mala costumbre de desviar el tema, así que volvamos a lo principal. Siempre volvías al mismo día. Sé la naturaleza de tu deseo, pero si te hubieses dedicado a descubrir con más cuidado los alcances de tu magia, te habrías dado cuenta de que podías ir mucho más atrás. Años más atrás. ¿Cuál es mi interés? Veamos…" Caminó hasta apoyar su espalda contra la barandilla de la azotea, "no eres la única que vive para proteger. Este mundo está podrido, Akemi-san. Y tal como hablabas con esa niña hoy, los problemas siempre te perseguirán. A las Puella Magi siempre nos seguirá la tragedia, tan solo mira a tus amigas; todas han tenido finales trágicos. Y las cosas seguirán de ese modo porque ya todo está corrupto, el árbol ya creció torcido."

"…No entiendo tu punto."

"Revolución, Akemi-san. ¿No te gustaría poder crear un mundo mejor para las personas que amas? La humanidad firmó su perdición en el momento en que se autoimpusieron tantas reglas innecesarias. La llamada moral fue el peor contrato que se pudo firmar. Por culpa de la excesiva moral hay personas que han vivido tan reprimidas que en cierto momento explotan y se vengan del mundo por todo el sufrimiento. Si a un niño le niegas toda la vida vivir su sexualidad en lo más mínimo, no debería sorprenderte que cuando sea un adulto sin un desarrollo sano, acabe violentando sexualmente a él o la primera que se le cruce. El sexo es una necesidad biológica, independiente de si quieres darle connotación sentimental, y te aseguro que de no ser por la demonificación que han hecho al respecto, existirían muchísimas menos muertes, muchísima menos infelicidad. El sexo es el ejemplo más simple que puedo darte para no extenderme eternamente, pero si te interesa, basta que busques en internet la cantidad de trastornos, crímenes y suicidios que ha habido en el último tiempo. Sin embargo, no me extrañaría que nada de esto te interese porque toda tu vida ha girado en torno a Kaname Madoka solamente, ¿no?"

Homura se tensó ante la mención del nombre.

"Pues esto la incluye, después de todo ella también vive en esta sociedad. Con lo que podemos lograr, podrías cuidar su felicidad desde el día en que nació hasta el día que muera por causas naturales. Y no solo ella, sino de todos tus amigos. Sakura Kyouko y Tomoe Mami podrían nunca haber perdido a sus familias; Kamijo Kyousuke podría nunca haber sufrido aquel accidente. Kaname Madoka podría nunca haberse convertido en Puella Magi en primer lugar; podría nunca haber muerto, en ninguna línea de tiempo."

"Estás absolutamente loca, ¿eres tan arrogante como para pensar que tendrías un poder similar al de un dios?"

"Akemi-san, soy la definición del realismo. Nunca he vivido por cosas que no estén al alcance de mis manos, pero esto sí lo puede estar. Verás… Hey, salgan ustedes también."

Homura se giró de inmediato ante la presencia de la misma chica que las había atacado en primer lugar, antes de que perdiera el conocimiento. Llevó la mano a su escudo instintivamente, pero al segundo siguiente tenía a dicha persona tomándola de la muñeca. Ella la miró con ambas cejas fruncidas, "nadie viene a pelear, abstente de eso, por favor."

"Suéltala, Mirai. Chizuru, no la ayudes."

Mirai obedeció inmediatamente, mientras que Chizuru se limitó a acercarse a Rina como si nunca hubiese hecho nada. Homura tenía la sensación de que debía salir de ahí lo antes posible, pero ahora estaba 3 contra 1, así que si en algún momento tuvo la oportunidad de escapar, dicha posibilidad estaba bien enterrada. Respiró profundo, haciendo lo posible por mantener su máscara de indiferencia fija en su lugar; no podía permitir que supieran lo ansiosa que se encontraba.

