disclaimer: LoK no me pertenece. Solo algunos oc's (?).

sin duda me gusta esta historia. Tenía tiempo que no sentía la emoción de poder manejar los acontecimientos a tus ganas. Me gusta.

discuuuuulpen tanta demora, me desapegué un poco del fandom (es tu culpa, MLB :c) pero estoy de regreso (?).

hacer oc's es todo un arte. Admiro a esas personas que crean un oc tan genial que otros quieren usarlos.

mi mayor dolor de cabeza es que Jun sea una mary sue. Me niego. Así que, porfitas, si en algún momento llega a tener esos aires, avísenme.

capítulo ii:

Se esperaba una vivienda bien acomodada, al menos en extrema humildad. Pero la chica vivía en la planta trasera a un edificio de mal aspecto.

Se mantuvo silenciosa cuando le preguntó por los dueños del edificio. Era ciertamente misteriosa.

En aquel lugar habían adolescentes en el piso, algunos despiertos y otros dormidos en sabanas. Algunas camas improvisadas se hallaban vacías.

—Varios viven aquí —dijo Jun, sabiendo lo que pasaba por la mente de la CEO—. Solo hacemos algundo trabajos para las tríadas a cambio del lugar.

Un deje de incomodidad se notó en los ojos verdes de la Sato. ¿No eran aquellas las condiciones en que sus amigos, Mako y Bolin, habían tenido que pasar su infancia?

Siempre se quejó de lo triste que había sido su solitaria infancia y adolescencia. Pero con el paso de los años habían comprendido que muchos lo tenían peor.

—Podemos desayunar en el parque que está en frente —musitó la maestra tierra, sacudiendo a su hermano—. Este lugar de por sí es incómodo.

Asami asintió, de acuerdo con sus palabras.

—Sí, me parece bien.

Ella, naturalmente, era una persona que disfrutaba de ayudar a los necesitados. Pero jamás había llegado al punto de hallarse sentada en una banca junto a una chica y su hermano, desayunado con tranquilidad.

Pero Jun-Lee, como había escuchado de los hombres que la habían atacado hace una hora, tenía algo que no sabía descrifrar.

Un aspecto curiosamente familiar, y un aura tan fuerte y apacible a la vez.

Su hermano era una personita educada. Incluso había besado su mano al presentarse.

—Soy Korin —se presentó con una voz enérgica, a pesar de que su aspecto era el de un enfermo en mal estado.

El niño se parecía su hermana, sin dudas. Pero se sintió algo mal cuando comenzó a toser de repente.

—Espero que les guste el picante —dijo Asami, con la amabilidad característica de una mujer con su experiencia.

Korin asintió enérgicamente, como una pequeña y burbujeante mascota adorable. El pequeño tenía hermosas facciones, así que supuso que al crecer sería realmente atractivo.

Enternecida, la CEO de Industrias Futuro le tendió una albóndiga al chico, bien acomodada en una hoja. Este comenzó a comer, ante la mirada atenta de ambas mujeres.

Jun arrugó los labios, desviando la mirada hacia las calles de Zhenshu que eran pobladas por satomoviles y personas ruidosas.

—Es muy amable de su parte —dijo mirando a la mayor, mientras que su hermano comía nadando en sus pensamientos—. Nunca nadie nos había ayudado de esa forma.

Una pequeña punzada golpeó su pecho de forma veloz, haciéndola sonreír vagamente.

—Siempre estoy dispuesta a ayudar, ¿Cuál es tu nombre? —inquirió, envolviendo las albóndigas en la bolsa.

—Uhm, Jun-Lee... Aunque prefiero Jun —musitó con simpleza, jugando con sus manos—. El es Korin, tiene doce.

El pequeño de ojos dorados movió su mano hacia ella. No se había fijado en las facciones de la Nación de Fuego que tenía el pequeño. Ciertamente, notaba muchas similitudes entre ambos hermanos.

—¿De dónde es ustedes? —preguntó Korin, tragando la comida con cierta torpeza.

