¡Hola, hola a todos! He de decir que he tenido demasiado trabajo en mi práctica, por lo que en mi otra historia no he podido actualizarla, me da un poco de tristeza porque no deseo que se quede mucho tiempo suspendida o de lo contrario perderé el hilo de ideas que tengo para esa historia. Pero bueno, el trabajo es lo primero, por lo que debo darle prioridad.

Ahora, para demostrar lo apenada que me siento por lo anterior, he decidido hacer un nuevo oneshort y decidí colocarlo acá. El porqué de ello, no lo sé, pero si diré que me encanta escribir de esta forma más bien descriptiva. Ahora si alguien cree que se le puede sacar un poco más de provecho y colocarle diálogos, me encantaría que pudiese darme sugerencias, la verdad es que me cuesta una enormidad ese aspecto, siento que se me da más el describir situaciones. Ahora, el capítulo pueden tomarlo como una continuación o como uno independiente del otro, pero si apuntan hacia la relación entre los hermanos Pines.

También olvide mencionar la sugerencia de una canción para leer el capítulo anterior, la verdad es que si alguien se anima a leerlo nuevamente escuchándola, sería genial. Me inspiré escuchando una canción de los Smashing Pumpkins, el nombre del tema es "Luna", denle una oportunidad, vale la pena jajaja.

No sé si me animaré a escribir otro capítulo, pero si así fuese los demás estarán estructurados de la misma manera. Como siempre la serie no me pertenece, solo la idea es mía y escribo por entretenimiento y no para lucrar con ello. Sin otro particular, los dejo con la historia.

EN EL SILENCIO

Por: Allison Doolin

Su sentido se vio confundido y no lograba retomar sus anteriores ideas, aquellas que tenían relación a los crecientes cambios entre ellos. Se sentía un poco nervioso y eso no se comparaba con el sentimiento de anticipación que provenía de las veces en que se encontraba a punto de resolver uno de los miles de misterios que rodeaban a Gravity Falls; esto era aún mayor: él se había hecho consciente de que Mabel despertaba el interés del resto de la población masculina. Siempre imaginó que aquellos anhelos que la joven mantenía acerca de un romance, eran cosas absurdas y un poco tempranas para la edad en la que se encontraban, sin embargo ahora se hacía más evidente que en cualquier momento los sueños de la chica comenzarían a dar frutos.

Estaba consciente de que algún día llegaría ese momento, próximo a golpear a su puerta, sin embargo lo veía tan lejano, como aquellos momentos en los que Mabel creaba graciosos planes para poder conquistar a su épico amor de verano; pero no sabía lo confiado y equivocado que estaba, ya que cuando ese momento llegó a tocar a su puerta, nunca se imaginó que se encontraría con su mayor temor materializado: alguien tan real como lo era él.

Aquella imagen se estaba alejando; la imagen que lo complementaba, alguien que reflejaba más allá de lo que revelaba su espejo interior, sentía que en ese momento se estaba quedando atrás en la vida de su hermana. Él no quería creer y la realidad le pego del todo en la cara.

El intruso daba una imagen de confianza, sin embargo no iba a olvidar la regla máxima: el no confiar en nadie y jamás dejarla de lado. Conocía cada momento en la vida de ella, sin embargo ella prefería a un completo desconocido. Los días se hacían incomodos y yo seguía pensando que él no merecía mi completa confianza. Notaba sus intenciones y yo solo quería que se alejara, sin embargo eso me hizo mantener la distancia. Se mostraban momentos cotidianos, en los que compartían como siempre lo hacían, sin embargo aún se encontraba esa sensación de que algo podría salir mal.

Pensaba por las noches el daño que yo también le causaba cuando en un momento todo cambio. Llegaste a mí, pidiendo de mi compañía, que estabas triste por el hecho de que yo me alejara de ti; tú te mostrabas confundida, ya que no entendías a qué se debía mí peculiar comportamiento. Y así fue como me contaste acerca de tus temores y que solo querías estar cerca de mi compartiendo tu momento de felicidad. Cuando esa situación turbulenta entre los dos pasó, se comenzaron a gestar situaciones que nos comprometían. Era vergonzoso para ambos, pasaban noches en las cuales me fijaba en tus detalles más allá de aquellas cosas que ya conocía, no soportaba verme tratando de memorizar todas tus nuevas facetas.

Hasta que un día se desató la explosión. Tú, extraño forastero, a quien accedí a compartir al ser más importante de mi vida, destruiste sus sueños. Decidido a honrar tu memoria, me abalance a retarlo, a marcar los límites y cortar los lazos. Te dejó destrozada, como en un capullo sumergido, mientras te encontrabas como una crisálida en tus sentimientos. Tus pesares remecían mi interior, resonando tus lamentos y yo siento el sinfín de tus sensaciones. Te desvanecías en el lamento, como un apabullante sonido incandescente. Tu sonrisa se quebrantó, apagando así su sonido único. Quedé devastado por esta pérdida enorme, te sentía estremecer en mis sentidos, pude ahogarme en tu desvelado lamento, mientras que en mis brazos te aferrabas buscando consuelo.

Atravesamos el camino, reponiéndonos el uno al otro, entregándonos momentos únicos, confiándonos, anteponiéndonos al dolor, para vencerlo de la única forma que conocíamos, estando juntos. Y te confesé que quien te perdía, era una persona que pocos entienden el significado de la alegría de pasar tiempo junto a ti.

Pude alcanzar tu belleza mientras detenía tu tristeza sobre mis dedos. Y luego lo supe… supe que algún día te deberías alejar de mí; sé que inevitablemente nuestros caminos se van a separar, mientras nos desarrollamos y crecemos de manera independiente, pero mientras aún tenga tiempo, trataré de pasar mis días contigo. Sin embargo, no hay distancias que nos separen mil años.