"Akemi-san, ellas son Mirai y Chizuru. Al igual que conmigo, no preguntes apellidos; así está bien. Pienso que ya nos hemos extendido más de lo suficiente, así que de nuevo, al grano: Mirai posee el poder inverso al tuyo; ella puede dar saltos hacia el futuro. Chizuru, en cambio, tiene un poder que también se relaciona al tuyo: Tiempo y espacio siempre han ido de la mano, ¿no? Pues ella tiene un buenísimo control del espacio. Es capaz de teletransportarse a varios kilómetros de distancia, así como objetos u otras personas. Los poderes de toda Puella Magi suelen ser muy versátiles si sabes usarlos bien, así que naturalmente ellas también poseen más habilidades que esas, pero esto es todo lo que necesitas saber sobre ellas por ahora."

Mirai hizo una reverencia y Chizuru siguió su iniciativa. "Es un gusto, Akemi Homura-san."

Claro, un gusto, pensó Homura, pero permaneció en silencio.

"Detesto ser la única que hable, pero ya qué," Rina se impulsó hacia adelante y caminó hasta pararse frente a frente con Homura, ojos entornados. "Todo se puede reescribir, Akemi-san. Las tres tenemos el mismo propósito y pienso que es beneficioso para todas. Piénsalo, no te forzaremos a nada ni haremos nada contra tu grupo, así que no te sientas amenazada. Nada de esto funcionará si no tienes la voluntad de hacerlo. Pero medítalo bien; piensa en cómo podrías cambiar la vida de tus seres queridos. Lamentablemente, las 4 tendremos que aceptar el hecho de no formar parte de la sociedad al menos hasta que la estabilicemos, ¿pero no crees que es mejor así? Si alteramos el pasado, ni siquiera habrá registro de nuestros nacimientos, por ende, tampoco recuerdos de nuestra existencia. Podrás mantenerlas lejos del mundo de las Puella Magi; si hicieran el contrato de todos modos, es cosa de regresar nuevamente."

"Creo que ya entiendo a qué te refieres, ¿pero cómo? Incluso si me dices que no he usado todo el potencial de mi magia, sigues apuntando a imposibles."

Rina negó con la cabeza, "crearemos una vía que atraviese pasado, presente y futuro. Sus poderes por sí solos no son capaces de hacerlo, pero el aspecto más útil de mi magia es que soy capaz de sincronizar, potenciar y mezclar la magia, siempre y cuando el usuario conecte conmigo para hacerlo. Es por esa razón que no tienes nada que perder; si en definitiva no te gusta como haremos las cosas, puedes romper el vínculo y abandonar el proyecto. Sería lamentable, pero estoy segura de que alguna otra chica dentro de la inmensidad de este mundo debe tener habilidades similares. No obstante, sería una lástima ya que tienes las características idóneas." Rina cerró los ojos por un momento, como si meditara algo, y luego los abrió para mirar fijo a Homura, "si te interesa, solo ven a este lugar de nuevo durante la noche. Esperaremos hasta fines de mes por tu respuesta, si no apareces, lamentablemente lo tomaremos como un no. Así mismo, si quieres más información o algo por el estilo, también puedes venir sin verte obligada a responder nada. Relaciones humanas, Akemi-san. Relájate y disfruta tu vida, como dije, no nos meteremos más con tus amigas, pero no olvides lo que te mostré ese día. Todo aquello era tu subconsciente, así que deberías ponerle un poco más de atención."

Homura apartó la mirada, y asintió. "Ante la mínima amenaza contra cualquiera de ellas, tendrán que afrontar las consecuencias. No caigo en los mismos trucos dos veces."

Rina sonrió de lado y alzó un pulgar a modo de aprobación, "mhmhm, te prefiero así. Pierdes muchísimo atractivo cuando te desesperas y deprimes como si fuera el fin del mundo. Lo digo en serio, Homura. Relájate. La vida es una caja de galletas. Y…" Rina se volteó, las demás siguiéndola, "la propuesta que te hice en el café, sigue en pie.

Pero recuerda; la verdad, el destino… Todo se puede reescribir.