Asami Sato sonrió aún más, divertida ante los ademanes del pequeño de brillantes ojos.

—Soy de Ciudad República. Asami Sato, un gusto en conocerlos.

Ambos hermanos, ante su divertida mirada, tuvieron una misma expresión de sorpresa e incredulidad. Casi se soltaba a reír por ver la misma cara en dos personas distintas.

—¿Asami... Sato? ¿La CEO de Industrias Futuro, esposa del Avatar Korra y líder del Loto Blanco?

La Sato se sonrojó, riéndose de forma encantadora ante las palabras de Jun.

—La misma. Vine aquí en busca del nuevo Avatar, llevamos siete años de retraso en tanta búsqueda —dijo algo decaída, frunciendo los labios—. Solo sabemos que es del Reino Tierra.

De alguna forma, los hermanos se miraron de forma sospechosa. Bastante para ella, ¿O quizás era muy paranoica?

—Eh... Es un honor conocerla —dijo Jun de forma monótona, haciendo una mueca—. Y gracias por todo.

Korin tosió, rompiendo el silencio que se había quedado luego de las palabras de la maestra tierra. Pero para su sorpresa, luego del ataque de tos del chico, este se levantó.

—Eh... —tosió nuevamente, rascándose nuevamente—. Voy a buscar a... ¡Algo! Sí... Vuelvo en unos minutos.

Este se dirigió a tropezones hacia la fuente llena de niños. Notó a Jun suspirar, con el ceño fruncido.

—Voy a matarlo... —dijo para sí misma, girando un poco para verlo—. Yo... Tengo que mostrarle algo. Nunca pensé que fuese necesario, pero teniendo en cuenta que usted es líder del Loto Blanco y es de confianza...

Enarcó una ceja, tratando de saber a donde se dirigía la chica. Pero no tenía idea de por que estaba tan tensa y nerviosa, siendo en realidad arriesgada y segura por como la había visto antes.

—Puedes decirme —dijo con severidad, pero sin perder su tono cálido.

La castaña infló las mejillas. De forma rápida, unió sus manos y de estas salió una llama mediana de fuego.

Fuego.

¿Pero acaso no la había visto controlar la tierra antes?

Pálida y asombrada, miró a la sonrojada chica que había bajado sus manos con vergüenza. Era ella.

Ya todo tenía sentido. Esa conexión que había sentido al verla, sus ojos verdes tan similares a los de Korra, aquella sonrisa apenada y su forma de combate tan arriesgado y tosco.

Era como ver a Korra, porque dentro de ella se encontraba el espíritu de Raava.

—Eres... —se relamió los labios, con sus ojos aún abiertos como dos grandes cuencas— Eres el Avatar.

Pudo notar a Korin asomándose detrás de un árbol.

La chica se cruzó de brazos, claramente fastidiada. Se encontraba en la sede principal que había improvisado el Loto Blanco, con un gordo y calvo hombre detrás de un escritorio.

—Señora Sato, ya he llenado la planilla —dijo el hombre—. A las 3:20 será el vuelo a Ciudad Republica. ¿El Avatar vivirá en la sede?

Jun enarcó un ceja, mirando de forma obstinada a la planilla. Asami sonrió algo divertida, pero miró al hombre calvo con seriedad.

—No, ya he hablado eso con el Maestro Meelo y el Maestro Tenzin. Ella vivirá en el Templo Aire, y así se facilitará más su entrenamiento.

—¿Korin irá conmigo, no? —le preguntó a la CEO, inclinándose hacia ella con preocupación.

Asami asintió, como si la pregunta fuese demasiado obvio. Jadeó. Se encontraba realmente emocionada, desde que luego de tantos años por fin la había encontrado.

—Siendo así... Todo listo, Señora Sato —sonrió el hombre—. Es un honor conocerla, Avatar Jun.

Avatar Jun... La chica suspiró. No encontraba sentido alguno en ese nombre.