Nos vemos, Akemi-san."

Y antes de que Homura pudiera replicar, las tres desaparecieron, seguramente producto de los poderes de Chizuru.

Honestamente sería un dolor de cabeza tener a ese trío como enemigos, pero no era tan ilusa como para pensar en que realmente la dejarían en paz. Llenó sus pulmones del aire nocturno y echó un vistazo a la hora: 4 am.

Perfecto, y tenía examen en 4 horas más.


Aterrizó con cuidado en el balcón y solo en ese momento reanudó el curso del tiempo para no hacer ruido. Deshizo su transformación, volviendo a su pijama, y entró de vuelta al departamento. Caminó despacio para no despertar a nadie, pero pegó un leve salto cuando sintió una mirada clavada en ella.

Madoka estaba sentada en el sofá de la sala con una manta sobre sus hombros. Desde lejos se le notaban las ojeras y el malhumor. Homura respiró profundo, maldiciendo su suerte. Madoka siempre había tenido el sueño pesado, y la primera vez que salía durante la noche estando con ella tenía que despertarse precisamente.

"¿Dónde fuiste?"

A pesar de que su expresión demostraba lo molesta que estaba, el tono sonó suave, probablemente para no despertar a Kyouko y Sayaka.

Homura se llevó una mano a frotarse el cuello, "ningún lugar en especial, no podía dormir, es todo."

"Nunca lo habías hecho antes, Homura-chan, y no es nuevo que no puedas dormir."

"Mhm, pero… ¿No quería despertarte?" Mintió, sintiéndose pésimo porque nunca le mentía a Madoka.

"¿Saliste sola por la noche incluso luego de lo que hablamos?"

Bueno, Madoka estaba haciendo un acto perfecto en hacerla sentir culpable. Suspiró. "Lo siento, Madoka… No se repetirá."

Madoka se puso de pie y caminó hacia el lado de Homura. Pasó la manta por sus hombros también, y la dirigió de regreso a la habitación. Una vez ahí, cerró la puerta tras de sí y detuvo a Homura, quien iba directo a recostarse. "¿Me estás diciendo la verdad?"

El estómago le dio un vuelco y apretó la quijada. Asintió levemente, sintiéndose una basura, "mhm, todo está bien."

Madoka avanzó hasta pararse frente a ella y alzó la mirada para cerrarla con púrpura, "te creeré solamente porque nunca me has mentido, Homura-chan. No vuelvas a hacerlo, no me importa si me despiertas, no sabes cuánto me preocupé cuando desperté y no estabas…"

"Madoka…"

Ella negó con la cabeza y rodeó ambos brazos alrededor de los hombros de Homura, "me alegra que estés bien."

Se inclinó buscando un beso, y Homura estuvo a punto de rechazarla solo por la culpabilidad. En cambio, depositó un beso suave y breve, apartándose de inmediato para que la otra no lo prolongara.

Aquello no pasó desapercibido para Madoka, pero Homura ya se había instalado en la cama, así que decidió que ya era demasiado tarde como para seguir discutiendo. Ya habría tiempo para aclarar todo. Rodeó la cintura de Homura, abrazándola desde atrás, y apegó su rostro contra su espalda. "Buenas noches, Homura-chan."

"…Mhm, buenas noches, Madoka."


Para cuando Madoka despertó, la ausencia de calor a su lado la hizo abrir los ojos de golpe y que la molestia burbujeara de inmediato en su pecho. Cejas fruncidas, se percató de que tampoco estaba el bolso de Homura y se levantó de golpe, pasos pesados a pesar de que aún era temprano como para que las demás estuvieran despiertas.

Sin embargo, todo su enojo se esfumó de inmediato en cuanto vio a Homura salir de la cocina.

Ella parpadeó y apuntó con el pulgar hacia atrás, "acabo de preparar desayuno, el café está caliente, pero si prefieres té también tengo el agua hervida, no pensé que despertarías tan temprano, sino te hubiese dicho que comiéramos juntas."

Madoka examinó su semblante, sus ojeras y los ojos entrecerrados diciéndole que claramente Homura tenía muchísimo sueño aun. "G-Gracias, pero… ¿Tú no tienes sueño?"

Se encogió de hombros, "da igual, no puedo quedarme. Lamento no poder acompañarte, pero se me hace tarde, Madoka." No esperó respuesta, solo recogió su bolso, se lo colgó al brazo y caminó en dirección a la puerta. Se agachó para ajustarse las botas y no tardó en ver los pies descalzos de la otra a su lado. Alzó la vista solo para encontrarse con aquel rostro molesto, igual al de hace unas horas. "¿…Madoka?"

"¿De nuevo te irás? Homura-chan, ¿cuántas veces tienes que…?"

Homura se apresuró en negar categóricamente con la cabeza, "n-no, Madoka, recuerda que no estoy de vacaciones… Es mi segunda semana de exámenes, tengo uno en… Media hora." Dicho eso se puso de pie rápidamente.

Madoka pegó un suspiro exasperado por lo paranoica que se sentía, pero la falta de comunicación de Homura no ayudaba a la hora de tranquilizarla. Se movió para retenerla, agarrando su muñeca, y apenas se volteó para verla encontró la suavidad de los labios de Madoka. El calor desapareció tan pronto como vino y lo único que pudo hacer fue parpadear por la sorpresa.

Madoka le sonrió de lado, traviesa, "llámame cuando te desocupes, ¿sí? Ten un buen día y éxito en tu examen, Homura-chan."

Le costó reaccionar porque todavía se sentía surreal su nuevo tipo de interacción con Madoka. Un beso de despedida antes de irse a la universidad, se sentía similar a… El sonrojo subió rápidamente por sus mejillas y Madoka no pudo evitar reírse. "E-Eso espero, no sé qué tan buen rendimiento daré considerando lo poco que dormí."

"¡Tu culpa! Rápido, rápido, que llegarás tarde. ¡Cuídate!"

Aquello la devolvió de golpe a la realidad y en cosa de segundos ya se encontraba fuera del edificio.

Se preguntó brevemente si sería un abuso el usar magia para no llegar tarde.


A pesar de todas las personas en las que podía pensar, había una en particular a la que le gustaría ver feliz, porque lo merecía. Luego de una vida tan dura, quería que muriera sin esos destructivos arrepentimientos.

Sabía, además, que nunca podría quitárselos, a menos de que…

Marcó el número y esperó. No le sorprendió el tener que hacer dos intentos más antes de escuchar la voz de esa persona.

"¿Homura?"

"Mhm, disculpa si te llamo a esta hora, pero tenía que preguntarte algo, abuela."

"¿Oh? No te preocupes, pregúntame lo que quieras."

Homura guardó silencio por unos segundos y cerró los ojos antes de pronunciar las palabras, "si tuvieras la oportunidad de salvar a mamá y a mi tía, ¿lo harías?"

"¿…eh?"

Apretó el agarre del aparato en su mano y sintió como el nudo se formaba en su garganta. A pesar de ello, consiguió decir la frase con la mayor seriedad posible, porque en definitiva, era algo totalmente serio para ella.

Algo que necesitaba saber.

"Si te otorgaran la posibilidad de regresar en el tiempo para cambiar el destino de ambas, ¿estarías dispuesta a hacerlo?"


A/N: 12K palabras, yay. Este cap se suponía que iba a ser más corto, orz. Algún día lograré hacer capítulos con una longitud normal como toda la gente, snif. En fin, considero que fue necesario de todos modos, se entregó mucha información aquí.

Si alguien no acabó de entender las explicaciones finales, valga decir todo lo que dijo Rina, tranquilos, en el próximo cap se seguirá profundizando al respecto. No era la idea lanzar la bomba completa de una sola vez, pero si se detienen a leer con calma esa parte estoy segura de que está todo más o menos claro. D: Todo nace a partir de las clases de psicología social que he tenido, se analiza mucho el efecto del orden social en el comportamiento de cada persona como parte de un grupo. Estereotipos, estigmas, discriminación… La influencia del cristianismo, de los sistemas económicos y políticos; los ideales que impone la ideología imperante a modo de controlar las vías de éxito de cada individuo; los valores establecidos que aprendemos por repetición, por ejemplo las formas de amar y de demostrarlo, de forma estereotípica. Muchas personas se basan meramente en lo que ven en la TV a la hora de interactuar D: la existencia del amor como un sentimiento real y definitivo siempre ha estado sujeto a debate; que si no es solo una forma de mantener los esquemas familiares, etc… Considerando todas las personas que dicen estar enamoradas y son horriblemente infelices a pesar de seguir todas las pautas que te entrega el modelo como un comportamiento sano y normal. EEEEN fin a nadie le interesa ni tampoco daré clases de sociología, psicología en mis fics, pero para que sepan de donde nace la idea. Sé que hay mucha shet relacionada en varios animé, pero honestamente no tomo la idea de ninguna de esas fuentes xD solo desde lo académico, a grandes rasgos.

Respecto a los personajes que se presentaron, Mirai y Chizuru, se sabrá más en los próximos cap. No se profundizará tanto en ellas porque si bien son personajes necesarios para el curso de la historia, no tienen tanta relevancia porque su finalidad en mi fic no requiere que conozcamos todos los detalles de su vida xD.

¿Qué más…? Ah, siempre olvido responder reviews, así que… *mirando* Laryssa, tranquila haha :x Rina es cero romance. También, agradezco todos los comentarios de toditos los que siguen este fic, si de pronto comento más acerca de uno no quiere decir que no tome en cuenta los demás :U solo que pos hay algunos más específicos y que me urge responder.

NBA mi amor me da flojera leer tu review kilométrico de nuevo, pero ya lo comentamos así que :U.

Eddarkrauss, qué amor eres. Me alegra que te gustara tanto ese cap! Ojalá que este no te decepcione por la falta de acción, este es absolutamente gay 8) y bueno, acertaste! Ahí tienes tu meguca con poderes mentales.

En fin, el próximo cap seguramente saldrá dentro de poco porque de hecho tengo muchas ganas de escribirlo. Este se suponía que sería un cap intermedio solo para resumir info pero bueno ya ven xD el prox no será así.

También aprovecho de comentar que seguramente este fic tendrá 12 caps, aprox. Puede (aunque no creo) que podría extenders caps más porque analizando bien lo que sigue, hay mucho material que podría explotar más de lo que tenía considerado. A partir de aquí en adelante cada cap será más densito porque ya nos sumergimos de lleno al mundo al que quería llegar.

No os preocupéis si esperan más de los otros personajes, porque a partir del cap 9 OBLIGATORIAMENTE saldrá mucho más sobre ellos, mucho mucho más.

Bueno, ¡lamento la tardanza en actualizar de esta semana! Digo, en general en todos mis fics. Tenía muchas ganas de postear este cap y me dediqué a avanzarlo lento, así que me tomó unos 4 días tenerlo listo, incluído este (5) para editar. La historia tomará una pequeña pausa porque quiero ponerme al día con lo demás, pero me muero por escribir el prox así que no será tanto tiempo de todos modos, máximo 2 semanas.

Por último, aprovecho de decir que publiqué una encuesta en mi perfil 8D para decidir de qué género será mi siguiente oneshot, así que si les interesa, pasen a votar, está en la parte de más arriba de mi perfil así que tendrían que ser cegatones para no verla, orz. Y si lo son, NO DEBERÍAN ESTAR LEYENDO EN FF E IR AL OFTALMÓLOGO :U

Sumado a mi tardanza está el hecho de que he andado con bajas defensas y me atacan unas migrañas horribles, entenderán que no me quedan muchas ganas de estar en la pc así xD.

De resto, estoy bien, gracias, ¡espero que ustedes también!

Hasta el próximo cap ~